Que sí, que llegamos a la Luna


Sorprende la cantidad de gente que cree que los humanos no llegamos a la Luna o que llegamos pero que las emisiones de televisión transmitidas desde allí son falsas. A todos ellos me atrevo a decirles: que sí, que llegamos a la Luna y que las transmisiones fueron hechas desde allí.


Estando de vacaciones tuve el placer de acudir a la presentación del libro «La conspiración Lunar ¡vaya timo!», cuyo autor es Eugenio Fernández Aguilar. el acto tuvo lugar el “Principa Centro de Ciencia” de Málaga. Mi papel fue el de presentador del autor. A continuación, el autor explicó lo que era su libro y nos dio los aspectos más importantes que demuestran que los humanos sí que estuvimos en la Luna.



(A la derecha el autor del libro: Eugenio Fernández; a la izquierda el auto de este blog. Todos los “trastos” que se ven son parte de los excelentes experimentos que hacen a los visitantes. Fotografía gentileza de Principia)


Uno de los argumentos más importantes lo constituyen las rocas que han traído los astronautas de la NASA (382 kilogramos). Basta que un geólogo las eche un vistazo para que sepa inmediatamente que se trata de rocas que no son terrestres.



(Piedra lunar en el Johnson Space Centre de NASA. Gentileza de NASA)


El siguiente argumento son las propias emisiones de televisión que se hicieron desde la Luna (esa que algunos dicen que se hicieron en la Tierra). La gravedad en la Luna es 1/6 de la de Tierra y eso significa que los saltos, las caídas de polvo, las caídas de objetos… son muy distintas de las de la Tierra y, además, inimitables. Por dar unas pinceladas, en la Tierra el astronauta al saltar levanta polvo que cae mucho más despacio que la persona; en la Luna astronauta y polvo caen a la vez, debido a que la atmósfera no lo frena.


Un astronauta con su traje y su mochila en la Tierra no puede dar el salto que da en la Luna. Al ser gravedad de la Tierra seis veces mayor el astronauta no es capaz de dar saltos ni tan altos ni tan largos.


En los saltos del astronauta hacia adelante la longitud que recorre es inversamente proporcional a la fuerza de la gravedad. Es decir, que en la Luna la longitud del salto es mucho mayor que en la Tierra (seis veces más) y eso es inimitable. Por eso en las imágenes los saltitos que dan parecen tan extraños. Tanto que los famosos Mythbuster trataron de imitarlos en una grabación, cambiando velocidades, etc., y el resultado fue que era imposible.


Otro resultado imposible deriva del hecho de que la velocidad de caída de cualquier objeto atraído por la gravedad es proporcional al tiempo, mientras que la posición del mismo es proporcional al tiempo al cuadrado. Si tratásemos de hacer una filmación en cámara lenta para simular el movimiento en la Luna, automáticamente nos daríamos cuenta de que algo anda mal. No hay ninguna velocidad de cámara lenta que permita ajustar esos dos parámetros (velocidad y posición). Y tengamos en cuenta que con paciencia podemos elegir por ejemplo un grano de polvo y seguirlo fotograma a fotograma y ver la velocidad que lleva y el espacio que se ha desplazado y eso nos indica con que gravedad está cayendo. Si aumentamos el número de fotogramas (cámara lenta) velocidad y espacio dejan de cumplir las fórmulas de la caída de los cuerpos. Se detecta inmediatamente. Ni que decir tiene que en los documentales de la Luna, desde el primero del 20 de julio de 1969, satisfacen perfectamente las velocidades esperadas y distancias recorridas.


La única posibilidad de engaño es que las imágenes fueran tomadas no en la Luna sino en un «planeta» con 1/6 de la gravedad de la Tierra. ¿Verdad que la solución es peor que el problema?


Los que no creen que llegásemos a la Luna hacen cientos de argumentaciones. El trabajo de Eugenio fue seleccionar de entre ellas las cincuenta mejores, las que más se repetían entre los que piensan que es un mito e ir desmontándolas una a una.


El libro está escrito de un modo muy ameno y las demostraciones de la falsedad de lo que proponen los «negacionistas» son muy buenas; a veces magistrales.



(Eugenio demostrando experimentalmente cómo se hicieron las huellas en la Luna)


Les recomiendo leer el libro aunque sean de los que creen que sí llegamos a la Luna. Está tan bien escrito y hay tantos datos interesantes que se aprenden un montón de cosas.


Está editado por la editorial Laetoli.



(Un momento del acto. Arriba en la pizarra, en amarillo, la portada del libro. Izquierda el autor, Eugenio Fernández; en el centro Félix Ares; a la derecha Sebastián Cardenete, director de Principia)

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Diario Vasco

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