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Cecilia Casado

A partir de los 50

Mi año viajero: India.

tajmahal2

 

Han pasado unos cuantos lustros desde la primera vez que visité India (o la India). País contradictorio por sus inmensas luces y sus terribles sombras, situado en el puesto 7 entre los países con mayor PIB del mundo (España en el puesto 14), un país pobre para la mayoría de sus más de 1.300 millones de habitantes. De aquella primera visita quedó fijada en mi memoria la terrible impresión del patente desequilibrio visto y sentido en las calles de su capital, Nueva Delhi.

Como consecuencia del impacto emocional y de las terribles patentes desigualdades, traje la decisión de no volver a India por no querer presenciar de nuevo la injusticia que abate a millones de personas, entre ellas las más débiles y víctimas inocentes, las niñas y mujeres, por no tener que desviar la vista ante ciertas tiranías contempladas desde la comodidad del patio de butacas en un escenario al que si se le retira el pintoresco decorado de rituales, costumbres y folclore, se convierte en una especie de pandemonium del que difícilmente un turista/viajero europeo puede salir indemne sin confesar que le ha afectado en lo profundo.

Sin embargo, allá voy de nuevo, a sabiendas de que las fotos para el álbum ya las tengo y de que los saris de seda ya no me interesan en absoluto.

Este viaje se me plantea desde una perspectiva completamente diferente; en primer lugar porque viajo “sola”, correspondiendo el entrecomillado a la prometedora opción de quien ofrece “viajes en femenino para mujeres que viajan solas” y que se juntan en destino para compartir camino y aventuras-, sacudiéndome de una vez por todas la rémora que llegó en algún momento a frenar mi espíritu viajero por creer que no contaba con la compañía adecuada, ya que una puede tener familia, amigos y colegas pero que viajan en otras fechas, a otros destinos y con diferentes conceptos del viaje… y acabar quedándose “sola” por no coincidir eventuales intereses.

Estoy convencida –porque no es la primera vez que lo pongo en práctica- de que puede ser más cómodo un viaje con personas desconocidas que con personas del entorno cercano, ya que en el primero de los casos nos esforzaremos al máximo para obtener un  consenso, preservar el respeto y el bien común, mientras que cuando hay demasiada confianza…ya se sabe lo que pasa, que cada uno tira para lo suyo y puede acabar convirtiéndose el tiempo vacacional en una lucha de poder que anule el placer del viaje en sí.

Estas dos semanas previstas para recorrer Rajastán han llamado a mi puerta inopinadamente: yo quería viajar a Vietnam y Camboya, pero no salió el viaje en estas fechas y la alternativa, India, me ilusionó tanto o más que lo previsto o deseado, un cambio de destino aceptado sin reflexión, porque siempre pienso que las cosas buenas que llaman a la puerta cuando menos se las espera hay que recibirlas con alegría y buena disposición.

Y porque es el viaje en sí, no el destino ni las fotos lo que me mueve a hacer la maleta –bastante liviana esta vez- y a partir rumbo a Nueva Delhi para juntarme allí con otras tres mujeres viajeras –de Málaga, Zaragoza y Barcelona- que llevan en su equipaje la ilusión, la fuerza y la buena disposición para compartir juntas un pequeño periplo que será positivo e inolvidable, lo intuyo.

Va a ser un viaje alternativo y responsable –aunque habrá espacio para un poco del típico turismo de postal-, en tren nocturno y furgoneta, con estancia en una fundación que no figura en los catálogos de viajes lujosos; nos refugiaremos en un refugio para elefantes y hablaremos con la gente, con muchas personas, sobre todo mujeres, porque no hay mejor fin del viaje que plantar la semilla de la amistad allá donde se vaya.

En mi primer viaje a India, no conocí a ningún hindú, incluso el guía era de origen español, siendo como era un viaje organizado cuyo mayor reclamo consistía en alojarse en antiguos palacios de maharajás. Ahora que tengo la oportunidad de adentrarme en el país como viajera y no como turista, espero aprovecharla con toda mi energía e ilusión y enseñar a mi gente las fotos tomadas con nuevas amigas y amigos…con el Taj Mahal de fondo, o no.

Así que voy a desconectarme del ordenador y del blog durante las dos semanas largas del viaje, aunque a mi vuelta espero estar llena de vivencias y de deseo por compartirlas. Viene conmigo “conejito viajero” (como siempre) y me llevo un cuaderno y un bolígrafo, (como en los viejos tiempos…)

conejito-praga-copia

Esta vez también…felices los felices.

LaAlquimista

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

Temas

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.

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