Diario Vasco

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Ni cabreo ni tristeza; que corra el aire
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Cecilia Casado | 11-06-2013 | 06:28

 

La vida nos deja tranquilos y en paz la mitad del tiempo; la otra mitad nos zarandea y es entonces cuando reaccionamos, nos “despertamos” de la somnolencia cómoda en la que se pasa la mayoría del tiempo y las emociones empiezan a “hacer de las suyas”.

Sin llegar al extremo de la tragedia –que nunca he sabido muy bien en qué se diferencia del drama- nos ocurren “cosas” que hacen mucho daño y para las cuales no estábamos preparados porque, sinceramente, siempre hemos pensado que “les iban a ocurrir a los demás”.

Es como cuando se leen las estadísticas de los accidentes de carretera durante el fin de semana: eso siempre les pasa a los demás.

O los hospitales llenos de gente joven y gravemente enferma: eso también les pasa a los demás.

Incluso creemos ingenuamente que a nosotras no nos va a abandonar el marido o la pareja como le ha pasado a la conocida de clase de pilates. O que nuestros hijos “ni fuman ni beben” y nunca van a acabar en un coma etílico o vomitando por las esquinas como MILES de jóvenes las noches de fiesta.

Nos sentimos a salvo de ictus, infartos y depresiones. Seguros en la nunca garantizada seguridad de un puesto de trabajo “para toda la vida”. Como “para toda la vida” hemos creído que eran los amores, los contratos, las promesas.

Entonces llega el zarpazo y no sabemos a quién echarle la culpa, aunque seguramente no haya ningún culpable con nombre y apellidos sobre quien arrojar nuestra rabia, la ira, el odio, el cabreo.

¿Cuál suele ser la actitud generalizada cuando algo malo nos ocurre?

Pues unos se cabrean y otros se ponen tristes. Como siempre los dos extremos posibles. Los unos sacando fuera de sí el monstruo que todos llevamos dentro vestido con sapos y culebras y toda la bilis que se pueda almacenar sin reventar y los otros metiéndose más adentro en los recovecos de su caverna interior dejando que la procesión desgaste en lágrimas, suspiros y pesadillas el dolor que se siente.

Desde siempre me he hecho a mí misma la siguiente pregunta cuando la vida me ha zarandeado: “¿Qué hago, me cabreo o me pongo triste? ¿Qué me conviene más en este momento?”

Y nunca he podido limitarme a vivir UNA de las dos emociones sino que he tenido que pasar por LAS DOS hasta apaciguar el ánimo y volver a tener la serenidad mínima suficiente como para volver a tomar el timón y salir de las aguas turbulentas.

“Enfadarse, cabrearse, con una persona concreta o con el mundo en general supone un gasto de muchísima energía vital que puede afectar al hígado y predispone a estados emocionales tan poco agradecidos como el resentimiento, la irritabilidad, la frustración, la cólera, la indignación, la animosidad, la amargura y la ira contenida.

¡Casi nada al aparato! De ahí vienen los dolores de cabeza y en el cuello, o los acúfenos o los mareos, por no contar con el enrojecimiento de la cara. Y parece ser –dicen los que saben- que este estancamiento de energía se localiza en el hígado pudiendo invadir el estómago y el bazo, sobre todo cuando alguien se enfada durante las comidas.

Aunque si te dejas llevar por la tristeza no lo tienes mucho mejor porque la energía mal encauzada producirá cansancio, falta de apetito o ardor de estómago. Eso sin contar con que la tristeza afecta directamente a los pulmones, bloqueando su energía y produciendo síntomas como: ansiedad, disnea, cansancio y depresión.” (*)

En resumen: que tanto si me dejo llevar por el famoso “cabrearse como un mono” como si me permito “hundirme en la miseria” mi cuerpo lo va a acusar y va a enfermar. No me cabe la menor duda.

Es por eso que estoy aprendiendo a dejar de lado las ganas de enfadarme cuando considero que soy objeto de una injusticia y a no permitir que la tristeza se enseñoree en mi interior cuando algún afecto me es retirado o un pretendido desaire se abalanza sobre mi persona.

