Diario Vasco
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Autor: IvanCastillo
Buen viaje, señor Leonard Cohen
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Ivan Castillo Otero | 11-11-2016 | 9:06| 0

Es posible que esta historia la contase ya en alguna ocasión. No sé si fue aquí o en otro lugar. Soy un poco abuelo cebolletas. Espero que puedan perdonarme. Allá voy.

Era un día como hoy, de esos en los que me toca viajar. El trayecto, entre Donostia y Bilbao, apenas me iba a llevar una hora. Como tantas otras veces mientras viví en el “botxo”, cogí el Pesa al lado del Hotel Amara Plaza. El conductor que me tocó era el padre de mi amigo Endika. Antes era transportista y su función era llevar el tabaco todos los días desde Logroño, donde está la Tabacalera más cercana a Gipuzkoa tras el cierre de la de San Sebastián, a diferentes puntos de la provincia. Cansado, lo había cambiado por esto. Gozaba de una mejor jornada y el trabajo le era menos arduo y más entretenido.

Al llegar a la capital vizcaína, pasé a despedirme de él. No me había dado cuenta, pero en mi mismo autobús viajaba un profesor que me daba clase en el campus de Leioa (Bizkaia) de la Universidad del País Vasco. Sí, por aquel entonces era un despreocupado universitario. Mientras el padre de Endika me enseñaba un vinilo de Leonard Cohen (Montreal, 21 de septiembre de 1934) que había comprado en una feria de segunda mano, se acercó este profesor que antes he citado. “Cuando era joven, me ponía los discos de este para llorar”, dijo al vernos escudriñando el álbum. En su mirada había aprobación; le gustaba que los chavales escucháramos los temas de este artista. Yo tenía buena relación con él y los tres nos quedamos a charlar brevemente. “Me ponía sus discos cada vez que me dejaba una chica”, contó. En lo labios de un cincuentón, que encima me daba clase, sonaba tierno a la par que sincero.

Leonard Cohen ha muerto hoy a los 82 años de edad. La noticia me ha pillado llegado a Chamartín, a media hora de subirme a un tren que va de Madrid a San Sebastián, y he sentido una profunda tristeza. Sentado en el convoy, me he acordado de lo relatado en estas líneas. Es curioso que se haya ido semanas después de que anunciaran el Nobel de Literatura para Bob Dylan. Si alguien lo merecía más en el mundo de la canción, ese era este canadiense residente en Los Ángeles.

Pero bueno, qué más dará eso ahora, ¿verdad? Se ha ido y punto. Si hago un ejercicio de imaginación, en mi mente lo veo marchar andando, en un día gris, frío y lluvioso. Lleva su característico borsalino calado y arrastra la guitarra en una raída funda negra.

“El amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males”, dijo un día Leonard Cohen. Todo mi amor para usted, aunque no vaya a ser suficiente para sanarlo. Y que tenga buen viaje en esta mañana de viernes en la que nos ha tocado viajar a los dos.

PD: Aquel profesor es Luis Castells y, casualidades de la vida, hoy lo entrevistan en la página 24 de El País.

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Rock de avión
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Ivan Castillo Otero | 06-10-2016 | 12:18| 0

Lo del avión de los Iron Maiden es, cuando menos, curioso. Resulta que la banda heavy viaja desde este año en un aeroplano propio que pilota el mismísimo Bruce Dickinson, cantante. Él no era un novato en estas funciones, pero para llevar semejante nave (en la que cargan las doce toneladas de material que transportan de ciudad a ciudad) ha tenido que sacarse una licencia especial. El aparato se llama Ed Force One, que es un juego de palabras que combina el nombre de su mascota (Ed) y el del avión del presidente de los Estados Unidos (Air Force One).

En total, tiene veinte asientos de business y 54 de turista y lo utilizan, además de para llevar el material, para el transporte de la banda, los técnicos o los familiares. Los británicos puntualizaron cuando allá por febrero presentaban el avión que cuando acabasen de girar por Oceanía, Asia, América o África, se plantearían volver a los tradicionales camiones y furgonetas por las distancias más cortas existentes dentro del continente europeo. Dickinson, además de ser cantante, productor musical y piloto, conduce una empresa de mantenimiento llamada Cardiff Aviación.

Esta aventura no ha estado exenta de sustos. El Ed Force One  sufrió en el mes de marzo un accidente en la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, de Santiago de Chile. La biela del vehículo que estaba remolcando el avión se cortó y lo dejó sin dirección, con tan mala suerte de que estaba en movimiento y colisionó con un vehículo que se encontraba en la pista.

