El barco de contenedores más grande del mundo

Se trata del Emma Maersk que tiene 397 metros de largo (eslora), 56 m de ancho (manga) y una altura desde la superficie de cubierta al puente de mando de 30 m. Puede llevar 11 000 contenedores de tipo estándar. Mejor dicho, puede llevar más, entre 13 500 y 14 500 contenedores; pero la empresa propietaria, Maersk, dice que solo 11 000 debido a que supone que cada contenedor tiene la carga máxima que son 14 toneladas y ese sería el mayor peso que puede llevar el barco. Pero si los contenedores llevasen menos carga podría llevar más.


Para que podamos comparar lo que significan 397 m de largo quizá sea bueno recordar que la Torre Eiffel tiene 330 m o que el portaaviones más grande del mundo, el Enterprise, tiene una longitud de 336 m. Dicho así e incluso viendo su foto quizá no parezca mucho, pero he hecho unos números que creo que nos pueden ayudar a entender la carga que es capaz de llevar este barco.


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(Foto de Emma Maersk. Wikimedia)


Un contenedor estándar tiene una longitud de 5,90 m. Si ponemos 11 000 en línea uno al lado del otro, sin ninguna separación entre ellos, ocuparían 65 km. Pensemos que los vamos a transportar en camiones y que cada uno de ellos puede llevar dos contenedores y que su longitud total, incluyendo cabina y la zonas no ocupadas e incluso un poco de espacio de separación entre camión y camión, sea de 15 metros, en ese caso la longitud de los camiones uno detrás del otro sería de 85 km.


 Ahora os voy a pedir un poco de imaginación, pensad que ese barco estuviera lleno no de contenedores sino de barriles, que llega al puerto y que hay que vaciarlo con personas y grúas que podían elevar uno o dos barriles. ¿Cuánto tiempo llevaría? Es impensable.


Eso me lleva a otra reflexión y es que para que puedan existir esos enormes barcos se necesita la existencia de unas enormes grúas y para que éstas sean eficaces los contenedores deben tener tamaños normalizados. Las grúas cogen perfectamente un grupo de contenedores.


Sin duda, la normalización llevada a cabo por los contenedores y su aceptación mundial es uno de los factores que más han contribuido a bajar el precio del transporte de mercancías entre continente y ha promocionado el comercio mundial.


La idea parece sencilla, que todo vaya en cajas de tamaños predefinidos y admitidos por todo el mundo. Pero esa idea es poderosísima. La normalización contribuye al aumento de riqueza. Por eso veo con cierta tristeza la batalla entre marcas por diferenciarse en tonterías y no en lo esencial. Por ejemplo, los cargadores de teléfono. Todos cargan las baterías, sin embargo cada marca tiene sus conectores y sus peculiaridades. O los tóneres de impresoras láser. Estoy absolutamente convencido de que si hubiera unos estándares los precios bajarían enormemente… pero no deja de ser una hipótesis.


A pesar de todo no es el mayor barco del mundo. Es el mayor barco de transporte de mercancías sólidas pero hay un petrolero mayor, el Knock Nevis de 458 metros que ha cambiado de nombre varias veces, antes se llamaba Seawise Giant, Happy Giant y Jahre Viking.



(Knoc Nevis, el barco más grande del mundo. Foto gentileza Wikimedia)



(Comparación de tamaños de barcos muy grandes. Dibujo de Wikimedia)


 

Progresos hacia nuevos discos magneto-ópticos de gran densidad

Un artículo que publica hoy el Journal of Applied Physics explica los progresos hechos para lograr en una única placa de un disco duro de 13 cm de diámetro se puedan grabar 6 000 terabits (billones de bits).

Utiliza un híbrido de grabación magnética y óptica.

 Muchas veces se consigue alta densidad pero a costa de perder velocidad de grabación. Sin embargo en esta ocasión además de conseguir una altísima densidad de grabación también se hace a velocidades muy rápidas. Para hacernos una idea, en el artículo se dice que treinta veces más rápido que la grabación normal habitual en los discos duros de los computadores de hoy en día.

