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Las ventanas FIBA a debate

Este fin de semana se están jugando los partidos de las diferentes selecciones que luchan para entrar en el Mundobasket 2019 a disputar en China.

 

En primer lugar debo decir que me parece buena idea que el Mundial de baloncesto no coincida el mismo año que el de fútbol. De esta manera se puede hacer una mayor proyección de nuestro amado deporte del balón naranja. De esta manera el calendario mundial de selecciones queda de esta manera: el nombrado Mundobasket en 2019, Olimpiada en 2020 y Eurobasket en 2021.

 

Yo a mi hijo y a mi hija siempre les digo que no se crean más listos que nadie; pero a su vez que no son tontos. Y esto, antes de a ellos, me lo aplico a mí. ¿De verdad a ningún alto ejecutivo de la FIBA no se le ha ocurrido que el verano de 2018 no hay ninguna competición de selecciones y en ese momento puede ser oportuno y acertado celebrar un Torneo clasificatorio para el Mundobasket 2018?

No creo que esta sea la solución más ocurrente que se haya dado nunca. Pero como decía en líneas anteriores, tampoco la peor.

 

De esta manera teníamos a todos los jugadores libres para poder ir a sus respectivas selecciones. De la manera que se ha planteado, se obliga a jugadores y equipos a elegir. Los jugadores se deben a los clubes; y estos no quieren que sus mejores jugadores puedan lesionarse o que les perjudiquen en los resultados. Creo que esta parte es muy comprensible.

 

Jugar esta clasificación con selecciones C, con asistencia de muy poco público y cuando incluso las propias televisiones se plantean retransmitir a sus equipos; no creo que las llamadas ventanas FIBA sean una gran idea.

 

Hace tiempo escribíamos un artículo donde habábamos de que en muchas ocasiones el propio baloncesto hacía cosas que iban en dirección contraria al buen devenir de este deporte.

El ejemplo de las ventanas FIBA es otro capítulo en esta enciclopedia llamada: El enemigo del baloncesto está en su propia casa.

 

 

Guzmán Villardón

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AITOR URIONDO: EL PROFESOR.

Aitor Nemesio Uriondo Usandizaga nació en Donostia el 24 de Julio de 1.972. Estudió en la Ikastola Mariaren Bihotza y luego realizó estudios universitarios en la Escuela de Magisterio de Vitoria. Es entrenador superior de baloncesto y maestro de Educación Primaria en la especialidad de Educación Física.

Su destino lo ha marcado él mismo, su obsesión es aprender para mejorar día a día y poder compartir sus conocimientos. Su gran pasión es enseñar y su especialidad el baloncesto.

Es un estudioso de este deporte, un técnico de alto nivel y grandes dotes de formación. Para Aitor Uriondo el baloncesto se basa en los valores colectivos, la exigencia personal y el deseo de victoria; pero todo esto debe desarrollarse de manera ordenada. Le gusta marcar una línea de trabajo y no engañar a nadie. Transmitir desde el minuto uno qué es lo que buscas en la cancha.

Un hecho histórico.

Quizá deberíamos decir que son dos los hechos históricos que hasta el día de hoy tiene en su poder Aitor Uriondo. El primero, eso no se lo van a quitar nunca, es el haber sido el primer entrenador en la historia del GBC. Y el segundo, eso sí puede cambiar en el futuro, es que a día de hoy ha sido el único primer entrenador guipuzcoano que ha tenido el GBC.

Hasta ese día, había entrenado a diversas categorías del Askatuak entre ellas el año que el club disputó la liga LEB. Un buen día se me cruzó en el camino el GBC. Buscaba un entrenador joven, con margen de mejora y con hambre de crecimiento. Me llamaron, nos reunimos y acepté.

