Diario Vasco
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Autor: imiguel_1462233600
Tormenta, Pietro y la despedida italiana
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Iñaki Miguel | 20-06-2013 | 1:33| 0

Jueves,20 de junio de 2013
Bruzolo_Torino_Donostia

Bruzolo, el sol de la tarde se cuela entre la nubes

Se acabó la aventura por tierras italianas como hoy se acaba la primavera. Ayer antes de acostarme estuve mirando lo alto de los montes y fijándome lo cargadas que estaban las nubes. A media noche comenzó a llover, pero de forma tímida.
Esta mañana sobre las seis, una tremenda tormenta ha descargado sobre Bruzolo, truenos tan fuertes que han roto mi sueño. Me he levantado a la ventana para ver el valle por el que iba a pasar y estaba “negro, como la mala conciencia”
Decisión: No me la voy a jugar, me quedan 50 km., creo que el reto esta superado. Me voy para casa.

Hoy día de despedida ha sido especial, solo puedo contar que me han pasado cosas buenas y comienzo desde ayer, al haberme alojado en el Albergo Thea de Bruzolo, “un refugio”.
Hoy, desde primera hora: la recepcionista la me ha dicho que combinaciones ferroviarias tenía hasta Torino, una vez llegado a la estación central de la ciudad, en información me han facilitado la dirección de un taller de bicicletas, donde me han regalado una caja para poder embalarla y llevarla conmigo.

Lo realmente increíble ha sido la aparición de un “Ángelo” llamado Pietro. Estaba explicando en el taller de bicicletas su problema mecánico, y no se porque hemos comenzado a hablar en español, al ver que lo dominaba suficientemente le he pedido que hiciese por favor de interprete, ningún problema. Ha pedido una caja para la bici, me ha dicho la forma de ir al aeropuerto, me ha dejado su número de móvil por si tuviera algún problema. ¡Que más podía pedir!

Desmontada y embalada la bici he comprado una carrito para llevarla, y como un señor por Torino. Cerca de la estación de tren estaba la parada del bus que lleva a el aeropuerto. Son las dos de la tarde y a las cuatro y media sale un vuelo para Barcelona, allí cogeré un coche y en casa.

La recepcionista del hotel me ha dicho “¡que bonito es Torino!, y le he descrito mi parecer, mi experiencia negativa de ayer, me contesta que estaba equivocado. Hoy que he vuelto ,he visto otra parte de la ciudad, más señorial, comercial, con mucha vida. Esta ciudad me tiene que gustar.

Tengo que decir que el final de esta aventura, en Briancon no hubiera sido un final bueno, podía haber tenido problemas con el temporal y luego para volver, así que valorando todo lo sucedido creo que ha sido un buen final.

¿Como he visto Italia?
Pues como le he respondido a Pietro a su pregunta: lo que más me ha gustado de esta ruta ha sido la Toscana. Visualmente es preciosa, luego tiene ciudades como Siena, donde su casco viejo que me ha dejado un buen recuerdo, y luego de cada pueblo que he cruzado, sus recuerdos medievales: castillos, iglesias, palacios, sus estrechas calles… y esto en docenas de ellos como: Castill di Monteriggioni, San Quirico de O’rcia, Lucca, Bolsena y su lago… Roma no puedo dejar de nombrarla, la admiro por su carga de historia e importancia que ha tenido.

Destaco el gran uso que se da a la bicicleta en este país, creo que es el primer regalo que te hacen, están por todos los lugares y socialmente están muy bien aceptadas. Tanto ciudades como pueblos están acondicionadas para circular sin problemas, bien por la cantidad de espacios vetados a los coches, zonas de poca velocidad o bide-gorris, por dentro o fuera de las localidades por las que he pasado.

De sus gentes tengo que darles una nota alta, todos han hecho por entenderme, me han indicado el camino cuando he tenido dudas, y como siempre en estos viajes a las preguntas de si soy “españolo”, de donde vengo y a donde voy ya son motivo para intentar una conversación.
Como detalle, vi parado a un ciclista con un maillot de una casa de seguros española, no perdí el tiempo y le pregunté si era “españolo”, me dijo en italiano que el maillot estaba así en el mercado. De la misma manera iba yo iba con el mío del Rabobank holandés y su bandera de la selección, cuando una pareja de holandeses me preguntó en su idioma si era de su país, les contesté que no, que “sponsor”, también querían hablar.

