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Juan Carlos Hernández

Al aire libre

FLORENCE GRIFFITH Y EL VENDAVAL DEL 10″49 (NUEVA AMPLIACIÓN)

(Casi todas las fotos de este trabajo se amplían si se pincha sobre ellas)

 

 

I. INTRODUCCIÓN

Este post pretende ser la recopilación definitiva que demuestre que el récord mundial femenino de los 100 metros lisos, los 10”49 de Florence Griffith-Joyner en 1988, fueron conseguidos con un vendaval a favor de la carrera, y bajo ningún concepto con una medición del viento de 0.0 m/s, tal y como fue homologada la marca.

 

Ya hablé de esta misma cuestión en este otro post: “Yoshihide Kiryu 0, Florence Griffith 1, IAAF 2”; pero en las últimas semanas he encontrado datos y evidencias que no conocía hace año y medio y que voy a ir desarrollando hoy.

 

Lo malo del trabajo que me voy a tomar es que no va a servir para nada aparte de entretenerme y entreteneros a algunos; es decir, a mí me gustaría que la IAAF reconociera el error de haber dado validez a un registro absurdo, borrase el 10”49 de la tabla de récords y que considerase el 10”61 de la misma Florence Griffith como récord mundial. Pero sé que esto no va a ocurrir, es más, soy perfectamente consciente de que la IAAF sabe que aquella carrera fue ventosísima, que tiene todos los datos en su poder y, sin embargo, prefiere mantener un récord esperpéntico a dar marcha atrás. Y veintiséis años después de la carrera mucho menos, supongo.

 

 

II. HECHOS Y DATOS

Recapitulemos los hechos: el 16 de julio de 1988, en los cuartos de final de las pruebas de selección olímpicas (Trials), la estadounidense Florence Griffith trituró el récord mundial de los 100 metros con un registro de 10”49, al que OMEGA, empresa encargada de las mediciones, atribuyó un viento de 0.0 m/s.

 

Hasta ese momento el récord pertenecía a la también estadounidense Evelyn Ashford con una marca de 10”76. La marca personal de Griffith era de 10”89 (-0.1) conseguida tres semanas antes, y sus siguientes mejores registros eran un 10”96 (0.0) de 1987 y un 10”99 (-0.1) de 1984.

 

La de Griffith fue la primera de tres carreras de cuartos de final. Curiosamente, el viento de la segunda también fue medido en 0.0, en una carrera ganada con 10”83 por Sheila Echols, una atleta cuyas siguientes mejores marcas son 10”99 (+1.3) y 11”00 (+1.2), hechas al día siguiente en la semifinal y en la final de aquellos Trials. Y “sorprendentemente”, al igual que muchas mediciones de esa tarde, la tercera y última carrera tuvo un viento de +5.0.

 

 

Si habéis leído mi artículo del año pasado ya sabéis que a la vez que estas tres carreras, y a pocos metros en paralelo, se disputaba la final de triple salto. Hoy puedo añadir que de los 46 saltos válidos solo 3 fueron legales en cuanto al viento. La media de las 46 mediciones fue de 3.98 m/s y una medición alcanzó los +7.0 m/s.

 

Las ganas de querer volver a bucear en este tema me surgieron tras encontrar en YouTube un nuevo vídeo en el que se llega a apreciar la medición del anemómetro del triple salto DURANTE la carrera de Florence Griffith: +4.3 m/s.

 

 

Comprobado, Robert Cannon acababa de saltar 17,63m (+4.3) en la segunda ronda del triple salto aproximadamente dos minutos –como mucho tres– antes de que se diera la salida a la carrera de Florence Griffith. Y mientras Griffith destroza el récord mundial Johnny Washington está preparado en el pasillo para el que sería su mejor salto de la tarde: 16,10 (+4.5)

 

 

No sé cuántos saltos hubo hasta que se disputó la segunda carrera de los cuartos de final, pero las siguientes mediciones de viento en el triple salto fueron +2.8, +4.8, +2.0 y +4.2.

 

 

El principal hallazgo de estas semanas, y del que han salido algunos de los datos ya expuestos, ha sido este espectacular informe para la IAAF del biomecánico deportivo Nicholas P. Linthorne: “The 100m World Record by Florence Griffith-Joyner at the 1988 U.S. Olympic Trials” de junio de 1995. Demoledor desde el primer párrafo. El informe empieza por la conclusión, desarrollada luego en decenas de páginas, de que durante la carrera del 10”49 de Florence Griffith el viento debía soplar con una intensidad de entre +5 y +7 metros por segundo. Y durante la segunda carrera de cuartos de final, a la que también “regalaron” un 0.0, debió haber un viento a favor de entre +3 y +4 metros por segundo.

