Diario Vasco
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Autor: IvanCastillo
De los Dead Boys a los Nasty Bits
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Ivan Castillo Otero | 07-06-2017 | 1:24| 0

Tenía en la lista de asuntos pendientes ver Vinyl, serie de televisión creada por Mick Jagger, Martin Scorsese, Rich Cohen y Terence Winter bajo el paraguas de HBO. Seguí la promoción a comienzos de 2016, pero no ha sido hasta bien entrado 2017 cuando me he sumergido en sus diez episodios. No pasaron de la decena porque su cadena original decidió no darle continuidad. Logró muchos seguidores, pero las diferencias entre los creadores y el no cumplimiento de las expectativas de HBO terminaron por hacerla desaparecer.

Un brillante capítulo, que tiene casi dos horas de duración y es el más largo, da inicio a esta serie. El protagonista es Richie Finestra. Lleva toda la vida en el mundo de la música, es el dueño de una discográfica junto con varios socios, tiene problemas serios con la cocaína y el alcohol, trata regular tirando a mal a su mujer y ha metido en problemas económicos a la empresa. El elenco lo completan principalmente su antes citada mujer, los compañeros de trabajo, músicos, gentes varias del mundillo y algún familiar.

Muchas de las grandes bandas y cantantes que pasaron por el Nueva York de 1973 tienen su espacio en Vinyl. Llama la atención la gran interpretación que hacen los actores encargados de dar vida a David Bowie (tuve que parar un momento para confirmar que no era él), Alice Cooper, Robert Plant, Elvis Presley, Janis Joplin, los New York Dolls, la Velvet Underground o John Lennon.

Entre las bandas ficticias que Vinyl presenta, los que más protagonismo tienen son los Nasty Bits. El cantante tiene un curioso parecido con un joven Richard Hell, primer bajista y voz de Television, que también fue parte de grupos como The Voidoids. Consiguen deslumbrar a Richie Finestra (y a una de sus trabajadoras) y firman un contrato con su casa de discos. En el episodio final son los teloneros de los New York Dolls en lo que termina por ser una corta y accidentada actuación:

Destaca una versión que hacen del “What Love Is” de los Dead Boys, banda oriunda de Cleveland (Ohio, Estados Unidos) que se curtió sobre las tablas del mítico CBGB. En los años setenta también se pasearon por este local neoyorquino los Ramones, Dictators o Blondie. Solo los Nasty Bits podrían haber interpretado la antes citada canción en 1973, puesto que los autores originales no formaron el grupo hasta tres años después, en 1976. Su líder, Stiv Bators, murió en 1990, pero estos son unos dignos herederos con sus temas acelerados y su actitud punk.

En resumidas cuentas, creo firmemente que Vinyl han sido una docena de horas de mi vida bien empleadas.

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Sorrentino: el musical
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Ivan Castillo Otero | 10-05-2017 | 2:18| 0

Paolo Sorrentino nació en Nápoles. Perdió a sus padres a causa de una fuga de gas cuando tenía 17 años. A los 25, abandonó los estudios de economía y comercio que cursaba en aquel momento y se dedicó a tiempo completo al cine. Sus obras no destacan por su ritmo trepidante, pero sí por una cuidada estética o por la construcción de los personajes.

De entre sus creaciones, he tenido el placer de disfrutar de Il divo, La gran belleza, La juventud o la serie de televisión The Young Pope (emitida por HBO). En todas ellas, siempre me han llamado la atención esos chispazos musicales que incluye y la forma en la que los introduce. En la primera película, centrada en la figura del controvertido político italiano Giulio Andreotti, me resulta muy estimulante cómo juega al comienzo con “Toop Toop” de Cassius.

Siguiendo con La gran belleza, una vez más encontramos un comienzo arrollador. Une el “A far l’amore comincia tu” de Raffaella Carra con “Mueve la colita” de Balli di gruppo mientras deja en evidencia las miserias de la sociedad italiana en una fiesta de lo más decadente y chusca.