Agradecimientos:
Dedico esta aventura a todos aquellos que de alguna manera han colaborado con su apoyo anímico para que se produzca, o como a Pedro Larrayoz de Bio-Racer, quien con la aportación de la equipación he ido cómodo y elegante, además, yo que era reacio a la comida o bebida isotónico-energética, me he dado cuenta que los productos Born que el distribuye han colaborado sin duda a que mis fuerzas hayan estado en todo momento en su punto, dándome energía cuando estaba bajo.

Y a todos mis amigos a los que posiblemente he aburrido con esta historia: “Lo siento mucho, no me he equivocado y volverá a suceder”

Nos leemos en la próxima y espero no ir solo.

Agur denorik!

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Torino, ensordecedora. ¡Me voy a los confines!
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Iñaki Miguel | 19-06-2013 | 9:59| 0

Miércoles, 19 de junio de 2013
Vercelli_Bruzolo

Desde donde estoy sentado veo lo que va a ser mañana mi última etapa italiana. Los Alpes que tengo enfrente pertenecen al Valle de Susa y en estas fechas las cumbres todavía enseñan nieve o hielo, no distingo bien, pero tiene que hacer frío hay arriba. Aquí en Bruzolo, a 443 metros de altitud, no se nota frío, al contrario, calor veraniego, unos 25˚
Lo de arriba mañana lo comprobaré, no se exactamente que altura cogeré, el rutómetro me dice 1.789 m. Esta zona en invierno es muy reputada en cuestiones de esquí, véase Briancon, en la parte francesa, y en verano es lugar para gentes que gustan de la montaña.

Esta mañana en Verceli ha amanecido con el cielo cubierto, no presagiaba nada malo, el calor a primera hora ya era agobiante, y así ha sido durante toda la jornada, la humedad relativa de esta zona de Italia ronda hasta el 70%. El camino entre pueblos pequeños y zona de regadío ha sido sofocante, el agua parecía estar evaporándose, la sensación de tanta humedad hacía que después de unos minutos de esfuerzo, tuviese que hacer una parada para beber.

Pero lo realmente duro de hoy no ha sido rodar entre plantaciones, ni hacer 130 km entre caminos y carreteras, lo duro ha sido atravesar Turín, Torino para los nativos. Ha sido sobre las 13.00 horas, poca circulación pero muy agobiante, ha habido un momento que en un cruce han coincidió: tranvía, tres autobuses de línea, coches, motos, ciclistas, peatones… los semáforos dando paso a unos y parando a otros. Motores, frenazos, bocinas, griterío y ruido, mucho ruido, “rumore” como se dice aquí. Para precisar ha sido en una plaza enorme donde había un mercado local al aire libre, gigante, donde vendían de todo.
He deseado que se parase el mundo un momento, para bajarme. ¡Que locura! Con lo tranquila que es mi Donosti. Seguro que tiene su encanto, pero hoy no he pasado por el lugar adecuado.

Ayer hablaba del tráfico que pasa por medio de cualquier pueblo, o el mismo tren, hoy le toca a las gasolineras y a sus precios.
Hay estaciones de servicio en cualquier lugar, como un comercio más, de cualquier tamaño y de multitud de compañías, yo creo que en Donosti operan como mucho tres, ¡Aquí trescientas! Curiosamente nosotros las hemos echado de las ciudades a la periferia y aquí conviven.
El precio es otra suerte, oscilan como el termómetro, por lo que he observado tiene que ver el día de la semana, la lejanía de la ciudad, etc.y claro, el precio es mucho más caro que lo que me cuesta normalmente, en un día he observado el gasoil normal esta oscilando entre 1,56 a 1.70 euros, así que esta es la tendencia, los insaciables la volverán a subir. Las hay que te sirven, la mayoría, y las que se tiene que ir a la caja central, y las que no había visto hasta ahora, en el mismo poste surtidor metes la tarjeta y agur.

La Italia de los monumentos esta acabada en mi ruta, todavía puedo ver algún castillo en lo alto de alguna colina, o ermita. Esta zona a diferencia de lo ya rodado es muy alta y escarpada, lo que defensivamente sería complicada su construcción, es zona de transito entre países, a la salida de Turín, había un cartel de carretera, en el que además de las indicaciones normales, ponía: “a los confines del estado 87 km”, casi nada.

