Como iniciativa del Mendi Film Festival, que este año tendrá lugar en Bilbao el próximo mes de diciembre, el Mendi Tour llega a Donostia. Y lo hace de la mano del club Vasco de Camping. Hoy martes, 16 de octubre, comienzan las proyecciones en el Principal a las 19:30 horas. Y el jueves, otro tanto. Yo he visto todas las pelis que ahora se proyectan. Merecen la pena. Así que si tenéis ocasión, no os las perdáis. Y además, el precio es más que popular: 4,50 €uros cada día por unos 90 minutos de buenas películas de montaña. ¡Como en los viejos tiempos!, cuando teníamos aquí nuestro añorado Certamen Internacional de Cine de Montaña. Eran eso…, otros tiempos.
Sinceramente, que lo paséis bien y disfrutarlo que no se nos dan por estos lares muchas oportunidades de tener el mejor cine de montaña del mundo en Donostia.
Ya os contaré más cosas con un poco más de tiempo. Ser pacientes…
Que los vientos nos sean favorables.

No podía pasar por alto y estar sin escribir del tema una vez vista el pasado domingo, 23 de septiembre de 2012, el estreno mundial de la película PURA VIDA que trata y relata el intento de rescate del alpinista navarro Iñaki Ochoa de Olza en el Annapurna. En Pura vida pudimos ver a un Iñaki puro, como lo fue él en toda su existencia, hasta su último suspiro el 23 de mayo de 2008.
Comenzaré, por supuesto, recomendando la peli. Totalmente. Creo que entrará en el circuito comercial de nuestros cines estando todavía sin determinar cuándo. En Pamplona mañana viernes 28 de septiembre de 2012 es el estreno. Barcelona y Madrid también las tienen programadas. En Gipuzkoa no creo que tarde mucho…
Sus directores, Pablo Iraburu y Migueltxo Molina han demostrado en la película con su buen hacer y guión una delicadeza extrema en su tratamiento. Sabían que tenían entre manos un tema especialmente delicado porque hablar de la muerte de una persona, contar unos hechos reales tal y como ocurrieron con un fatal desenlace puede resultar, además de complicado, harto difícil. Pero ellos han sabido traducir esta tragedia en un especial acontecimiento contado hasta con dulzura. Y eso que todos sabíamos el final de la peli. Pero ellos, junto a las confidencias de sus protagonistas: los rumanos Horia Colibasanu y Alex Gavan de Bucarest, el también rumano Mihnea Radulescu, residente en Londres; los nepalís Mingma Sherpa y Nima Nuru Sherpa de Katmandú; el suizo Ueli Steck de Interlaken, el kazajo Dennis Urubko de Almaty, los rusos Alexei Bolotov de Ekaterinburg y Sergei Bogomolov de Saratov; Robert Szymzak de Gdansk en Polonia, Don Bowie de Bishop en los Estados Unidos; además de la compañera sentimental de Iñaki, la canadiense Nancy Morin de Calgary, supieron contarnos la historia sin el dramatismo que en sí misma encierra, pero con tristeza, porque el momento no era para menos. Y además con fuertes dosis de naturalidad.
Aquí en Donostia estuvieron presentando la peli, producida por Arena Comunicación y Txalap Art, Nancy Morin, Mihnea Radulescu y Horia Colibasanu, junto a los directores Migueltxo Molina y Pablo Iraburu, además de la Jefa de Producción Itziar García. Lo dicho, del todo recomendable. No te la pierdas.
Carta a Iñaki: PASION Y CORAJE
Creo que viene a cuento recordar aquellas palabras que escribí en mayo de 2008 cuando todo terminó para Iñaki Ochoa de Olza. Era un escrito a modo de carta que publicábamos en DV y que ahora reproduzco íntegramente. En aquella ocasión la titulé Pasión y coraje:
Aquí estoy Iñaki, escribiendo tu epitafio. Este epitafio que nunca hubiera querido escribir. Simplemente quiero quedarme con los buenos momentos que pasábamos cuando me contabas con tanta pasión tus proyectos. Lo hacías con la misma pasión con la que te entregabas ejecutándolos. Con coraje. Siempre has sido un apasionado de la montaña. Al menos asíme lo trasmitías en nuestras, más que entrevistas, charlas amigables. Han sido muchos años los que hemos mantenido vivo ese contacto para saber de tus aventuras que posteriormente yo intentaba reflejar fielmente en las páginas del periódico. Muchos ochomiles de los que contabas historias. Grandes historias. ¡Los ochomiles del Himalaya!, tu gran pasión. Desde hace unos años tu gran reto. Querías terminarlos. Te quedaban dos. ¡Y qué dos! ¡El terrible Annapurna y el grandioso Kangchenjunga! Iñaki, elegiste un camino en la vida. Un camino a cuyo final ya has llegado. Un camino en la vida hasta la muerte. Éste era el camino de la montaña, del alpinismo, de las grandes cumbres del Himalaya. Era tu pasión. Allí, desde el campo base hasta la cumbre de cualquiera de las montañas que te proponías hacer ponías esa pasión, ese coraje que te hacía conseguir los objetivos. Te entregabas íntegramente. El Annapurna que has estado también a punto de conseguir ha sido tu último intento. Allí, como experimentado alpinista supiste tomar una sabia decisión. La de abandonar el intento a cumbre al no verlo claro, al sentir las manos con algunas congelaciones. Era la decisión de un sabio alpinista. Después te llegó esa terrible dolencia. También la supiste afrontar con coraje. Le pusiste pasión a tu vida, hasta tu último suspiro. Ese suspiro final que te ha dejado para siempre en el Annapurna. Tu última morada. Agur Iñaki..
La Antártida en el CVC

