Diario Vasco
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Media hora de seguridad
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Cecilia Casado | 13-10-2017 | 08:10

 
Leído así, en solitario y estrenando la página, el título de este post podría no significar nada; o poca cosa. Pero para mí tiene un significado más que importante a raíz del descubrimiento que hice hace ya algún tiempo. Un descubrimiento simple, sencillo y, seguramente un poco tonto, pero como yo no ando sobrada de pudores me voy a atrever a compartirlo por si a alguien le puede servir.
Uno de mis mayores caballos de batalla a lo largo de toda la vida ha sido la impulsividad. Cruel paradoja para una persona que, si se lo propone, sabe ser reflexiva –todos tenemos esa capacidad, al fin y al cabo somos animales racionales-, pero que en momentos en los que la adrenalina inunda el cerebro utiliza su más atávica y certera forma de defensa: el impulso de atacar o de huir. Curiosamente la impulsividad y la reflexión van de la mano, no puede existir la una sin la otra, son un estado cognitivo.
Como se supone que la virtud está en el término medio del equilibrio, se me ocurrió empezar a proporcionarme un tiempo de seguridad a la hora de reaccionar ante situaciones imprevistas o intempestivas que no precisasen de una reacción primaria e inmediata.
Me explico. Recibo un e-mail (antes se decía una carta) en el que se me comunica una situación que me va a afectar de manera contundente: una noticia desagradable, que alguien ya no me quiere,  que un ser querido está sufriendo, que se frustran unas vacaciones, que se escapa un poquito de felicidad… lo que sea. En vez de darle directamente a la tecla de “responder” y reaccionar impulsivamente, me concedo media hora de seguridad. Treinta minutos en los que me obligo a NO HACER NADA como respuesta al estímulo recibido. Nada de agarrar el teléfono y empezar a preguntar qué pasa, cómo es posible, eso no está bien… Media hora de margen para que la noticia atempere su carga explosiva y se dispersen las ondas producidas de manera tan invasora.
No es una tontería, puesto que cuesta un montón llevarlo a la práctica. (Atreveos a probar). Hay momentos en la vida en que, ante un estímulo, reaccionamos al segundo –irreflexiva/impulsivamente- y, si bien en una situación de emergencia eso puede salvarnos la vida (una agresión física, una catástrofe –natural o de las otras-), en la cotidianeidad lo único que hace es desequilibrarnos por dentro y dejarnos deshechos y a merced de las consecuencias de ese impulso incontrolado.
Es importante también observar cómo responden los demás a esos estímulos inesperadamente molestos; ver qué hacen ellos y vernos reflejados muchas veces en esas salidas de tono de elevar la voz para callar al otro o cuando a alguien no le gusta una conversación y se levanta arrastrando la silla y se larga haciendo gala de una muy mala educación.
Es importante –en mi opinión- tomar conciencia de que muchas veces lo que nos desagrada no es más que un reflejo en un espejo invisible que una “mano negra”nos ha puesto delante para que nos demos cuenta.
Esa media hora de seguridad me ha servido, sobre todo, para no enfadarme de manera inadecuada con quien creía que me había agredido, para no devolver una pedrada que me han dirigido con (supuesta) alevosía, para demostrarme a mí misma que puedo y debo encajar ciertos comportamientos ajenos sin ponerme como una loca. Y sobre todo, para instaurar en mí un hábito que me proporciona mucho beneficio. Esa media hora de seguridad se convierte, la mayoría de las veces, en horas e incluso días de toma de distancia de problemas y situaciones invasoras que, como han venido, luego se van.
Sin dejar rastro en nuestro ánimo. O apenas.
Felices los felices.
LaAlquimista
https://www.facebook.com/laalquimistaapartirdelos50
Por si alguien quiere contactar:
apartirdeloscincuenta@gmail.com

Sobre el autor Cecilia Casado
Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.

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