Diario Vasco
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Categoría: Música con mayúsculas
Para preparar bien la Behobia-San Sebastián

El otro día hice cuentas y esta, la del domingo 12 de noviembre, es mi octava Behobia-San Sebastián. He tenido ediciones mejores y peores, he sufrido altas temperaturas, me ha granizado, algún año me he dejado llevar y otros, en cambio, he hecho buenas marcas. En casi una década hay tiempo para todo.

Llegados a este punto, me veo con suficiente autoridad como para recomendar algunas canciones para esos últimos entrenamientos de esta semana. Prometo que activan las piernas. Para que se hagan una idea: el pirata que anima en el mismo punto del recorrido todos los años con la música de su furgoneta a toda castaña bien las podría poner. Denle al play:

Bon Jovi – “Runaway”

Airbourne – “Runnin’ Wild”

Sweet – “Fox On The Run”

Scorpions – “Rock You Like a Hurricane”

The Darkness – “I Believe In a Thing Called Love “

Helloween – “I Want Out”

Motorhead – “Ace Of Spades”

Metallica – “Fuel”

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Evaristo entre 2002 y 2005

Por si alguien aún no lo sabe, Evaristo Páramos fue el cantante de La Polla Récords. Su carrera en la música es extensa y conocida, pero me gustaría poner el foco en los proyectos en los que estuvo involucrado entre los años 2002 y 2005.

la_polla_records-el_ultimo_el_de_la_polla-frontalEn 2003, La Polla Récords, que llevaban en activo desde finales de los años setenta, lo dejaron. Antes de decir adiós, grabaron El último (el) de la Polla. Era la demostración de que el grupo había entrado en su ocaso en una etapa mucho más acelerada. El dúo “Bandejitas, latas y paquetes” y “Sin escrúpulos” marca el paso a un redondo en el que la velocidad es constante. Prueba de ello son “Punkyfer”, “Iros todos a la mierda” o “Control l’amour”. La bajada perfecta del telón es “A tu lado”, donde echan la mirada atrás para ver qué consiguieron y qué no después de más de tres décadas en la carretera.

the_kagas-nuevos_heroes_del_rock-frontalUn año antes, en 2002, Evaristo grabó con Jul y Txerra, de los RIP, y Jon, de Kañeria 13, el disco Nuevos Héroes del Rock bajo la denominación de The Kagas. En la promoción de aquel proyecto, decían que The Kagas era un antiguo grupo de Nueva Zelanda, de hijos de emigrantes vascos, que editó varios temas. Su trayectoria fue efímera: unos pocos conciertos y se acabó. Recuerdo la primera vez que me puse el álbum cómo aluciné. Qué brutalidad, qué poco filtro, qué cantidad de mala leche comprimida en 19 canciones. “De legal” o “Vomitando”, que son una ametralladora, quedan genial al lado de “Bobo” o “Underdog”, de corte más melódico. “Manolo Ascodas” tiene madera de himno, pero las joyas de la corona son “A comer” y “Día de limpieza”.

the_meas-buscandose_la_vida-frontalEl hermano de Nuevos Héroes del Rock fue Buscándose la vida, que salió en 2004 bajo el paraguas de The Meas. Repetían la formación que tan buen resultado les había dado para grabar otro redondo acelerado y con melodías punzantes. “Ja, ja, ja”, “N-N-N-N” y “Ponte wapa” son el tridente elegido en esta ocasión para romper el hielo y llegar a temas que suenan a clásicos sin serlo como “El sol sale por el este”, “Francamente” o “Sin sitio para vivir”. Al igual que en el disco de The Kagas, el final es apoteósico con las canciones “Kontaminación” y “Dinero y miseria”.

gatillazo-gatillazo-frontalDespués de estos dos proyectos paralelos, Evaristo formó Gatillazo, grupo con el que sigue en activo hoy en día. El buen trabajo realizado en los tres discos anteriores aquí mencionados se vio reflejado en su primera referencia, que vio la luz en 2005 y que lleva por nombre el mismo que la banda. Lo recuerdo como una nueva grata sorpresa. El inicio era otra vez vertiginoso con cortes como “Territorio cotilla”, “Lo daría todo”, “Ok portal” y “Santo Rosario”. Homenajeaban a Cicatriz en “Aprieta el gatillo” y lo bordaban en “Fosa común”, “SSegurataSS blindaoSS” o “Anorimia bulorexia”.

