DUINTASUNA EXIJITU KANPAINA / CAMPAÑA EXIGE DIGNIDAD
"Urteko Txostena: giza eskubideen egoera munduan". Bertan, Erakundeak giza eskubideek 2008an 157 herritan bizi duten eboluzioa aztertzen du.
Krisi ekonomikoaren azpian giza eskubideen krisi leherkor bat dago. Atzeraldi ekonomikoak abusuak areagotu ditu, eta horiengandik arreta aldendu egin du, eta arazo berriak sortu izan ditu. Giza eskubideak zapaldu ziren segurtasunaren izenean eta orain konponketa ekonomikoa lortu nahian ezkutatutako txoko batera baztertu egin dira.
Urteko Txostenarekin batera, Amnesty Internationalek Duintasuna Exijitu kanpaina globala ere aurkeztu egin du. Pobrezia ez da saihestezina. Kontrakoa ordea, giza eskubideen aurkako bortxaketen oinarri eta ondorioa da. Arduradun zehatzak ditu pobreziak. Duintasuna Exijitu kanpainak Gobernuek, nazioarteko erakundeek eta enpresek erreakziona dezaten gizartea mugiarazi nahi du, beraiek sortutako edota handitutako abusuengatik erantzun dezaten.
"Informe Anual: el estado de los derechos humanos en el mundo", donde la Organización analiza la evolución de los derechos humanos en 157 países durante el año 2008.
Bajo la crisis económica hay una explosiva crisis de derechos humanos. La recesión económica ha agravado los abusos, ha hecho que se desvíe la atención de ellos y ha creado nuevos problemas. Los derechos humanos se pisotearon en nombre de la seguridad y ahora se relegan al último puesto en nombre de la recuperación económica.
Junto con la presentación del Informe Anual, Amnistía Internacional ha presentado la campaña global Exige Dignidad. La pobreza no es inevitable. Al contrario, es causa y consecuencia de violaciones de derechos humanos. La pobreza tiene responsables. La campaña Exige Dignidad quiere movilizar a las personas para presionar a Gobiernos, organismos internacionales y empresas, y conseguir que rindan cuentas por los abusos que generan o agudizan la pobreza.
LA RESPUESTA INTERNACIONAL, INSUFICIENTE PARA PROTEGER A LOS NIÑOS Y NIÑAS SOLDADOS
Pese a algunos avances, los
esfuerzos para poner fin al reclutamiento y utilización de menores como
soldados llegan demasiado tarde y son insuficientes para muchos niños y niñas
–dice el informe Niños y niñas soldados. Informe Global 2008, publicado por la Coalición para Acabar con la Utilización de
Niños Soldados–.
Según el informe, ni el
consenso prácticamente universal de que los menores no deben ser utilizados
como soldados, ni los enérgicos esfuerzos internacionales –liderados por las
Naciones Unidas– para poner fin al fenómeno, han logrado proteger a decenas de
miles de niños y niñas de la participación en la guerra. Donde surge un
conflicto armado es casi inevitable que los menores acaben participando en él
como soldados.
El informe documenta
la legislación, la política y la práctica en cuestión de reclutamiento militar
en más de 190 países del mundo –entre ejércitos
tanto en guerra como en tiempo de paz–, así como la utilización del menor como
soldado por los grupos armados no estatales.
El compromiso de la
comunidad internacional de acabar con el flagelo mundial que representa la
utilización de menores como soldados no puede ponerse en duda, pero los
esfuerzos actuales no son suficientes –dice la Dra. Victoria Forbes Adam,
directora de la Coalición–. Las leyes, políticas y prácticas deben ahora
traducirse en un cambio real que mantenga a los niños y a las niñas fuera del
conflicto armado de una vez por todas.”
En los últimos cuatro años
se han producido cambios positivos. Las investigaciones de la Coalición
muestran que el número de conflictos armados en los que están involucrados
menores ha descendido de 27 en el año 2004, a 17 al acabar el 2007. En ese
periodo, decenas de miles de niños y niñas han sido liberados de ejércitos y
grupos armados al concluir los prolongados conflictos en el África Subsahariana
y otras partes del mundo.
Pero el informe muestra que
decenas de miles de niños y niñas continúan figurando en las filas de los
grupos armados no estatales de por lo menos 24 países y territorios distintos.
Tampoco ha mejorado mucho la práctica gubernamental: las fuerzas
gubernamentales desplegaron a menores en nueve situaciones de conflicto armado,
sólo una menos de las 10 documentadas en el último Informe Global, publicado en el 2004.
Según la Dra. Forbes Adam,
“las estrategias actuales no han tenido el efecto deseado. Para lograr mayor
progreso es necesario que se reconozca que la cuestión de los niños y niñas
soldados no es sólo relevante para los especialistas en los derechos del niño,
sino que debe formar parte de la agenda de todas las personas que trabajan en
prevención y resolución de conflictos, en consolidación de la paz y en
desarrollo”.