 

El principal argumento de Nicholas P. Linthorne se basa en un detalladísimo trabajo estadístico en el que estudia con precisión científica la influencia del viento sobre los atletas en docenas de carreras, desde los Mundiales de Helsinki’83 hasta los Juegos Olímpicos de Barcelona’92.

 

El estudio detalla que las seis atletas que pasaron ronda en la carrera del 10”49 (0.0) corrieron una media de 0”28 más lento en las semifinales del día siguiente (vientos de +1.3 y +1.6). Las cinco atletas que pasaron ronda en los cuartos de final ganados por Echols con 10”83 (0.0) corrieron en las semifinales 0”09 más lentas de media. Y las cinco atletas que pasaron ronda en la tercera carrera de cuartos de final (+5 de viento) corrieron las semifinales 0”14 más lento de media.

 

Aplicando la estadística a esos empeoramientos de las marcas se obtienen las velocidades teóricas del viento en las dos carreras a las que OMEGA atribuyó 0.0 m/s. Como ya se ha dicho, entre +5 y +7 para los 10”49 de Griffith y entre +3 y +4 para los 10”83 de Echols.

 

En el informe hay otro dato esclarecedor, dato que yo creo que cualquier aficionado familiarizado con estas cuestiones entenderá como concluyente: resulta que doce de las catorce atletas (las seis primeras de las dos carreras sospechosas) hicieron su marca personal del año 88, y en varios casos su marca personal de siempre, precisamente en esos CUARTOS DE FINAL con 0.0 de viento oficial.

 

 

Con todos estos datos encima de la mesa, y sumando un mínimo de sentido común, es lógico pensar que en esas dos carreras de cuartos de final falló estrepitosamente el anemómetro. Dos mediciones de 0.0 en dos carreras consecutivas en las que una docena de atletas mejora su marca, mientras a dos metros las mediciones en el triple salto arrojan una media de +4.0 m/s no son improbables: SON IMPOSIBLES (en mi opinión).

 

Lógicamente no soy el único que piensa así. Con mucho más peso que yo tenemos a la “Asociación de estadísticos de Atletismo” (The Association of Track and Field Statisticians), que desde 1997 incluye la siguiente acotación para referirse al 10″49 de Florence Griffith: “@ Probably strongly wind-assisted, but recognised as a US and world record“. Clarito hasta en inglés.

 

 

 

III. EL NÚMERO DE ZANCADAS

 

 

Los datos de este apartado quizá no sean tan relevantes como los expuestos anteriormente, pero a un nivel de observación pueden ser significativos.

 

Que yo sepa, circulan por YouTube seis de las ocho carreras de 100 metros que Florence Griffith disputó en los Trials y los Juegos Olímpicos de 1988, las cuatro de los Juegos más los cuartos de final y la final de los Trials. Nunca he visto la primera ronda ni la semifinal de las pruebas de selección, aunque unas fotografías me ofrecen el dato de esta última carrera.

 

Lo que resulta curioso observar en estas seis grabaciones (más las fotos de la semifinal) es que, partiendo de la certeza de que en la carrera del 10”49 el viento era muy superior a +2 m/s, y con la única excepción de los cuartos de final olímpicos, descubrimos una curiosa relación entre el viento a favor y el número de zancadas: a más viento menos zancadas.

 

Este sería el cuadro:

 

 

IV. LA TEORÍA DEL VIENTO CRUZADO

Resulta tan obvio comprobar que durante las dos carreras del 0.0 sí había viento que los responsables de OMEGA se agarraron a la única explicación que les evitaba el sonrojo: había viento, sí, en concreto un viento de +2.8 m/s, sí, pero… incidiendo en el anemómetro de forma transversal a 91º, por lo que la medición de 0.0 sería la correcta. Olé sus huevos.