Lo cierto es que siempre ha existido una unión entre el mundo de la música y los aviones. Eso sí, tal vez no tan estrecha como la de los Maiden y el Ed Force One. Por ejemplo, la banda estadounidense Lynyrd Skynyrd, los del “Sweet Home Alabama”, sufrieron un terrible (y mortal) accidente aéreo en enero de 1977. Una anécdota más alegre es la que protagonizó Joaquín Rodríguez, exbajista del mítico grupo Los Nikis, madridista confeso… y piloto de avión. En el año 2014, le tocó llevar al FC Barcelona desde Ámsterdam a la ciudad condal tras un partido de Champions League, pero los dejó tirados en el Schipol, aeródromo de la capital de Holanda, por una avería. Terminó haciendo amistad con los futbolistas culés.

El rock y los aviones; qué cosa.

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Antes y ahora
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Ivan Castillo Otero | 15-09-2016 | 11:45| 0

Siempre he dicho que fuimos unos acomodados. Teníamos un grupo de música punk-rock y algún familiar vino a recogernos tras algún concierto cuando no había transporte público para volver. Sí, transporte público, han oído bien. Éramos bastante niños y no teníamos coche. Cuando nos llamaban de Oñati, Markina-Xemein o Arrasate, teníamos que liar a algún amigo que sí lo tuviera para que nos llevara a cambio de la cena y una propina. Lo primero sí que lo aceptaban, pero lo segundo no. Así son los amigos. Algunos pensarán que así es más difícil forjar un carácter aguerrido, sufrido y combativo como el que tenían en los ochenta. Puede ser; yo qué sé.

Ensayábamos los sábados por la mañana porque nuestros estudios nos lo impedían hacer entre semana. Íbamos a la Musika Eskola de Atocha y nos encerrábamos cuatro horas, de diez a dos, en una de sus salas. Al principio pagábamos por cada sesión, pero luego disfrutamos gratis del servicio por haber colaborado con el centro en una obra de teatro. Pasamos tres días en el Victoria Eugenia preparándolo todo con el resto del elenco. Teníamos que tocar un chachachá y un rock and roll en un momento de la representación que en el que se formaba una especie de verbena. Nos salió de lujo.

En definitiva, éramos unos chavales que tocaban macarradas por diversión y sin ninguna intención de triunfar. Oye, que si hubiéramos podido vivir de la música habría estado genial, pero no teníamos tanto talento. Nos preocupábamos de sonar lo mejor posible y de pasarlo bien. Duramos un lustro o algo más, no lo recuerdo bien, y siempre tuvimos los pies en el suelo.

Recientemente, tuve que redactar cuatro críticas de discos de bandas modestas. Uno era de unos cuarentones que se habían quedado algo anclados en los años noventa. Las otras tres referencias eran de gente más joven y estaban bastante bien en lo que a lo musical se refiere, pero no quiero poner el acento en ese aspecto. Lo que me llamó la atención es el tiempo y la energía que gastan en sacarse unas fotos súper profesionales y en buscar adjetivos repipis para definir su sonido. Pudiera parecer que están más preocupados en parecer estrellas que en serlo.

En mi periplo por los escenarios, defendí que los conjuntos tenían que cuidar su imagen teniendo unas fotos apañadas para cualquier asunto que lo requiriese o actualizaran convenientemente las redes sociales. Eso sí, aunque no lo diga, creo que debe primar el hecho en sí de hacer música y, sobre todo, que se disfrute con ello. No ha pasado tanto tiempo de aquellos viajes en bus con los instrumentos en el maletero a, por ejemplo, Asturias en el Alsa, pero tengo la sensación de que las cosas han cambiado mucho. Cada vez se tiene más en cuenta salir divinos en el Instagram o las descripciones pedantes de las canciones propias y menos el lado más genuino de tener un grupo y vivir la experiencia. ¿Me estaré haciendo mayor?

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Durante las vacaciones
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Ivan Castillo Otero | 08-08-2016 | 7:31| 0

Agosto. Calor. La normal es que el termómetro esté por encima de los 35 grados en Madrid. Y no, aquí no hay playa. Si usted es una persona con suerte, es probable que ahora esté de vacaciones. Yo, por mi parte, propongo cinco canciones para este periodo de paz y tranquilidad siguiendo la línea de la anterior publicación (“Antes de las vacaciones”). Hagan lo que hagan, no se dejen la música en casa. Ahí van composiciones que no les sobresaltarán en su retiro:

Bob Marley – “Is This Love“: Hace años que pude ver en directo a los Wailers, los escuderos de Bob Marley. Qué suerte la mía. Ellos, la banda, pusieron la música a este corte del año 1978. Formó parte del álbum Kaya. El 11 de mayo de 1981 nos dejó este jamaicano. Un referente a muchos niveles.

