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El CSKA da primero

2011 octubre 18
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por Borja Santamaría

Por fin comenzó la Euroliga. Y lo hizo con un golpe en la mesa de probablemente uno de los dos favoritos para el título a día de hoy, el CSKA. Digo a día de hoy porque tiene a Kirilenko, y quién sabe lo que puede ocurrir si termina el lockout.

El caso es que con el alero ruso, el CSKA tiene potencial para asustar a cualquiera. En el estreno firmó 17 puntos, 15 rebotes (5 ofensivos), 5 asistencias, 4 tapones y 37 de valoración. Se antoja casi imposible que alguien le pueda parar en Europa si a su físico le une un día acertado desde el perímetro. Ayer, en Kaunas, metió un triple y varios lanzamientos lejanos.

 

Pero es que además, el CSKA no es sólo Kirilenko. El joven, Shved fue el máximo anotador. Teodosic controló totalmente el partido (16 puntos 8 asistencias, 4 rebotes y 0 pérdidas en 32 minutos). Lavrinovic abrió la zona rival con dos triples importantes en el segundo cuarto. Eso ayer. Pero hay más, porque Krstic no estuvo acertado (3/11), Khryapa tampoco (2/9), Siskauskas apenas apareció, ni Gordon, ni Vorontsevich; Kaun no jugó… Un auténtico equipazo con todas letras, que ayer jugó como tal para vencer sin forzar demasiado a un Zalgiris peligroso (74-87). Junto al Barcelona, al que hay que darle tiempo para juntar sus nuevas piezas, incluido Pete Mickeal –es en febrero cuando se empiezan a ganar los títulos-, apuntan a los dos conjuntos más fuertes del torneo.

Mañana miércoles entra en juego el Caja Laboral visitando al Fenerbahce. Veremos qué cara muestran los de Ivanovic en una pista complicada. El jueves entran en juego Barça, Unicaja y Real Madrid. Sin duda, el grupo más complicado es el de los blancos. Viajan a Charleroi para medirse a la presunta cenicienta y no deben fallar. Como lo hagan, se pueden complicar. Maccabi, el ultrarreforzado Milan, EFES y Partizan son el resto de rivales. Creo que pasarán como primeros o segundos, pero necesitan su mejor nivel desde el principio.

El viernes debuta el Bilbao Basket. Pueden hacer frente al Olympiacos en Miribilla.

Son muy buenos

2011 septiembre 19
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por Borja Santamaría

Si hubiese que resumir la final de ayer en tres palabras, yo utilizaría éstas: Son muy buenos. España es la mejor selección de Europa y, jugando como ayer, sólo EE.UU. puede aguantar su ritmo. Ayer la selección brilló a su nivel más alto desde la final de Pekín. Firmó un baloncesto embaucador, imparable. Un derroche de calidad, de talento ofensivo que tuvo a más de 4,7 millones de espectadores en nuestro país disfrutando de un deporte fascinante, de un partido impresionante y de una generación inigualable e inolvidable.

 

 

Ayer, la selección mezcló la alegría y la magia, el carácter imprevisible de su inmenso talento con la precisión de cirujano que le permitió meter 25 puntos en cada cuarto -23 en el último- y repartirlos con maestría. En el tercer cuarto, cada uno de los cinco titulares ya habían anotado diez o más puntos.

Y luego está lo de Navarro

 

 

No se puede añadir mucho más. Es el MVP y cuando disfruta en la pista, a los que tenemos la suerte de verle y no defenderle sólo nos queda admirarle. Soñar con ser como él, con estar un día en Kaunas, jugando un Eurobasket, y que alguien nos toque con esa varita de la divinidad. Nunca ocurrirá, pero Navarro nos permite soñarlo.

Ha hecho una fase final brutal, atronadora, apoteósica. Es uno de los más grandes de la historia de este deporte en Europa y lo ha vuelto a demostrar. Un genio y un humano que dejó que Felipe recogiese el trofeo.

Lo de la semifinal, por cierto, fue un escándalo.

 

 

Una generación que ha enganchado a un país y a la que le queda un objetivo. Los Gasol, Navarro, Calderón… buscarán el oro en Londres en la que puede ser la última gran competición de este núcleo de jugadores impagable. Se lo merecen

MA CE DO NIA

2011 septiembre 15
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por Borja Santamaría

Dos frases premonitorias de Boza Maljkovic. Son del 19 de agosto, antes de jugar contra España en la preparación. La primera, sobre Navarro: “Menudo cabrón. Siempre me saluda antes de los partidos. Me dice, ‘hola Boza’, y luego me mete 30 puntos. Tiene magia en las manos”. La segunda, sobre Pau Gasol: “Ha cambiado el baloncesto europeo, como Cosic o Sabonis. Lo tiene todo. Dije que sería el mejor pívot del mundo y está cerca”.

