Diario Vasco

img
Si el perro es tuyo, ¿por qué su mierda es de todos?
img
Cecilia Casado | 23-04-2012 | 05:50

Quiero escribir en contra de las personas que tienen perro y no son conscientes de la responsabilidad que adquieren junto con el animal.

Los que tenemos hijos sabemos de esto de las responsabilidades; también sabemos de cómo educar, enseñar en valores y preparar para la vida a nuestros retoños. Aunque nos hayamos equivocado muchas veces, que no se nos quite la presunción de inocencia ni la buena y amorosa intención.

Pero cuando llega a nuestra vida un animal de compañía, un perro concretamente, parece que no le damos la importancia debida a la educación de este animal de cuatro patas. Partamos de la base de que, en general, no somos expertos en cuidado de perros –por mucho que veamos programas simpáticos en la tele al respecto y de que nos apañemos con cariño, paciencia y buenas intenciones. Pero creo, sinceramente, que a veces se nos olvida lo fundamental: que el perro es un animal y como animal va a comportarse toda su vida. Por mucho que queramos convencernos de que nuestro perro es “inteligentísimo”, esa afirmación no traspasa la barrera del amor subjetivo y de la opinión personal poco documentada.

Llevar un perro por la calle es como llevar un niño pequeño. Hay que vigilarlo continuamente, protegerlo y cuidarlo. Procurar que no se exponga a peligros y conseguir que no moleste a los demás seres humanos con los que ya comienza a interactuar. Si nuestro “cachorro humano” es cuidado y vigilado continuamente… ¿por qué dejar campar a sus anchas a un cachorro de perro que, evidentemente, no controla sus instintos?

Un niño pequeño se puede acercar a la gente extraña y provocar sonrisas. Un perro pequeño –de edad, que no de tamaño- si se acerca a la gente extraña a jugar, puede molestar y mucho. ¿Acaso pensamos que porque nos gustan a nosotros los perros les tienen que gustar a todo el mundo? ¿Y los niños? ¿Todos sienten atracción hacia los niños? No, por supuesto que no.

Pero nuestro niño no babeará, ni hará sus necesidades al lado de seres humanos extraños, mientras que un perro, animal regido únicamente por su instinto, puede molestar no queriendo molestar y la responsabilidad de evitarlo es completamente nuestra.

Cuando se me acerca un perro grande a olisquear a mi perrito pequeño y éste se asusta, se esconde entre mis piernas, gañendo y viene el propietario del perro grande, que anda suelto -debiendo ir atado- y me dice eso de: “no hace nada, sólo quiere jugar” yo le miro muy seria y le contesto: “eso es lo que TÚ dices, no lo que entiende mi perro”. Y se enfadan a veces…

¿Qué decir de los amos de perros que SE NIEGAN  a recoger las deposiciones de los mismos? Aducen que son biodegradables (MENTIRA PODRIDA), que en la hierba no importa (importa y MUCHO, porque NO ES ABONO, sino porquería que luego tiene que venir un empleado de una contrata a recoger antes de que se corte la hierba porque si no, con el cortacéspedes sale disparado todo lo que hay en el jardín), que se tapan solas con la arena (UNA FALTA DE RESPETO TOTAL Y ABSOLUTA HACIA EL ENTORNO) o que se les ha olvidado la bolsita en casa.

Cada vez que veo a alguien sin recoger la mierda de su perro me gustaría decírselo y pedirle que no ayude a que paguemos justos por pecadores. A veces lo digo con la mirada; otras con palabras. Pero es cansado.

Cada vez que veo los perros saltando y brincando sueltos, sin correa, en los paseos de la ciudad, en la playa, por cualquier calle o en cualquier jardín soy consciente de que todas esas personas AMAN MÁS A SUS PERROS QUE AL RESTO DE LA GENTE. Y me da repelús. Por supuesto que el perro tiene que correr y saltar: llévatelo al monte como hago yo. Si vives en un piso y tu perro se estresa… no es culpa del resto de seres humanos, sino tuya. Si insistes en que “MI PERRO TIENE QUE ESTAR LIBRE”, tienes que ser muy consciente de que estás faltando al respeto a los seres humanos a quienes MOLESTA tu perro, amen de contraviniendo una Ordenanza Municipal que es para todos.

Siempre llevo a mi bichón maltés atado. Siempre en la ciudad, siempre cuando hay otros perros sueltos –peligro, peligro- y me enfada mucho que esas mismas personas (jóvenes y mayores) antepongan el disfrute de su perro a la tranquilidad de los demás. ¿Cómo es posible que se erijan en defensores de los perros y no sean capaces de respetar a los seres humanos?

Algo huele mal ahí además de las porquerías que dejan en la calle sin recoger.

En fin.

LaAlquimista

 Por si alguien desea contactar:

Laalquimista99@hotmail.com

 

 

Sobre el autor Cecilia Casado
Una mirada alternativa a la vida después de haber cumplido los 50. Con un martillo rompe-tópicos y una sibilina barrena destroza prejuicios. Desde la óptica femenina y quizás por ello más interesante para el hombre.