Ritmos más melódicos y agradables son los que dan el pistoletazo de salida a La juventud. The Retrosettes, dúo de Manchester reconvertido en banda que ha puesto a la venta hace algunos meses el álbum 1, 2, Yes, Go!, interpretan con elegancia “You Got The Love”. Sucumbí a la tentación y reconozco haberle dado varias vueltas al redondo completo. Se escucha fácil y con ganas. Incluyen algunos guiños a otros grupos interpretando sus composiciones con un toque muy personal.

La serie The Young Pope, por su parte, comienza con una atrevida introducción en la que “(All Along The) Watchtower”, versión revisada de Jimi Hendrix interpretada por Devlin, se mimetiza a la perfección. Avanzada la temporada, el baile final de uno de los capítulos con Nada interpretando “Senza un perché” es uno de los grandes momentos musicales. HBO ya ha confirmado que habrá una segunda temporada después del éxito de la primera.

Las incursiones musicales del director napolitano sirven para potenciar el sabor de sus largometrajes. Sabe qué debe sonar y cuándo es el momento adecuado. Espero con ganas para ver con qué se presenta en sus próximas obras.

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Los despedí desde Berlín
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Ivan Castillo Otero | 25-04-2017 | 11:56| 0

El 23 de julio de 2011 llovía en Berlín. Pese a ser pleno verano, la capital alemana presentaba una jornada desapacible en lo meteorológico y, al mismo tiempo, excitante en lo cultural y turístico para un servidor. Me hospedaba junto con otros tres amigos en un hostal joven de la calle Helsingforser, relativamente cerca de la East Side Gallery y en las proximidades de la estación de Warschauer Straße.

Tras un día pasado por agua, buscamos cobijo en nuestra momentánea morada y, en una sala común con televisión y una nevera llena de cervezas Berliner, nos enteramos de la muerte de Amy Winehouse. Aquel verano tenía que actuar en el Bilbao BBK Live, pero ya había suspendido su presencia por motivos de salud. No pintaba nada bien aquella cancelación. La víspera, el día 22, tuvimos noticia en el mismo lugar del trágico atentado en Oslo y en la isla de Utøya (Noruega), que se saldó con 77 muertos y 96 heridos.

En marzo de este año regresé en distintas circunstancias a Berlín. Es una ciudad a la que hay que regresar, en la que hay que renovar lo que se vio y conocer nuevos lugares que se quedaron sin explorar. Dos factores se repitieron: llovió (a ratos con ganas) y falleció otro mito de la música, aunque esta vez pertenecía a otra generación. Charles Edward Anderson Berry, más conocido como Chuck Berry, se fue el 18 de marzo de 2017. Parecía inmortal. Fue uno de los padres del rock and roll y en su legado encontramos cortes como “Johnny B. Goode” o “Maybellene”. Sobre la cama, en un hotel cercano a la Potsdamer Platz, hice sonar su música en mi teléfono móvil a modo de homenaje.

No creo es el más allá y sí creo firmemente que fue una coincidencia. Macabra, sí, pero coincidencia. Volveré a Berlín y no pasará nada. Ya verán. A la tercera va la vencida.

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Buscando a Joe Strummer por Granada
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Ivan Castillo Otero | 06-03-2017 | 2:08| 0

Tenía pendiente una visita a Granada y, en vísperas del día grande de los andaluces, allí nos plantamos. Tras recorrer a pie muchos de los lugares imprescindibles de la ciudad y saborear parte de su gastronomía, emprendimos el camino que conducía desde el centro a la placeta Joe Strummer. En el trabajo se habían encargado de recordarme su existencia y un seguidor de The Clash como yo tenía que acudir a este lugar de peregrinación. Previamente, me había informado de dónde estaba y de cómo era.