No se trata de quedarme “indiferente” sino abrir puertas y ventanas de par en par, “hacer que corra el aire” y dejar que todo pase. Porque todo pasa.

En fin.

LaAlquimista

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

“El beso” René Magritte (1896-1967)

 

(*)www.http://restauracionbioenergetica.es/

Información tomada de la página indicada.

 

 

 

 

 

 

  • atenea

    Cecilia, a mi tambien me pasa lo mismo que a tí y creo que a la mayoría de los mortales, es una sensación en la boca del estómago como si tuvieras un gran pellizco y creo que es muy dificíl que corra el aire, es que aunque no quieras, está en tu subconsciente.

    Recuerdo que al pricipio de mi separación en los dos primeros meses adelgacé ocho kilos, me preguntaban si estaba de régimen o enferma, claro que estaba enferma! , pero hay que fingir y así durante dos años que duró la separación, muy duro, agotador.

    Y que nadie hable mal de nadie, pues luego tienen mucho que callar, lo que no te pase a ti, les puede pasar a tus hijos…. y a callar, a sufrir y a aceptar, como los demás.

    Todo lo que pasa a los demás y muy probable que nos pase también a nosotros y cada vez más probable.

    Un saludo.

  • Cecilia Casado

    Atenea

    ¿Cómo que a fingir, a aguantar, a callar..?
    ¿Dónde está escrito que haya que tragarse la rabia o el dolor?

    !Así están luego llenas las consultas de los médicos, recetando PASTILLITAS…que lo único que hacen es fastidiar el cuerpo mientras pretendidamente quieren salvar el alma…

    Pues disiento, amiga mía.

    El aire tiene que correr y no hace falta disimular el dolor o el malestar. tampoco es necesario pasarse al otro extremo…
    Fíjate en tu frase:

    !A callar, a sufrir y a aceptar, como los demás!”

    ¿A que ahora no lo harías así? ¿A que ahora dejarías corre el aire?

    Eso, aire, mucho aire para quien esté cargado de energía negativa… !será por viento!

    Feliz día martes.

    Alqui.

  • atenea

    Soy muy sufridora, estudié en un colegio de monjas.

  • Cecilia Casado

    Atenea

    Igual ya va siendo hora de desaprender a sufrir…:-)))

  • Marina

    ¡Buenos días! Que verdad Atenea, lo que hace un colegio de monjas…..

  • violise2012

    Normalmente si uno tiene energía lo primero que surge es el enfado,hay que aceptarlo y darle salida, como tu bien dices Alki darle aire,hombre no dando porrazos aquí y allí ! pero si salida.Normalmente lo tapamos huyendo a otras compensaciones,comida,salidas,sexo etc. y despues aparecerá esa tristeza de fondo que suele estar más escondidita y que tambien hay que vivir aunque no guste !.
    Me ha costado lo suyo darme cuenta de todo este mecanísmo,es increible como la mente busca escapadas para no sentir.Es imprescindible vivirlo si uno quiere liberarse de malos rollos del pasado, de pareja,relacionales y trabajo .

    Muy bien el cuadro,incomunicación a tope.

  • Juan Manuel

    Voy a comentar y no soy un troll.
    En orden a resumir y no extenderme, me quedo con la última reflexión “hacer que corra el aire” y dejar que todo pase. Porque todo pasa.

    Siendo una buena proclama, añadiría que no todo pasa, hay conflictos que perduran mientras perduran las personas que lo protagonizan, vidas cercenadas, esperanzas esquilmadas, patologías crónicas e incurables, y problemas que no tienen solución.

    En segundo lugar, pocos embates da una vida cuando uno se permite el lujazo aún de enfadarse o deprimirse. Yo que soy coleccionador de citas, algunas las recojo de los lugares más imprevisibles, como por ejemplo el televisor de un autobús. “Felicidad consiste en no darle demasiada importancia a las cosas”.

    El órgano de la infelicidad es el ombligo, el ombligo de aferrarse a una familia o manipularla si no responden como queremos, el ombligo de aferrarnos a unos ingresos y vengarnos si nos bajan el estatus, el ombligo de querer vivir como consideramos que nos merecemos o maldecir si nos quedamos en la mitad. Y el ombligo de la soberbia, porque las cosas han de suceder de una determinada manera o de lo contrario lo consideramos una ofensa personal.