Mañana, para allí voy

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El calor, el Puente Coperto y el formaggio
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Iñaki Miguel | 18-06-2013 | 10:37| 0

Martes, 18 de junio de 2013
Castel di San Giovanni_Vercelli

El calor me está haciendo sufrir, las temperaturas desde primera hora de la mañana han sido elevadas, y más al terminar la jornada, Me he levantado con 24˚en la región de la Emilia Romagna, hacia el mediodía teníamos ya 29˚ y subiendo en la Lombardia, y en el Piamonte que es donde estoy, a última hora de la tarde unos 38˚. Asfixiante. Remedio: agua, agua y mucho agua.

Hoy han caído 110 km. Desde Castel di San Giovanni, pasando por Pavia y terminando en Vercelli, en tres regiones italianas diferentes, pero con mucho en común, las tres agrícolas, con enormes extensiones de cereal, y luego las inundables como forma de riego, para arroz en mayor medida, además de maíz, ello gracias al agua de su gran río: el Ticino, que baña esta gran ribera. Cuando he estado cruzando este enorme regadío, me ha recordado las marismas del Guadalquivir, en la zona entre Coria del Río y Sanlúcar de Barrameda, 80 km. de lo mismo.

Pasar por estos arrozales y con el sol impartiendo justicia propia de estas fechas me ha hecho pasar un pequeño calvario. Había continuas bolsas de calor que hacían el aire irrespirable. Si a esto le sumas que estás haciendo esfuerzo continuamente la mezcla es peligrosa, y como compañía molesta, cada vez que paraba para echar un trago había visita de mosquitos, me llevo el recuerdo de unas cuantas picaduras.

Como lugar bonito hoy me quedo con el Puente Coperto, sobre el río Ticino en Pavía, que conecta el centro de la ciudad vieja con el barrio de Borgo Ticino. El puente tiene cinco ojos y es completamente cubierto de madera, con dos portales en ambas orillas, tiene numerosos balconcitos y muertes como barandilla, donde la gente va a sentarse para relajarse, o parejas a declararse en tan insigne lugar.

Si hay algo en común en Italia, por lo menos en la parte que voy recorriendo es la bicicleta, la usan tanto pequeños como mayores. Para darse un paseo, ir a la compra, pasear al nieto en una sillita delantera, etcétera. No se como estará aquí el tema de las desapariciones, pero las dejan con mucha tranquilidad en la calle, la mayoría se ve que son bicicletas viejas, de esas que tienen encanto.
Otra cosa que me hace muchísima gracia es la cantidad de gente mayor por la calle con la camiseta siciliana, Sobre todo en los pueblos, Es una prenda que te alivia, supongo, del calor sofocante de estas fechas. A algunos les quedan bien pero otros yo no le dejaba salir de casa.

También me llama la atención la cantidad de pasos de tren que hay en mitad de los pueblos, pasos con barrera, Que se respetan, naturalmente. Son imágenes que tenía olvidadas, de otra época.
Lo mismo la ausencia de variantes es una constante en casi todos los pueblos, la calle principal es transitada por camiones de gran tonelaje, esto unido a las aceras tan pequeñitas que hay hacen que sean un peligro tremendo.

Los hoteles en Vercelli son caros, he encontrado uno que se ajusta a mi economía, el hotel Matteotti, con la recepcionista que es un encanto, súper amable, como no nos entendíamos bien, ha cogido el móvil y ha llamado a su marido, Pietro, que controla el español, y con el manos libres puesto nos hemos comunicado, parece surrealista, pero así ha sido.

He salido a dar una vuelta y he visto la ciudad vacía, supongo que era porque jugaba al fútbol Italia y España, una final, ganando esta última. ¡Bien!. He visto un bar abierto y me he metido, con un refresco he estado viendo como terminaba el partido, la camarera me ha invitado a un trozo de queso, era picante, he tenido que pedir otra lattina, el formaggio era “Primosace” picante, de Silicia. El establecimiento era el “bar Corso”, recomendable, con mucho sabor, como a mi me gustan, como los bares de siempre.

Esto se va acabando, me estoy acercando a los Alpes.