¡No está mal!

Para lograrlo se utilizan películas finas de Gadolinio-Hierro-Cobalto y un láser ultra-rápido.

Pero quizá lo más interesante sea ver la firma del artículo: es de Tianshu Lai, Zhifeng Chen, Ruixin Gao, Zixin Wang, Chudong Xu and Daxin C. de la universidad Sun Yat-Sen en la provincia de Zhongshan en China. Esto me confirma la idea de que detrás del desarrollo de China hay algo más que mano de obra barata.

Auroras boreales en la Segunda Mundial

A los que vivimos en latitudes medias las auroras polares nos resultan algo extraño y exótico, tanto que nos cuesta pensar que durante la Segunda Guerra Mundial jugaran algún papel, sin embargo, así fue.


El 14 de octubre de 1939 el submarino alemán U-47 hundía al acorazado inglés «Royal Oak» de la clase Resolution que estaba fondeado en la base naval Scapa Flow en las islas Orcadas.



(Destructor inglés HSM Royal Oak)


Los alemanes habían elegido la noche del 13 al 14 de octubre de 1939 debido a que era luna nueva por lo que la oscuridad impediría que el submarino fuera visto. No obstante cuando llegó a la entrada de la Bahía de Scapa Flow una aurora boreal iluminaba como si fuera de día. A pesar del inconveniente decidieron seguir adelante pues la combinación de marea adecuada y luna nueva no volvería a darse hasta muchas semanas después.


El submarino era muy visible, pero a cambio su ruta y objetivos también lo eran. Tuvieron suerte de no ser vistos y lograron hundir el acorazado inglés HSM Royal Oak.


submarinoU47


(Submarino alemán U-47)


Las ventajas de los submarinos era su invisibilidad, pero en el transcurso de la guerra se fueron desarrollando equipos que cada vez los hacían más visibles: hidrófonos que oían el ruido producido por las hélices y los motores a muchas millas de distancia de un modo pasivo, simplemente escuchaban; asdic (sonar) que emitía sonido y el rebote indicaba la presencia de un submarino; abundancia de vuelos de reconocimiento; y, por fin, la aparición del radar. Por eso, durante el día los submarinos solían estar sumergidos y tan solo salían para comunicarse por radio, para ventilar y para cargar las baterías por la noche.


Cuando estaban en zonas muy al norte, por ejemplo en Noruega, se encontraron con un peligro añadido. Imagínense que el submarino, aprovechando que es noche oscura, sale relativamente cerca de los destructores ingleses. No hay problema pues no son visibles. Pero de repente una aurora boreal sale entre las nubes y su claridad hace que el submarino sea perfectamente visible.


A mí me ha resultado curioso que un meteoro tan extraño para nosotros como las auroras polares jugasen algún papel en la Segunda Guerra Mundial.



(Aurora boreal sobre Canadá. Foto Wiki)



(Aurora boreal desde el espacio. Foto Wiki)

Radar en la Segunda Guerra Mundial (un detalle)

 


Cuando los ingleses desarrollaron el radar que emitía señales en 3 Gigahercios (GHz) los alemanes no lo creían posible. Ese error fue el que más contribuyó a que los ataques de sus submarinos fueran cada vez menos efectivos.


 


Hoy que algunos de nuestros teléfonos móviles transmiten en 1,8 o 1,9 GHz nos parece mentira que en algún momento de la Segunda Guerra Mundial se pensase que era casi imposible conseguirlo; pero eso es lo que creían los alemanes en 1943.


 


Los ingleses llevaban tiempo con aviones que llevaban radares que emitían en frecuencias mucho más bajas, hasta 30 MHz y con potencias de unos 100 W. Muy pronto los alemanes inventaron un «detecta-radares» al que llamaron «Fumb» (abreviación de Funkmessbeobachtungsgerät). Algo similar a los detecta-radares que algunos conductores llevaban para saber cuando había un radar de tráfico. Los submarinos que llevaban el «Fumb» enseguida se daban cuenta de que habían sido detectados por los aviones enemigos y actuaban en consecuencia; normalmente se sumergían.