 

Ignoro si aportaron alguna prueba que avalara este nuevo despropósito o si se quedaron tan anchos sin más. Estas semanas he encontrado en un foro alguien que defendía esta teoría mostrando este fotograma como la prueba de que el viento soplaba en transversal a la carrera de Florence Griffith:

 

 

Este crédulo forero está obviando –o no se ha dado cuenta– de que si la bandera está cruzada no es por el viento sino porque el juez está sujetando la tela con su mano derecha. Aquí os muestro otro fotograma parecido pero más claro que pertenece a la final masculina disputada 50 minutos más tarde

 

 

Además del fotograma también podéis ver el vídeo. Cuando el juez suelta la bandera sí puede llegar a parecer que el viento azota en transversal. Pero muy transversal no sería porque la medición del anemómetro marcó nada menos que +5.2 en esta carrera. Pinchad aquí, en el minuto 6’10”

 

 

Por muy cruzado que fuera el viento de aquel día, tenemos otra evidencia que nos muestra que ese viento sí quedaba registrado en el anemómetro. En estas fotos de la primera ronda (10″60, +3.2), dos horas y treinta y cinco minutos antes que la carrera del 10″49, vemos cómo el viento agita la melena de Florence Griffith prácticamente de la misma forma en ambas carreras. Con body morado el 10″49 (0.0), con body verde el 10″60 (+3.2)

 

 

*Una segunda teoría que especula con el viento cruzado plantea la posibilidad de que durante las dos carreras de 0.0 el anemómetro estuviera mal colocado, con una desviación de 30º respecto a la línea recta de la pista, por lo que si el viento azotaba en diagonal a 60º la medición final sería 0.0.

 

De esta teoría, que no es mala como veremos más adelante, no voy a opinar nada porque si esto fue lo que ocurrió estaríamos ante un error de los jueces que anularía directamente cualquier validez de las carreras.

 

V. EL VIENTO EN IMÁGENES

Antes de ir a la carrera de Florence Griffth quiero empezar este análisis del viento en imágenes con este vídeo de Willie Banks. Pertenece al primer salto de la primera ronda de la final de triple salto, unos 75 minutos antes que el récord de Griffith. Aunque ventoso, es el primer salto de la historia –legal o ilegal- por encima de los 18 metros: 18,06 (+4.9). Fijaos en la camiseta y el pantalón de Banks al principio del vídeo y veréis el efecto que tiene sobre un atleta un viento de +4.9 m/s.

 

 

Aparte de la imagen de la ropa destaco dos fotogramas de la carpa en la que los triplistas aguardan su turno. En este os señalo la bajera de la carpa; luego veremos desde el otro lado cómo se agita el “faldón” durante la carrera del 10”49

 

 

Y en este os muestro una cinta colgante que, obviamente, durante un salto de +4.9 está agitadísima

 

 

Vamos, ahora sí, con los elementos móviles durante la carrera del 10”49. Me sorprende que no circule por Internet ninguna grabación en HD (alta definición) de la carrera, por lo que hay que conformarse con YouTube y, en mi caso, con las grabaciones de vídeo que hice en su momento directamente de la televisión y que son, al visualizarlas a través del DVD en un televisor de 37 pulgadas, mi mejor herramienta de trabajo.

 

Faltan un par de minutos para la carrera. Florence Griffith (círculo rojo) hace un último trote. El triplista Johnny Washington (círculo azul) ya está en el pasillo de saltos. Y las carpas exteriores del estadio (círculo amarillo) se agitan con fuerza. Esta es la foto…

 

 

…Y este es el vídeo

 

 

Este es el viento que quieren hacernos creer que se detuvo milagrosamente durante dos carreras de 100 metros -mientras seguía soplando en el triple salto- o que, más milagrosamente todavía, sopló de manera perfectamente perpendicular al anemómetro durante esas dos carreras.

 

En esta fotografía previa a la salida vemos la melena de Florence Griffith tapándole la barbilla. El viento viene del lado izquierdo a las atletas, pero la teoría del viento cruzado ya ha quedado al descubierto en el capítulo anterior

 

 

Cuando las atletas se están colocando en los tacos de salida, la cámara se centra en la de la calle 6, Carlette Guidry; junto a ella, en la calle 5, también se ve en parte a Florence Griffith. Fijándonos bien llegan a percibirse trazas de viento en todos los elementos con posibilidad de moverse: el dorsal, la ropa y el flequillo de Guidry, y en el adhesivo del muslo de Griffith y en su dorsal.

 

 

En este vídeo de 13 segundos se puede apreciar perfectamente (en pantalla completa) el movimiento de la melena de Florence Griffith en la posición de “listos”:

 

 

En el capítulo IV ya hemos visto la bandera del juez situado detrás de las corredoras. La bandera se agita con fuerza cuando la suelta, al igual que en la final masculina que ya hemos visualizado antes y que tuvo un viento de +5.2 m/s, dejando en evidencia, insisto una vez más, la teoría del viento cruzado.