A muchos les pilla por sorpresa que este músico británico tuviera relación con el sur de la península ibérica. Nacido en Ankara (Turquía), de madre escocesa y padre oriundo de Lucknow (India), Joe Strummer era un enamorado de Andalucía, especialmente de Granada, y de la lengua castellana. Es más, una de las canciones más conocidas de los Clash, como es “Should I Stay or Should I Go”, tiene los coros en español. El documental Quiero una ferretería en Andalucía da buena cuenta de sus andanzas en el sur de España durante los años ochenta y noventa.

En el año 2011, varios colectivos granadinos empezaron a pedir una placeta para Joe Strummer y en 2013 se inauguró. Lucinda Garland, viuda del artista y su mujer entre 1993 y 2002, y sus hijas, Lola y Jazz, acudieron al acto. Incluso se improvisó una pequeña actuación con canciones del cuarteto de Londres.

Comenzaba a caer el sol sobre Granada y, tras reponer fuerzas en una tetería de la calle Calderería Nueva, llegamos al lugar. El chasco fue monumental: la placa que hace casi cuatro años destapó Lola Strummer estaba arrancada y el mural de El Niño de las Pinturas era una sombra de lo que un día fue. Al parecer, el grafiti se había deteriorado y, después de una reparación fallida, alguien terminó de estropearlo pintando por encima.

Reconozco que me fui consternado por el poco cuidado de algo tan especial. Algunos en Granada han olvidado pronto a Joe Strummer. Una pena. Avísenme si ponen todo en orden: cualquier excusa es buena para volver a la capital nazarí.

Fotografía de Juan Jesús García.

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Los préstamos
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Ivan Castillo Otero | 08-02-2017 | 1:53| 0

Tuve la suerte de criarme en un entorno en el que siempre sonaba, en gran medida, música que merecía la pena. De Queen a Tom Jones pasando por Louis Armstrong. Con el paso del tiempo, uno va afinando el oído y descubriendo nuevos ritmos. Una tarde, cuando debía tener no más de once o doce años, llegó mi hermana Shandra a casa con varios discos. Le había dicho a mi cuñado Bini que me prestara algunos de sus redondos, ya que él siempre tuvo un gusto más cercano al punk o el rock, y ahí llegaba ella con mi pedido.

De la media docena de álbumes que me dejó, recuerdo dos que me volaron la cabeza. El Azken Guda Dantza de Kortatu fue uno de ellos. Era todo adrenalina y combate. Me fascinó el ritmo que tenía desde “After Boltxebike” a “Kolpez Kolpe” y durante semanas no paré de reproducir “Oker nago”, “Denboraren menpe”, “Etxerat” o “Nicaragua sandinista”. Recientemente lo fui escuchando cuando salí de trabajar para reafirmar lo bien que ha envejecido este directo, que está grabado en Pamplona a finales del año 1988 y que significó el adiós definitivo de esta banda de Irun. No han vuelto y en una entrevista publicada este mismo mes era el propio Fermin Muguruza el que aseguraba que no era favorable a un revival de Kortatu.

Para el final dejé un disco muy modesto en lo que a la maquetación se refiere. Era blanco y negro y no llamaba la atención camuflado entre el colorido de los demás. En la portada salían unos tíos con traje de los que no había tenido noticias. Era el primer álbum de The Specials, que se llama igual que el grupo. Formados en 1977 en Coventry, Reino Unido, aún siguen en activo. Me atrapó por completo desde la inicial “A Message to You Rudy”. Hacían algo que aún no había experimentado y me gustaba cantidad.

Con las nuevas tecnologías y los modernos sistemas para consumir música (que, por cierto, yo también utilizo), se está perdiendo esa costumbre de pasarse los discos de mayores a pequeños para ir introduciendo a las nuevas generaciones en los diferentes ritmos menos comerciales. Es una pena. Para mí estos préstamos significaban descubrir un mundo nuevo.

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