The Madness – “It Must Be Love“: Ahora que estamos viviendo los Juegos Olímpicos de Río 2016 está bien que recordemos el “Our House” estelar de los Madness en la clausura de Londres 2012. Actualmente viven su segunda época, que comenzó en 1992, tras la primera, que fue de 1976 a 1986. Aunque fueron los británicos los que la popularizaron, “It Must Be Love” es de Labi Siffre.

The Clash – “Rock the Casbah“: Fue uno de los singles del Combat Rock de los Clash, que vio la luz en el año 1982. Es la prueba de la genial evolución que vivieron. No hay que quedarse con una época pudiendo disfrutarlas todas. El tema está dedicado al Ayatollah Jomeini, que prohibió el rock en Irán.

Los Rodríguez – “Sin documentos“: Los primeros seis años de los noventa transcurrieron en este barco para Ariel Rot y Andrés Calamaro. El primero había vuelto a Argentina para limpiarse cuerpo y alma y volvió a España para reventar escenarios tras haberlo hecho antes con Tequila. Calamaro, por su parte, se marcó un vine, vi y vencí en toda regla. Aquí sigue tocando y creando. La canción “Sin documentos” es del año 1993 y daba nombre al disco en el que iba incluido.

Gabinete Caligari – “La canción del pollino“. Jaime Urrutia encabezaba a esta banda que se extinguió en el año 1999. Con esta canción quiero recordarles que, aunque estemos en agosto, el fútbol ya está ahí. Se lo juro.

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Antes de las vacaciones
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Ivan Castillo Otero | 13-07-2016 | 10:27| 0

Las carreras para coger un asiento en el metro se han terminado hasta septiembre. Reconozco que siento alivio, porque es una situación que me causa estrés. Parece que la gente no puede permitirse treinta o cuarenta minutos de pie en el suburbano de Madrid. El verano que se vive en la capital (un calor sofocante mezclado con la contaminación habitual y con el único incentivo de darse un chapuzón en la piscina, un plan de segunda comparado con los de la costa) es la razón por la que muchos aprovechan la primera quincena de julio para huir. Otros deberán esperar a agosto o septiembre para salir de este agujero y, por otro lado, están los que no tendrán vacaciones estivales. Mi pésame y total apoyo para estos últimos.

Me gustaría dirigirme a los que aún tienen que esperar aún algunas semanas para escapar del asfalto madrileño (o de otros lugares, claro). Para ellos, he seleccionado cinco canciones que les pongan las pilas lo suficiente para ir tirando hasta entonces. Se necesita ritmo y energía para pasar este trámite. Al lío:

The Yardbirds – For Your Love“: No son pocos los que desconocen que Eric Clapton tocó la guitarra en esta banda británica durante dieciocho meses. Con esta canción, The Yardbirds tomaban un rumbo más pop que a Clapton no le convencía y dejó el grupo. Un mito de la música daba sus primeros pasos en el mundillo y lo hacía con mucha personalidad. Corría el año 1965.

The Turtles – “Happy Together“: Puede que sea la canción más representativa de esta banda (junto con “Elenore”) nacida en 1965 y oriundos de Los Ángeles. Grabada en enero de 1967, en primavera sustituyó a “Penny Lane” de los Beatles como número uno en la lista Billboard. No es poco.

The Association – “Along Comes Mary“: Oriundos de California, dieron sus primeros pasos en el año 1965. Además de “Along Comes Mary” (1966), tienen canciones que lograron llegar a los primeros puestos de las listas musicales como “Windy” (1967). Ofrecían una apuesta interesante y en disco suenan correctos. Yo los recomiendo en directo (a poder ser en el Monterrey Pop Festival de 1967). Llevan años intentando esquivar la muerte artística con miles de cambios de formación. Hay una intro en el vídeo de unos 58 segundos. Después de esta es donde empieza el tema.

The Romantics  – “What I Like About You“: Estaba una Navidad viendo un partido de la NBA en el salón de mis padres. Jugaban los Lakers en el Staples Center y de pronto sonó esta canción por la megafonía del pabellón. Recordé que hacía años que no escuchaba “What I Like About You” (1980), éxito de estos románticos de Detroit. Muy pegadiza.

The Box Tops – “The Letter“: Wayne Carson compuso esta canción que estos muchachos de Memphis lanzaron e hicieron llegar al número uno de las listas de Estados Unidos, Canadá o Australia. Corría el año 1967 cuando vio la luz y se hizo muy popular durante la Guerra de Vietnam. Joe Cocker hizo una exitosa versión en 1970.

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