Diario Vasco
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Autor: IvanCastillo
Malcolm
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Ivan Castillo Otero | 04-12-2017 | 1:14| 0

La muerte de Malcolm Young será una de las últimas grandes noticias musicales de 2018. La semana pasada veía desde el sofá de mi casa la cobertura que hacía una televisión australiana del funeral, que se celebró en Sídney. Su hermano, Angus, abandonaba triste la iglesia, y Brian Johnson, cantante, no podía aguantarse las lágrimas. Acostumbrado a verlos dando botes por los escenarios, el contraste era enorme y empaticé con su pena.

Malcolm Young representaba una figura dentro del rock que me gusta especialmente. Él hacía el trabajo silencioso de tocar la guitarra rítmica en una banda que siempre ofrece grandes espectáculos (fuegos artificiales, atrezo especial para los himnos, las idas y venidas de Angus, etc.). Si AC/DC fuera un equipo ciclista, él hubiera sido un gregario de lujo, y siempre he sentido una conexión especial por los hombres y mujeres que cumplen este tipo de labores.

Navegando por Internet, he confirmado una sospecha que tenía desde el pasado 18 de noviembre, fecha en la que falleció. El último concierto en el que participó sobre el escenario con la mítica banda australiana fue en el 28 de junio de 2010 en el viejo San Mamés de Bilbao. Publicaciones como Rolling Stone o NME hacen referencia en sus páginas web a este asunto. Tengo el honor de ser uno de los afortunados que vivió tal acontecimiento.

Nadie sabía que Malcolm Young nunca más actuaría en directo y que el cierre de la gira de presentación del álbum Black Ice en el estadio bilbaíno sería su despedida musical. El día del funeral aproveché para revisar el concierto que ofrecieron durante ese mismo tour en el Estadio Monumental de Buenos Aires, que fue el que decidieron grabar para publicarlo posteriormente en un CD y DVD. Lo compartí en mis redes sociales y Endika, que fue conmigo aquella noche de verano a San Mamés, me escribió. Involuntariamente, creo que somos una milésima parte de la historia del rock.

Interpretando el “For Those About the Rock” terminaron el recital. Sin grandes aspavientos, ese día Malcolm Young abandonó los escenarios para siempre. Descanse en paz.

 

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Para preparar bien la Behobia-San Sebastián
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Ivan Castillo Otero | 06-11-2017 | 5:48| 0

El otro día hice cuentas y esta, la del domingo 12 de noviembre, es mi octava Behobia-San Sebastián. He tenido ediciones mejores y peores, he sufrido altas temperaturas, me ha granizado, algún año me he dejado llevar y otros, en cambio, he hecho buenas marcas. En casi una década hay tiempo para todo.

Llegados a este punto, me veo con suficiente autoridad como para recomendar algunas canciones para esos últimos entrenamientos de esta semana. Prometo que activan las piernas. Para que se hagan una idea: el pirata que anima en el mismo punto del recorrido todos los años con la música de su furgoneta a toda castaña bien las podría poner. Denle al play:

Bon Jovi – “Runaway”

Airbourne – “Runnin’ Wild”

Sweet – “Fox On The Run”

Scorpions – “Rock You Like a Hurricane”

The Darkness – “I Believe In a Thing Called Love “

Helloween – “I Want Out”

Motorhead – “Ace Of Spades”

Metallica – “Fuel”

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Evaristo entre 2002 y 2005
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Ivan Castillo Otero | 16-10-2017 | 8:43| 0

Por si alguien aún no lo sabe, Evaristo Páramos fue el cantante de La Polla Récords. Su carrera en la música es extensa y conocida, pero me gustaría poner el foco en los proyectos en los que estuvo involucrado entre los años 2002 y 2005.

la_polla_records-el_ultimo_el_de_la_polla-frontalEn 2003, La Polla Récords, que llevaban en activo desde finales de los años setenta, lo dejaron. Antes de decir adiós, grabaron El último (el) de la Polla. Era la demostración de que el grupo había entrado en su ocaso en una etapa mucho más acelerada. El dúo “Bandejitas, latas y paquetes” y “Sin escrúpulos” marca el paso a un redondo en el que la velocidad es constante. Prueba de ello son “Punkyfer”, “Iros todos a la mierda” o “Control l’amour”. La bajada perfecta del telón es “A tu lado”, donde echan la mirada atrás para ver qué consiguieron y qué no después de más de tres décadas en la carretera.

