Diario Vasco
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Busco amistad y no lo que surja
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Cecilia Casado | 19-05-2017 | 06:46

 

Cuando nos juntamos las amigas y agotamos -a la vez que nos agotan- los macabros y desoladores temas de actualidad, nos ha dado por hacer risas sobre un programa estrella televisivo: sí, ese que monta citas a ciegas –perfectamente estudiadas y controladas-  que distrae al españolito de a pie durante una hora al día de algunas otras canalladas que nos hacen.

Los participantes buscan el amor de su vida, una pareja estable, la media naranja, todo eso. Quieren una seguridad, la viga maestra con la que apuntalar su vida afectiva…o lo que quede de ella. Curiosamente, son los más jóvenes –entre 20 y 35 años- los que dicen “estar cansados” de picotear y necesitan “ya” encontrar una pareja definitiva. Bueno, pues muy bien.

Atrás va quedando el tan socorrido: ”Busco amistad o lo que surja”. “Lo que surja” sigue estando ahí como una posibilidad del azar o en cualquier caso no tiene nada que ver con los deseos de cada uno. Y lo de “amistad” ya es que ni lo dicen y supongo que ni lo piensan.

Entiendo que es lícito –e incluso loable para repoblar esta parte del planeta- emparejarse para aparearse y procrear como hemos hecho casi todos los que nacimos en una época en que parecía que la vida humana no tenía más fin que ése. Pero también entiendo que, superado el trámite del matrimonio, la maternidad y las bodas de plata coronadas por un sonoro divorcio –casi el 50% de los matrimonios se disuelven en algún momento- la escala de valores vaya cambiando (es que tiene que cambiar) y aparezcan en el horizonte otras perspectivas nada desdeñables.

Como la que da título a este post: “Busco amistad y NO lo que surja”.

¡Qué mejor que una buena amistad, incluso entre hombre y mujer, para pasear de la mano por los años que queden por vivir! Amigos, cómplices, colegas, compañeros. Sin esperar a que “surja” el enamoramiento o el deseo sexual, considerando que la vida nunca ha salido tal y como uno se la planteaba en un comienzo y que tener expectativas –y sobre todo esperar que se cumplan- ha venido a demostrar que tiene tan poca base científica como que a las mujeres con la regla se les corte la mayonesa.

Ya no quiero que “surja” nada en mi vida como si las cosas del querer dependieran tan sólo del azar, de la mano de lo inesperado, algo tan estúpido como pretender dar base a los planes económicos de futuro jugando dos euros cada viernes al cupón de los ciegos… y esperar a que toque.  

Llega un momento en la vida, sobre todo después de cierta edad para los que han perdido en los vericuetos amorosos a su pareja o parejas, en que hay que saber sentarse tranquilamente ante la realidad y hablar con ella de tú a tú. Dejar de buscar el vellocino de oro del amor y ahorrarse bofetadas afectivas y/o emocionales una detrás de otra. Hay que saber parar y valorar las posibilidades. Que no son tantas, pero bastantes más de las que pensamos siempre que miremos en la dirección adecuada.

Ya se ven pocas personas medio locas por encontrar una pareja que les alivie la edad madura o la vejez; ahora son legión quienes  valoran la tranquilidad obtenida como pago a ciertas experiencias. Hombres y mujeres adultos que han superado crisis profundas, saltado desde las trincheras a un campo de batalla descorazonador como suelen ser las separaciones, divorcios, peleas legales y chantajes emocionales con hijos de por medio.

No sé si somos los restos de un naufragio o hermosos ave fénix capaces de reemprender el vuelo con las alas cicatrizadas, pero sí sé que la manera de pensar está cambiando, que los hogares individuales comienzan a ser lugares de paz y tranquilidad, lejos de aquellos “agujeros solitarios” que alguna vez creímos habitar. Es por eso que animo al personal a dejar de buscar “el amor” y vivir feliz con lo que se encuentra en el interior de uno mismo. Y que la amistad es también otra forma de amar mucho más tranquila, más serena y, sobre todo, menos invasiva que la convivencia entre dos “soldados que vuelven heridos del frente”.

Todo esto pienso después de ver el programa ése de la tele en una noche tranquila, feliz y… solitaria.

En fin.

LaAlquimista

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Por si alguien desea contactar:

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Sobre el autor Cecilia Casado
Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.

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