Como comenté la pasada semana, el jueves 20 de septiembre, inauguraba en mi club de montaña el club Vasco de Camping Elkartea, la exposición de fotografías y película de mi viaje en velero a la Antártida. Todo un éxito de presencia de gente. Gracias a todos por venir. Y todo un éxito los que los allí presente tuvieron ocasión de ver, fotografías y vídeo. Muchas felicitaciones recibí y sigo recibiendo. Gracias de verdad. Nunca había presentado una exposición con mis fotos de algún viaje o expedición. Pero la verdad que esta primera experiencia me está dando ánimos para presentar otra, y otra, y otra. Pero ya veurem…
Para eso hay que tener gente tan exquisita como Elena Beristain, comisaria de la exposición, que lo ha dado todo para que LA ANTARTIDA, UN SUEÑO, haya sido una vistosa realidad. Estará hasta el 15 de diciembre, pero si queréis verla daros prisa, que en seguida llegan las Navidades. Gracias por ir a verla.
Que los vientos nos sean favorables. Hasta pronto
Lo que son las cosas, o tardo un montón en contaros cosas, o os doy la txapa continuamente con historias para contar.
Hoy jueves, 20 de septiembre de 2012, yo mismo, arropado por el club Vasco de Camping, inauguro la exposición que albergará el local social del CVCE hasta el 30 de diciembre. Su presidente, Txema Garay, cuando regresé de la Antártida, tuvo la habilidad de convencerme para hacer una exposición de fotografías de ese gran viaje en velero al Continente Helado.
Y gracias al tesón, entrega y buen hacer de su esposa, Elena Beristain, que actúa de Comisaria de Exposiciones, hoy se presenta en la sede del club mío de toda la vida, el Vasco, del que tengo el honor de ser Socio de Honor, la exposición ANTARTIDA, UN SUEÑO.
De las 200 y pico fotografías que le mandé a Elena, le dije que ella eligiera. Así lo hizo, rodeándose de gente por la que se dejaba aconsejar y el fruto de esta elección la veremos a partir de hoy en el Vasco de Camping (Prim, 35 – entrada por Pº Árbol de Gernika). Paralelamente se irá proyectando una película “non stop” que monté con imágenes estáticas y en movimiento.
Esto que reproduzco a continuación es un texto que escribí para la presentación/inauguración de la exposición que tendrá lugar HOY JUEVES A LAS 19:30 HORAS EN EL CLUB VASCO DE CAMPING de Donostia:
La Antártida, un sueño
Todos en la vida tenemos algún sueño que intentamos y/o queremos que se cumpla a lo largo de la misma.
Por el terreno en que me muevo de información, entrevistas y reportajes de montaña, viajes y aventuras, nació en mí la idea de ir a la Antártida. Corría el año 1998 ¡el siglo pasado!, cuando intenté llegar al Continente Blanco desde Punta Arenas en Chile. Aquél año las relaciones hispano-chilenas no eran propicias como para meterme en una singladura de semejante envergadura en un barco militar chileno. Y así, literalmente me echaron del barco minutos antes de zarpar para surcar los mares del sur y toparme con la Antártida. Toda mi ilusión se fue por la borda…
Pero allí si cabe, afiancé más la idea de ir a la Antártida, y en Ushuaia (Argentina) aprendí cómo quería ir definitivamente: En velero. Y desde entonces no he cejado en el empeño. Y este 2012, inmersos ya en el nuevo siglo, ha sido el año. Los momentos vividos en el Continente Helado quedarán grabados para siempre en mi retina e incrustados a fuego en lo más fondo de mi ser. La Antárdida ha sido el viaje. Y el viaje ha sido un sueño cumplido.
Navegar desde Puerto Willians en Chile hasta la península Antártica, ha sido, además de duro, por el hecho de tener que atravesar el temido Cabo de Hornos y el no menos complicado Pasaje de Drake, acompañándonos a veces manadas de delfines, y cientos de cormoranes y petreles sobrevolando nuestras cabezas, toda una experiencia marina que sin duda prevalecerá en mí.
Una vez allí, en las aguas heladas de la Antártida, la navegación ha sido una delicia. Navegar entre icebergs, por encima del hielo, admirando aquellas montañas, aquél espectacular paisaje de hielo nieve y roca, contemplando la rica fauna que habita aquellas aguas y tierras, visitando inmensas colonias de pingüinos, focas transportadas felizmente en los icebergs flotantes, navegando a la par con ballenas, etc., han sido momentos que quedarán grabados para siempre en mi retina e incrustados a fuego en lo más fondo de mi ser. Porque la experiencia ha sido tan grande como el propio viaje en sí que intento con esta exposición que me brinda hacer mi club de montaña de toda la vida, el Vasco de Camping, reflejar en unas pocas imágenes, de las miles que me he traído, del famoso Continente Helado. Lo dicho, la Antártida, un sueño.
JUAN MANUEL SOTILLOS
Donostia, 20 de septiembre de 2012
Ya os contaré cómo ha ido el tema.
Que los vientos nos sean favorables. Hasta pronto

Pues sí. Ya lo había hecho años atrás y me apetecía repetir. Pero, claro, quería hacerlo solo porque no se me ocurre involucrar a nadie para hacer determinadas cosas que a uno le pueden apetecer.
Pues sí. El pasado viernes, que estaba de ‘rodríguez’, de hecho cuando se fue Àngels para su querida tierra, Manresa, a visitar a los suyos –yo no podía ir-, ya le dije, lo voy a volver a hacer-, pensé en subirme a cinco montañas en el día. Por ello, me acosté ese viernes prontito. Quería madrugar…
Y así, el pasado sábado, 15 de septiembre de 2012, cogí el coche y me fui a Larraitz. A las 6:15 de la mañana estaba allí. Estaba medio nublado y con niebla. Esperé un poco en el coche a que se acercara más la hora del amanecer. Estaba ya listo cuando me dijo un tío que también iba solo que haber si íbamos juntos. Ninguna pega. Después de la fuente, él se va por el ‘rayo’, yo sigo ttipi ttapa por el camino normal. Pudimos ver amanecer mientras subíamos. Ciertamente el sábado estaba un tiempo espléndido.
Llegué a la cima del Txindoki. Nadie. Una paz acogedora me dejó hacer unas fotos maravillosas. Creo que es la primera vez que vi la sombra del Txindoki proyectándose en un fantástico mar de nubes.
Bajar al coche. En el parking de Larraitz me encuentro con Josune y su marido Rikard. No es la primera vez que nos encontramos en el Txindoki. A ellos les gusta también mucho, como a mí, ir allí a entrenar, a pasear, a subir al monte. Estaban grabando con los cámaras y técnicos de Al filo de lo imposible, que, como Teruel, también existe…, un programa especial que se emitirá dentro de unos meses. Se van a hacer la arista. Ya les acompañaría…, pero van a ‘trabajar’…
Comer un plátano y beber un Red Bull, y, efectivamente, me dio alas para subir al Auza Gaztelu. Seis personas en la cumbre. Bonitas vistas.
Bajo, cojo el coche y me voy a Iturrioz. Después de beber agua, subida rápida a Hernio. Hay gente. Este mes los domingos son de romería. Pero también hay gente el sábado. Mucha más gente que un sábado normal. Sobre todo en Zelatun (buen papeo…).
Bajo al coche, esta vez sí, coca-cola y al Gazume. Llego a la cima y después llega otro tío. ¡Solo dos!, tranquilidad absoluta.
Otra coca-cola y unas almendras es el preámbulo para irme a Besabi. A las 7 de la tarde estaba haciendo unas fotos en la cima del Adarra, más o menos doce horas después de haber empezado a subir al Txindoki desde Larrraiz.
Fue una jornada divertida. En solitario, pero disfrutando de a veces esa necesaria soledad para disfrutar de una no menos necesaria paz interna.
Que los vientos nos sean favorables. Hasta la próxima entrada. ¿Cuándo? Ni yo mismo lo sé.
Se me ocurre publicar esta nueva entrada en el Blog porque creo que es relevante que en el Festi se presente una película/documental de montaña.
Es todo un honor tener en nuestro internacionalísimo Festival de Cine de San Sebastian una película de montaña. En “Pura vida” que, con las entradas agotadas, se estrena a nivel mundial este domingo, día 23 de septiembre de 2012, se refleja la histora del intento de rescate del alpinista navarro Iñaki Ochoa de Olza que en mayo de 2008 cuando intentaba el Annapurna, una grave enfermedad le dejó prácticamente sin poder moverse a más de siete mil metros de altura. Una historia dura. Un rescate imposible. Tras conocerse el anuncio de que Iñaki estaba mal, muy mal, un montón de gente se puso en marcha para intentar sacarle de las laderas del Annapurna. Se movilizó mucha gente, alpinistas de diferentes partes del mundo, que, sin importarles nada ni pedir nada a cambio arriesgaron sus vidas para sacar a Iñaki de aquél infierno.
Todos los esfuerzos materiales y entrega de la gente que intervino en el intento del rescate, no dieron el fruto esperado, pero no diría que fueron esfuerzos en vano porque de este esfuerzo, ha surgido una bonita historia de solidaridad mundial que se refleja en”Pura vida”, y a la vez una historia dura por el tono trágico y cruel como la muerte de un amigo y compañero como lo fue Iñaki. Sus directores Migueltxo Molina y Pablo Iraburu se han ocupado muy mucho de reflejar lo que quería Iñaki. Se ha filmado la película en Canada, USA, Inglaterra, Suiza, Polonia, Rumania, Rusia, Kazajstán, España y Nepal, y está producida por Arena Comunicación y Txalap.Art.
Los que tengan ocasión de ver la película, ¡a disfrutar de ella!, aunque con, seguramente, lágrimas en los ojos. Por cierto, al hilo de lo de llorar, los directores del film, en el que se incluyen imágenes también grabadas por el propio Iñaki, dejaron bien claro qúe con su película quieren evadirse de darle un sentimiento llorón al film, “porque lo lacrimógeno inmoviliza, y ellos quieren animar a vivir”.
Ya estoy aquí con el blog. Pero no es que quiera decir que seguiré con él. Digamos que he cogido un rato y me he puesto a escribirlo. Precisamente hace hoy un mes, desde el 12 de agosto, que no escribía el blog. Y sigo enfrascado conmigo mismo en un mar de dudas a cerca de continuar o no… Ya veurem…
Hay un bolero de Antonio Machin en el que algunas de las frases de la canción dice: “…Ya sé que no me quieres…”. Esa es la conclusión que saco después de la mínima respuesta a la cuestión planteada de que si quieren los lectores que siga o no con el blog. Porque e-mails he recibo muchos menos que más.
Pero lo que me ha animado a escribir esta nueva entrada es que me voy enterando por ahí que, efectivamente, parece que la gente lo lee y la gente se entera de mis andanzas y cuestiones más o menos montañeras a través de este medio. Por lo tanto, aunque sea por unos pocos, va por ellos.

