Diario Vasco
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Autor: IvanCastillo
Buscando a Joe Strummer por Granada
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Ivan Castillo Otero | 06-03-2017 | 2:08| 0

Tenía pendiente una visita a Granada y, en vísperas del día grande de los andaluces, allí nos plantamos. Tras recorrer a pie muchos de los lugares imprescindibles de la ciudad y saborear parte de su gastronomía, emprendimos el camino que conducía desde el centro a la placeta Joe Strummer. En el trabajo se habían encargado de recordarme su existencia y un seguidor de The Clash como yo tenía que acudir a este lugar de peregrinación. Previamente, me había informado de dónde estaba y de cómo era.

A muchos les pilla por sorpresa que este músico británico tuviera relación con el sur de la península ibérica. Nacido en Ankara (Turquía), de madre escocesa y padre oriundo de Lucknow (India), Joe Strummer era un enamorado de Andalucía, especialmente de Granada, y de la lengua castellana. Es más, una de las canciones más conocidas de los Clash, como es “Should I Stay or Should I Go”, tiene los coros en español. El documental Quiero una ferretería en Andalucía da buena cuenta de sus andanzas en el sur de España durante los años ochenta y noventa.

En el año 2011, varios colectivos granadinos empezaron a pedir una placeta para Joe Strummer y en 2013 se inauguró. Lucinda Garland, viuda del artista y su mujer entre 1993 y 2002, y sus hijas, Lola y Jazz, acudieron al acto. Incluso se improvisó una pequeña actuación con canciones del cuarteto de Londres.

Comenzaba a caer el sol sobre Granada y, tras reponer fuerzas en una tetería de la calle Calderería Nueva, llegamos al lugar. El chasco fue monumental: la placa que hace casi cuatro años destapó Lola Strummer estaba arrancada y el mural de El Niño de las Pinturas era una sombra de lo que un día fue. Al parecer, el grafiti se había deteriorado y, después de una reparación fallida, alguien terminó de estropearlo pintando por encima.

Reconozco que me fui consternado por el poco cuidado de algo tan especial. Algunos en Granada han olvidado pronto a Joe Strummer. Una pena. Avísenme si ponen todo en orden: cualquier excusa es buena para volver a la capital nazarí.

Fotografía de Juan Jesús García.

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Los préstamos
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Ivan Castillo Otero | 08-02-2017 | 1:53| 0

Tuve la suerte de criarme en un entorno en el que siempre sonaba, en gran medida, música que merecía la pena. De Queen a Tom Jones pasando por Louis Armstrong. Con el paso del tiempo, uno va afinando el oído y descubriendo nuevos ritmos. Una tarde, cuando debía tener no más de once o doce años, llegó mi hermana Shandra a casa con varios discos. Le había dicho a mi cuñado Bini que me prestara algunos de sus redondos, ya que él siempre tuvo un gusto más cercano al punk o el rock, y ahí llegaba ella con mi pedido.

De la media docena de álbumes que me dejó, recuerdo dos que me volaron la cabeza. El Azken Guda Dantza de Kortatu fue uno de ellos. Era todo adrenalina y combate. Me fascinó el ritmo que tenía desde “After Boltxebike” a “Kolpez Kolpe” y durante semanas no paré de reproducir “Oker nago”, “Denboraren menpe”, “Etxerat” o “Nicaragua sandinista”. Recientemente lo fui escuchando cuando salí de trabajar para reafirmar lo bien que ha envejecido este directo, que está grabado en Pamplona a finales del año 1988 y que significó el adiós definitivo de esta banda de Irun. No han vuelto y en una entrevista publicada este mismo mes era el propio Fermin Muguruza el que aseguraba que no era favorable a un revival de Kortatu.

Para el final dejé un disco muy modesto en lo que a la maquetación se refiere. Era blanco y negro y no llamaba la atención camuflado entre el colorido de los demás. En la portada salían unos tíos con traje de los que no había tenido noticias. Era el primer álbum de The Specials, que se llama igual que el grupo. Formados en 1977 en Coventry, Reino Unido, aún siguen en activo. Me atrapó por completo desde la inicial “A Message to You Rudy”. Hacían algo que aún no había experimentado y me gustaba cantidad.

