Diario Vasco
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Fecha: enero 10, 2018
Ventajas de la soltería.
Cecilia Casado 10-01-2018 | 8:32 | 12

 
“Tengo 65 años y estoy felizmente soltero. Mi casa está tal y como me gusta, como lo que se me antoja, voy adonde quiero, veo las películas que me apetecen y nunca tengo que preocuparme por si he hecho algo mal”. Ricky B.
Este párrafo lo he entresacado de una encuesta norteamericana sobre las ventajas de la soltería. Lo destaco aquí porque es el único testimonio de un varón entre una decena de mujeres que opinan sobre el tema.
No vamos a descubrir la pólvora si afirmamos que el hombre es mucho más proclive a vivir emparejado que la propia mujer; por interés y por condicionamiento social los hombres saben –y bien que lo saben- que son más valorados en ciertos puestos de trabajo si están casados que si no lo están. Curiosamente, esa normativa tácita es absolutamente la inversa cuando de una mujer profesional se trata: molan más las solteras o las que aseguran que no piensan en la maternidad.
“Estoy siempre disponible cuando me necesito a mí misma; nada de esperar a que se me presente otra persona. Puedo cubrir mis propias espaldas las 24 horas del día, 7 días a la semana, 365 días al año.”  Dina Strada.
Digamos que al hombre se le educa –en su casa y fuera de su casa- para “tener” una mujer y “fundar” una familia. Digamos también que a la mujer se le educa –en su casa y en todas partes- para ser la benefactora/criada del hombre y la familia bajo el eufemismo de “realizarse como mujer y como madre”.
Pero el caso es que los tiempos van cambiando y no solamente para mal como nos muestran los políticos continuamente. Van cambiando porque ha ido abriéndose una brecha generacional que aboga por la idea -y la lleva a la práctica- de mantenerse solteros, indiferentes a las voces alarmistas de que la demografía y la caja de las pensiones hay que alimentarlas. Y nos cuentan que las ventajas de permanecer soltero –o de quedarse soltero para los restos después de un divorcio- son muchas tirando a muchísimas.
“Estando soltera puedo invertir toda mi atención y energía en mi carrera profesional, en cumplir mis sueños y en convertirme en la mejor versión de mí misma.” Angela Caerlang.
Sobre todo para las mujeres, que no se sabe de dónde hemos sacado esa capacidad que tenemos para desenvolvernos entre las vicisitudes de la vida con mucho mayor acierto y seguridad que la mayoría de los hombres. Y para quienes han tomado conciencia total y absoluta de que el hecho de casarse/vivir en pareja exige un peaje altísimo que solo se puede pagar con una moneda de lo menos común: el amor. Y es por ello que se intenta salir adelante enarbolando conceptos que la sociedad patrocina para que todo siga igual y se sigan formando familias aunque luego se demuestre que no son más que núcleos disidentes los unos de los otros. (De las familias felices hablaremos poco, más que nada porque andan por ahí desperdigadas y no suelen querer contestar a las encuestas y porque, como decía Tolstoi, “todas las familias felices se parecen”.)
“Estar soltera después de una década de matrimonio fue aterrador al principio, pero ahora me alegro. Muchas mujeres que se casan a los veintipico años, jamás llegan a vivir la vida por su cuenta (y yo me incluyo). Ahora me he dado cuenta de lo valioso que es este tiempo. Puedo reordenarme las ideas, los sueños y las prioridades. Llevo la batuta de mi vida. La soltería te proporciona una autonomía que nada más es capaz de darte.” Katie Mitchel
Llevo soltera más de veinte años, después de haber probado las mieles matrimoniales en dos ocasiones…así que sé a qué precio está el percal. Comprendo ahora –porque de mis errores he aprendido- cuáles fueron los motivos por los que creí que la única vía emocional y social de realizarme como persona y como mujer era el matrimonio. Toda la sociología, la antropología y la psicología de los últimos lustros nos ha aclarado los intríngulis de las motivaciones que llevan al ser humano a emparejarse frente a la Ley… y eso tiene su peso.
Pero cuando te casas no te detallan los “efectos secundarios” en un prospecto como están obligadas a hacer las farmacéuticas; el casorio “cura” algunas cosas y “estropea” otras y hay que haber pasado por ese estrecho pasillo para darse cuenta de lo bien manipulados que hemos estado durante décadas. Porque lo que no es amor es interés y hombres y mujeres hemos puesto en la balanza lo que nos sumaba y lo que nos restaba de esa situación y…cada uno ha tomado sus propias decisiones “interesadas”.
Resumiendo: que “a quien Dios se la dé san Pedro se la bendiga” y a los solteros felices y contentos que no nos importe que nos miren a veces como si nos faltara algo… que nosotros sabemos dónde está escondido el tesoro que ilumina nuestros días.
Felices los felices.
LaAlquimista
Por si alguien desea contactar:
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** Datos reales sacados del HuffPost.

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Sobre el autor Cecilia Casado
Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.