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La Toscana es más fresca, la Emilia Romagna más caliente.
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Iñaki Miguel | 17-06-2013 | 10:52| 0

Lunes, 17 de junio de 2013
Berceto_ Castel San Giovanni

Hoy el día ha tenido dos partes una de alta montaña y otra de asfalto. Arriba a 800 metros la temperatura no se notaba, el aire amortiguaba el poder calorífico del sol, sin embargo, abajo, a 80 metros sobre el nivel del mar, en Pasiencia el asfalto sudaba los 38°, se marcaban en el termómetro exterior de una farmacia, esto era sobre seis de la tarde, el calor se hacía notar y mucho. Me habré bebido unos ocho litros de agua desde que he salido.

Hoy han sido 130 kilómetros sobre la bici, de Berceto pasando por Fidenza, Piacenza y terminando en Castel San Giovanni. Y ¿por qué hasta aquí? el alojamiento por estas ciudades turísticas en estas fechas esta muy subido, hablamos de los 60 euros por una persona, con el colazione incluido en algunos casos, y buscando, buscando, me he alejado un poco. Estoy en un oasis: La Gritta, donde además de hotel es pizzeria-ristorante, pero del bueno. Para ser lunes se esta llenando.

La mañana ha comenzado con un poco de complicación, no entendía que el gps me hiciera volver sobre mis pasos de ayer, así que he tenido que volver sobre mis pasos, que se han traducido en subir unos cinco kilómetros para coger ruta, ayer bajé tan emocionado que no me di cuenta de ese detalle, pero en todo caso era si o sí, terminaba en Berceto. Al poco de coronar esta cima, llamada de Santa Marina, me he dado de frente con un monasterio Zen, el lugar que ni pintado.

Han sido cerca de 30 km. los que he disfrutado de las alturas, con continuos subes y bajas, la inercia te llevaba de un repecho a otro, gratificante, y luego ir descubriendo todas las caras de los valles según los iba cruzando.
Como lugar curioso, cito “il salti del diavolo”, el nombre sobrecoge. Es una roca pelada donde se practica la escalada, y en sus alrededores el senderismo o la mountain bike, ahora en verano es un lugar muy concurrido.

Este descenso ha sido prácticamente por carretera salvo un pequeño tramo que me ha metido en el camino, como marcaba el track, y en buen momento, porque tenido que bajar como 4 km pie a tierra, impracticable del todo. Cada vez que me meto en camino maldigo el momento, están francamente mal, andando se va sin problemas, sufren un poco los tobillos, pero con alforjas sufre la bici ya el que a monta.

Hoy poco puedo contar porque la etapa ha sido de lo más sosa, los pueblos no ofrecían nada anormal, salvo que me he ido fijando en el sistema de basuras hay, de todos los estilos: bolsas de plástico con todo dentro, contenedores grandes para echar plástico, vidrio, cartón, orgánico y hasta los cubos pequeñitos para la fracción orgánica, estos en la puerta de las casas. Se ve que cada consistorio tiene su sistema. ¿Serán consensuados? o imposición.
También que las gasolineras solo ofrecen productos derivados del petroleo, las nuestras parecen supermercados y los operarios menos echar gasolina te intentan vender de todo, aquí te la sirven, por lo menos es lo que he visto.
Otra cosa curiosa es que cada compra que efectúes donde sea, y de lo que sea, y del precio que sea es que te dan un recibo o ticket, sin necesidad de pedirlo, te lo dan con los cambios o te lo ofrecen, luego te lo llevas o lo dejas en el mostrador, normalmente hay un platito para depositarlo.

Estoy un poco mosqueado con el b&b, resulta que hoy a media tarde me he quedado sin baterías en los gps, ni en la GoPro, cámara de fotos, ni las pilas de repuesto, a pesar de haber estado cargándose toda la noche. Por la tarde, cuando llego a la habitación siempre pongo todo a cargar, lo habitual, y esta mañana ya en la calle cuando los he puesto en marcha me ha llamado la atención tener todo a media carga, solamente se ha salvado el ipad, que lo conecté justo antes de dormirme. Estoy pensando, y ojala me equivoque, que ayer cuando fui a dar una vuela por el pueblo, al volver a pesar de haber cerrado con llave la habitación esta estaba abierta, y una puerta y ventana cerradas, me da que aflojaron los enchufes y no me percaté, ni lo sospechaba. Mucha casualidad, pero ya digo, ojala sea fruto de la casualidad.

Ayer al entrar en Berceto di por finalizadas mis andazas por la Toscana, hoy he rodado por la Emilia Romagna, y mañana me adentro en la región de Lombardía.
Quiero llegar a Pavía, veremos como se da la jornada, hoy ha sido un palizón, espero no resentirme.