Recuerda esos primeros días con mucha ilusión, como un torrente de actividad y sentimiento. En tan sólo dos días estrenó estado civil, cambió de trabajo y se compró un coche nuevo. Reconoce que fue todo un máster intenso de baloncesto: Tuvimos que arrancar desde menos diez para llegar a la meta. Eran inexpertos pero lo suplían con ingenio y amor por lo que estaban haciendo. En el despacho tan sólo había una mesa y una silla, para el primer entrenamiento no tenían ni balones y la ropa llegó de víspera. Todo se hacía deprisa y corriendo pero eso también tiene su parte bonita; es como ver nacer a un bebé.

Cuando se inició el proyecto del GBC se hablaba de muchos sueños, pero la ACB sonaba tan lejana que apenas se escuchaba. Al final se hizo realidad y debemos salir beneficiados todas las personas que sentimos el baloncesto guipuzcoano y queremos que el GBC siga creciendo.

Aquella primera temporada fue muy especial por varios motivos.

Era la temporada de estreno del GBC, un novato en la universidad del baloncesto. Fue en lo que entonces se denominaba LEB 2, lo que hoy día equivale a la LEB Plata. El equipo era nuevo y debía buscar su identidad para poder competir con garantías. Quiero hacer hincapié en que en menos de dos meses se constituyó el GBC, se encontró entrenador, se construyó el equipo y comenzó la temporada. No lo sé con certeza, pero alguien debería comprobar en el libro Guiness de los récords si en algún lugar del mundo en menos de 80 días han logrado crear y hacer competir a un equipo, bien de baloncesto o de cualquier otro deporte.

Es lógico pensar que para consolidar el nuevo proyecto llamado GBC era indispensable, al menos lograr mantenerlo en LEB 2. Es decir, no bajar y por lo tanto evitar las cuatro últimas posiciones para así no jugar el Play Out por el descenso a liga EBA. Logrado esto, porqué no decirlo, había un sueño que era traer a Donostia los Play Off de ascenso a la liga LEB 1.

La sensación al final de la temporada era una mezcla de ambas cosas. Satisfacción por haber logrado mantener la categoría, pero lástima por haber tenido la posibilidad de tocar esos ansiados Play Off y así luchar por el título.

Hubo vida más allá del GBC.

Pero a un entrenador con estas características le esperaban nuevas oportunidades. Las hubo y siempre en la línea de enseñar a los demás su pasión por el baloncesto.

Después de la extraordinaria experiencia de entrenar al GBC le esperaban otras también muy gratificantes. Entrenó a UPV Gipuzkoa y a las categorías de formación del Pamesa Valencia. La temporada 2.004-05 fue segundo entrenador del Adoz Atletiko Sn. Sn. con el que alcanza la Final a Ocho para ascender a la LEB Plata, pero no lo logró al caer en cuartos de final ante el Prat de Sito Alonso.

La siguiente temporada comienza en la misma situación pero en Marzo de 2.006 releva a su amigo Llopis en la titularidad del banquillo de Adoz Atletiko Sn. Sn. que jugaba liga EBA.

El año 2.007 logró una de esas gestas en las que nuestros niños y niñas se deben fijar. Disputó las Series Colegiales de la ACB con la Ikastola Axular Lizeoa y ganó su división; motivo por el cual jugó la final de la Conferencia Norte frente al campeón vizcaíno Colegio San Viator. Ganaron por un claro 73-54 y esto le permitió jugar en Madrid la Final a Cuatro del baloncesto base a nivel estatal.

En su semifinal le tocaba jugar contra el anfitrión y clásico entre los clásicos Ramiro de Maeztu. Perdieron, pero la final de consolación la ganaron y así pudieron acabar con victoria y como terceros de la Series Colegiales de la ACB.

La temporada 2.007-08 entrenó al Iraurgi de liga EBA en la quedaron sextos. Todavía tengo dentro la espina de no habernos clasificado para la Fase de Ascenso a LEB Plata, ya que en las últimas jornadas, cuando todavía teníamos opciones de quedar entre los cuatro primeros, el equipo tuvo una epidemia de lesiones que le impidieron entrenar con normalidad y competir en plenas facultades.