 


Pero en 1943 los submarinos alemanes dejaron de detectar los radares. Muchas veces cuando se daban cuenta de que habían sido detectados ya era demasiado tarde. La razón era que los nuevos radares ingleses emitían a una frecuencia 100 veces mayor (3 GHz) que era indetectable para el «Fumb»; además, emitía con una mayor potencia (1 kW) con lo que eran capaces de detectar los submarinos a distancias superiores a las 20 millas.


El capitán de navío Giessler, jefe de investigaciones de la sección de Comunicaciones del Alto Mando naval explica muy bien lo que sintieron los alemanes; en un informe dice que: «El radar británico de nueve centímetros [realmente su frecuencia era de 3 GHz lo que nos da diez cm] nos cogió completamente por sorpresa, pues los técnicos alemanes habían sostenido siempre que las longitudes de onda inferiores a veinte centímetros [frecuencia > 1,5 GHz] eran ineficaces para ser usadas en los aparatos emisores de ondas reflectoras. Este enorme y trágico error fue en gran parte responsable de la derrota de Alemania» [Mencionado por Harald Busch en su libro «Así fue la guerra submarina» de la editorial Juventud, Barcelona 1968. la referencia está en la página 258].


 


Creo que queda claro que los «aparatos de ondas reflectoras» a los que se refiere Giessler son los radares.


La clave de los radares ingleses está en un inventó que se hizo en febrero de 1940 por parte de los físicos ingleses llamados Henry Albert Howard, John Randall y James Sayers que desarrollaron el «magnetrón de cavidades». Algo que ahora está en casi todas nuestras cocinas pues es el núcleo del los hornos de microondas y cuya novedad consistía en que era capaz de producir y amplificar señales de radio a frecuencias por encima de 300 MHz a las que hoy llamamos microondas. El horno de microondas funciona a 2,45 GHz.


 


Este aparatito fue una de las claves de la derrota alemana:


 



(Magnetrón de cavidades. Clave de los radares de microondas y de los actuales hornos de microondas. Fotografía de Wiki)


(Detalle magnetrón. Wiki)


(Fumb. Wiki)

* * *

P.D. Por desgracia tendremos que volver a hablar de la Segunda Guerra Mundial y los submarinos pues en los próximos años el petroleo/fuel/combustible… almacenado en los barcos hundidos -sobre todo en los petroleros- va a salir en abundancia, en lo que se conoce como el “pico de fugas”.

Unidades en minúsculas y en mayúsculas

¿Por qué hay unas unidades que se escriben en mayúsculas y otras en minúscula? Por ejemplo, metro(m) y litro (l) se escriben con minúsculas pero vatio (W) o voltio (V) se escriben con mayúsculas.


La verdad es que no tenía ni idea de la causa pero estaba leyendo el blog ciencia XXI, cuando he encontrado la respuesta, que, por cierto es sumamente sencilla: las unidades que se ponen en conmemoración de nombres propios van con mayúscula, las demás con minúscula. Por ejemplo, m de metro no se refiere a ninguna persona así que va con minúscula. Lo mismo ocurre con la h de hora, pero la W de vatio se puso en honor a James Watt, así que va en mayúscula. La K de grados Kelvin se puso en honor a William Thomson. ¿Y qué tiene que ver William Thomson con una K? Pues que es más conocido por su título: lord Kelvin. Del mismo modo V de voltio se puso en honor a Alessandro Volta; A de amperio en honor de André-Marie Ampère, y así sucesivamente.


Por lo menos ahora tengo claro la razón de las minúsculas y las mayúsculas.