 

 

Otro elemento móvil difícil de apreciar en YouTube es la chaqueta azul de este juez, que es zarandeada por el viento. También es cierto que la chaqueta evidencia la presencia de viento pero no la dirección del mismo.

 

 

Llego a la carpa de los triplistas que también hemos visto antes. Algún día veremos la carrera en HD y aparecerá ante nuestros ojos la cinta colgante agitada por el viento a favor, ahora casi invisible. Mientras tanto este es el fotograma “menos malo” que puedo ofrecer

 

 

Y ahora la falda de la carpa. Antes os he mostrado la parte de atrás. En el vídeo del 10”49 se ve una gran agitación. Os pongo unos fotogramas…

 

 

…Y el vídeo (minuto 1’15”)

 

 

Por si no lo veis claro vuelvo a recurrir al vídeo de la final masculina, donde ya no hay triplistas bajo la carpa y se ve mucho mejor que eso que se mueve agitado por el vendaval es el faldón de la carpa (minuto 5’44”)

 

 

Acaba la carrera cualquier evidencia deja de ser válida a efectos de la medición del anemómetro, pero no para este análisis de cómo soplaba el viento. Florence Griffith llega a meta y recorre casi media curva por inercia. Es alcanzada y felicitada por otra corredora. Ambas se dan la media vuelta y el viento nos deja otro rastro de su presencia en la melena de Florence Griffith (a los 36 segundos en el vídeo un párrafo más arriba). La línea del lanzamiento de jabalina que aparece en la imagen nos sigue aclarando que el viento no soplaba perpendicularmente al anemómetro

 

 

Nos vamos al otro lado de la pista, más allá de la calle 9, donde tenemos, quizá, las dos mejores evidencias visuales del viento.

 

En primer lugar vemos a este voluntario (o lo que sea) de camiseta roja

 

 

Ojo, que en un momento algo se mueve. En el “a sus puestos” de las atletas el chico tiene su acreditación sobre su hombro izquierdo

 

 

Se gira hacia su derecha para colocarse bien la acreditación

 

 

El viento vuelve a hacer volar la acreditación y vuelve a caer

 

 

Durante la posición de “listos” se gira hacia su izquierda

 

 

Y en las primeras zancadas el vendaval vuelve a colocarle la tarjeta sobre el hombro

 

 

Son pocos segundos pero se ve muy bien en el vídeo a velocidad normal. Pinchad aquí

 

 

Por último, la que en mi opinión es la prueba visual más concluyente que podemos apreciar en el vídeo del 10”49: la camiseta verde de este juez

 

 

Este juez está en pantalla los cuatro primeros segundos de la carrera (muchos más a cámara lenta, claro). En YouTube se ve, con dificultad y concentración, pero se ve. Tengo que reconocer que es con el DVD y el televisor cuando la evidencia es indiscutible. Pinchad en el vídeo (minuto 1’08”) y prestad atención a la camiseta verde del juez

 

 

VI. CONCLUSIÓN

Mi conclusión es redundante, lo he repetido varias veces a lo largo de este trabajo: durante la carrera de 100 metros en la que Florence Griffith detuvo el cronómetro en 10”49 y los encargados del anemómetro dieron por válida una medición de 0.0 m/s hubo un calamitoso error en esta medición.

 

Banderas, flequillos, camisetas, acreditaciones, chaquetas, carpas, cintas colgantes… todo lo que podía agitar el viento durante la carrera de Florence Griffith aparece agitado ante nuestros ojos. ¿Cuántos metros por segundo de viento ayudaron a que Florence Griffith corriera 100 metros en 10”49? Yo no puedo saberlo. El biomecánico Nicholas P. Linthorne calcula que entre +5 y +7 m/s. Sin duda se acerca más a la verdad que el 0.0 oficial, aunque si me baso en mis propias observaciones yo estimo que el viento pudo soplar entre +4 y +5 m/s, algo parecido al viento que ayudó a los triplistas justo antes y justo después de la carrera.

 

Y me remito, para terminar, a la introducción. Lamento mucho que la IAAF no borre de sus listas este récord absurdo sabiendo como sabe que durante la carrera soplaba un vendaval a favor de Florence Griffith-Joyner (Q.E.P.D.)

 

 

Temas

100 metros, Florence Griffith

Pinceladas finas al deporte rey

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