Diario Vasco
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No hay mejor lotería que la salud
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Cecilia Casado | 20-12-2017 | 07:42

 

En dos días tendremos el “Gordo” en el aire y hay como un tema obligado en todas las máquinas de café y barras de bar: “¿qué harías tú si te tocara la lotería…?” . Aunque, reconozcámoslo, va engrosándose el grupo de quienes “no juegan” porque saben -qué sabios- que es tirar el dinero tras un sueño con mínimas probabilidades…

Cuando era pequeña me acuerdo de que, por estas fechas,  andaban mi madre y mi abuela con una actividad frenética cambiándose participaciones de lotería; que dile a la amona que no se olvide que tengo aquí la lotería del Banco y que ella me tiene que dar la de la farmacia de Manolita. Oye, Cecilita, recuérdale a tu madre que me guarde cinco pesetas de la lotería del Economato y yo le daré otro tanto de la parroquia de San Ignacio. Y así todo el rato, con papeles arriba y abajo y números apuntados por todas partes. Luego había que esperar al día 23 y comprar el periódico para repasar la lista de “la pedrea” y ver si nos había tocado lo puesto o un poquillo más, no se soñaba con hacerse millonario, simplemente se cumplía con una tradición. Así que se jugaba por costumbre, porque era de obligado cumplimiento el rito social de intercambiarse unos duros como un juego inofensivo, aunque algunas veces se generasen enfados porque a alguien se le había olvidado ofrecer lotería y, claro, eso igual lo has hecho adrede, por si os toca a vosotros para que nos fastidiemos los demás.

Sin embargo, en tiempos de poca bonanza, como son los que todavía atravesamos, cuando ya somos legión los descreídos en ninguna fe que no sea la de la nevera llena –o el cajón de los calcetines con un sobre lleno de billetes grandes-, cuando nos estamos retirando del mercado laboral con pensiones ridículas, cuando nuestros hijos pueden todavía llegar casi a los treinta sin saber lo que es un salario decente, ¿cómo es posible que se siga gastando el personal millones de euros en un juego cuyas probabilidades de ganancia son tan ridículamente ínfimas?

Me decía uno el otro día: -Bueno, total ya, de perdidos al río, yo me he comprado veinte décimos. Y otra añadía: -Pues yo, entre pitos y flautas no bajo de los trescientos euros… -¿Y tú?  Pues yo… yo entono el mea culpa por haber comprado UN décimo a medias con mi hija pequeña, (y porque le hizo ilusión a ella) con el firme deseo pedido con los puños apretados y los ojos cerrados muy fuerte de que me toque, como todos los años me viene tocando por estas fechas, una serie completa de salud y energía. Que son los mejores activos para disfrutar de la vida y sus encantos. Y la lotería que les toque a los otros, que para mí –como decía mi abuela-, “la mejor lotería es la salud”.

Por cierto que dicen los ateos, que una prueba irrefutable de que no existe el dios con mayúsculas es que la lotería siempre les toca a los ricos. Los que salen en la tele pegando saltos y brindando con cava del barato no son los millonarios de verdad sino los que han jugado un decimito y punto. Los otros, los de “El Gordo” de verdad, los que siguen enriqueciéndose, incluso sin jugar a la lotería, mientras el pueblo aúlla, se callan la boca y lo celebran a puerta cerrada con los de siempre y luego compran esos relojes de oro y brillantes que se anuncian en las revistas y los coches que valen tres veces lo que gana un “currito” en todo un año, mientras que el que madruga para pagar la luz y poner comida en la mesa, para no ser menos, se permite el lujazo de regalar una de esas colonias carísimas que se ven en la tele y que ayuda, a ella y a él, a soñarse ricos y felices durante unos días. Aunque no les toque la lotería, claro está…

Felices los felices.

LaAlquimista

Por si alguien desea contactar:

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Sobre el autor Cecilia Casado
Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.

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