Fueron unos años de buenas cosechas.

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Volver al rock

Este jueves han vuelto al colegio nuestros pequeños de la Comunidad Autónoma Vasca. Cuando eres un crío, es un acontecimiento. A algún amigo lo perdiste de vista en San Juan y con los estirones que se pegan durante los tres meses de verano ya no es el mismo al que despediste en junio. En el panorama laboral, el primer lunes de septiembre también se nota que regresa mucha gente a la oficina con el moreno en todo su esplendor. De pronto, ya no es tan sencillo encontrar un asiento libre por la mañana en el metro o autobús. En definitiva, septiembre es un mes muy de volver.

Este verano he escuchado de todo, pero en las últimas semanas de agosto desempolvé algunos discos antiguos de Loquillo. El detonante fue un comentario de mi hermana, que me recordó que tocaba a finales de 2017 en Madrid. El cantante catalán publicó hace un par de años su último álbum de estudio, que se llama Viento del este, y no me convenció. Esa versión de Loquillo entre vaquera y verbenera no me gusta. Teniendo tan reciente el genial La nave de los locos (2012), Viento del este me parece un álbum indigno.

Solo criticar no me parece injusto, así que también voy a proponer. Estimado Loquillo: vuelva al rock. Echo de menos mayor protagonismo de las guitarras y un puntito de agresividad en su sonido. Me gustaría ir a un concierto y escuchar versiones desgarradas y sucias de “Morir en primavera”, “María”, “Ya no hay héroes”, “En las calles de Madrid” o “Autopista”. Me refiero a esto, a esto o a esto. Para gustos los colores, pero, sinceramente, “Salud y rock and roll” y otros temas similares espero que sean un punto de inflexión hacia otro buen álbum. Sé que ya no tiene veinte años, pero aún puede calzarse la chupa de cuero y dar descanso a la americana. Aunque sea solo para una gira. Piénselo.

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Agosto

Verano no es un mal momento para escuchar música. En realidad, no creo que exista ninguna época del año mala para hacerlo. En julio, tuve la suerte de poder pinchar para unos pocos amigos en nuestra guarida unas listas de reproducción que preparé previamente. Las composiciones que seleccioné iban de menos a más. Situé los temas más tranquilos al comienzo y los más movidos al final. La mayoría era música de la que se considera de calidad, pero dejé algunas perlas de disco de gasolinera como propina.

Recuperando esa experiencia y ahorrándoles estas últimas composiciones de recopilatorio veraniego (¿se siguen haciendo?), propongo para agosto esta ensalada de cortes bailables. A mí me gustaría que me las pusieran por ahí cualquier fin de semana para mover los pies. Las reflexiones sesudas de lo que sea las dejamos para septiembre. No hace falta ni que las presente. Disfruten.

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De los Dead Boys a los Nasty Bits

Tenía en la lista de asuntos pendientes ver Vinyl, serie de televisión creada por Mick Jagger, Martin Scorsese, Rich Cohen y Terence Winter bajo el paraguas de HBO. Seguí la promoción a comienzos de 2016, pero no ha sido hasta bien entrado 2017 cuando me he sumergido en sus diez episodios. No pasaron de la decena porque su cadena original decidió no darle continuidad. Logró muchos seguidores, pero las diferencias entre los creadores y el no cumplimiento de las expectativas de HBO terminaron por hacerla desaparecer.

Un brillante capítulo, que tiene casi dos horas de duración y es el más largo, da inicio a esta serie. El protagonista es Richie Finestra. Lleva toda la vida en el mundo de la música, es el dueño de una discográfica junto con varios socios, tiene problemas serios con la cocaína y el alcohol, trata regular tirando a mal a su mujer y ha metido en problemas económicos a la empresa. El elenco lo completan principalmente su antes citada mujer, los compañeros de trabajo, músicos, gentes varias del mundillo y algún familiar.