    Correr al aire, para mi representa una posición de humildad ante el infortunio de cada biografía. Porque nos quedamos en la tiranía de la infancia mientras ambicionemos de manera enfermiza que las cosas han de ser como queremos. Si correr el aire es esperar a que se aleje, seguimos sin tolerar lo que nos viene encima hasta que decida irse.

    Saludos.

  • Marina

    Cuando la vida, nos zarandea ¿Cabreo o que corra el aire? Según en qué momento nos coja Coger el toro por los cuernos, no siempre es fácil. La visceralidad hace reaccionar de forma temperamental sin pensar, y en ocasiones tengo que decir, aun no siendo la más adecuada me ha ayudado en algunas ocasiones. (Y si hay que pedir perdón también) Depende de la forma de ser de cada uno. O nos sumimos en la tristeza. Felicidad llamo a esas pequeñas cosas que chispean en la vida, hasta de las malas que de todo se aprende aunque nos duela. Somos suficientemente cabales que cuando dejamos” correr el aire” dejamos salir lo malo, lo que nos hace daño, y guardamos a buen recaudo todo lo demás. Cuando abro las ventanas de casa dejo airear mi casa, no que se lleve las alfombras, los muebles, sería terrible que se llevase el aire y quedarse todo vacío. La vida es la suma de todos los estados que nos toca vivir desde que nacemos ¿Del cual nos queremos desprender? Si de todos hemos sido protagonistas o como decía aquel hemos formado parte del coro.
    Abrazos sabrosones mi Ce y mimos a mi gente

  • Joxepaximur

    Leí un libro hace años “Seis meses en las prisiones de Franco” escrito por Jean Pelletier y editado por la República de España desde ¿Chile?.

    El autor, que fue apresado en el “Galerna” con Aitzol y demás y llevado a Ondarreta- en su narración decía que cuando se encontraba desesperado, se subía encima de la tapa del retrete de su celda y cantaba todas las canciones más lejanas que recordaba y al terminar su sesión se encontraba que había recuperado el sosiego.

    No cabe duda que Pelletier había reflexionado y se daba cuenta que desesperarse no le solucionaba nada y podía perjudicar gravemente su salud,

    Cuando he tenido algún disgusto gordo,-no puedo llamar tragedia, por ejemplo, al fallecimiento de mis padres , – siempre he tratado de sobreponerme pensando que tal o cual acontecimiento hubiera sido peor y eso, que parece una tontería, me ha aliviado.

    Trato sobre todo de que no me invada la tristeza. Contra ella, la lucha es más difícil. Prefiero “cabrearme” pues ello me ayuda a utilizar mis recursos.

    En cuanto a dejar que “corra el aire” pues si, yo también lo practico .

    Un abrazo a Xixili y la peña.

  • Imanol

    Me gustaría aplicar para estas situaciones la reflexión siguiente :

    “Si un problema tiene solución , no hay por que preocuparse y si no la tiene entonces tampoco sirve de nada preocuparse”.

    Ojalá pudieramos aplicar esta máxima para todos nuestros problemas , aunque seguramente siempre se quedarían sin solucionar los problemas ya que es más cómodo resignarse que luchar contra las adversidades .Lo anterior , siempre aplicable a aquellas adversidades cuya solución puede depender de nuestra intervención , en caso contrario hay que optar por los cuidados paliativos para minimizar el dolor y el desasosiego .

    Otras máximas más eficaces son las de que “no hay mal que por bien no venga” , o la de “no hay mal que que cien años dure ni cuerpo que lo resista” . Esta última la he escuchado muchas veces de tí , Cecilia . Y es verdad , en las crisis se encuentran muchas veces las oportunidades aunque estás aparezcan transcurrido el tiempo suficiente para superar el duelo correspondiente.
    Es dura una separación tal como lo ha descrito Atenea , pero si se supera y aún se mantienen las ganas de vivir , es posible que el futuro te sonría con una nueva pareja con la que renovar y encender la llama de la ilusión.

