Diario Vasco
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¿Y ahora qué?
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Alfredo Del Castillo | hace 13 horas| 0
salzburgo -real sociedad. lobo altuna 22.2.2018

La Real Sociedad aterrizaba en Salzburgo sabedora de que el equipo de Marcus Rose era un rival de armas tomar porque en su dilatada experiencia en Europa League le mantenía una racha de 16 partidos sin perder en esta bonita y atractiva competición. El desenlace para los de Eusebio fue fatal: derrota, eliminación, expulsión y lesión quedando el equipo con diez jugadores durante veinte minutos de juego más los cinco de tiempo añadido y un decepcionante adiós a Europa con unos 2.000 fervientes seguidores que no entendían lo mal que compitió el equipo de sus amores. Lo peor de todo en este partido fueron esos fatídicos cinco minutos en los que salió todo rematadamente mal.

El equipo txuri-urdin saltó al verde del Red Bull Arena (por cierto muy blando y muy irregular)  con el estilo, la filosofía y el planteamiento táctico de mantener la posesión del balón jugando con cinco centrocampistas de un nivel técnico alto y dejando el gol en el banco y me refiero a Juanmi. Si su idea era adueñarse del balón y mover de un costado para el otro el cuero hasta que llegue la ocasión, una vez que comenzó a rodar la pelota se vio claramente como los dos equipos realizaban una presión alta al inicio de salida de balón desde la retaguardia.  Por parte realista, Canales hacía de Xabi Prieto y se descolgaba a presionar junto a Imanol y tanto Oyarzabal como Januzaj se metían dentro y también Zuru se juntaba por dentro con Illarra. Por parte del equipo austriaco el mister planteó un encuentro con un sistema 1-4-1-3-2 con los hombres de afuera más a pasillos interiores Yabo y Haidara, por detrás Samassek y Schalger, muy pendiente de Illarra, con dos puntas sobre nuestros dos centrales Dabbur y Hwang, que fue una pesadilla.

La que avisó primero fue la Real en un buen centro de Zurutuza que Mikel Oyarzabal cabeceó al larguero en una ocasión manifiesta de gol. Si tú no marcas, ellos en una triangulacion por el costado derecho con un desdoblamiento de su lateral Lainer y con un desmarque de escuela de Dabbur que se anticipa a Aritz de sutil golpeo pone por delante a los locales. Júbilo de unos y otros a remar contra corriente. A partir de es momento, los jugadores txuri-urdin lejos de venirse abajo con trabajo, amor propio y poca continuidad en el juego utilizaron el recurso del balón parado. Primero avisó Navas en un remate alto y más tarde fue el mismo futbolista que, asistido por Canales en un saque de esquina, remató con la testa a la escuadra de Walke. Después hay una jugada confusa, era el minuto treinta y uno y un tiro de Dabbur va a la mano de Illarra y los jugadores austriacos van en manada a por el colegiado que no vio punible la acción. Desde este minuto hasta el final no pasa nada de nada. Solo un tiro manso de Yabo que desvía De la Bella y bloca sin problemas Rulli. En este periodo se vio que el planteamiento del mister Marcus Rose fue el correcto tapando a los de afuera y desactivando al medio canalizador Illarramendi, y cuando esto ocurre solo te queda el balón parado.

Comenzó mucho más intenso el equipo austriaco en el segundo periodo y fruto de ese empuje hay tres ocasiones de gol en los minutos 49, 50 y 62 por mediación de Schalger, Ramalho y Haidara. Hay un cambio que a mí me sorprende: se queda De la Bella y se coloca de lateral zurdo Llorente y Kevin fuera y Gorosabel en el banco. En mi opinión teniendo a Aritz, el convocado a banquillo era Kevin. Se vio muy claro que jugaron jugadores fuera de sitio en un encuentro importantísimo.