 

Pues eso. Ayer Navarro no le metió treinta, pero fueron 26. 17 en un tercer cuarto magistral. España salió con una caraja que esperemos no repita ante un rival como Macedonia, que lleva la seriedad y el nivel competitivo hasta el límite de los límites. Pero es muy superior a Eslovenia, y en el tercer cuarto sentenció.

 

Y mientras, Pau, que parecía que no estaba saliéndose y al que Eslovenia estaba conteniendo bastante bien (los Gasol firmaron 7/20 en tiros, 3/11 en la primera mitad), terminó con 19-16 y 28 de valoración. Está a otro nivel. Lástima lo de Calderón, porque ayer dejó buenas sensaciones. Veremos en qué queda.

 

Pero evidentemente, de lo que hay que hablar es del Macedoniazo. El deporte mundial ha dejado en dos días dos momentos impagabales. Cuando se habla de los valores del deporte, sacrificio, esfuerzo, fe, lucha, se habla del tercer set del Nadal-Djokovic, o de lo que hizo ayer Macedonia.

 

Os dejo los siete últimos minutos de partido. Aún no hay vídeos cortos…

 

 

Derribó un muro que parecía infranqueable, y lo hizo con una defensa soberbia, una cabeza fría en los momentos clave para quitarse el sombrero, y un espíritu y un carácter competitivo increíble. La imagen de McCaleb descansando sobre sus rodillas durante todo el último cuarto lo dice todo. Estaba destrozado, muerto. Pero en la balanza, mucho más que el cansancio, el agotamiento físico, pesaba ver la cima de la victoria en el horizonte. Pesaba la posibilidad de ganar aquel partido, de poner a Macedonia en la élite. De superar límites insospechados. De hacer HISTORIA, con mayúsculas.

Ayer el deporte nos demostró que 9376 kilómetros no son nada para el corazón. Es la distancia entre New Orlenas, donde nació McCaleb, y Skopje. Un distancia que no impide que el base del Montepaschi se dejase el alma en un partido en el que nadie daba un duro por ellos. Un ejemplo.

 

Sus dos canastas finales fueron brillantes. ¿Alguien no las celebró, no cerró el puño o se levantó del sofá? Y estaba destrozado. Brillantes como el partidazo de Stojanovski, o como la sobriedad y el triple de Ilievski. Sé que no es un jugador vistoso, pero a mí me da seguridad. Por cierto, es el jugador con más minutos del torneo, con 37 de media. Y vaya triplito el final…

 

O como la batalla bajo los aros de Antic o Chekovski, que sin ser un dechado de virtudes, ayer se dejó el hígado en cada rebote. O Samardziski. Toda una lección.

 

Hoy Grecia-Francia (¿hay que ir con los que se ven relacionados con un supuesto intento de amaño a un árbitro o con los que se dejaron ganar de manera escandalosa para evitar un cruce que al final no ha existido?) y Serbia-Rusia. Si hay que elegir, me quedo sin duda con el segundo. Partidazo. Y por cierto, me siento orgulloso de que en la página web de este periódico aparezca un vídeo de uno de mis primeros ídolos: Shasha Djorjevic.

Los cinco momentos de lo que va de Eurobasket

2011 septiembre 13
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por Borja Santamaría

Confieso que después del tercer set del Djokovic-Nadal de ayer, casi todo me parece intrascendente. Pero seguramente mañana vuelva a la realidad con el comienzo de las rondas finales del Eurobasket. Ganar o a casa, que dicen en la NBA, aunque en este caso hay dos batallas en juego. La del propio torneo y, quizás más importante aún, la de los Juegos de Londres.

 

Quedar fuera de los seis primeros puestos significa quedarse sin Olimpiadas. Los dos primeros tendrán billete directo y del segundo al sexto pasarán al preolímpico. Toca ganar el cruce o, al menos, ganar el primer partido de la repesca. Si no…

 

Así, no irá a Londres uno de estas cuatro selecciones: Rusia, Serbia, Grecia o Francia. Sea quien sea, será un drama. La otra eliminada de los ocho que quedan en liza saldrá del lado del cuadro que ocupan España, Lituania, Eslovenia y Macedonia.

 

Ya han quedado por el camino clásicos como Turquía, Croacia, Italia o Alemania. Los turcos eran, para mí, uno de los claros favoritos. Quizás uno de los equipos que más daño podría hacerle a España, pero su lamentable porcentaje exterior y la dureza de su grupo les ha matado. Tunceri, 4/24. Turkoglu, 5/32. Poco se puede hacer con esos números.