Myanmar (Birmania) ha
seguido siendo el gobierno más persistente en esta práctica. En sus fuerzas
armadas, implicadas desde hace mucho tiempo en operaciones contrainsurgentes
contra una serie de grupos étnicos armados, todavía había miles de menores,
algunos incluso de 11 años de edad. También se servían de menores las fuerzas
gubernamentales de Chad, la República Democrática del Congo, Somalia, Sudán,
Uganda y Yemen. Las fuerzas de defensa de Israel utilizaron como escudos
humanos a niños y niñas en varias ocasiones, y hasta mediados del 2005 las
fuerzas británicas desplegaron a varios menores de 18 años en Irak.
El incumplimiento de las
obligaciones internacionales por los gobiernos no acaba ahí. En 14 países por
lo menos, niños y niñas han sido reclutados en las fuerzas auxiliares
vinculadas con los ejércitos nacionales, en los grupos de defensa civil locales
creados para apoyar las operaciones de contrainsurgencia, o en las milicias
ilegales y grupos armados que los ejércitos nacionales utilizan como apoderados.
También se ha utilizado a niños y niñas como espías. En algunos países, en
lugar de ayudarlos a regresar con sus familias y a sus comunidades, las fuerzas
gubernamentales han encarcelado a los niños y niñas soldados que habían
escapado, que se habían rendido o que habían sido capturados. Burundi, Israel y
Estados Unidos figuraban entre los países que se alegaba habían maltratado o
torturado a menores detenidos que se sospechaba habían estado asociados con
grupos armados.
Según la Dra. Forbes Adam,
“dada la obligación que pesa sobre los gobiernos de proteger a los menores de
participación en conflictos armados, no hay excusa posible para que las fuerzas
armadas de ningún país utilicen ilegítimamente a niños y niñas para fines
militares ni cometan otras violaciones de sus derechos humanos”.
También han utilizado niños
y niñas en combate los grupos armados de por lo menos 18 países o territorios.
Han expuesto a estos niños –algunos incluso menores de 12 años de edad–, a la
muerte y a sufrir lesiones y trauma psicológico. En Afganistán, en Irak, en el
Territorio Palestino Ocupado y en Pakistán, se utilizó a adolescentes para
perpetrar ataques suicidas.
“Los grupos armados
representan el mayor reto –explica la Dra. Forbes Adam–. El derecho
internacional tiene un impacto limitado a la hora de disuadir a los grupos
armados de que no utilicen a menores como soldados. Muchos grupos conceden poco
valor a las normas internacionales, y contar con una fuerza de combate es para
ellos una necesidad mucho más imperiosa que cualquier otra consideración. Es
imprescindible que encaremos esta realidad y desarrollaremos estrategias
nuevas.”
El informe de la Coalición también subraya el hecho de que las personas
a cargo de diseñar e implementar los programas de desarme, desmovilización y
reintegración (DDR) están haciendo caso omiso de las buenas prácticas
acumuladas a lo largo de años sobre cómo liberar a niños y niñas de las filas
de fuerzas combatientes y asistirlos en su rehabilitación y reintegración. Rara
vez se dispone tampoco de financiación sostenida para apoyar a largo plazo a
los niños y niñas que han sido soldados. En la República Democrática del Congo,
por ejemplo, una financiación con retrasos, imprevisible y a corto plazo,
combinada con la mala planificación y mala gestión del programa de DDR, se ha
traducido en que unos 14.000 ex niños y niñas soldados hayan quedado excluidos
del apoyo a la reintegración.
Las que más pierden son las
niñas. Bien conocida es la presencia de niñas en las fuerzas de combate, como
combatientes y no combatientes, y como víctimas de esclavitud sexual, violación
y otras formas de violencia sexual. Sin embargo, la abrumadora mayoría de las
niñas soldados no son identificadas y no figuran en programas oficiales de DDR.
En Liberia, donde el programa de DDR finalizó a finales del 2004, sólo un poco
más de la cuarta parte de las 11.000 niñas que se sabe estuvieron asociadas con
las fuerzas combatientes, figuraba en el programa oficial de DDR. En este caso,
como en tantos otros, miles de niñas regresaron a sus comunidades de manera
informal, sin que se atendiera a sus complejas necesidades médicas,
psicosociales y económicas.
“Decenas de miles de
menores –niñas, en particular– se vuelven prácticamente invisibles durante el
proceso de desmovilización y reintegración –dice la Dra. Forbes Adam–. No es
que sus necesidades y vulnerabilidad no se reconozcan; es simplemente que no se
aplican las lecciones aprendidas y eso es lo que está perjudicando a estos
niños y niñas, y su futuro.”