Terminados mi periplos de este año contándoles mis viajes por la Antártida y Patagonia argentina y posteriormente el de las montañas Simien en Etiopía –por cierto que publicamos en papel en EL DIARIO VASCO, en el suplemento de finD de los sábados, el primero de los reportajes de Etiopía titulado “Iglesias y castillos”, y este sábado publicaremos la segunda entrega titulada: “Montañas Simien, patrimonio mundial”-; les iré contando cosas acerca de la información de montaña.

La primera, me afecta directamente. Mi club de montaña por excelencia, el de casi toda mi vida, y del que me enorgullece decir que soy Socio de Honor, el club Vasco de Camping Elkartea, quería que hiciese una exposición de fotografías de la Antártida. ¡Dicho y hecho!. Me puse con ello y tras una rigurosa selección, el próximo jueves, 20 de septiembre, se inaugurará en sus nuevas instalaciones de la calle Prim, 35 (entrada por Paseo Arbol de Gernika). Naturalmente esto hubiera sido imposible sin el empujón anímico de su presidente Txema Garay. Y se va a hacer posible gracias al tremendo trabajo y esfuerzo de su esposa y colaboradora del club Elena Beristain, que, ejerciendo de comisaria de la exposición, ha realizado una exhaustiva selección final y ha puesto toda la carne en el asador, involucrándose hasta la médula, para que esta exposición a la que he titulado “ANTARTIDA, UN SUEÑO”, además de hacerla realidad, quede de lo más lucida posible. ¡No se la pierdan, se lo recomiendo…!

Por ejemplo la expedición de mi buen amigo Carlos Soria, el veterano alpinista avulense de 73 años, que está ahora mismo en el Dhaulagiri, intentado su ocho mil número once. Le quedan para concluir la preciada lista de los 14, el Shisha Pangma, Annapurna y Kangchenjunga. Seguiré muy de cerca la expedición de Carlos intentando trasmitiros sus andanzas himalaicas.
Os cuento también que este domingo, 16, como corresponde a cada tercer domingo de septiembre, tendrá lugar el Día del Recuerdo al
montañero fallecido en la montaña. De septiembre de 2011 hasta nuestros días han sido diez las víctimas mortales que se han dejado la vida en la montaña, principalmente por accidentes de caídas y aludes de nieve. ¡Como no!, eso espero, habrá alguna palabra de recuerdo a mi buen amigo Antxon Bandres, fallecido en accidente casero, precisamente este mes de septiembre del pasado año. El día 27 hará un año. Su recuerdo en todos los que quisimos Antxon permanece imborrable.
De momento esto es todo amigos. ¿Hasta dentro de quince días?…, ez dakit… Mientras tanto, que los vientos nos sean favorables…
Cuando uno está liado, está liado y punto.
Pues así exactamente he estado yo y no me ha dado tiempo estar puntual a la cita. Disculpad los que la estabais esperando. De tener que haber publicado esta entrada el 12 de agosto pasado, sale ahora, el 22 con diez días de retraso. Ahí voy con el rollo.
Ya hemos estado en Lalibela y Gondar, visitando en la primera las famosas iglesias construidas bajo tierra y talladas a golpe de martillo y cincel en la roca y en la segunda viendo sus imperiosos castillos. Ahora nos vamos por fin a la montaña. Visitamos las Simien en el norte de Etiopía. Si Gondar está inscrita como Patrimonio de la Humanidad en 1979 por la UNESCO y Lalibela un año antes, el Parque Nacional de las Montañas Simien, está como bien natural inscrito en la UNESCO también desde 1978, formando parte igualmente de ese Patrimonio de la Humanidad.
Sábado 7 de abril de 2012: Sankaber

El punto de partida para ir a las Simien es Gondar, a donde llegamos en avión. Una furgona nos lleva por carretera hasta Debark, donde entramos en la oficina del parque nacional de las montañas Simien para establecer el protocolo habitual. Aprovechamos para comer en Debark y ver y fotografiar alguna estampa característica de África.
Seguimos en la furgoneta en la que se ha ido montando gente, que, a la postre, cuando llegamos a realizar las primeras paradas nos enteramos que serían nuestro guía segundo, el que pone el parque por obligación, nuestro “pistolero”, un hombre armado con un fusil –dicen que por si acaso nos ataca algún animal-, y otros como el cocinero y su ayudante.
Pasamos las barreras que delimitan el parque nacional de estas montañas Simien, ubicadas en el norte de Etiopía y que componen una de las cadenas montañosas más altas de África con más de una decena de cumbres que sobrepasan los cuatro mil metros de altura. La montaña más alta de Etiopía es el Ras Dashen, la cuarta o la quinta altura de este país Africano, en función de su todavía custionable altitud. Algunas fuentes la ponen como la cuarta cima de África con 4.620 metros, si bien parece que impera la altitud de 4.533 metros lo que le colocaría en quinta posición tras el Meru de Tanzania.

