Diario Vasco
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Se acabó lo que se daba
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Cecilia Casado | 29-12-2017 | 08:19

 

De siempre me han aburrido los resúmenes; me parecen una chapuza rápida para dejar constancia de todo aquello que ha sido hermoso o canallesco en algún momento y que se ve reducido a un titular o varios, quitándole belleza u horror al hecho en sí, tan personal cada uno de ellos, tan necesaria la memoria específica y detallada de lo ocurrido.

Cómo pretender en unas pocas líneas aglutinar los gozos y las decepciones de doce meses de calendario, sintetizar de manera fría, como lo es todo lo sintético, los despertares magníficos que engañaron a un corazón idealista haciéndole creer –pobre corazón- que el amor o cualquier causa noble era posible más allá de la última posverdad dictada por la moda absurda de quienes deciden obsoletos los valores que movían la sangre –y los cuerpos y las almas, si las hubiera- en otros tiempos.

La última página del calendario queda arrugada sin pena ni gloria aunque le inventemos hitos que nadie se cree y que nosotros tampoco vamos a creer, pero que son necesarios, los hitos y la invención, para quitarse de encima el frío o la lluvia o esa niebla que no se sabe de dónde sale cuando la vida parece que no tiene sentido. Y quizás no lo tenga, quién sabe nada, somos todos grandes hacedores de la nada de nuestras vidas, creadores omniscientes, magnánimos, fulleros y tramposos, moviendo las piezas, inventando trampas propias para guardar siempre en la manga la gran excusa, la que nos exima de aquello que tanto miedo nos da: pensar o tal vez soñar, acaso despertar, con conciencia o sin ella. Quién sabe nada.

Se acaba un año y no quedan cenizas ni testigos, todo se reabsorbe sin que nos demos cuenta aunque persistamos en el engaño de una cierta nostalgia, de una eximia sabiduría, como si el tiempo no hubiera sido perdido, qué otra cosa hacer con él, con el tiempo inasible, absurdo, traicionero amigo que siempre nos derrota por la espalda.

¿Habremos aprendido algo o habrá vuelto a ser un tiempo baldío, un campo siempre en barbecho a la espera de un maná soñado?

¡Qué pocas ganas de trabajar tiene el hombre, la mujer incluso, en hacerse un poquito más humano como debería ser su obligación!

Por doquier vemos a las víctimas de sus verdugos y, chillando detrás, ineficaces muchas veces, a los salvadores. Nada ha cambiado demasiado desde que se empezó a escribir el primer capítulo de la Historia.

Pueblos masacrados, mujeres exterminadas, infantes violados. Huestes y hordas vociferantes asesinando en nombre de su dios oficial, manadas animales abusando del más débil, mejor si es hembra o niño, guareciéndose en los recovecos de la ley o en portales en la madrugada.

Armas dañinas que aniquilan el espíritu de la Humanidad con su cabeza nuclear de la corrupción, el latrocinio, el abuso, la ignominia, la mentira, la traición institucionalizada si el uso y la costumbre lo ampara y la ética que sale en unos países por el Este y en otros por el Oeste, esos lugares, horrorosamente cercanos, donde la moral se confunde con un arbusto que da moras…

Reflexión innecesaria, baldía, huera, absurda, espuria, proverbial engañifa de fin de almanaque, colofón a campanadas de lo peor que podía haber ocurrido y que ocurrió, nefasta Ley de Murphy, maldición ancestral que se repite cada doce meses sin que provoque escarmiento alguno, tampoco propósito de la enmienda al faltar la aceptación del error, del pecado.

Colofón cruento y macabro del año 2017: Guerra en Siria, en República Centroafricana, en Sudán del Sur, este de Ucrania, guerra contra el Estado Islámico en Irak, Siria, Líbano, Libia, Afganistán, Egipto, Nigeria y Yemen. Guerra civil en Somalia, en México contra el narcotráfico, en el noroeste de Pakistán… el listado abrumaría al corazón inocente y aburriría al desencantado. El día de la marmota ataca de nuevo, seguimos en el bucle pesadillesco.

Haga cada quien su balance de situación de fin de año arrimando el ascua a su sardina para que le salgan las cuentas. Y brindemos con cava catalán que está muy rico y no tiene la culpa de nada.

Felices los felices y malgré tout ,,, ¡Feliz Año Nuevo!

LaAlquimista

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

*** Banksy. “Balloon girl”

 

 

 

 

 

Sobre el autor Cecilia Casado
Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.

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