Siguiendo con el discurrir del partido, después de los minutos señalados vinieron unos minutos de mal juego y muchas imprecisiones. Es decir, poco juego y un equipo más intenso y más competitivo que era el Salzburgo ya que la Real Sociedad no aparecía por él área del meta Walke. Mueve ficha en el setenta Eusebio y cambia a Bautista por un poco participativo Agirretxe que fue una isla. Pero llega el fatídico minuto setenta y Navas frena un control de espalda del punta Hwang que usa bien los brazos para que el andaluz pique y lo agarre derribándolo. Tarjeta amarilla y a vestuarios. Llorente se coloca de central izquierdo y Oyarzabal de lateral zurdo. Y ante tanta confusión se escurre de todos el punta torbellino Hwang, que se planta ante Rull, éste se tira a sus pies y no toca balón y si la bota del jugador. El penalti lo transforma Berisha por debajo de la mano de un Rulli que hace el puente adivinando el golpeo pero su mano blanda desvía el balón a la red. Pero aún hay más. Se va Rulli lesionado y entra Toño. Qué mala fortuna, con uno menos y un cambio gastado. En esos momentos se ve que se acaba la aventura europea de los de Eusebio porque con un equipo desdibujado y descontrolado más la inferioridad numérica no aparecieron por los dominios de Walker. Es verdad que un tiro a media vuelta de Januzaj en el balcón del área que rechazó el meta austriaco en el minuto 86 fue la ocasión más clara de este periodo. En los últimos cuatro minutos del tiempo añadido, con golpeos largos y el balón parado los realistas intentaron marcar el gol del empate con más rasa y corazón que con juego y combinaciones y ellos acabaron el partido en un rincón con un rondo de oficio para perder el tiempo y que el colegiado diera por finalizado el encuentro.

Yo vi una Real desconocida y que no estuvo a la altura de competición que exige europa y muy por debajo de una afición ejemplar y extraordinaria. ¿Y ahora qué?

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Muy superiores con un estelar Canales
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Alfredo Del Castillo | 19-02-2018 | 09:47| 0

canales2Ruido y más ruido era lo que rodeaba la visita del Levante al estadio de Anoeta a raíz del sopapo sufrido ante el Salzburgo. Lo único importante era ganar ante un Levante que tenía su peligro por todo lo que se jugaba. En caso de victoria, los de Eusebio podían colocar una primera piedra en su intención de revertir la dinámica en la que había entrado el equipo en las últimas semanas.

Tras una semana corta y de cargas de trabajo (por lo de jugar tres partidos), el míster de La Seca salió de inicio con Rulli, una línea de cuatro en defensa muy fresca (Odriozola, Aritz, Navas y De la Bella), la joya de la corona en el centro del campo (Illarra, Prieto y Zurutuza, intocables para Eusebio) y en ataque con Oyarzabal por la derecha, Juanmi haciendo diagonales por la izquierda y Agirretxe como único punta.

Nada más dar comienzo el partido, enseguida nos dimos cuenta de que el equipo levantino se colocaba sobre el verde con línea de cuatro zonal en defensa, centro del campo con cinco jugadores y Pazzini como único atacante. Su idea era esperar a una pérdida de balón o un robo para salir a la contra. Sin embargo, el Levante se encontró una Real muy enchufada que ejecutaba sus ataques especialmente por banda derecha, con una gran participación de Odriozola, Prieto y Oyarzabal. Así, en el minuto 8 el colegiado vio un agarrón dentro del área levantina y para sorpresa de todos señaló los once metros. Xabi Prieto lanzó con el interior… y se lesionó. Seguro que se trata de una roturita de fibras por sus gestos de dolor en el aductor. En su lugar entró Canales, que se convirtió en el mejor sobre el verde. El cántabro tuvo una participación brutal en los dos siguientes goles… y el tercero es digno de mostrarse a los niños de las escuelas de fútbol.

En Anoeta se vio un Levante tan lamentable que no tiró a gol en todo este primer acto. De hecho, Muñiz esperó a realizar los cambios cuando ya estaba con dos goles de desventaja. Sí, metió más mordiente y dinamita en ataque con la incorporación de Roger, Rochina y Boateng. Sin embargo, no hubo reacción posible. Y es que la Real -con un Canales en plan director del juego- se mostró muy enchufada en todas las labores del equipo, tanto ofensivas como defensivas. Y sí, merece la pena comentar la jugada mágica de Canales. En un lance del juego, el cántabro recibió un pase de Oyarzabal y se tiró al suelo a recogerlo. No conforme con ello, realizó dos fintas y dos regates para cruzar el balón al palo largo de Oier y marcar. ¡Qué golazo, madre mía! Un gol de pañuelos y vuelta al campo. Desde ese momento, el jugador santanderino jugó, toco, dirigió y se recreó. Y alrededor de él sus compañeros bailaron bajo su batuta.