Paradita para ver a unos simpáticos monos. Son muchos. Son los monos babuino gelada. Es curioso arrimarse a ellos –no hacen nada ni son violentos si no se les provoca-, y ver cómo escarban en la tierra buscando alimento, o ver como un macho intenta aparearse con una hembra… Mientras hacemos de “biólogos”, observando la especie, la furgo y algún otro vehículo que nos seguía continua su camino. Luego nos daremos cuenta de que se adelantan para que cuando lleguemos andando todo esté montado y listo para los “wuanas”… ¡Claro Àngels y yo! Es la pera pero para los dos llevamos un séquito de ocho majísimas personas:
Plagiando a mi colega Mikel G. Gurpegui en el comienzo de su columna semanal “Plaza Gipuzkoa” de los sábados en la última de DV (“léase escuchando la canción esa del chiquilicuatre”)…
1.- El guía de habla hispana, nuestro guía Solomon. 2.- El guía de habla inglesa impuesto por el Parque. 3.- El cocinero. 4.- Su ayudante. 5.- El pistolero. 6.- El caballero (el que lleva un caballo por si acaso nos ocurre algo –una caída o así…). 7.- El mulero. 8.- El otro mulero.

Seguimos a pie y al cabo de una pequeña caminata llegamos al primer campamento, Sankaber, ubicado a 3.240 metros de altitud al lado sur de la quebrada Wazla. Y por supuesto, todo estaba ya listo. Nuestra tienda montada, una mesita de camping al lado con sus sillas y un cafecito o te con palomitas. Es la primera vez, en mis muchos años de expediciones y trekkings por el mundo, que me montan la tienda. No me lo podía creer ni Àngels tampoco. Por eso nos considerábamos unos auténticos “wuanas”… En fin, comodidades que, a buen seguro, las hemos pagado.

Pues nada, descanso, un poquito de aseo, y a cenar tras ver la puesta de sol y asombranos con el majestuoso paisaje que ofrecen las montañas Simien, como este gran acantilado. ¡Por supuesto, también a mesa puesta!… Nada, todo un lujo por aquellos lares.
Domingo 8 de abril de 2012: Geech

Al día siguiente madrugar con la luz del día y, ¡ala!, ya está el desayuno encima de la mesa. Un sol radiante, con algo de frío –a esas horas hay que llevar siempre un forrito polar puesto-, nos da la bienvenida a un lo que será un día fantástico de trekking. Hoy se organiza todo el personal para andar porque hasta Sankaber se llegó ayer en coche, y hoy ya tenemos mulas para llevar el equipaje y los muleros que también hacen de porteadores. Les dejamos a ellos con sus tareas de desmontar el campamento y nosotros, tras el desayuno y meter en la mochilita en picnic que nos ha preparado nuestro cocinero, nos vamos. Vemos en el camino un pequeño y ¿despistado? Bambi…

Generalmente la tónica del día es ir andando con nuestros dos guías, Solomon Tulu Gemeda, de habla hispana –un tío fantástico en su trabajo; el guía de habla inglesa, otro tipo genial llamado Desalegu Mesafent, con el mote de “Happy” que le bautizó Àngels porque Desalegu, su nombre, en su idioma quiere decir feliz. Y así lo era el tío. El scout armado que nos puso también el Parque como persona obligada, nuestro entrañable “pistolero”, llamado Wanegaw Shefiere -¡casualidad!, si hacemos un juego de letras con su apellido nos saldrá SHERIF-ee-. Y nuestro caballero, llamado así porque era el que aportaba a la expedición el caballo, un caballo blanco, como el de Santiago…, llamado Kasar Telahune, el caballero, no el caballo…
Por su cuenta, a otro ritmo, y por los atajos para llegar antes a los campamentos, iban el cocinero Abebe Teshale, un estupendo y profesional cocinero; su ayudante, también muy bueno, Eyayaw Bayuhe; y los dos muleros, unos hombres también muy majos y serviciales, Eshetu Adies y Mehiret Adane.

Andar por las montañas de por allí era una gozada a la vez que una gran sudada. Las montañas Simien son muy abruptas y por lo tanto exigentes. Hay que bajar mucho a los valles y volver a remontarlos. Es un gran sube-baja y rompe piernas con desniveles fuertes la mayoría de los días de trekking. Nos quedan unas seis horas por delante para llegar a Geech a 3.600 metros. En el camino tenemos la vista del río Jinnbar, que lo cruzaremos en su punto más bajo. Allí un descanso para el picnic y mojarnos los pies resultó verdaderamente fantástico. Nuestro “pistolero” se echó una buena siesta…

Luego, remontada… para volver a ascender. Visitamos en el camino también algunas aldeas donde nos reciben siempre con los brazos abiertos. Es una gozada llegar a un poblado y que en una casa, como todas, de adobe y paja, una mujer nos prepare un café auténtico. Ha tostado el grano, lo ha molido, y luego ha preparado el exquisito café. Una delicia de gente. ¡Qué majos! En el camino de cualquier día vamos viendo lobelias gigantes como compañeras de viaje.

Después nos espera la llegada definitiva a Geech, donde, ya tenemos todo montado, las mochilas metidas en las tiendas, y el cafecito o el té con las palomitas esperándonos. ¡Una gozada!, llegar del esfuerzo de la caminata y nada más hacerlo, descansar. Sin más preocupaciones que eso, estar tranquilo y relajado, comentando la bonita jornada. Hoy el cocinero ha ejercido como tal y se ha vestido de blanco impoluto y con gorrito de cocinero. ¡Impresionante! ¡Qué bien cocinaba!
Lunes 9 de abril de 2012: Chenek
El tercer campamento se llama Chenek. La caminata ha sido mayor que la de ayer, más larga siendo el día a nivel paisajístico de los más espectaculares con unas vistas impresionantes a los cuatro costados. Si ayer hicimos una cumbre de unos 3.900 metros; hoy nos toca ascender al Inatey de 4.070 metros. Ciertamente la altura ni la notamos porque la aclimatación con tanto sube y baja es excelente. Por el camino vamos viendo nativos que se desplazan de un lado a otro con sus burros y mulas para vender sus productos de agricultura o ganadería. Paradita para comer el picnic diario y por el valle de Belegez alcanzamos en unas siete horas Chenek (3.620 metros).

Cuando estábamos descansando se nos acerca el ayudante de cocina. Ha visto una gran cabra montesa (capra wallie). Espectacular. Según explica Wikipedia. “Es un mamífero artiodáctilo de la familia Bovidae”. También es un animal endémico de las montañas de Etiopía que vive entre los 2.500 y 4.500 metros de altitud en los bosques de montaña. Después del espectáculo visual que también ofrecen las puestas de sol. buena cenita y a dormir. Muchas puestas de sol pudimos apreciar desde las montañas Simien, pero si de día hace calor, al caer la tarde hay que abrigarse con algo más que un forrito polar…
Martes, 10 de abril de 2012: Ambiko

Nos ponemos en marcha para llegar a Ambiko a 3.200 metros. Será una jornada muy muy larga, pero enriquecedora. Hay que bajar mucho, muchísimo, y volver a ascender mucho, muchísimo. En el camino pasaremos por un collado desde el que se puede ascender al Bwahit de 4.430 metros, la segunda montaña más alta de Etiopía. Con mi neura montañera quiero hacerlo, pero ese día no iba a ser el momento. Lo dejaremos para la vuelta me dice Solomon. Pues vale…, pero tomo nota… Desde ese collado se aprecia ya lo que nos queda para ascender la montaña más alta de Etiopía nuestro objetivo.