 

Las dos primeras fases nos ha dejado de todo. Partidazos, exhibiciones, algún que otro tostón… Aquí van mis cinco mejores momentos:

 

1- Primera parte del Lituania-España

 

Un despliegue de juego, fluidez, acierto y defensa asfixiante. España rozó la perfección en veinte minutos para grabar y guardar. Tras las dudas de los partidos iniciales, solventadas gracias a un Pau Gasol que está a otro nivel, la selección sonrió, se divirtió y jugó una primera parte de ensueño, con unos porcentajes inmensos (llegó a firmar un 12/18 en triples durante el tercer cuarto). En total, 36-62 en el descanso del primer partido de esos que se marcan en rojo.  Calderón fue Calderón, Navarro llevaba 15 puntos en el primer cuarto, los Gasol se adueñaron de la pintura, como siempre… Espectacular.

 

 

2- Primer cuarto de Teodosic contra Alemania

 

No está siendo su torneo, al menos en cuanto a regularidad, pero ante Alemania, sobre todo en los primeros diez minutos en los que Serbia tomó una ventaja que fue decisiva, Teodosic dio una exhibición de dominio de partido. Todo pasaba como Teodosic quería. Influyó en cada acción de su equipo. Reboteó, asistió, anotó un par de triples. Una dirección ejemplar en un partido que, pese a ser de primera fase, ha resultado salvador para Serbia.

 

 

El ultimo pase de este vídeo es tremendo. El que viene a continuación es del segundo cuarto, pero tampoco está nada mal.

 

 

 

3- Los Monyazos

 

No es muy habitual que un jugador anote dos canastas ganadoras en el mismo torneo. Y más, un jugador que promedia 5,4 puntos por partido. Pues Sergey Monya lo ha hecho. Contra Eslovenia, recibió el balón en el lado débil, fintó el triple, dio un bote, y con Lorbek intentando taponarle, anotó desde seis metros. 64-65 a dos décimas del final.

 

 

Terminó el partido con 3 puntos y 1/7 en tiros de campo.

 

Contra Macedonia, Rusia perdía 60-61 y sacaba de fondo con 2,6 segundos por jugar…

 

 

Monya firmó 8 puntos, con 3/7 en tiros. ¿Qué ocurrirá si llegan a un final apretado contra Serbia?
4- Tercer cuarto de Finlandia contra Bosnia

 

Finlandia cayó eliminada ayer, pero ha sido, después de Macedonia, la sorpresa agradable del torneo. No tiene grandes estrellas –me ha encantado Koponen-, pero su juego colectivo le ha llevado a sorprender a más de uno. Ante Bosnia, tras un primer tiempo igualado, firmó diez minutos de ensueño en los que reventó el partido. Una demostración de juego en equipo en toda regla (dio 24 asistencias en total y seis jugadores finlandeses terminaron con dobles dígitos), acompañada de un gran acierto exterior. 34 puntos en el tercer cuarto y un golpe en la mesa.

 

5- Parker contra Alemania

 

Es el Eurobasket de Parker y Gasol. Probablemente, la de ‘Oh la la!’ contra Alemania sea la mayor exhibición individual del torneo. Parker metió, en 33 minutos, 32 puntos (11/20 en tiros de campo y 8/9 en tiros libres), dio seis asistencias, cogió cuatro rebotes y valoró 32 para convertir un partido igualado (76-67) en su paseo particular. Absolutamente imparable.

 

 

 

Me dejo fuera alguno que seguro que se os vendrá a la cabeza. ¿Cuáles son los vuestros?

 

Respecto a la segunda fase, algunos apuntes. Tengo claro que España, Lituania –Valanciunas se está saliendo y Saras…- y Francia pasarán. Lo contrario me sorprendería mucho. Con Serbia no las tengo todas conmigo, y eso que me tira, sobre todo Teodosic. Están jugando mal, sobre todo en defensa y más concretamente, en la defensa interior. Cuando Krstic no está en pista, bajan demasiado. Si están a buen nivel, les veo algo superiores a Rusia, pero… Es el mejor partido de la serie, y hay mucho en juego…

“Cuando está en la cancha, sentimos que podemos vencer a cualquiera”.

2011 junio 20
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por Borja Santamaría

Ya ha pasado una semana y el recuerdo del play off, y sobre todo, de la final de la NBA que hemos vivido permanece imborrable. Para mí, la mejor final desde la canasta de Jordan del 98. También metería la de la victoria de los Pistons contra Lakers, pero como reconozco que me tira La Motown, la dejo fuera.