En Febrero de 2.013 sustituye a Anne Peña en el banquillo del Hondarribi-Irun de la Liga Femenina para cambiar la dinámica e intentar salvar al equipo que después de seis derrotas consecutivas se había colocado al borde del precipicio del descenso. Disputó tres encuentros, el primero en casa frente al Cadí de Seu que lo perdió, el siguiente en Pamplona lo ganó al Obenasa y el último partido lo jugó en el Polideportivo de Fuentarrabía frente al líder Rivas Ecópolis, que tan sólo había perdido un partido en toda la liga. También lo perdió, pero se salvó porque sus rivales Bembride y Recreativo Conquero perdieron sus respectivos partidos e hizo intrascendente el encuentro del Hondarribi-Irun porque a la hora de comenzar su partido ya estaba salvado. De todas maneras; objetivo cumplido.

La temporada pasada fui el entrenador del Araski de Vitoria ubicado en el grupo A de la liga LF2. Al final del curso quedaron séptimas de su grupo en la posición 7, con un balance de 12 victorias y 10 derrotas. Fue una gran experiencia poder entrenar a ese nivel.

Además le ha dado tiempo a hacer más cosas que se podrían encuadrar en el grupo de asuntos varios.

Es el Director del proyecto formativo Ska -Trainer que ofrece formación a las diferentes personas que participan y disfrutan activamente del baloncesto, socio fundador del Campus de baloncesto “Pablo Prigioni” desde 2.008 y que ya ha celebrado su sexta edición. Es Presidente de la Asociación Deportiva Saski Kasi que se dedica a divulgar la práctica y el conocimiento del baloncesto. Por si esto no fuese poco, le da tiempo a colaborar como comentarista deportivo en radio, prensa escrita y televisión.

Como muestra un botón. Así reza el refranero popular. Aquí dejaremos dos muestras de cómo Aitor Uriondo ha estado ligado desde sus inicios como entrenador a la enseñanza del baloncesto. Hay decenas de jugadores que no son tan famosos, pero que de igual manera han pasado por el conocimiento y la sabiduría de sus manos.

Urko Otegi, actual jugador del Palencia, comenzó tarde la práctica del baloncesto. Su vocación era ser remero, pero su padre casi le obligó a que probase con el deporte de la canasta. Al menos que fuera a hacer pruebas con el Askatuak ya que trabajaba muy bien y cuidaba la cantera. Él aceptó y en cuanto entró al Carmelo Balda sólo ya tuvo una cosa en mente, el baloncesto. Corría el año 2.000 y allí estaba Aitor entrenando a las categorías inferiores del Askatuak y le tocó a él hacerle unas pruebas al todavía novel Urko Otegi.

Jon Cortaberria descubrió sus dotes para este deporte cuando de crío jugaba en la pista cubierta de su querida Ikastola Axular que cuenta con una larga tradición en la enseñanza del baloncesto. Con tan sólo 10 años ingresó en la escuela del Askatuak y allí estaba un joven Aitor Uriondo que también empezaba a hacer sus pinitos como entrenador. Jon evolucionó tanto bajo su tutela que llegó a ingresar en el ya extinto Proyecto Siglo XXI. Un programa de tecnificación del que también salieron SergioRodríguez y Fran Vázquez entre otros muchos.

Aitor Uriondo se podría comparar a un hombre del Renacimiento que dedica todo el tiempo a aprender un poco más cada día para enseñarlo a los demás. Sigue todo el baloncesto guipuzcoano que puede, desde las categorías inferiores hasta las profesionales y tiene un amplio hueco en la historia del GBC.

Por todo esto, como modesto seguidor del baloncesto guipuzcoano, tan sólo me quedar decir: Eskerrik asko! Aitor.

Guzmán Villardón.

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