Esto en cuanto a las unidades de media, en cuanto a los prefijos el tema es un poco distinto. Por ejemplo, k significa mil: km, son mil metros. Pero M significa millón; MW significa megavatio.


Los prefijos que indican multiplicación por debajo del millón se escriben con minúsculas. El millón y las cantidades por encima se escriben en mayúsculas. Por ejemplo, un giga-vatio se escribe GW.


* * *

Romanos en Cerveza

Al sur del Reino Unido existe un pueblo costero que se llama Beer. En él hay unas interesantes cuevas que no son naturales sino restos de una cantera que ya fue explotada por los romanos en el año 55 antes de nuestra era. La cantera produce una caliza blanca que se ha usado en muchos edificios emblemáticos de aquel país.


Hay pruebas firmes de que los romanos empezaron a trabajar en las cuevas que hoy constituyen las canteras de Beer en Devon. La forma de construir las galerías, los arcos, las huellas de las herramientas,… todo ello son pruebas de que las canteras fueron explotadas por los romanos. Usaron sus piedras para hacer carreteras y edificios. Por ejemplo, también en Devon existe un pueblo que se llama Honeyditches en el que se ha encontrado una población romana en la se han utilizado las piedras de Beer para la construcción de los baños.



(Canteras-cuevas de Beer, hoy convertidas en museo)


Sin duda Beer significa cerveza pero el nombre del pueblo no viene de que fabriquen dicha bebida sino de las antiguas palabras inglesas que significaban bosques, bere y beare.



A los romanos les gustaba utilizar las piedras de Beer en las fachadas de sus casas. Con posterioridad las piedras de esas canteras se han utilizado en la construcción de 24 catedrales –entre ellas Exeter– y en edificios tan emblemáticos del Reino Unido como el Palacio de Buckingham, la Torre de Londres, la Abadía de Westminster o el castillo de Windsor.



(Artefactos hchos con piedras de Beer)


En el museo de Seaton hay muchos artefactos de estas canteras.



En Wikipedia (en inglés): http://en.wikipedia.org/wiki/Beer_Quarry_Caves




(Catedral de Exeter. Gentileza Wiki)

La Antártida y el estaño de Scott

En enero de 1912 Robert Falcon Scott, dirigía un grupo de cinco personas que llegaron al polo sur. Querían ser los primeros en llegar al punto más austral del mundo, pero cuando llegaron se encontraron con una tienda de campaña marrón, una bandera noruega y una carta. Scott no era el primero. Se le había adelantado Roald Admundsen.

(Placa conmemorativa de la llegada al polo sur de Amundsend y Scott)

No era su primer intento. En el del año anterior tuvo un percance serio, los sellos de cuero de las latas de keroseno con el frío perdían su estanqueidad y dejaban escapar combustible. De ese modo había perdido la mitad del mismo. El tema es grave pues sin combustible no pueden calentar la comida y lo que es más grave ni siquiera pueden derretir nieve para obtener agua para beber.

Para evitar ese problema su equipo probó a soldarlas con estaño enriquecido y con estaño puro. Los resultados a corto plazo fueron buenos por lo que en esta  expedición llevaba latas de keroseno soldadas con estaño. Cuando volvieron del polo se encontraron con que las latas habían perdido combustible y con que mucho de él había caído sobre la comida.

El 12 de noviembre de 1912 encontraron su cadáver y el de sus
compañeros. Se le dio por oficialmente muerto con fecha de marzo de
1912.

El fallo de las soldaduras de estaño no fue el único problema que
tuvieron como demuestra su diario, pero sin duda contribuyó al triste
final de su expedición.

¿Qué había ocurrido? Sencillamente que se habían encontrado con uno de
los problemas que tiene el estaño. Normalmente existe en dos formas
cristalinas. En una de ellas los átomos están formando un tetraedro, se
llama estaño blanco, o forma β (beta). La segunda forma es una
cristalización cúbica, similar al diamante, y recibe el nombre de estaño
gris o forma α (alfa).