Golpe de autoridad de una Real que quiere encontrar esa regularidad que viene buscando desde la cuarta jornada de liga y que de momento no había encontrado. Eso sí, con el rendimiento mostrado ante el Levante estamos muy cerca de encontrarla. El siguiente reto en liga es ganar al Valencia en su feudo, en Mestalla… sin olvidarnos del partido en tierras austríacas. Sí, la Real es mejor y si lo demuestra en el césped, pasará la eliminatoria. Ya saben el camino: ser muchísimo más regulares.

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Chacho, chacho, este equipo me tiene amargado
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Alfredo Del Castillo | 16-02-2018 | 21:39| 0

 

esLa Real Sociedad de Eusebio Sacristan afrontó este jueves por la noche la ida de los octavos de final de la Liga Europea ante el Salzburgo. Lo hizo con la idea de borrar la mala imagen del estadio Bernabéu, más la mala racha de resultados en liga y el varapalo de la Copa del Rey. En una semana de partido liga Europea y liga Santander estábamos pendientes de la alineación del mister de la Seca y nos dimos cuentade  que cambió el sistema y varios jugadores, es decir la Real, de inicio sale con Rulli en portería línea de cuatro: Odriozola, Llorente, Hector Moreno, Kevin, delante de ellos Zubeldia, más adelante escalonado Illarra, derecha Oyarzabal, izquierda Prieto, y en punta de ataque Bautista y Juanmi, donde defensivamente uno de los dos puntas busca al pivote defensivo del conjunto rival en este caso Samassek, es decir dibujo 1-4-1-3-2. El mister cambia su dibujo pero no su filosofía de juego de posesión y continuidad.

Comenzó fuerte la Real porque desde el pitido inicial se vio la motivación y los deseos de los jugadores locales. Con un empuje brutal se fueron a por el marco de Walke, pero el equipo austriaco muy ordenado, muy junto entre líneas, muy bien situado sobre el verde y con una idea clara de juego, fue un rival difícil de jugarle. Ante la avalancha de juego ofensivo de los Txuri Urdiñak con oportunidades para Hector Moreno y Xabi Prieto de cabeza, que paró el portero de los Red Bulll. Ellos tanto en la presión en inicio de jugada como  a la contra, tanto en velocidad como en paredes, dejaron en evidencia la velocidad de Llorente y Moreno, y se tuvo que emplear a fondo el portero Rulli para desbaratar los dos remates del central Ramalho y del punta Hwang. Se vio en poco tiempo que el equipo austriaco tenía muy bien estudiado al rival y sabía perfectamente cómo hacerle daño. Si no es por los dos manos a manos de Rulli estábamos hablando de otra cosa. Hasta que llegó el minuto 26, y en un córner que ejecuta a pierna cambiada Ulmer, y con Rulli en el primer palo, el balón va a ese lugar. El portero sin poder saltar en carrera con su puño hace ucha y detrás de él un sorprendido Oyarzabal con su cabeza mete el balón en las redes donostiarras. Qué error de bulto de un portero en un momento de inseguridad y descontrol de su área de meta. Desde ese momento se ve un equipo que con el cambio de sistema y con los nervios a flor de piel es un cúmulo de errores continuados y no da una a derechas. Pero con más corazón que con cabeza el equipo saca ese amor propio, y tanto Bautista como luego Juanmi, están a punto de empatar en dos remates muy seguidos que desvía el portero Walter y el defensa Ramalho. Era el minuto 37 de este tiempo. Más tarde volvieron a aflorar los nervios en un rifi rafe entre él punta Hwang y Oyarzabal en la línea de gol de Rulli. Con un equipo desquiciado por el resultado termina este primer acto.