Muchas de las grandes bandas y cantantes que pasaron por el Nueva York de 1973 tienen su espacio en Vinyl. Llama la atención la gran interpretación que hacen los actores encargados de dar vida a David Bowie (tuve que parar un momento para confirmar que no era él), Alice Cooper, Robert Plant, Elvis Presley, Janis Joplin, los New York Dolls, la Velvet Underground o John Lennon.

Entre las bandas ficticias que Vinyl presenta, los que más protagonismo tienen son los Nasty Bits. El cantante tiene un curioso parecido con un joven Richard Hell, primer bajista y voz de Television, que también fue parte de grupos como The Voidoids. Consiguen deslumbrar a Richie Finestra (y a una de sus trabajadoras) y firman un contrato con su casa de discos. En el episodio final son los teloneros de los New York Dolls en lo que termina por ser una corta y accidentada actuación:

Destaca una versión que hacen del “What Love Is” de los Dead Boys, banda oriunda de Cleveland (Ohio, Estados Unidos) que se curtió sobre las tablas del mítico CBGB. En los años setenta también se pasearon por este local neoyorquino los Ramones, Dictators o Blondie. Solo los Nasty Bits podrían haber interpretado la antes citada canción en 1973, puesto que los autores originales no formaron el grupo hasta tres años después, en 1976. Su líder, Stiv Bators, murió en 1990, pero estos son unos dignos herederos con sus temas acelerados y su actitud punk.

En resumidas cuentas, creo firmemente que Vinyl han sido una docena de horas de mi vida bien empleadas.

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Los préstamos

Tuve la suerte de criarme en un entorno en el que siempre sonaba, en gran medida, música que merecía la pena. De Queen a Tom Jones pasando por Louis Armstrong. Con el paso del tiempo, uno va afinando el oído y descubriendo nuevos ritmos. Una tarde, cuando debía tener no más de once o doce años, llegó mi hermana Shandra a casa con varios discos. Le había dicho a mi cuñado Bini que me prestara algunos de sus redondos, ya que él siempre tuvo un gusto más cercano al punk o el rock, y ahí llegaba ella con mi pedido.

De la media docena de álbumes que me dejó, recuerdo dos que me volaron la cabeza. El Azken Guda Dantza de Kortatu fue uno de ellos. Era todo adrenalina y combate. Me fascinó el ritmo que tenía desde “After Boltxebike” a “Kolpez Kolpe” y durante semanas no paré de reproducir “Oker nago”, “Denboraren menpe”, “Etxerat” o “Nicaragua sandinista”. Recientemente lo fui escuchando cuando salí de trabajar para reafirmar lo bien que ha envejecido este directo, que está grabado en Pamplona a finales del año 1988 y que significó el adiós definitivo de esta banda de Irun. No han vuelto y en una entrevista publicada este mismo mes era el propio Fermin Muguruza el que aseguraba que no era favorable a un revival de Kortatu.

Para el final dejé un disco muy modesto en lo que a la maquetación se refiere. Era blanco y negro y no llamaba la atención camuflado entre el colorido de los demás. En la portada salían unos tíos con traje de los que no había tenido noticias. Era el primer álbum de The Specials, que se llama igual que el grupo. Formados en 1977 en Coventry, Reino Unido, aún siguen en activo. Me atrapó por completo desde la inicial “A Message to You Rudy”. Hacían algo que aún no había experimentado y me gustaba cantidad.

Con las nuevas tecnologías y los modernos sistemas para consumir música (que, por cierto, yo también utilizo), se está perdiendo esa costumbre de pasarse los discos de mayores a pequeños para ir introduciendo a las nuevas generaciones en los diferentes ritmos menos comerciales. Es una pena. Para mí estos préstamos significaban descubrir un mundo nuevo.

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