Por encima de los 13,2 ºC la forma en la que está el estaño es la beta,
pero cuando la temperatura baja de ese límite, poco a poco se va
descomponiendo en la forma alfa. Poco a poco el estaño va engordando y
debilitándose, se suele hablar de la «peste del estaño» o de la
«enfermedad del estaño». Normalmente el paso de una forma a otra es
lento, pero si el frío es muy fuerte ese cambio se acelera. El error de
Scott fue debido a que no sabía eso.

(Estaño blanco)

(Cómo se va deteriorando el estaño con el frío. Arriba nada más fabricada la pieza. Abajo con 1,8 años y en el centro con 1,5 años)

(Estaño gris)

Dicen que a Napoleón le pasó lo mismo en Rusia, que los soldados franceses pasaron mucho frío debido a que los botones de sus abrigos, que eran de estaño, se desintegraron. Me cuesta trabajo creérmelo. No tanto porque los botones se pudieran desintegrar (que sí que me lo creo) como porque los abrigos se pueden atar con muchas cosas: hilos, cuerdecitas, alambres,… No serán cierres tan buenos como los botones, pero desde luego evitan que te mueras de frío. Muchos historiadores piensan que no se trata nada más que de una leyenda.

* * *

(Caja de comida de la expedición de Scott. Gentileza de NOAA)

Medallas de oro de premio Nobel disueltas en agua regia

En la Alemania de Hitler era un delito muy grave enviar oro al extranjero. Las medallas de oro del premio Nobel de los físicos Alemanes Max von Laue y James Franck habían sido enviadas a Copenhague, al laboratorio de Niels Bohr. Cuando los nazis invadieron Dinamarca peligraban sus vidas pues en las medallas figuraban los nombres. El también premio Nobel George de Hevesy las disolvió en agua regia. Y así desaparecieron estando a la vista de todos.

(Frascos con agua regia)

En 1940 los nazis invadieron Dinamarca. Desde 1933 el laboratorio de Niels Bohr en Copenhague se había convertido en un refugio para físicos judíos. Max von Laue, premio Nobel de 1914, y James Franck de 1925 enviaron las medallas conmemorativas de su premio a Niels Bohr para que se las guardase hasta que la guerra se acabara. Pero el tema era mucho más peligroso de lo que pudiera parecer pues para el régimen nazi era un delito muy importante el exportar oro, y las medallas de los Nobel son de oro. Además, las medallas llevan grabado el nombre del galardonado por lo que si caían en manos alemanas sabrían que ambos premios Nobel habían enviado sus medallas al extranjero.

(James Franck. Gentileza Wikimedia)

En la primavera de 1940 los alemanes invadían Dinamarca. En el
laboratorio de Bohr trabajaba el húngaro George de Hevesy, que ganaría el premio Nobel en 1943. Él mismo nos dice refiriéndose a la medalla de Max von Laue: «Le sugerí [a Niels Bohr] que deberíamos enterrar a la medalla, pero a Bohr no le gustaba esta idea pues la medalla podía ser desenterrada. Decidí disolverlas. Mientras las fuerzas invasoras marchaban por las calles de Copenhague, yo estaba ocupado disolviendo las medallas de Laue y James Franck. Después de la guerra, el oro se recuperó y la Fundación Nobel generosamente obsequió a Laue y Franck con nuevas medallas». Añadiremos que el oro de las nuevas medallas era el recuperado del laboratorio de Niels Bohr.

(Max von Laue. gentileza Fundación Nobel)

Disolver oro no es nada fácil pues como se trata de un metal noble reacciona muy mal con casi todo. Para disolverlo Hevesy utilizó agua regia (ácido nítrico + ácido clorhídrico). Lo más interesante de la historia, lo que la hace casi digna de una historia de Edgar Alan Poe, es que como «La carta robada», las medallas estuvieron a la vista de todos. Hevesy disolvió tanto la medalla de Laue como la de Franck en un frasco de agua regia que dejó en una estantería a la vista de todos. Los nazis estuvieron por allí y vigilaron palmo a palmo el laboratorio, y vieron la botella, pero ni se imaginaron que contenía el oro de dos medallas de premio Nobel.