El segundo tiempo comienza con una Real Sociedad más acorde al estilo y dibujo de Eusebio. Cambia a Januzaj por el atacante Juanmi y pasa a jugar su clásico 1-4-1-4-1. Con los cuatro de atrás y portero, y con Zubeldia de medio centro, dos médios puntas, Illarra y Prieto por dentro ,por afuera Oyarzabal y Junuzaj muy activo, y arriba del todo Bautista. Pero le cuesta mucho al equipo entrar en juego por la buena colocación del Salzburgo en el terreno de juego y el peligro a la contra por la velocidad de sus futbolistas. A esto hay que añadir el control de un gran Samassek en la zona ancha. Pero en una jugada por el lado de un espectacular otra vez Odriozola éste se inventa un Cañete y de fuerte golpeo marca la igualada en el minuto 56. Es desde ese momento cuando un hábil Januzaj intenta llevar la iniciativa en el juego por su costado izquierdo, aunque se invierten los puestos y en un centro de Oyarzabal el belga de un gran cabezazo lo estrella en el larguero. Sale Agirretxe, se va Bautista, y es a Imanol que se marchaba por el centro y es derribado por el central Caleta-Car. La falta la lanza Januzaj. Se separa la barrera y entre dos jugadores pasa el balón que se aloja en el portal de Walker en un error de cadetes. Júbilo y subidon. Se la da la vuelta al partido y aún quedan catorce minutos. Mueve ficha el mister foráneo y mete más velocidad. Es el jugador saliente Minamino el que con un tiro raso de zurda nos pone el corazón en un puño. En esos momentos de juego nos faltó el oficio de enfriar el partido, ya que en un despiste defensivo de un buen Januzaj en ataque, el lateral derecho Lainer entró como cuchillo en mantequilla por su costado y pasa al revoltoso Minamino, que con un toque sutil coloca el balón por debajo del pie de Atitz y del cuerpo de Rulli. Jarro de agua fría en el minuto 93. Si ese momento en el que el aficionado se va con lo último que vio y ese aficionado canarío que en su casa vio el partido por la tele y esta mañana en su estanco El Paso, cuando fui a compar el periódico me dijo en tono canarío, “Chacho, Chacho este equipo me tiene amargado”. Y es la pura realidad no nos sale nada.

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Falta de concentración, pasividad… y a un punto del Alavés
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Alfredo Del Castillo | 11-02-2018 | 11:16| 0
Bautista disputa un balón ante Varane. EFE

Bautista disputa un balón ante Varane. EFE

Real Madrid y Real Sociedad reeditaron en el Bernabéu uno de los clásicos de la Liga Santander, un encuentro que se ha vuelto a retomar tras el paréntesis motivado por la ausencia del conjunto donostierra en la máxima categoría. Un partido en el templo del fútbol no es un choque cualquiera y eso lo sabían los entrenados por Eusebio. Además, el equipo merengue llegaba tras haber dejado escapar de su estadio la friolera de 13 puntos (3 derrotas y 2 empates) y con un público de uñas tras el empate en el campo del Levante.

Eusebio Sacristán se encontró con la mala noticia de la (maldita) lesión de su referente en punta, Willian José. Por ello, el de La Seca optó por convocar a 20 jugadores. Míster, lo tenía fácil. Sin ser ventajista, cabe decir que lo que funciona no se cambia. Sé que se caía su jugador referencial, pero esto lo arregla con los mismos que jugaron ante el Deportivo y con un jugador de perfil parecido al brasileño: Imanol Agirretxe. Sin embargo, Eusebio colocó a Juanmi en punta, con Canales y Oyarzabal en banda, con Illarra más retrasado y Zurutuza recién salido de una lesión. ¿Resultado? El equipo se desplomó como un castillo de naipes. En un encuentro ante un rival de tanto nivel no se puede tener una falta de concentración tan lamentable. Y es que a los 40 segundos, en el primer centro al corazón del área realista, Lucas Vázquez remató en él área chica para hacer el primer gol. Además, los futbolistas de la Real en banda se mostraron muy pasivos ante un conjunto blanco que se caracteriza por el gran recorrido de sus bandas, tanto en la derecha (Carvajal-Lucas Vázquez) como en la izquierda (Marcelo-Asensio).