Desde el collado descendemos bruscamente hasta el río Mesheha. Pero antes pasamos por un poblado bastante grande. Fanta en el primer y único ¿hotel?. Descanso largo hasta volver a retomar el camino, el brusco camino de bajada hacia el río. Esto es como una ‘autopista¡ de gente y burros. Hay mucho trajín por este camino entre los habitantes del lugar. Después de cruzar el río, subidón hasta llegar al poblado de Ambiko. Ha sido una larga caminata de ocho o diez horas, ya no recuerdo, pero espectacularmente bonita. Aseo más en profundidad con afeitada y todo. ¡Esto, señoras y señores, es el culo del mundo…! Hoy nos vamos superpronto a dormir. Mañana es el día D. El día de subir a lo más alto de Etiopía. Y por ello el día se presentaba duro, durísimo.
Miércoles 11 de abril de 2012: Cima del Ras Daschen

Como digo, día D. Tres de la mañana. Arriba. Desayuno con diamantes, ¡ah! No que eso es una peli… Repetimos: Desayuno con linternas. Y a comenzar a patear. Si todos los días llevábamos los estupendos bastones que estrenábamos de la promoción que hizo EL DIARIO VASCO sobre los bastones de montaña, hoy iban a ser material imprescindible para la ascensión que se presentaba abrupta y larga, larguísima… Àngels y yo, junto a Solomon, “Happy”, el pistolero y el caballero con su caballo, comenzamos la ascensión hacia las tres de la madrugada. Lo bueno que tiene ir de noche, aunque eso sí, con linternas, es que no ves por dónde subes, no ves la pendiente, aunque la notas, no ves lo que te queda hasta que amanece…, etc. Vas subiendo pole pole, poc a poc, poliki poliki, y vas ganando metros.

Para cuando amanece estamos en un collado comiendo unas galletitas y viendo gente como pasa de un poblado a otro con unos grandes tejados de uralita al hombro transportándolo a pie a otra aldea más o menos cercana, más o menos lejana, sin que esto importe, pero llevándolo de un lugar a otro con esa fuerza, con ese tesón que solo allí se ve…

Ya divisamos la cima. Está completamente de día. Allí al fondo se ve. Abordamos una pedrera. Naturalmente por allí no pasa el caballo. El caballero lo ha atado a una lobelia gigante –planta, como los monos, endémica de este Parque Nacional de las montañas Simien-. El último tramo para llegar a la cumbre del Ras Daschen de ¿4.600 metros?, la más alta de Etiopía, es una pequeña trepada que hay que hacerla con cuidado.

Finalmente cuando faltaban 15 minutos para las 9 de la mañana estamos Àngels y yo, junto al séquito que nos acompañaba, abrazados en la cima.
Poco después comenzamos a bajar. Estamos contentos. Con esa satisfacción que produce llegar a una cima, con esa satisfacción que produce cumplir el objetivo y que cuando nos preguntan a los montañeros qué se siente al alcanzar la cumbre, no sabemos explicar… Así bajábamos Àngels y yo.

La llegada de regreso a Ambiko, hacia las 13:30 horas, fue apoteósica. Allí estaban los cocineros, los muleros y gente del poblado, para recibirnos con palmadas tipo aplausos. Uno de los muleros le dio con todo el cariño del mundo un ramo de hierbas y pocas flores a Àngels que lo recibió emocionada. El momento fue indescriptible. Maravilloso. ¡Qué gente más entrañable!

Cafecito, aseo, palomitas, agua…, ¡qué bien!, hemos hecho la cumbre y ahora estamos descansando.
Después del aseo pertinente, las palomitas y el café, vamos a dar una vueltita por el pueblo.

Éramos el punto de atracción para los niños, chavalillos, los hombres y mujeres del lugar que nos saludaban. ¡Qué bonito y entrañable…!

Cena especial como premio a cumbre.Pero antes, día de compromisos para cumplir con nuestro séquito de ocho personas cuyos nombres y apellidos ya he dado antes a ritmo del ¿famosillo? Chiquilicuatre. Era el momento de los regalos y propinas. De regalos, gorras, camisetas, etc., días antes ya le había dado regalos en forma de forros polares al guía Solomon. Ciertamente se lo merecía. Se portó de maravilla con los dos. Un tío super majo, super profesional y entrañable. Por supuesto, recomendable. ¿Queréis su dirección por si os dejáis caer por Etiopía? No solo es guía de montaña. Es simplemente guía de Etiopía. De todo Etiopía. Luego la foto de grupo. Hemos sido diez personas que hemos convivido casi una semana juntos y llega el día de las recompensas. Se lo han ganado. Se lo han merecido. Y todos tan contentos…
Jueves, 12 de abril de 2012: Chenek

Ya el último día de trekking nos iba a llevar desde Ambiko de vuelta a Chenek en nuestro sexto día de estancia por las montañas Simien. Dormimos a pierna suelta después del esfuerzo de hacer la cima. El regreso iba a ser especial. Me esperaba en aquél collado la segunda montaña más alta de Etiopía, el Bwahit de 4.430 metros. Como había quedado con Solomon.

Pero la subida por aquella bajada abruptísima que habíamos hecho hace un par de días, la hicimos en caballo Àngels y yo en una mula, como Solomon. Bajamos hasta el río andando y cuando empezó el cuestón, a lomos de los animales fuimos subiendo… Alcanzamos el pueblo intermedio entre Ambiko y el collado.

Allí, tuvimos suerte, llegamos un día de mercado, donde no nos cansamos de hacer fotos y más fotos. De paso, descansaban los animales de carga.

Dejamos el pueblo y seguimos subiendo la gran pendiente. Todavía queda un buen trecho. En las cuestas más empinadas nos bajamos del caballo y mulas para que puedan subir, medio trepando, por el abruptuoso camino, muy escaparpado lleno de grandes piedras que dificulta a los animales de cuatro patas subir por allí.

Llegada al collado, y tras el habitual picnic, mientras Àngels, Solomon y “Happy” me esperan allí mismo, el pistolero y yo nos vamos hacia la cumbre. Es una subida tranquila ganando poco a poco altura, y a las dos horas estamos en la segunda montaña más alta de Etiopía. Comenzamos a bajar y lo hacemos para ir ganando terreno, y así nos juntamos antes con Àngels y la gente que va con ella. En el descenso alcanzamos ya la pista que nos llevará hasta Chenek. A veces nos cruzamos con algunos camiones que nos llenan de polvo, cargaditos de nativos que van a trabajar por ahí arriba, partiendo piedras o haciendo otras tareas.