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La paz, los moteros, las bicis y Enzo Ferrari, el de los coches
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Iñaki Miguel | 16-06-2013 | 10:33| 0

Domingo, 16 de junio de 2013
Sarzana_Berceto.

Preguntaba el “pequeño saltamontes”, Maestro: ¿donde esta la paz?, y éste le contestaba: detrás de Bidebieta. Pues hoy he encontrado la paz, ambiental quiero decir, hay que especificar. A mil metros de altura solo oyes el viento, pájaros revoloteando, algún reptil pisando la hojarasca, un arroyo de agua que fluye entre piedras, y yo en silencio. Observo, escucho, disfruto… de pronto, una moto, una “japo”, ha sido como un cuchillo afilado que ha cortado todo el momento.

Hoy era domingo, día de juntarse con los amigos, parece que todos han salido a la vez, pelotones multicolores de ciclistas, filas serpenteantes de moteros, unos con las de correr, buscando la horizontalidad en cada curva y los de las “custom”, erguidos, chulos, buscando miradas, todos con una meta mañanera: el Paso de Cisa (1.041 m. de altitud). Por aquí pasó en competición Enzo Ferrari, el de los coches.

Al asunto: Ayer temía yo por la subida de un “pequeño” puerto llamado Aulla, pero un paisano vestido de montañero con gorro tirolés y bermudas de pana, que además portaba un estandarte me ha quitado el miedo, me aconseja hacerlo por carretera, y me corrige la dicción del mismo: “Al lua”, ya no aullaba tanto, y así a sido, sin más, solo un poco de esfuerzo. No hay mejor cosa que preguntar. Este paisano junto a otros habían organizado una mañanera en celebración. No se que acontecimiento importante para ellos.

Pero lo duro comenzaba treinta kilómetros antes, para coronar el mítico puerto de estos alrededores y cruzar el Paso de Cisa, con alforjas. Ahí queda eso, pero no desde Berceto, sino desde la otra vertiente, desde Molinello, han sido algo más de cuatro largas horas, interminables, con un sol plomizo, donde por pueblecito que pasaba paraba a beber, y de vez en cuando cogiendo aire en cualquier sombra, momento de recomponerse y disfrutar del entorno, sobre todo según se va subiendo, ver como cada vez se ve más valle, como se alejan los campanarios de las iglesias, con que satisfacción ves quedarse todo atrás.

Los últimos doscientos metros antes de llegar al Paso han sido por una senda semicerrada por la maleza, arrastrando la bici para arriba, ello para evitar tres kilómetros de carretera, ha sido fuerte el esfuerzo, pero ha merecido la pena, he salido de entre la maleza, parecía el coco, las gentes que disfrutaban del lugar se han quedado perplejas, se les leía la mirada: “y este, ¿de donde sale?, de la nada señores”
Lo normal es subir y bajar por la otra vertiente, carretera más ancha y mejor firme, pero mi camino venía de donde venía.

Después de una refrescante bajada de unos diez kilómetros he llegado a Berceto, dando por finalizada la jornada, eran las cuatro de la tarde, y las posibilidades de encontrar alojamiento cerca eran de cero.
Bonito pueblo, además he coincidido con un mercadillo en su zona peatonal, varias terrazas de bares en tres plazas diferentes daban un aire alegre y bullicioso para esta tarde de domingo.

Buscar alojamiento ha sido una pequeña odisea, la referencia que llevaba no ha servido “cerrado por defunción”, he preguntado a una señora que amablemente me ha acompañado a b&b, sin conseguir ver a la dueña, he vuelto a la zona peatonal, y la señora al verme me ha preguntado por el alojamiento, me ha acompañado a otro b&b, después de esperar un rato he desistido, vuelvo a tener a la señora preguntándome si he tenido suerte, le hago un gesto negativo, y le digo que vuelvo al primero, ella me dice en todo jocoso “hoy duermes en la calle”. Oigo decir a una amiga “¡Porqué no te lo llevas a casa!” (risas entre ellas). Tengo que decir que la señora tiene familia en Madrid y Burgos, sabía bastante español. Yo me alejaba.
Por fin aparece Carla que junto con su marido Marino regentan el “bed & breakfast Gioli” de Berceto: simpáticos, amables, queriendo saber, ya lo dice un cartel en su puerta “entras como visitante, te vas como amigo”.

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