Con las nuevas tecnologías y los modernos sistemas para consumir música (que, por cierto, yo también utilizo), se está perdiendo esa costumbre de pasarse los discos de mayores a pequeños para ir introduciendo a las nuevas generaciones en los diferentes ritmos menos comerciales. Es una pena. Para mí estos préstamos significaban descubrir un mundo nuevo.

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Por los caídos
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Ivan Castillo Otero | 06-01-2017 | 11:03| 0

“Ni un paso atrás. Ni para tomar impulso”. Esta célebre frase que se ha hecho popular con el paso de los años se la atribuyen a Fidel Castro, uno de los personajes conocidos que ha fallecido a lo largo de 2016. No ha llegado a quedar del todo claro si es suya o no, pero sí que ha calado en el imaginario colectivo. De ser cierto que la pronunciara en su momento el expresidente de Cuba, en este ocasión le llevaría la contraria. Sí, voy a revisar a algunos de los caídos durante el año que ya hemos cerrado con la intención de tomar impulso de cara a este 2017. Esperemos que sea menos luctuoso. Suban el volumen:

-David Bowie  (1o de enero). ¿Hace falta decir algo más? Pues eso. “Starman” y “Heroes“.

-Glenn Frey (18 de enero). Miembro fundador de los Eagles. “Hotel California” y “Take It Easy“.

-Signe Anderson (28 de enero). Primera cantante de Jefferson Airplane. “Somebody To Love” y “White Rabbit“.

-Manolo Tena (4 de abril). Figura del pop rock-español. Formó parte de Cucharada y Alarma!!! y, después, siguió su carrera en solitario. “Frío” y “Sangre española“.

-Prince (21 de abril). Todos en pié. “Purple Rain” y “Little Red Corvette“.

-Leonard Cohen (10 de noviembre). Reverencia. “Hallelujah” y “The Partisan“.

-Rick Parfitt (24 de diciembre). Guitarrista y fundador de Status Quo. “Whatever You Want” y “Rockin’ All Over The World“.

-George Michael (25 de diciembre). El último hachazo de 2016 a la música. Desde Wham! a su carrera en solitario. “Careless Whisper” y “Last Christmas“.

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Regalar bien
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Ivan Castillo Otero | 08-12-2016 | 12:59| 0

En la Azoka de Durango, que ha finalizado esta semana, algunos músicos vendían su música en formato USB. Los tiempos cambian y cada uno se adapta como puede y quiere. Otros, en cambio, presentaban sus novedades con un trabajado diseño en lo que al concepto y diseño de la caja del disco se refiere. Da la sensación de que existen dos opciones: o eliminar el envoltorio del redondo y ofrecer solo las canciones en formato digital o esmerarse más en el embalaje para ofrecer al consumidor algo más que un puñado de composiciones. Yo soy de los que prefieren esta segunda alternativa.

Ahora que llega la Navidad, la música suele ser una opción muy socorrida. Muchos artistas incluso esperan a estas fechas para publicar sus trabajos por un tema comercial. En mi opinión, estas fiestas, como también lo pueden ser los cumpleaños, son un buen momento para regalar un buen producto. En ese sentido, me gusta mucho el nuevo disco en directo que ha puesto a la venta El Drogas, excantante y bajista de los navarros Barricada. Se llama Un día nada más y consta de 28 cortes.

Cuando los de la Txantrea aún estaban sobre los escenarios, El Drogas retomó el viejo proyecto de Txarrena y este ha desembocado en su carrera en solitario. Para grabar este concierto, se rodeó el pasado 2 de julio en la Ciudadela de Pamplona de un elenco envidiable de músicos y cantantes. No es el típico álbum en directo, puesto que se percibe en las interpretaciones que los invitados han trabajado en sus colaboraciones y que estas no han sido repartidas al azar.