Llegamos a Chenek, y volvimos a juntarnos con el mogollón de monos que lo invaden. Le hago entrega de los bastones de EL DIARIO VASCO al guía Solomon que lo agradece enormemente. Yo ya conseguiré otros. A él le van a venir genial. Lo mismo hacemos al día siguiente cuando llegamos a Debark y le vemos a nuestro guía “Happy” (se había ido dos días antes por algún compromiso) y Àngels le regaló sus bastones. Después de cenar, a dormir. Queda poco ya para terminar este bonito trekking.
Viernes, 13 de abril de 2012

Al día siguiente nos venía a buscar un 4 x 4 para volver a Gondar. Pero antes, desayunar. Y ahí es donde sentimos muy, muy de cerca, los famosos y endémicos monos gelada. De hecho, desayunamos con ellos, ¡nos robaron!, literalmente, las tostadas de la primera de las comidas del día. Pero, aparte del pequeño sustito, fue bonito…

También vimos a grandes pájaros, haciéndose los tortolitos en el árbol. Y seguimos sacando fotos del paisaje de la gente, de todo…

En definitiva la incursión por la montañas del Parque Nacional de las montañas Simien, ¡espectacular!, en tierra muy árida, muy seca, pero ciertamente atractiva.

La mucha arena acumulada en la pista, nada más salir con el todo terreno, nos obligó a apearnos del mismo y a realizar una buena caminata a pie hasta que las ruedas, con ayuda de otro 4×4 cuajaron en el terreno y pudo ascender por la pendiente de la pista.

Mientras tanto, esto nos vino bien, pudimos seguir sitiendo el calor de las gentes que por allí purulan, descalzos, a pie, cargados, etc., viendo el día a día como pueden, sin saber si van a llegar al día siguiente… De hecho ya vimos a una mujer mayor extremadamente enferma en la orilla de la pista, sin que nada se pudiera hacer por ella. Dura vida…
Quedamos dentro de ¿quince días? para escribiros sobre algo que ahora mismo no lo sé… Hasta entonces, que los vientos nos sean favorables.
¿O no quedamos? Estoy pensando en dejar de escribir el blog. No sé. Lleva mucho tiempo. Dependerá de vosotros si sigo o no. Si queréis que siga me enviáis un e-mail a sotillos@diariovasco.com. Si hay demanda, sigo; si no, no. No voy a aburrir más. Suerte en la vida… Ha pasado ya un día y ni un e-mail. Parece que está claro. Como en las noticias de las 9 de la noche de una cadena de TV. Vosotros tenéis la última palabra… Hasta cuando queráis.

Ya hemos estado en Lalibela. Después de esta increíble ciudad, inscrita por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1978, volamos a Gondar, otra ciudad histórica con el sello de inscripción en el mismo Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1979. Y lo visitamos antes de adentrarnos en las montañas Simien de las que hablaremos en la 3ª parte de esta serie de entradas.

¿Porqué Gondar? Muy sencillo es paso obligado para ir a las montañas Simien. Y eso mismo, de paso, lo visitamos porque Gondar, antigua capital de Etiopía, ofrece historia. La historia de sus castillos. Pero antes daremos una vuelta por la ciudad donde el tráfico de coches se confunde con el de carros… y burros, ¡cientos! de burros…

Y andar por las calles es una gozada viendo estampas realmente curiosas. Después de visitar la ciudad y ver los castillos también se pueden observar bonitas puestas de sol. ¡Gondar!, para disfrutar…

Nos hospedamos en lo alto de Gondar desde donde, como la mejor atalaya, se divisa toda la ciudad de Gondar y se ve el Recinto real. Y ahora, como reza el título, hablemos de castillos. El Recinto Real es la mayor atracción turística de Gondar, o sea, el Fasil Gebbi, un conjunto amurallado con diferentes castillos y construcciones que datan del siglo XVII.

Está cerca de la Gran Piazza, donde se aconseja ir a algún bar a tomar algo. Nosotros hicimos la visita con un guía conocedor del entorno. Aconsejable. Va explicando con todo tipo de lindezas las avatares de aquellas murallas y sus castillos. Se trata de un recinto de unos 70.000 m2 con seis castillos, conectados entre sí por túneles y pasadizos elevados, además de otros edificios más pequeños.
El más impresionante es el construido por Fasilidas e
n 1640 en piedra combinando estilos portugués, indio y axumita. Te internas por dentro y vas viendo las diferentes dependencias. Iremos viendo las diferentes edificaciones como el Archivo Real, y algunos otros edificios derruidos, baños, etc. Cerca del castillo de Fasilidas se encuentra el levantado por su sucesor en el reinado, el emperador Yohannes I (1667-1682). A éste le sucedió en el trono el emperador Iyasu (1682-1706), quién, ¡Cómo no!, construyó su castillito… El castillo de Iyasu, un emperador que se ganó al pueblo por ser un amante de la paz, aunque paradójicamente su reinando se lo pasó todo en guerra contra los oromo en el sur de Etiopía, es otro edifico que forma parte de este Recinto Real.

A Iyasu le sucedió en el trono su hijo Takla Haimanót, quién derrotó a su padre en 1706, apoyado por el clero y por ello creando tensión entre católicos y ortodoxos. En 15 años pasaron cuatro reyes más que fueron asesinados. Únicamente otro de los hijos de Iyasu, dawit III (1716-1721), dejó en forma de jaula de leones su firma de construcción en el Recinto Real. Se dice que siempre hubo leones abisinios de melenas negras hasta que murió el último en 1992. Dawit III construyó igualmente el castillo de Bakafa, unos grandes establos y una no menos grande sala de banquetes.
La tienda de recuerdos y pitxias que podemos ver en el Reciento Real era la antigua fortaleza Mentewab, fue construída por el hijo de Bakafa, otro emperador, Iyasu II (1730-1755), quién adquirió el trono bajo la tutela de su madre Mentewab, quién a su vez también construyó su castillito… En fin, como ahora mismo, siempre derroche de dinero a diestro y siniestro que seguro pagó el pueblo llano, como nos toca ahora pagar los “castillos” de gente derrochadora que hay por aquí…, ¿serán descendientes de estos antiguos emperadores/derrochadores?
En este impresionante recinto amurallado se encuentra ubicadas también tres iglesias: Gemjabet Maryam, fundada por Fasilidas quien fue enterrado allí en 1767; Elfin Giyorgis y Asasame Kidus Mikael.
Y ya fuera del Reciento Real, muy cerquita podemos ir a ver otra construcción como es el palacio Ras Ghimb, levantado por Ras Mikael Suhul a últimos del s. XVIII y cerca de él estás la iglesia de Medhane Alem, actual sede del obispado de Gondar.

También merece la pena visitar, nosotros lo hicimos a la vuelta de hacer el trekking por las montañas Simien, y más lejos de Gondar, los baños de Fasilidas.

Impresionantes. Allí todos los años entre el 18 y 20 de enero, se celebra la fiesta del Timkatuna enorme concentración de gentes, fieles devotos vestidos con inmaculadas ropas blancas. Los sacerdotes vestidos con coloridas túnicas se encargan de bendecir con agua bendita a todo el que lo desee. La gente se mete en sus aguas como queriéndose purificar. Aconsejan ver esta multitudinaria fiesta si coincide que estás por allí en esas fechas. En este recinto se encuentra otro edificio conocido como el House of Chickens.

