De velas y ballenas



La unidad que utilizamos para medir la intensidad luminosa es la candela (cd). La definición actual es un poco complicada, lo curioso es que procede de la intensidad de luz emitida por una vela de un grosor concreto fabricada con espermaceti puro (más abajo explicamos lo que es).


La actual definición dice: Una candela es la intensidad luminosa en una dirección dada de una fuente que emite una radiación monocromática de frecuencia 540×1012 hercios y de la cual la intensidad radiada en esa dirección es 1/683 vatios por estereorradián.

Esta extraña definición es equivalente a una un poco más comprensible que se enunció en 1948: una sexagésima parte de la luz emitida por un centímetro cuadrado de platino puro en estado sólido a la temperatura de su punto de fusión (2046 K).

Y lo más curioso es que equivale grosso modo a la luz emitida por una vela de espermaceti puro con un diámetro de 7/8 de pulgadas lo que es aproximadamente 2,1 cm. La norma decía que debía quemarse 120 g a la hora, pero eso es equivalente al grosor que decimos.




(De izquierda a derecha: espermaceti en bruto, vela y frasco con aceite de espermaceti)





¿Y qué es el espermaceti puro? Empecemos por ver qué es el espermaceti. Hay una ballena que normalmente llamamos cachalote cuyo nombre científico es Phiseter catodon y que nosotros conocemos como cachalote y los ingleses como «ballena de esperma».





Se trata de una ballena grande cuyos machos adultos llegan a tener una longitud de 20 m y llegan a pesar 50 Tn. Es el animal con dientes más grande el mundo. Su cabeza es enorme, casi la cuarta parte de todo el cuerpo. En la zona frontal de su cabeza tiene un órgano que llamamos espermaceti que está lleno de una cera aceitosa –que también llamamos espermaceti– cuya función exacta no se entiende del todo pero que parece estar relacionado con estas tres cosas:



(Ubicación del órgano espermaceti)




1)    Bajo extremas presiones ayuda a vaciar los pulmones y a absorber nitrógeno. Debemos tener en cuenta que para cazar se sumerge entre 800 y 1000 m de profundidad.

2)    Regular la flotabilidad. Se trata de una «cera» que se derrite a una temperatura muy próxima a la del cuerpo del cachalote, por lo que sin demasiado esfuerzo puede pasar de estar líquida a sólida y con ello cambiar la densidad y la flotabilidad. Con el frío se solidifica y aumenta la densidad, la ballena se hunde fácilmente. Cuando lleva un rato cazando se calienta por el esfuerzo y se hace líquido con lo que aumenta la flotabilidad y el animal sube sin esfuerzo.

3)    Los cachalotes emiten sonidos para comunicarse y esa gran bolsa de cera puede servir para que esos sonidos resuenen adecuadamente y para enfocar su dirección.


Sin duda la grasa del cuerpo del cachalote era muy valiosa pero lo más valorado por los balleneros era el espermaceti y el «ámbar gris» que es una sustancia que llevan en el intestino. Ambas cosas se usan en perfumería y el espermaceti tenía usos muy específicos en iluminación, en lámparas de aceite y en velas. Como aceite de iluminación estaba considerado como excelente porque no chisporroteaba, ardía uniformemente y con gran brillo y olía muy poco. Otros aceites de ballena olían a pescado podrido.

Vamos a ver el espermaceti. Los usos en perfumería me los voy a saltar y me voy a concentrar en su uso para iluminación, aceite y velas. De un único cachalote se podían sacar más de siete toneladas de cera/aceite de espermaceti. Una vez que ese aceite llegaba al puerto normalmente se vendía a los veleros (así se llaman los que fabrican velas, no me lo he inventado) que empezaban un largo proceso de elaboración que duraba todo un año. Lo primero era almacenarlo hasta que llegase el crudo invierno. Había que dejar que el aceite se congelara. Después había que esperar a un día suave –un poco más cálido– en el que el espermaceti empezara a ponerse pastoso. En ese momento con palas se metía en bolsas de lana y éstas se prensaban con prensas de madera. De ahí salía un aceite que se llamaba «de invierno» y que era el más caro para iluminación pues sus características al quemarse eran muy buenas. Era el aceite más caro. El resto, que debemos recordar que estaba en bolsas de lana, se dejaba en reposa hasta la primavera. Entonces se metía en bolsas de algodón y se volvía a someter a presión, pero ahora más presión que la primera vez. De ahí salía el «aceite primavera» que era más barato que el anterior, aunque, tal como ya hemos dicho, mucho más caro que el de ballena normal, unas cinco veces más. El remanente se dejaba reposar dentro de sus sacos hasta el verano; entonces se sometía de nuevo a presión y se extraía el «aceite de verano» que era peor y más barato. En ese momento en los sacos quedaba un material sólido que recibía el nombre de «espermaceti puro» que tenía la consistencia de cera y de hecho se podían moldear y hacer velas. Velas excelentes, según dicen las mejores, las más luminosas, las que ardían más uniformemente, sin chorrear y sin que su mecha exigiese ninguna atención. Eran tan buenas y tan uniformes que cuando en el siglo XIX comenzaron los estudios sistemáticos de la luz se necesitaba una unidad de medida y se eligió para esa misión la luz emitida por una vela de espermaceti puro que tuviera 7/8 de pulgada de diámetro y que se quemase a una velocidad de 120 g por hora. A aquella unidad en Inglaterra la llamaron candlepower, que después fue acortada a candle y que en castellano se convirtió en candela o bujía. Hoy en día la denominación de bujía ha caído en desuso, pero la candela es la unidad oficial del Sistema Internacional.



(Velas de espermaceti puro)




Curioso viaje el que nos ha llevado del cachalote a las unidades de medida de la intensidad luminosa.




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Aquí podéis oir el canto del cachalote.

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