En las Rías Baixas se crían 250 000 toneladas de mejillones. Sin duda se trata de la mayor «granja» marina de España. En lo referente al mejillón solo nos supera China que produce 450 000 toneladas anuales.
A lo largo de este post vamos a ir contestando a las siguientes preguntas: ¿De dónde se obtienen las crías? ¿Cómo se enganchan a las cuerdas que cuelgan de las bateas? ¿Cuándo se recolectan? ¿Qué comen los moluscos?…
Tal como ya había comentado, en Semana Santa estuve unos días en Galicia. Y en uno de mis desplazamientos fui a ver una batea de las cientos que están en la Ría de Arousa.
Ahora es muy fácil, hay un barquito turístico, con suelo transparente, que te lleva hasta las bateas, te explican el proceso de cría, puedes ver el fondo del mar y terminas con una excelente degustación de dichos moluscos, recién sacados de la batea.
Bateas
Las bateas son una «rejilla» rectangular de travesaños de madera, que flotan porque debajo de ellos hay flotadores de acero que están recubiertos de con fibra de vidrio, poliéster o incluso a veces están rellenos de poliéster expandido (las bolitas de los embalajes) que flota.
Están sujetas al fondo mediante una o dos cadenas de acero.
De los travesaños de madera cuelgan hasta quinientas cuerdas de unos 3 cm de diámetro, en las que se enganchan los mejillones, las ostras o las vieiras. La forma de engancharse a las cuerdas es muy distinta si se trata de uno o de otro animal. Lo iremos viendo.
Las cuerdas tienen unas pequeñas maderas o plásticos transversales cuya misión es que los animales, cuando crezcan, tengan puntos de enganche y no se caigan al fondo. Están separadas entre 30 y 40 cm.

Batea de Anoia. gentileza de Scaamanho (Flickr)
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
El cultivo de mejillones en las Rías Gallegas data de la década de los 40 del siglo pasado. Inicialmente eran una copia de lo que hacían en Japón; pero poco a poco fueron perfeccionándose hasta llegar a ser lo que son hoy en día.
Semillas
Como en los cultivos terrestres, el cultivo del mar exige tener semillas. Hay dos fuentes de las mismas.
Por un lado, casi todas las rocas de la zona en las que azotan las olas están cubiertas por mejillones chiquititos. Esos actúan perfectamente de semillas. Suelen representar el 70% del total de semillas.
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(Crías de mejillones en las rocas. Foto gentileza de Dev -Flickr-)
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Además, a lo largo del cultivo en las propias bateas se producen nuevas crías que pueden usarse de semillas; aproximadamente son un 30% de las semillas.
Unión de las semillas a las cuerdas
Una vez que hemos recolectado las semillas debemos hacer que se enganchen a las cuerdas. Para los mejillones lo que se hace es unirlos a la cuerda a mano, con una maquinaria específica para esa labor. Después se envuelven en una redecilla de algodón para que no se caigan. A los pocos días, los mejillones han hecho crecer unos filamentos que se llaman biso que se adhieren a la cuerda. Al cabo de una semana los mejillones ya están firmes y la red de algodón se ha disuelto en el agua.

biso

Las barbas de la izquierda son el biso de mejillón
En cada cuerda se cuelgan unos 15 kg de semillas.
Para las ostras lo que se hace es algo más burdo; pero que es efectivo: sencillamente se adhieren a la cuerda con un poco de cemento.

(Batea con cuerda de ostras. Gentileza mundo desconcertante (Flickr)

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Para las vieiras lo que se hace es mediante un taladro hacer un agujero en una de sus orejas y colgarlas por él.

(Vieira scolgadas de cuerda. Gentuleza Fresco Tours -flickr-)
Crecimiento
Estos moluscos bivalvos se alimentan del fitoplancton, zooplancton y de partículas orgánicas en descomposición que se encuentra en el agua del mar. A través de sus branquias filtran agua y se quedan con aquello que les sirve de alimento. Los mejillones son capaces de filtras hasta ocho litros cada hora.
En el caso de los mejillones, al cabo de aproximadamente un año ya tienen el tamaño comercial. Se retiran de las cuerdas y se llevan al mercado.
Entre las semillas hay tanto machos como hembras. Los machos lanzan su esperma al agua que lo recogen las hembras y producen huevos de los que algunos se engancharán a las cuerdas y forman ese 30% de nuevas semillas.
Los mejillones de las Rías Gallegas son de color rojo, pero de vez en cuando aparecen algunos más pálidos. No son menos sabrosos, ni son de otra especie, simplemente son machos. Las hembras tienen un color más fuerte.
Detalle sobre el cultivo de vieiras
Durante nuestro viaje turístico nos dijeron que hoy por hoy el cultivo de las vieiras no es rentable; que lo están intentando para probar y aprender.
Y eso es todo.