Es curioso observar las raíces de algunos árboles cómo invaden determinadas zonas. Y no menos curioso resulta ver, andar y sentarse en las gradas instaladas para que la gente las ocupe esos días de enero.
Y fuera, pero muy cerca se encuentra la iglesia de Kidus Yohannis de la que solo se mantienen las cuatro paredes exteriores, lo que le hace ser una iglesia al aire libre.
Gondar como tal es agradable de ver y patear por sus calles, y eso sí, meterse en algún bar. Si tiene suerte, podrá ver y oir algún nativo cantar. Y en verdad merece la pena visitar esta localidad etíope.
Quedamos dentro de quince días. Por fin comenzaré a contar las andanzas montañeras por las montañas Simien en Etiopía. Hasta entonces, que los vientos nos sean favorables.

Ciertamente estar recién llegado de un viaje de tantas semanas a la Antártida y a la Patagonia y pensar en volver a marcharse a otro punto del planeta que nada tiene que ver con el anterior destino, se me antojaba un poco duro y hasta agobiante. Pero también ciertamente es lo que me gusta. Viajar. Que todos los agobios vayan por ahí…
Así que tras cambiar el tipo de equipaje y demás a las dos semanas ya estaba otra vez volando, en esta ocasión, como ya he ido anunciándolo en anteriores entradas, a Etiopía.
Gentes Maravillosas

Vaya por delante que la gente con la que hemos tenido ocasión de compartir algún momento del viaje ha sido del todo encantadora, servicial, maja, hospitaladira, acogedora… Siempre he dicho que la gente de color tiene ese don especial de caer bien. A mí, de todos los países que he visitado del África negra, ninguno me ha defraudado en cuanto a sus nativos se refiere. Kenya, Tanzania, Uganda, Camerún, etc. Siempre Gentes Maravillosas, con mayúsculas, guardando en muchos casos muy buenos recuerdos de ellos.
Fue en la Antártida cuando comenté con mis compañeros de viaje que me iba, después de cumplir el periplo en el continente helado, a Etiopía. Álvaro Blanchard, el baranda de su propia agencia de viajes llamada El Paso del Noroeste http://www.pasonoroeste.com/, (échale un vistazo a su estupenda web y mejores ofertas de viajes de aventura), no dudó en hacerme la primera sugerencia: “Si vas a Etiopía tienes que pasar por Lalibela”. Si he de ser sincero nunca había oído este nombre. Pues bien, dicho y hecho, incluso cambié un poco la estructura del viaje que en principio iba a ser 100% de montaña. Metí con calzador un día más para volar a esta espectacular ciudad etíope, y allí que nos presentamos Àngels y yo.

De Donostia a Barcelona en avión. De la capital Condal a El Cairo, llegando a la capital de las Pirámides de Egipto de madrugada y seguido un vuelo a Addis Abeba donde llegamos a las 5 de la mañana. Control de pasaportes. Hacemos el visado, pagamos, y pasamos, se puede ir a pie, a la terminal de vuelos domésticos. Está cerrada. Esperamos sentados en unas sillas de la terraza de un bar
cercano. Hace frío. Son las 6 de la mañana. Abren el aeropuerto y facturamos para Lalibela.
Allí llegamos hacia las 9 de la mañana. Esperamos en una cinta que no anda los petates. No llegan. Me doy cuenta de que están en un camión allí, en la pista de aterrizaje. Voy a por ello. Nos espera un coche para hacer la visita a Lalibela. Primero pasamos por el hotel. Una ducha rápida y a patear.

¿Qué tiene Lalibela que nos ha hecho transtocar el viaje? Pues sencillamente unas iglesias esculpidas en la roca y soterradas. Verdaderamente espectacular. Me ha tocado alguna vez escribir acerca de las Siete Maravillas del Mundo con motivo de esa inicitiva que salió hace años para, a través de Internet, votar las que a uno a su juicio en fechas actuales, le parecía lo mejor. Miré muchas listas de candidatos y no estaban las iglesias de Lalibela. Una vez habiendo estado allí, no comprendía por queé. Pero era cierto Lalibela no formaba parte de ninguna lista para poder ser elegida como maravilla. Y no menos cierto es, que lo es. Porque aquella ciudad con sus iglesias construidas en la roca es una verdadera maravilla que merecía al menos alguna mención en alguna elección mundial.

No obstante, eso sí, desde 1978 pertenece al Patrimonio de la Humanidad nombrado por la UNESCO. Junto con Aksum otro emblemático lugar que, presumiblemente tampoco debería perderse si visita Etiopía…, Lalibela, ciudad monástica emplazada en el norte de Etiopía, son las dos ciudades santas del país africano, siendo igualmente uno de los más importantes centros de peregrinación. Con más de 15.000 habitantes, la mayoría de la población pertenece a la iglesia ortodoxa etíope.

Lalibela se encuentra emplazada a 2.630 metros de altitud. Antiguamente fue llamada Roba, capital de la dinastía Zagüe. El nombre actual se lo debe al tiempo del reinado de Gebra Maskal Lalibela (1172-1212). Después de ser canonizado por la Iglesia etíope se enrolló para hacer de su ciudad una nueva Jerusalén como contrapartida a la conquista de Tierra Santa por los musulmanes. Lalibela tiene dos grandes secciones de sus famosas iglesias talladas en la roca, la parte noroeste y sureste. Quizás la que más llama la atención fue la de San Jorge o Beta Girorgios, construida arquitectónicamente en forma de cruz griega y tallada en la roca a 15 metros de profundidad. Una verdadera reliquia. Una verdadera pasada…

Todas construcciones tienen un interés especial. Deambular por allí es volver al pasado. Ves a las gentes, nativos, fieles a sus creencias pasear por los exteriores, no importa si van descalzos, no importa como vayan, pero por allí pasan cientos de personas, algunos muy muy muy mayores, a rezar sus oraciones.

Es bonito coincidir con la salida de algún acto religioso porque ves las vestimentas de las gentes y disfrutas de su sonrisa.
Ya lo sabéis. Si váis a Etiopía hay que ver, entre otras cosas, Lalibela. No te la puedes perder.
Quedamos dentro de quince días. La siguiente entrega serán los fabulosos castillos de Gondar. Y en una próxima y tercra de Etiopía os comenzaré a contar las andanzas montañeras por las montañas Simien en Etiopía. Hasta entonces, que los vientos nos sean favorables.
De El Calafate en bus al Chaltén para encontrarme con el Fitz Roy y el Cerro Torre (y 3ª parte)
Hoy termino el relato que durante casi cinco semanas me ha llevado por tierras antárticas y patagónicas. Después, dentro de quince días, empezaré con el periplo etíope y/o con otras cosas.