 

 

Una final que podría traer consigo una excelente noticia. Podría forzar, o al menos ayudar, a las partes a llegar a un acuerdo para evitar el temido lockout. Las noticias de los últimos días, aunque parece que las partes siguen distantes, son algo más optimistas. Las audiencias de la final han sido muy positivas, lo que supone un caramelo que la NBA no debe desaprovechar. La expectación creada, sobre todo por la calidad de los partidos, no debe caer en saco roto con una huelga, y parece que es algo que patronal y jugadores podrían tener claro. Todo está en el aire, pero esperemos que así sea.

 

La final entre Dallas Mavericks y Miami Heat fue deslumbrante. De las que enganchan. En especial el sexto encuentro. Uno de esos que hay que conservar para ver de vez en cuando. Andrés Montes decía que, en lugar del típico cine, una buena táctica para ligarse a una chica era ponerle un partido de los Sacramento Kings. El del domingo pasado podría valer, aunque se puede correr el peligro de que la chica se enamore de Jason Terry.

 

 

La foto está sacada del Twitter de J.J. Barea. Tremenda. Como su primera parte, en la que puso patas arriba el partido. Metió 19 puntos en ese primer tiempo, pero hay dos canastas que por su dificultad, están reservadas para muy grandes. Ese tiro corto de cuatro metros llegando en contraataque nada más recibir es extremadamente complicado, más de lo que puede parecer. Meterlo en una final de la NBA, el primer de ellos con Lebron James cerca, es tremendo. Signo de un nivel de confianza abrumador. Terry lo estaba metiendo todo. Así que, por qué no.

 

 

Abriendo la perspectiva, la final vuelve a dejar claro que el baloncesto es un deporte colectivo. También, por supuesto, en la NBA, allí donde muchso consideran que cada uno va a lo suyo, que no se defiende, que no hay sistemas… A la hora de la verdad, triunfó el que fue más equipo, y lo hizo precisamente con la palabra equipo como principal argumento.

 

Los Mavs han ganado la NBA porque han sido el mejor grupo. O dicho de otra manera, porque han sido, sin lugar a dudas, los que mejor se han sobrepuesto a los momentos complicados. Durante la temporada –lesión de Caron Butler-, en los play offs, y durante los propios partidos de la final.

 

Lo han hecho gracias a la aportación colectiva. Al paso delante de sus jugadores para superarlos. Un mérito que debe ser asignado, principalmente, a Rick Carlisle, su técnico.

 

 

Un entrenador que ha conseguido algo que me parece digno de mención: introducir en la rotación de una final a jugadores sin protagonismo y conseguir que estos cumpliesen con su rol. Son los casos de Cardinal y Mahinmi. No habían tenido protagonismo. Salieron a pista, y cumplieron.

 

También consiguió variar el quinteto titular sin que el rendimiento del hombre que salió, Stevenson, se viese afectado. O dejar sin jugar el último cuarto de uno de los partidos a uno de sus titulares, Shawn Marion, sin que se viniese abajo. No es fácil, nada fácil.

 

Un colectivo que se trasladó, cómo no, al parqué. Dallas ganó por paciencia, por cabeza, por claridad de roles ante un equipo que no tuvo nada de eso. En el que jugó cada uno por su cuenta. En el fondo era de esperar, por eso el anillo de los Mavs es una gran noticia para este deporte.

 

Un anillo que fraguó en el clutch time de los partidos. Una expresión que engloba los últimos cinco minutos de partido cuando el marcador está en +/- 5 puntos de distancia. Mientras Dallas tenía claro qué hacer, en ataque y en defensa, Miami dejaba todo a manos, y al físico, de sus estrellas, a su uno contra uno.

 

Así, mientras Nowitzki, evidentemente la primera opción tejana, recibía el balón en su zona de influencia, con posibilidad de jugar o de encontrar a compañeros, con buenas líneas de pase, Lebron o Wade recibían a ocho metros, a veces hasta directamente subían el balón. Jugaban bloqueos que estorbaban más que aclaraban, o unos contra unos sin sentido, porque, de alguna forma, era lo que los otros cuatro esperaban. Pero la defensa también, claro.

 

 

Unidos a la infinita calidad de Nowtizki y al desastre de Lebron James, que no anotó un solo puntos en toda la final en clutch time (el alemán llevaba 52 en cuatro partidos), decantó la balanza. Sólo conozco a una persona que no celebró el descalabro de James. Su arrogancia se ha convertido en una presión enorme sobre sus hombros que no ha podido soportar. Debería aprender de esto, aunque viendo su rueda de prensa posterior al sexto partido, desde luego le queda mucho camino.