Hevesy, que era de origen judío, tuvo que huir a Suecia. Cuando regreso al laboratorio descubrió con gran satisfacción que allí estaba la botella de agua regia con las medallas disueltas.

Suecia hizo nuevas medallas a partir del oro de la botella y se las entregó solemnemente a James Franck en la embajada sueca de Chicago y a Max von Laue en los actos del 50 aniversario de los premios Nobel. A ambos en el año 1950.

Cuando leo estas cosas me quedo asombrado de las barbaridades que somos capaces de hacer los humanos y a la vez del ingenio que a veces desplegamos.

(George Hevesy. Gentileza Fundación Nobel)


(Ahí es donde figura el nombre del galardonado. En este caso es James Vhadwick. Premio Nobel de Física de 1935)

«Parker 51» y el rutenio

Antes de 1944 el rutenio era un metal con muy pocas aplicaciones por lo que aunque era escaso, su precio era bajo; pero ese año ocurrió algo inesperado, la punta de la plumilla de la famosa pluma «Parker 51» empezó a fabricarse con una aleación del 96% de rutenio y 4% de platino, aunque el fabricante, probablemente tratando de aprovecharse del hecho de que el platino se emplease en joyería llamó a esa aleación «plathenium».


Dentro de poco será mi cumpleaños, y de repente, sin saber muy bien por qué he recordado que un cumpleaños en el que celebrábamos algo importante mis padres me regalaron una flamante «Parker 51» y recuerdo que entre las instrucciones se decía que su plumilla estaba hecha de una aleación de «plathenium» (platino + rutenio, en inglés: platinum + ruthenium). La plumilla en sí misma era de oro, pero, claro, el oro es muy blando y si se escribiera con él se desgastaría muy rápidamente, así que su punta era de esa extraña aleación de platino y rutenio. Mejor dicho, de rutenio y platino, pues era un 96% de rutenio y un 4% de platino. La pluma se vendía como una joya, en sus anuncios se hablaba de «La pluma más deseada del mundo» y sin duda el platino hacía que se pensase más en una joya. Ni que decir tiene que muy pronto la competencia hizo que las plumillas con aleaciones metálicas muy duras se convirtieron en la norma y el rutenio formaba parte de muchas de ellas.


anuncio p-51 en 1947


Cómo llegó el rutenio a la punta de esa pluma y a algunas más como por ejemplo la Parker 61 o la Montblanck-Starwalker, es muy interesante. La primera versión de la 51 se fabricó en 1941 y tenía una punta con una aleación de iridio y osmio a la que llamaron «osmiridium». Los dos metales daban una aleación muy dura que resistía muy bien la escritura; pero ambos metales eran escasos, caros y –quizá lo más importante para una «joya»– eran muy difíciles de importar. Bastaría una escasez repentina para que todo el diseño se viniera abajo. Por eso la empresa contrató a un metalúrgico de la universidad de Yale para que encontrase un repuesto, y lo encontró en esa aleación de rutenio y platino de la que hemos hablado. A partir de 1944 todas las nuevas estilográficas llevaban plumillas de «plathenium». El cambio empezó a hacerse a mediados de 1943.



(Izquierda, Montblanc con punta de rutenio)


El rutenio fue descubierto oficialmente por Karl Ernst Claus en 1844 y le dio un nombre que hacía referencia a su país (nació en lo que hoy es Estonia, pero entonces era Rusia). En latín medieval Rusia se escribía como Ruthenia. Es un metal de color plateado de la familia del platino.


Una de sus peculiaridades es que es insoluble en agua regia, lo cual es sorprendente pues incluso el oro y el platino lo son. Un día contaré una anécdota sobre los nazis y las medallas de premio Nobel que se «guardaron» en agua regia.