Pero de momento nos quedamos en El Chaltén, creo que visita obligada para todo montañero y a quien le guste la naturaleza y el paisaje salvaje que se encuentre de vacaciones por aquellas tierras. Porque hacer sendos trekkings para visitar el Fitz Roy y el Cerro Torre es un verdadero acierto después de viajar hasta allí.
La Leona

8 de marzo de 2012. Llego en bus. Hay varias compañías que diariamente y varias veces al día unen El Calafate con El Chaltén. Un bonito viaje de 220 kilómetros que se realiza en cuatro horas, pasando por La Leona, una posada con mucha historia, donde se realiza la única parada. Está a 110 kilómetros de El Calafate y está bien la paradita. Se trata de un lugar establecido como Patrimonio Histórico y Cultural de la Provincia de Santa Cruz. Allí se hospedó el padre Alberto María D’Agostini, un alpinista amante del montañismo, en su camino hacia el Fitz Roy y Cerro Torre. Y ¡cómo no!, el legendario Casimiro Ferrari. En fin, un hospedaje con muchísima historia. Tanta como 110 años.

Continúo ruta hacia El Chaltén. Desde hace tiempo ya en la lejanía se ve el Fitz Roy y su cadena de montañas dominando el paisaje, teniéndolo cada vez más cerca. Así que las fotos no se dejan esperar y estoy en un continuo klic eta klic…
Llegada a El Chaltén
Y por fin, El Chaltén. Un poco antes parada obligatoria para entrar en la oficina de los rangers quienes explican bien clarito las normas para andar por el Fitz y el Cerro. Está bien la información que dan, no debiendo hacer caso omiso de ella y acoplarse a los consejos que dictaminan cómo se debe andar por allí para no cometer imprudencias.

Como viene siendo costumbre en mí, nada más llegar al punto de destino, dejo las cosas y me marcho. Me alojo en la hostería Altas Cumbres www.altascumbres.ar Esta vez a hacer una pequeña excursión al Chorrillo del Salto. No es que sea gran cosa, pero son mis ganas de conocer sitios y lugares escondidos en el mundo.

Al día siguiente, madrugón para intentar ver el amanecer en las cercanías del Fitz Roy. Antes desayuno con la frontal pues no sé dónde están las luces de la posada. Soy el único que madruga. Comienzo la caminata y veo cómo las primeras luces asoman ya por la cima del Fitz Roy. Bonito de veras. Unas luces magistrales, y encima, ¡vaya día fantástico! me toca vivir. Voy cargadito con la mochila (botas de trekking, chubasquero, comida y bebida, mucha bebida por las instrucciones de los rangers de ayer), pero no me importa así entreno

Llego al mirador. Allí me encuentro con tío de lo más siniestro que ha debido dormir allí mismo. Ni hola ni nada. Le pido que me haga unas fotos con el Fitz al fondo. Me las hace fatal y eso que tiene un supermaquinón. Después alcanzo ya la Laguna Capri. Muchas fotos allí con el reflejo del Fitz Roy en el lago. Este lugar es un campamento de camping en toda regla. Hay unas tiendas de campaña grandes tipo comedor donde veo a mucha gente desayunando. Todo el camino se divisa el Fitz Roy y cualquier lugar es bueno y bonito para hacer fotografías. Por ejemplo desde el río.
Y por fin, el Fitz Roy

Luego se llega a Poincenot, donde hay más gente acampada. Y después, a Rios Blancos. Allí me pongo las botas de trekking porque así lo recomienda un cartel. Empieza el subidón. Cada vez se inclina más y más. Baja una parejita, han madrugado mucho seguramente para ver el amanecer, pero dormirían en Poincenot, si no es imposible. Cada vez viene más gente. Según vas subiendo más se empina. Pero está bien. De repente, ¡por fin! aparece el Fitz Roy, un poco más arriba, y al unísono, ¡flash!, la foto. Bueno las miles de fotos.

Es espectacular la visión. Primero desde arriba, sin bajar a la laguna. Se llama Laguna de los Tres, supongo que porque están el Fitz Roy, la Poincenot y el Cerro Torre. Foto de postal desde luego. El reflejo en el lago…, el tiempo que es maravilloso (no me he traído ni crema ni gafas de sol. Todo un garrafal descuido…) Me subo hacia una montaña cercana con lo que tengo otra perspectiva de las montañas y los glaciares que las circundan. Vuelvo a bajar a la laguna y esta vez sí, me quito las botas y pongo a remojo los pies. El agua está fría. Después subo a otra zona diferente. Más fotos desde otro ángulo. Es una gozada… Desde luego la montaña es super fotogénica.
Me voy para abajo pero más fotos otra vez desde arriba de la laguna. Una última vista para el Fitz. Las últimas fotos, el último video…No me canso. El camino de bajada es con cierta nostalgia, me da pena perder esto de vista… Bueno voy bajando y parando en los mismos sitios que de subida, y claro, más fotos. Son casi 12 horas las que llevo pateando y estoy muy cansado. Llego a El Chaltén. Cervecita y descanso. Preparo las cosas para la excursión de mañana al Cerro Torre.
Y el Cerro Torre, casi ná…
Viernes, 9 de marzo. Madrugo también. Esta vez desayuno con luz. Ya aprendí dónde están los interruptores. Me voy al camino hacia el Cerro Torre. Está amaneciendo y se ve el Fitz Roy. Super bonito. Hay más nubes que ayer pero el día promete ser verdaderamente lindo. Llego al lugar donde se ve una cascada, Margarita, le llaman. El camino va por el río Fitz Roy, al principio muy alto, luego baja a su altura.

El camino es muy bonito con árboles, algunos rotos que dan para postal, y otros totalmente blancos. Llego al mirador y pillo el sol. Hay un tío haciendo fotos del amanecer. Sigo la senda. El paisaje es una pasada. Aparece el Cerro Torre y toda la cadena montañosa. No paro de hacer fotos. Llego a la Laguna Torre. Sigo subiendo hacia el Mirador Maestri por toda la senda que rodea la Laguna.
Llego por fin. Sigo haciendo fotos. Hoy regreso hacia El Calafate. Tengo el bus a las 6 de la tarde. Me propongo ir para abajo. Tengo cuatro horas. En la Laguna me paro otra vez y le digo al mismo japo de ayer –le pedí que me hicera una foto en la laguna del Fitz Roy y cuando me devolvió la máquina echó a reir-, que me haga una foto. Cuando le digo gracias nuevamente comienza a carcajear de qué manera… super gracioso… Voy parando haciendo fotos que no me canso. A las 3 y media ya estoy abajo. Voy a comprarme una coca-cola. Me despido de la gente de la posada. Gente muy maja. Les he regalado un libro de Gipuzkoa que editó EL DIARIO VASCO, con fotos de Santi Yaniz www.santiyaniz.com. Me piden que se lo dedique, cosa que hago encantado. Me invitan a comer un sanwich y un cafecito. A las 5 me voy de la posada. Llego a la estación del bus, que está a la entrada de El Chaltén donde descanso del trekking realizado. Viene el bus, y me monto.
Salida en punto. Paramos otra vez en La Leona. Pasadas las 9 de la noche llego a El Calafate. Esto se acabó. Mañana sábado vuelo a Buenos Aires y de allí a casita y a pensar en el próximo viaje que será a las montañas de Etiopía. Ya os lo contaré.
Mientras tanto, que los vientos te sean favorables. Hasta dentro de quince días. Será ya el 15 de julio. ¡Viva San Fermín!, y el Jazzaldia