 

En definitiva, ganó el mejor. El que supo sufrir, remontar, pese a dos malos partidos, el segundo y el cuarto encuentro, y desplegar su mejor juego en los dos últimos. El que supo aguantar en el sexto pese a que su estrella llevaba 5/22 en tiros. Ganaron los Mavs, demostrando que, también en la NBA y sobre todo en los momentos cruciales, el baloncesto es un deporte de equipo. Por suerte.

 

Y ganaron con un MVP, ya sin duda, legendario.

 

 

“Cuando está en la cancha, sentimos que podemos vencer a cualquiera”, dijo Carlisle antes de la final. “Es así de bueno”. No se puede definir mejor la palabra líder. Ni lo que ha pasado en esta inolvidable final.

 

Para terminar, saliéndonos por un momento del plano colectivo, la NBA publicó su lista de diez mejores jugadas. Pese a que en estas historias la NBA merece un once sobre diez, no me gusta nada la selección. De hecho, las para mí dos mejores jugadas de la temporada no aparecen.

 

Aquí van las diez de la NBA:

 

 

Aquí va, para mí, la segunda mejor:

 

 

Y ésta, LA MEJOR:

 

 

Espero vuestras opiniones.

¡Oxígeno, por favor! Nowitzki de hielo

2011 junio 8
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por Borja Santamaría

En el American Airlines Center de Dallas harán honor a su nombre. Colocarán mascarillas de oxígeno en el techo, también debajo de los banquillos. Para emergencias, como en los aviones. Los Heat y los Mavs las agradecerán. Las hubiesen agradecido ayer, porque el final de partido de ayer fue una demostración de agotamiento. Están cansados, reventados en algunos casos, lo que convierte la final en una batalla con mayúsculas.

 

 

Una batalla en la que Dallas salvó los muebles. De nuevo desde atrás (65-74 a diez minutos del final), de nuevo en un partido en el que Miami dio la sensación de ser superior, en el que los Mavs no movieron el balón como acostumbran… los tejanos volvieron a tirar de casta, de orgullo, para levantar la situación.

 

Ayer el que asumió galones fue Jason Terry, al que se unió Nowitzki. El alemán tiró de épica, ya que jugaba con 38,5 de fiebre (algo que aunque ya ha ocurrido en más ocasiones, me parece que tiene un mérito terrible). Hizo un mal partido, con 6/19 en tiros, pero un gran último cuarto, con diez puntos. Y la canasta decisiva, en la que demostró unas tablas tremendas.

 

Al igual que en el tercer partido, Nowitzki se veía con Haslem en un uno contra uno crucial. Pero esta vez con más tiempo. Recibe en el poste alto a 24 segundos (19 de posesión), con un mundo por delante. El alemán se para. Tiene la sangre fría (he estado revisando el libro de estilo, y tengo que poner sangre fría y no otra cosa) de mirar el reloj. Llevaba 5/18 en tiros, ojo. ¡Mirar el reloj! ¡DOS VECES! Después mira a Haslem, que le estabva metiendo la mano, mira a sus pies, ve que le cierra la izquierda, y busca el lado en el que estaba Terry, defendido por Lebron.

 

 

Si James ayudaba, dejaba sólo al escolta, algo que no parecía una gran idea. Por tanto, Nowitzki tuvo espacio para iniciar el movimiento y dejar la bandeja. Canastón. Después, sentenciaron dos tiros libres de Terry (8 puntos en el último cuarto).

 

 

Volviendo a aspectos más generales, varios apuntes. Miami, con Wade como líder casi incuestionable en lo que va de final, parece superior, pero pierde el control cuando tiene que matar el partido (para mí, ayer clave el mal partido de Chalmers). Momentos en los que peca de individualismo en el juego estático, de dar el balón a sus estrellas y esperar a que estos resuelvan. Pasan de jugar en equipo a eso que Andrés Montes llamaba ‘¡todo el mundo a la lavandería!’.

 

Sin embargo, personalmente, creo que se llevarán la final. Físicamente son muy superiores, aunque, eso sí, Dallas lo contrarresta gracias a sus tablas, a su experiencia, la que le permite levantar partidos muy complicados y que puede ser su gran baza en lo que queda.

 

Los Heat son capaces de llegar al aro rival en tres o cuatro segundos, de defender muy agresivo a un Kidd cansado, de castigar a Nowitzki con dos contra unos, de rebotear en ataque con solidez… Un aspecto físico que cada vez va tomando más importancia. Basta con echar un vistazo a los porcentajes de ayer.