    Lo de enfadarme con los demás va menos con mi carácter , sin embargo lo que si me revuelve la bilis es cuando me enfado conmigo mismo por algo que he hecho mal o que simplemente no lo he hecho . Entonces si que me siento mal , muy mal y me asaltan todos los fantasma y demonios del mundo. Por ver la parte positiva de esto , este sufrimiento por lo menos sirve para mejorar y reflexionar antes de hacer algo que pueda hacer daño . Me preocupa mucho más hacer una injusticia que el que me la hagan a mí .

    Y algo que aprendí de una muy buena amiga :

    “Antes de acostarte da gracias por tres cosas buenas que te hayan sucedido en el día” .

    Esto también ayuda a mejorar!!!!

    Imanol

  • Cecilia Casado

    Violise

    La mente nos hace trampas…porque la hemos acostumbrado a obrar así.

    ¿Por qué vamos a esconder las emociones en un rincón del alma?

    Es como si nos echaran un cubo de porquería encima e hiciéramos como si no pasara nada…disimulando y aguantando en vez de reaccionar como es debido…!y lavarnos!

    Vamos aprendiendo, eso es lo mejor de todo…

    Besos.

    Alqui.

  • yurre

    …..Y siguiendo el hilo del comentario de Imanol, yo añadiría otra máxima, ” Cuando las cosas vayan mal, no vayas con ellas”. Es algo que procuro hacer, aunque reconozco que para ello tengo que estar muy “presente”, es como decirme a mi misma ” vale, esto está mal pero yo estoy bien”.

    Buenas tardes noches y reforcemos lo positivo, que como dice Imanol siempre se encuentran al menos tres cosas por las que dar las gracias.

  • Cecilia Casado

    Marina

    Has expresado muy bien la imagen de dejar que el aire se lleve lo que no nos hace falta…

    La visceralidad…pues está muy bien cuando hay que defender la vida propia, el típico subidón de adrenalina que nos provoca el miedo…pero en situaciones del día a día… !quién no se ha arrepentido alguna vez de tener un “pronto” exagerado!

    Feliz noche.

    Alqui.

  • Cecilia Casado

    Joxepa

    Y digo yo…¿por qué hay que LUCHAR contra la tristeza…? Las aguas que bajan de la montaña deben tener el camino libre hacia el mar… !ay de quien se atreva a contenerlas!

    Yo he aprendido tarde -pero no demasiado tarde- a VIVIR mis emociones sin dejar que me dominaran…

    Quiero estar alegre o enfadada según me pasen las cosas…pero en su justa medida, de forma que no me haga daño y luego…que corra el aire.

    Feliz noche.

    Alqui.

  • Cecilia Casado

    Imanol

    Ese aforismo tan gracioso no sirve para el ámbito empresarial, y lo sabes bien. En lo emocional, tampoco. Son frases bonitas que…si escarbamos un poco…son sólo eso: palabras.

    Si un problema no tiene solución, como un abandono afectivo, la pérdida del trabajo en plena crisis, una metástasis incipiente…¿crees que la gente dejaría de preocuparse?

    Y si se espera la solución previsible…¿dejamos acaso de preocuparnos en la espera?

    Como veo que hoy has tirado del refranero español y de parte del extranjero, no tengo mucho que decir porque a veces tienen razón y casi nunca aciertan, ya sabes…

    ¿Te enfadas contigo mismo cuando cometes errores? ¿Eres juez implacable de tus acciones?

    Pues, por el mismo precio, ya que tú eres juez y parte, te sugiero que te perdones inmediatamente para poder dormir en paz. Reza esta noche: “Ego me absolvo in nomine Imanol Yeregui et mater mia”… una pasada cómo funciona y si le añades a eso las tres avemarías de agradecimiento por tres pequeñas cosas buenas que hayan ocurrido…

    Y que corra el aire…si no hay nadie cerca XDDD

    Gabon, con cansancio.

    Alqui.

  • Cecilia Casado

    Yurre

    Hoy vais de máximas cuando el tema era para ver cómo salir de mínimos…anda que…

    Cuando las cosas van mal…van mal. ´Tú siempre dices, sister, que “es lo que toca”, pero …si toca poco, mucho mejor.

