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Naroa Agirre, espíritu de club
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Antxon Blanco | 23-04-2010 | 11:35

Noticia: Naroa Agirre no saltará pértiga con su club este fin de semana en la jornada de la Liga de clubes. ¿Lesionada? ¿No está seleccionada? ¿Está enfadada con el Atlético SS? ¿Pasa de esta competición?

No. Nada de esto. Naroa y su espíritu de equipo, de club, le lleva a “ceder” su puesto en la prueba de pértiga a dos compañeras. Y como Naroa tiene un buen nivel en longitud y triple salto, y el Atlético cree que sacará más puntos con Naroa ahí, la pertiguista se sacrifica sin dudarlo un solo segundo y con una sonrisa.

A Naroa no le importa que en esas dos pruebas no será la vencedora (su compañera de equipo Maitane Azpeitia es la favorita). No le importa romper unos días sus entrenamientos y viajar para competir en pruebas que no son la suya y hacer dos en una misma tarde. No le ha importado entrenar algunos días esas especialidades que tiene semiolvidadas, con los riesgos que ello supone y las consecuencias que pudieran derivarse para una atleta como ella que es de alto nivel, con el Europeo de Barcelona en verano.

Hace unas semanas coincidí con ella y su entrenador en Anoeta. Allí estaba Naroa preparando la longitud, el triple, con multisaltos, perfilando la técnica. Después de un invierno con más sombras que luces, Naroa le ha dado la vuelta y su nivel de entrenamientos está siendo muy alto. Sin embargo, allí estaba Naroa destilando espíritu de club. Pensando en los puntos que podía dar al Atlético con el objetivo de hacer una buena Liga de clubes.

Ella podía sacar excusitas para evitarse el viaje en autobús hasta Oviedo, seguir preparando tranquilamente en Donostia la pértiga, pasar de saltar longitud-triple. Al contrario. Naroa será una de las que más anime a las jóvenes, cantará el txikelake y se preocupara de cómo va la puntuación.

Este espíritu de club lo tienen también otros atletas. Por supuesto. Quizás se valora más en una deportista de elite que tiene otros objetivos y responsabilidades a los de esos atletas que también ofrecen su espíritu. Por centrarme en el Atlético femenino, ¿cuántos años hemos visto a Maite Pasaban lanzando jabalina? Esta vez no viaja. Por fin hay dos jóvenes que le dan descanso. Aunque si se le llama ahora mismo, Maite estaría con su eterna simpatía en el pasillo de lanzamientos. ¡Cómo no! Eso es amor a unos colores. Muchos otros tienen daltonismo cuando se trata de sacrificarse por un club.

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