 

Dallas: 39,7% de dos, 21,1% de tres. Miami: 42,7% de dos, 14,3% de tres, y apenas un 70% en tiros libres. Por no hablar de la sucesión de errores en los minutos finales (no hubo puntos dese que quedaban cuatro minutos y medios hasta los últimos dos minutos). Y aún quedan, esperemos, tres batallas… La quinta es para ponerse con match-ball.

Nowitzki es republicano

2011 junio 3
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por Borja Santamaría

A falta de siete minutos y 14 segundos, un triple de Wade ponía el 2-0 en la eliminatoria. En Miami empezaban a pedir hora con el joyero, a tomarse las medidas en el dedo anular. El anillo parecía al caer. Era inverosímil perder tres seguidos en Dallas, la única forma de que la serie se complicase. Pero si había algo más inverosímil que eso era que en esos 434 segundos, a la corte de King James le saliese alguien que le discutiese el reinado de aquel encuentro.

 

Error. Nowitzki es republicano. Y de los convencidos, de los que sacan la bandera en cualquier situación. Como por ejemplo, en un American Airlines Arena repleto y tras un nefasto segundo tiempo de Dallas.

 

 

Dirk esperó su momento. Su momentum, como dicen cruzado el charco. Primero conspiró. Convenció a Terry y con Chandler, el mejor sin discusión de los Mavs hasta ese momento, para que colocasen los primeros murmullos en la corte.

 

Todo hasta acercarse a una remontada tremenda. En otros posts me he aventurado a apuntar razones sobre diversas situaciones. Para lo de ayer, no hay explicación.

 

En un momento, en un chispazo, Dallas comenzó a defender y, sobre todo, tras un mal partido de Kidd y un segundo tiempo desastroso, sin intensidad, dejó de perder balones –fueron 18 en total ante un equipo que castiga cada pérdida con un mate-. Terry, negado en el primer partido y desaparecido en el segundo hasta ese momento, empezó a meter. Chandler siguió haciendo daño en el rebote, Marion, en penetraciones… Y los Mavs se metieron en el partido.

 

88-77, 90-81, 90-86… Y el momentum. Nowitzki asumió el mando de las operaciones en el momento crucial. Nueve puntos seguidos. Para la memoria, los cinco últimos.

 

Miami, que hasta había frenado al alemán, con mención especial al enorme trabajo de ayudas en el dos contra uno de Lebron, cometió dos errores imperdonables. El primero, dejarle salir solo de un bloqueo indirecto. Para ser justos, de uno de los mejores bloqueos que he visto en mi vida, con la firma de Tyson Chandler –insisto, espectacular su partido-. Triple. 90-93.

 

 

Dallas devolvió el regalo con una descoordinación entre Terry y Kidd, que dejó solo a Chalmers en una esquina. Triple difícil de meter por el momento de partido, pero lo clavó. 93-93.

 

Y 24,5 segundos por jugar. Al contrario que los Heat, que había abusado de darle el balón a Lebron o Wade lejos de su zona de influencia y esperar a que algo ocurriese, dando como resultado tres triples fallados seguidos en los minutos finales, Dallas jugó un buen ataque. Encontró a Nowitzki donde hace daño. Y Miami no ayudó a Bosh. Y Bosh, con Nowitzki de cara en uno contra uno tenía que conseguir que no le tirara cómodo, tapar el reverso, evitar su tiro a una pierna, no comerse una posible finta y negarle la penetración.

 

 

Demasiadas cosas que defender solo. Eso sí, Bosh podría haber cometido una falta al no estar en bonus –Nowitzki reconoció tras el partido que lo esperaba y que por eso jugó tres segundos antes de tiempo-, pero no la hizo. Nowitzki desplegó el menú, ganó espacio, y dejó una bandeja con la izquierda sublime que puso patas arriba la dinastía.

 

Si en el 2006 todo cambió con una remontada en ese mismo escenario, ayer, los Mavs, quisieron empezar su venganza con la misma moneda. Siete minutos mágicos les sirvieron para ganar un partido en el que fueron inferiores, sobre todo tras el descanso. Un gran golpe de efecto. Pero esto sólo es el 1-1 –yo sigo viendo a Miami favorito-. Queda tanto… Por suerte.

13-06-2006; cuando el 3 se convirtió en 23

2011 mayo 30
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por Borja Santamaría

13 de junio de 2006. American Airlines Arena, Miami. Fecha y escenario de una de las grandes gestas de la historia reciente, de la historia en general de la NBA. Gesta resumida en estos 9 minutos y 36 segundos de vídeo que, se sepa o no se sepa inglés, ponen los pelos de punta.