    Tres besos antes de dormir…

    Your sister,

  • mara

    Vaya horas :-(

    Pienso que en cada caso lo que toque, tristeza , cabreo , aire…..

    Lo que marca la diferencia es como esté amueblada la” mente” para poder manejar los hilos de las situaciones y hacernos el menor mal posible.

    Buenas noches.

  • Imanol

    Cecilia:
    Cuando he escrito el aforismo ya digo que me gustaría poder aplicarlo a los problemas . Claro está que eso no es solución de nada y así lo intento explicar a continuación . Parece ser que he sido muy torpe y no lo he conseguido .
    Respecto a lo de ser juez de mis errores es así solamente en los errores que soy capaz de reconocer haber cometido ,para los otros me lo han de hacer ver y después los he de reconocer si procede . Siempre desde mi baremo propio que es único e intransferible. Supongo que tu también cometerás errores y algunos de ellos incluso los reconocerás tu misma .Pues eso mismo.
    Todos somos jueces de nuestros actos y con esos juicios vamos forjando nuestro carácter.
    Y no te preocupes que también sé perdonarme por mis errores sin necesidad de encomendarme a Dios ni al Diablo que ya somos mayorcitos.
    Y hoy toca dormir a pierna suelta , que no me he reconocido ningún error del cual perdonarme jajaja!!!!
    P

  • Cecilia Casado

    Mara

    Se puede decir más alto, pero no más claro.

    El quid de la cuestión es el amueblamiento de la azotea…

    En ello estamos, quitando las porquerías de Ikea y dejándolo todo en plan minimalista… :-)

    Feliz día miércoles.

    Alqui.

  • jose rubio

    Hola ,creo que pretender escapar a la tristeza, enojo etc,es sencillamente pretender escapar de la vida, es querer las maduras sin las verdes; al fin y al cabo yo prefiero estas emociones a una vida insulsa entre algodones, pregunto:como sentir alegria sin conocer tristeza ,o la paz sin cabreos? sin estas emociones existiria el perdon? y el consuelo? y el Amor?.No me parece embidiable eso del control emocional, mas bien me parece una mutilacion del alma.Siempre me hizo gracia eso de busco chic@ alegre y divertid@ y quien no se considera alegre yd….En fin…que clase de aventura es la vida sin estos estados de amargura, desgarro o rabia; quien controla sus emociones¿ que hace aqui si ya termino su tarea laboral .Una forma de aceptar los estacazos de la vida es hacerlo a la manera de l@s artistas(los autenticos claro) quien leyera,por ejemplo, los diarios de Gil de Biedma, apreciara lo interesante que le resulto su experiencia con la tuberculosis.A estos doctores que recomiendan no entristecer no cabrearse…les diria¿ debemos reprender a un pequeñuel@ cuando se enoja o entristece con todo su derecho? porque esto es para mi cabrearse en ciertas circunstancias, un derecho¡JODER jajaja no se asusten que aun no me he cabreao,( por cierto por un tiempo en mi juventud fuy cabrero) .En fin, aunque la vida me cabrea, no soy un idealista; simplemente la amo tal cual, tal vez masokismo…?..como decia camaron..enamorao de la……..Un consejo, mientras esteis triste podeis ir planeando algo bueno para cuando pase la tormenta.Una sonrrisa de mi parte para tod@s

  • Cecilia Casado

    Jose Rubio

    Bueno, no se trata de reprimir las emociones, sino de GESTIONARLAS, que no es lo mismo…

    Es como si dijéramos que llueve mucho. No por eso hay que quedarse en casa, pero tampoco hay por qué salir a la calle sin paraguas y gabardina. Necesitamos paraguas, gabardinas, muletas, sombreros y sombrillas…las herramientas precisas para poder vivir las emociones sin que nos amarguen la vida.

    Gracias por compartir(te).

    Abrazo.

    Alqui.

Sobre el autor Cecilia Casado
Una mirada alternativa a la vida después de haber cumplido los 50. Con un martillo rompe-tópicos y una sibilina barrena destroza prejuicios. Desde la óptica femenina y quizás por ello más interesante para el hombre.

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