the_kagas-nuevos_heroes_del_rock-frontalUn año antes, en 2002, Evaristo grabó con Jul y Txerra, de los RIP, y Jon, de Kañeria 13, el disco Nuevos Héroes del Rock bajo la denominación de The Kagas. En la promoción de aquel proyecto, decían que The Kagas era un antiguo grupo de Nueva Zelanda, de hijos de emigrantes vascos, que editó varios temas. Su trayectoria fue efímera: unos pocos conciertos y se acabó. Recuerdo la primera vez que me puse el álbum cómo aluciné. Qué brutalidad, qué poco filtro, qué cantidad de mala leche comprimida en 19 canciones. “De legal” o “Vomitando”, que son una ametralladora, quedan genial al lado de “Bobo” o “Underdog”, de corte más melódico. “Manolo Ascodas” tiene madera de himno, pero las joyas de la corona son “A comer” y “Día de limpieza”.

the_meas-buscandose_la_vida-frontalEl hermano de Nuevos Héroes del Rock fue Buscándose la vida, que salió en 2004 bajo el paraguas de The Meas. Repetían la formación que tan buen resultado les había dado para grabar otro redondo acelerado y con melodías punzantes. “Ja, ja, ja”, “N-N-N-N” y “Ponte wapa” son el tridente elegido en esta ocasión para romper el hielo y llegar a temas que suenan a clásicos sin serlo como “El sol sale por el este”, “Francamente” o “Sin sitio para vivir”. Al igual que en el disco de The Kagas, el final es apoteósico con las canciones “Kontaminación” y “Dinero y miseria”.

gatillazo-gatillazo-frontalDespués de estos dos proyectos paralelos, Evaristo formó Gatillazo, grupo con el que sigue en activo hoy en día. El buen trabajo realizado en los tres discos anteriores aquí mencionados se vio reflejado en su primera referencia, que vio la luz en 2005 y que lleva por nombre el mismo que la banda. Lo recuerdo como una nueva grata sorpresa. El inicio era otra vez vertiginoso con cortes como “Territorio cotilla”, “Lo daría todo”, “Ok portal” y “Santo Rosario”. Homenajeaban a Cicatriz en “Aprieta el gatillo” y lo bordaban en “Fosa común”, “SSegurataSS blindaoSS” o “Anorimia bulorexia”.

Fueron unos años de buenas cosechas.

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Volver al rock
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Ivan Castillo Otero | 07-09-2017 | 5:16| 0

Este jueves han vuelto al colegio nuestros pequeños de la Comunidad Autónoma Vasca. Cuando eres un crío, es un acontecimiento. A algún amigo lo perdiste de vista en San Juan y con los estirones que se pegan durante los tres meses de verano ya no es el mismo al que despediste en junio. En el panorama laboral, el primer lunes de septiembre también se nota que regresa mucha gente a la oficina con el moreno en todo su esplendor. De pronto, ya no es tan sencillo encontrar un asiento libre por la mañana en el metro o autobús. En definitiva, septiembre es un mes muy de volver.

Este verano he escuchado de todo, pero en las últimas semanas de agosto desempolvé algunos discos antiguos de Loquillo. El detonante fue un comentario de mi hermana, que me recordó que tocaba a finales de 2017 en Madrid. El cantante catalán publicó hace un par de años su último álbum de estudio, que se llama Viento del este, y no me convenció. Esa versión de Loquillo entre vaquera y verbenera no me gusta. Teniendo tan reciente el genial La nave de los locos (2012), Viento del este me parece un álbum indigno.

Solo criticar no me parece injusto, así que también voy a proponer. Estimado Loquillo: vuelva al rock. Echo de menos mayor protagonismo de las guitarras y un puntito de agresividad en su sonido. Me gustaría ir a un concierto y escuchar versiones desgarradas y sucias de “Morir en primavera”, “María”, “Ya no hay héroes”, “En las calles de Madrid” o “Autopista”. Me refiero a esto, a esto o a esto. Para gustos los colores, pero, sinceramente, “Salud y rock and roll” y otros temas similares espero que sean un punto de inflexión hacia otro buen álbum. Sé que ya no tiene veinte años, pero aún puede calzarse la chupa de cuero y dar descanso a la americana. Aunque sea solo para una gira. Piénselo.

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Agosto
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Ivan Castillo Otero | 07-08-2017 | 11:54| 0

Verano no es un mal momento para escuchar música. En realidad, no creo que exista ninguna época del año mala para hacerlo. En julio, tuve la suerte de poder pinchar para unos pocos amigos en nuestra guarida unas listas de reproducción que preparé previamente. Las composiciones que seleccioné iban de menos a más. Situé los temas más tranquilos al comienzo y los más movidos al final. La mayoría era música de la que se considera de calidad, pero dejé algunas perlas de disco de gasolinera como propina.

Recuperando esa experiencia y ahorrándoles estas últimas composiciones de recopilatorio veraniego (¿se siguen haciendo?), propongo para agosto esta ensalada de cortes bailables. A mí me gustaría que me las pusieran por ahí cualquier fin de semana para mover los pies. Las reflexiones sesudas de lo que sea las dejamos para septiembre. No hace falta ni que las presente. Disfruten.

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