En el siguiente video pueden observar que el rutenio no se disuelve en agua regia.


 



Una de sus propiedades más interesantes es que el paladio y el platino aleados con rutenio son mucho más duros que los metales puros.


Es posible que el polaco Jedrzej Sniadecki lo hubiera aislado en 1807. Hay escritos en los que habla de un nuevo elemento, el vestium, que podría ser el rutenio, pero no hay pruebas definitivas de ellos.


Nada más, os dejo con unas fotos de plumas y plumillas cuyas puntas son una aleación de rutenio. Aunque antes de hacerlo quisiera deciros que mi siguiente gran «aparato para escribir» fue una máquina de escribir Olivetti.







(Parker 61 con punta de pleahenium)


plumillas51


 

El primer encendedor transportable

En 1823 Johan Wolfgang Döbereiner, un colaborador de Goethe, inventó un encendedor que podía transportarse y usarse en cualquier sitio. Proporcionaba una llama que podía servir para encender fuego o para iluminar. En una jarra de cristal había zinc; cuando se quería producir una llama se dejaba caer una pequeña cantidad de ácido sulfúrico sobre el metal, entonces se producía hidrógeno, que cuando se abría la boquilla para que saliera al exterior allí, en la punta, había un trozo de platino que catalizaba la reacción y hacía arder al gas.


El esquema es este:


 


encendedorDobereiner


 


a. Cilindro de cristal
b. Botella abierta
c. Hilo
d. Zinc
e. Llave de cierre
f. Boquilla
g. Esponja de platino


 



En el siglo XVIII en todas las casas había una «caja de yesca» para encender fuego. Normalmente era algo parecido a esto:



(Caja de yesca estadounidense. La yesca son trocitos secos de madera)


Dentro de la caja lo que hay es algo que arde muy rápidamente, usualmente un trapo quemado muy seco –el lino funcionaba muy bien–; algunos cardos, hongos y trocitos de madera muy secos también iban muy bien.


Además, la caja contenía al menos una piedra de pedernal y una barrita de hierro o de pirita. La pirita va mejor, pero no en todas partes es abundante por lo que a veces se la sustituía por hierro.


Para hacer fuego se golpeaba el hierro con el pedernal y se producían chispas que, con suerte, eran capaces de encender la yesca.


No cabe duda de que el artilugio de Döbereiner era mucho más predecible y era capaz de producir una buena llama en menor tiempo; además podía utilizarse como lámpara para iluminar. Por sus ventajas no es de extrañar que muy rápidamente se popularizase.



(Boquilla de una lámpara de Döbereiner)


Un pequeño traspiés lo tuvo en 1827 cuando se popularizaron las cerillas; bien es cierto que hubo cerillas primitivas anteriores, pero la forma que las dio éxito y popularizó son de 1827.


No obstante, las lámparas/encendedores de Döbereiner se estuvieron fabricando hasta 1880.


El encendedor le hizo muy popular, pero no fue su única contribución a ciencia-tecnología. Uno de sus mayores logros fue lo que conoce como «triadas» de Döbereiner, en las que se da cuenta que los elementos químicos con propiedades similares van de tres en tres, y que el del medio tiene peso y propiedades intermedias a los de los lados. Una de sus triadas era, por ejemplo, Litio-Socio-Potasio, otra era Azufre-Selenio-Telurio, y la última que quiero mencionar es: Calcio-Estroncio-Bario He querido dejarlo para el final pues fue el estroncio el que le inspiró las «triadas». Es posible que hoy que conocemos perfectamente la tabla periódica de los elementos lo de las «triadas» nos parezca algo sin importancia, pero si nos situamos en su tiempo, fue un intento muy notable en poner orden en los elementos y desde luego hay que considerarlo un antecedente de la tabla periódica.


Otro día hablaremos del estroncio, uno de los primeros elementos cuyo nombre no es helénico ni se basa en el poeta romano Ovidio.



(Encendedor Dobereiner de 1823)


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