 

http://www.nba.com/playoffs/2011/finals/?v=/video/channels/playoffs/2011/05/27/2006_finals_mia_dal_gm3.nba

 

Era el tercer partido de la final entre Mavs y Heat, el primero en Miami. Dallas ganaba 2-0 y una canasta de Jason Terry ponía el 76-89 en el marcador. Quedaban 6.39 y la final parecía sentenciada, sobre todo porque los de Avery Johnson habían pasado, en menos de cuarto y medio, de perder por nueve a ganar por trece. Pat Riley se ajustaba el nudo de la corbata. Los Heat se derrumbaban. “Los Mavericks están dando un clínic”, comentaba el narrador.

 

Pero, como dijo Rudy Tomjanovich, “nunca subestimes el corazón de un campeón”. Y aquel no era un momento para estrellas, para grandes jugadores. Era un momento para campeones.

 

 

Dwyane Wade salió del tiempo muerto con una canasta. Era su punto número 32. No eran suficientes. Por eso, no paró hasta cambiar el guión de una película que parecía cerrada y que terminaba con Nowitzki, uno o dos partidos más tarde, alzando el título. Pero Wade se negó.

 

Su número 3 se convirtió en 23. Penetraciones, tiros de media distancia, 2+1. Así, hasta cerrar 42 puntos, hasta crear una atmósfera mágica en un pabellón que apenas confiaba, hasta levantar a un equipo tocado y casi hundido. Hasta llevar a ese equipo a las puertas de una remontada que completaron dos tiros libres de Shaquille (90-93), otra canasta de Wade (92-93), un robo de Haslem (94-93) y una canasta de Gary Payton, la única en su único tiro, a nueve segundos (97-95).

 

Wade creyó en lo increíble. Tuvo fe en lo utópico. Algo que sólo está al alcance de esos a los que Tomjanovich llama campeones. “Es increíble. Tiene un corazón increíble”. La frase pertenece a la rueda de prensa de Pat Riley, que entre otros, entrenó a Magic, Worthy, Kareem, Ewing… Y Wade, mientras cruzaba el túnel de vestuarios, dijo: “viene el cuarto partido”.

 

Miami lo ganó por 98-74, con 36 puntos de Wade. Ganó el quinto, en la prórroga, por 101-100. Con 43 puntos de Wade, incluyendo la canasta que fuerza el tiempo extra a tres segundos del final y los dos tiros libres ganadores a falta de un segundo (metió once de los últimos quince puntos de su equipo, los siete últimos del último cuarto). Y, ya en Dallas, ganó el sexto por 95-92. Con 36 puntos de Wade. Metió 25,5 puntos en los dos primeros. En los cuatro siguientes, 39,3.

 

 

Cinco años más tarde, Mavs y Heat se vuelven a ver las caras con la gesta del 2006 en el recuerdo. Pese a que sólo Terry, Nowiztky, Dampier (entonces en Dallas, ahora en Miami), Haslem y, por supuesto, Wade, se mantienen, también permanecen las cuentas pendientes. Una final a la que se llega hablando de si Lebron es mejor que Jordan. James la lió en Chicago (que nadie olvide que la remontada comienza con un triple y adicional de Flash), pero, señores, si hay un momento delicado, crucial, un balón decisivo, yo no dudaría. Buscaría el corazón de Wade.

Camino del 2006, ¿por qué el parcial del OKC-Dallas?

2011 mayo 25
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por Borja Santamaría

Parece que la final del 2006 se repetirá. Con muchas cuentas pendientes, Dallas y Miami se encaminan hacia el último paso antes de colocarse el ansiado anillo. Los primeros tienen su eliminatoria a punto de caramelo. Los Heat aún tendrán que sufrir algo más, ya que el próximo partido será en Chicago. Si lo pierde, los Bulls tendrán la oportunidad de jugárselo a un todo o nada.

 

Ayer, gracias a una defensa espectacular, sobre todo por parte de Deng y un Noah sublime, que estaba en todos los sitios, tuvieron el partido en la mano. Ojo también al buen partido de un secundario como Brewer. Pero el nefasto día de su estrella, Derick Rose, con 8 de 27 en tiros, les condenó en los minutos decisivos. 

 

Al menos, nos dejó esta barbaridad.

 

 

Ayer estuvo horrible, fallando tiros decisivos, pero su inmensa temporada le da el derecho a que nadie se lo eche en cara.

 

Mucha tela que cortar en el cuarto del Oeste. OKC ganaba 99-84 con poco más de cinco minutos por jugar. Cinco minutos en los metió dos puntos y encajó 17, 12 de Nowitzki. Acabó perdiendo en la prórroga, con la crueldad añadida de que en los 48 minutos de partido anteriores, Dallas, que defendió mal y sufrió una sangría en el rebote defensivo, nunca se puso por delante.