Un día nada más comienza con “Así” y ya en el segundo tema empieza el desfile de amigos enlazando “Con tu presencia” (con Rulo, ex de La Fuga), “En punto muerto” (con Iván Ferreiro), “Sueños rotos” (con el violinista Ara Malikian) y “Collar abandonado” (con Quique González). El Drogas recupera también varios temas de Barricada para este directo: “La hora del carnaval” (con Álvaro y Ovidi Tormo de los Zigarros), “No sé qué hacer contigo” (con Leiva), “Oveja negra” (con Carlos Tarque), “Que no me silbes” (con Luz Casal), “Todos mirando” (con Vito de Sinkope), “Víctima” (con LaChulaPotra y Brick Paco), “En la silla eléctrica” (con Carlos Escobedo), “Tentando a la suerte” (con Yosi, que se anima a tocar la armónica), “Barrio Conflictivo” (con Kutxi Romero), “Bahía de Pasaia” (con Gorka Urbizu, mitad en castellano y mitad en euskera), “No hay tregua” (también con Gorka Urbizu) y “En blanco y negro” (con todos los invitados, incluidos algunos integrantes de Motxila 21).

De todas las colaboraciones, mención especial para “Frío”, con Rosendo, Fito Cabrales y Carlos Tarque en las voces, y “Nada sin ti”, donde el excantante de Platero y tú pone todo su arte al servicio de esta composición del protagonista de la noche. El disco viene en un bonito formato donde todo está organizado con mimo y esmero. Si a la persona que tienen que regalar le gusta el rock nacional, no creo que fallen con Un día nada más.

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Buen viaje, señor Leonard Cohen
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Ivan Castillo Otero | 11-11-2016 | 9:06| 0

Es posible que esta historia la contase ya en alguna ocasión. No sé si fue aquí o en otro lugar. Soy un poco abuelo cebolletas. Espero que puedan perdonarme. Allá voy.

Era un día como hoy, de esos en los que me toca viajar. El trayecto, entre Donostia y Bilbao, apenas me iba a llevar una hora. Como tantas otras veces mientras viví en el “botxo”, cogí el Pesa al lado del Hotel Amara Plaza. El conductor que me tocó era el padre de mi amigo Endika. Antes era transportista y su función era llevar el tabaco todos los días desde Logroño, donde está la Tabacalera más cercana a Gipuzkoa tras el cierre de la de San Sebastián, a diferentes puntos de la provincia. Cansado, lo había cambiado por esto. Gozaba de una mejor jornada y el trabajo le era menos arduo y más entretenido.

Al llegar a la capital vizcaína, pasé a despedirme de él. No me había dado cuenta, pero en mi mismo autobús viajaba un profesor que me daba clase en el campus de Leioa (Bizkaia) de la Universidad del País Vasco. Sí, por aquel entonces era un despreocupado universitario. Mientras el padre de Endika me enseñaba un vinilo de Leonard Cohen (Montreal, 21 de septiembre de 1934) que había comprado en una feria de segunda mano, se acercó este profesor que antes he citado. “Cuando era joven, me ponía los discos de este para llorar”, dijo al vernos escudriñando el álbum. En su mirada había aprobación; le gustaba que los chavales escucháramos los temas de este artista. Yo tenía buena relación con él y los tres nos quedamos a charlar brevemente. “Me ponía sus discos cada vez que me dejaba una chica”, contó. En lo labios de un cincuentón, que encima me daba clase, sonaba tierno a la par que sincero.

Leonard Cohen ha muerto hoy a los 82 años de edad. La noticia me ha pillado llegado a Chamartín, a media hora de subirme a un tren que va de Madrid a San Sebastián, y he sentido una profunda tristeza. Sentado en el convoy, me he acordado de lo relatado en estas líneas. Es curioso que se haya ido semanas después de que anunciaran el Nobel de Literatura para Bob Dylan. Si alguien lo merecía más en el mundo de la canción, ese era este canadiense residente en Los Ángeles.

Pero bueno, qué más dará eso ahora, ¿verdad? Se ha ido y punto. Si hago un ejercicio de imaginación, en mi mente lo veo marchar andando, en un día gris, frío y lluvioso. Lleva su característico borsalino calado y arrastra la guitarra en una raída funda negra.

“El amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males”, dijo un día Leonard Cohen. Todo mi amor para usted, aunque no vaya a ser suficiente para sanarlo. Y que tenga buen viaje en esta mañana de viernes en la que nos ha tocado viajar a los dos.

PD: Aquel profesor es Luis Castells y, casualidades de la vida, hoy lo entrevistan en la página 24 de El País.

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