Cuando las tinieblas cubrían la Tierra, una muchacha era visitada en la noche por alguien cuya identidad no podía descubrir.
Determinó averiguar quién pudiera ser. Mezcló un poco de hollín con aceite y se pintó el pecho con ello.
La siguiente vez descubrió, horrorizada, que su hermano tenía un círculo negro de hollín en torno a la boca. Le reprendió y él lo negó.
El padre y la madre se enfadaron mucho y les regañaron a ambos con tanta severidad que el hijo huyó de su presencia. La hija cogió un tizón del fuego y le persiguió. Él corrió hacia el Cielo para escapar de ella, pero ella voló en pos de él. El hombre se transformó en la Luna y la muchacha que llevaba la antorcha se convirtió en el Sol. Las chispas que saltaron del tizón se convirtieron en las Estrellas.
El Sol continuamente persigue a la Luna que se oculta en la oscuridad para evitar ser descubierta. Cuando se produce un eclipse, se cree que ambos se encuentran.
Mito esquimal