 

Un 17-2 que, en mi opinión, se dio por estos factores.

 

1. Nowitzki

 

 

Añadir algo sería estropear el vídeo. Está todo dicho. Son los 9 puntos –no en ese orden- con los que los Mavs pasaron del 99-89 al 101-98. Después metió 3 tiros libres –inexplicablemente, falló otro-. Los dos últimos, con 101-99 a seis segundos del final. Sefolosha intentó evitar lo inevitable.

 

 

Un juego de niños para el alemán, que ni le mira.

 

2. Malos ataques

 

Wetsbrook volvió a dar la de arena. Capaz de lo mejor, y de lo del martes. De sus últimos ocho tiros, metió uno. Forzó demasiado, no miró a sus compañeros, y para colmo, Dallas aprovechó su nulo estado de gracia para dejarle espacio.

 

 

Un desacierto que compartió con Durant. Frustrado, se jugaba cada balón que le llegaba. Da la sensación que no hay demasiada química entre ambos. Lo pareció ante Memphis, y contra Dallas está siendo más evidente. De hecho, el único partido que han ganado los Thunder en la serie ha sido con Westbrook en el banco en el último cuarto.

 

3. Decisiones de banquillo

 

Es una opinión muy personal, pero hubo tres cuestiones fundamentales que afectan a Scott Brooks. No dobló la defensa sobre Nowitzki hasta la prórroga. Si el alemán está acertado en esos tiros en movimiento, es indefendible en uno contra uno. En el tiempo extra, Dallas sufrió más para anotar. De hecho, ganó gracias a un triple de Kidd a 40 segundos del final.

 

Los ataques clave, en especial el que podría haber evitado la prórroga, fueron caóticos. Con seis segundos, OKC sólo consiguió un triple de Durant, a ocho metros y que fue taponado por Marion. La pizarra no funcionó.

 

Y por último, Harden cometió la sexta mediado el último cuarto, y apostó por Sefolosha. Un especialista defensivo, cuando seguramente lo más conveniente hubiese sido reforzar la dirección con Maynor. El base suplente dirigió de maravilla el final del segundo partido. Podría haber descargado de balón a Westbrook, dándole un respiro. En defensa, Westbrook puede coger perfectamente a Terry, teniendo en cuenta además que ante Terry no se debe flotar.

 

 Lo que está claro es que los Thunder necesitan un milagro. Pero ya sabéis el slogan: Where Amazing Happens…

Balones a La Rubia y ¿Milos en el mercado?

2011 mayo 19
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por Borja Santamaría

Recuerdo aquel artículo en El País titulado “Ni un balón a La Rubia”. Hablaba sobre un supuesto complot en el vestuario del Atleti a Diego Forlán. En Dallas le han dado la vuelta al slogan. Si no lo han hecho, deberían. “Balones a La Rubia”. Balones a Dirk. Qué crack.

 

48 puntos, dejando además la sensación de que nadie le puede parar a este nivel. Ibaka se perfilaba como un buen defensor para el Kaiser. Alto, móvil, con gran capacidad de salto y excelente taponador. Más no se le puede pedir para defender a un cuatro.

 

Pues la primera, en la frente. 48 puntos. Ya de por sí una cifra respetable, además sin ningún triple. Pero es que la exhibición de Nowitziki no termina en eso. En sus, repito, 48 puntos.

 

Doce de quince en tiros de campo. Metió 48 puntos y ni siquiera fue el que más tiros de campo lanzó de su equipo. Pero claro, tiene truco. Porque faltan 24 puntos.

 

Aquí los tenéis.

 

 

No busquéis un fallo porque no hay. 24 de 24. Historia de la NBA. Nadie ha metido tantos tiros libres sin fallo en un partido de play off. He visto el vídeo varias veces y le cuento dos que no entran limpios. Terrible Dirk.

 

Ibaka no pudo pararle en movimiento, y por supuesto no pudo hacer nada ante su tiro a una pierna. ¿Quién puede? En el tercer cuarto hizo brecha con varias canastas seguidas; una a tablero, sublime.

 

 

Está quizás al mejor nivel de su carrera. Ya es decir para un MVP. Se le escapó un anillo de los dedos contra Miami –contra Wade vestido de MJ- en 2006. No quiere que vuelva a ocurrir.

 

Por cierto, en la web tubasket.com dicen que Teodosic está en el mercado… Por favor, que lo fiche algún ACB, quiero verle pasar por Illumbe.

 

 

 

 

Mira Giannakis como aplaude, como si fuera una jugada de pizarra. ¡¡Vaya jugón, Milos!!