Fuimos un coladero de tal magnitud que nos metieron cuatro en esta primera mitad… más dos tiros que se estrellaron en el palo. Los futbolistas de la Real se miraban como pensando: nos entran por todos los lados, nos ganan todos los duelos nos están dando un repaso de los grandes, son un rodillo, nos va a caer la del pulpo… y ante esta avalancha solo hacemos tres faltas. Fuimos unas madres y no tiramos a gol en todo este primer acto. O dicho de otra forma, competimos con armas de fogueo y con un rendimiento tan ridiculo que el público del Bernabéu no reconoció a esta Real, un equipo triste, ramplón, sin espíritu, sin alma, sin gol, sin jugadores comprometidos e implicados. El primer acto de partido resulto soporífero. Y eso que sólo nos metieron cuatro, porque por ocasiones merengues…

En el segundo acto el equipo de Zidane se dejó llevar con un marcador tan favorable. Bajó el ritmo y pensó más en su competición estrella, sí, la Champions League. De ahí que el partido se enfrió. Y entonces Bautista aprovechó para marcar un buen gol. Pero Cristiano, que nos tiene cogida la medida con 15 goles en 7 partidos, volvía a ampliar la ventaja local tras aprovechar un error de Rulli en el despeje para marcar. Posteriormente, la Real maquillaba la goleada con un gol de Illarra, quien aprovechaba un descontrol defensivo. Y gracias a que Cristiano y Benzema no acertaron en sendas ocasiones claras de gol… Ahí murió un partido en el que los de Eusebio dieron una pésima imagen. Compitiendo de esta manera, miraremos más para los puestos de abajo que para los que se pusieron como reto a comienzos de temporada. Así que, atentitos. Porque solo estamos a un punto del Alavés.

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Baño de goles
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Alfredo Del Castillo | 04-02-2018 | 19:43| 0

La Real Sociedad y el Deportivo se enfrentaban en un partido de necesitados. Para los de Eusebio en el puesto quince y con solo veintitrés puntos y recibiendo la friolera de cuarenta goles en su contra tras las primeras veintiún jornada de liga, con el añadido del bombazo informativo de la fuga de Iñigo Martínez al eterno rival, era un partido de ganarlo sí o sí .

Eusebio Sacristán apuesta por una alineación más reconocible y por un dibujo más adecuado a su filosofía y estilo de juego con Rulli en portería, entra de titular Aritz y se va al lateral zurdo De la Bella para cerrar ese grifo que perdía y era un coladero, los tres del medio Zubeldia, Prieto, Illarra muy natural y arriba el control de Oyarzabal más el juego de espaldas y abastecedor de Willian y la pillería y fantásticas diagonales de Juanmi.

Comenzó el encuentro con una Real muy mentalizada de lo que se estaban jugando y sabedores de que solo se había ganado un partido de los últimos once encuentros oficiales disputados y ante estas circunstancias el dominio fue total desde el minuto dos con un tiro de Oyarzabal junto al poste hasta llegar el gol de Willian José en una fantástica jugada de Zubeldia que filtra un pase a diagonal de Juanmi y este en un gran pase a Willian José, que se separa de las marcas de Albentosa y Bóveda, consigue el primer tanto realista. Pero hay unos minutos del encuentro que son los que van desde el minuto ocho hasta el gol marcado por la Real que se ven dos equipos temerosos, que bajan el ritmo. Hay control del juego por parte txuri-urdin, pero con pocas ocasiones de gol de cara a las dos porterías. Así nos fuimos a vestuarios.

En el túnel de vestuarios, antes de salir al verde de Anoeta, hay una palabras de Raúl Navas que envía a sus compañeros: “que no nos pase lo que nos pasa en las segundas partes que nos venimos abajo sin saber porqué, atentos y a mantener el ritmo alto de partido”. Parece que el mensaje caló en los compañeros.  En el minuto cuarenta y seis, Odriozola lanzó un tiro a bocajarro que desvío Rubén a córner, más un tiro al poste de Prieto. Era un vendaval la Real en estos minutos de juego ante un Deportivo muy inoperante. El Dépor era ese equipo que comenta todo el graderío que  huele a segunda división y tanto fue así que ante un conjunto muy ambicioso y muy metalizado en conseguir la victoria le fueron cayendo poco a poco gol tras gol ante un portero y una defensa que hacía aguas por todos los sitios del campo.  Y que den gracias a que solo se llevaron una manita porque ocasiones para conseguir una goleada de escándalo las tuvieron los entrenados por Eusebio que viendo lo cómodo del marcador metió solo unos minutos a los canteranos Guridi y Agirretxe, que fue el que de una sutil vaselina le aguanta bien el portero Rubén que desvía e Illarra solo tiene que empujar el balón a la red haciendo el quinto gol del partido.

Fue tal el baño de goles y juego de la Real Sociedad ante un inoperante y hundido Deportivo que tanto su entrenador Cristóbal como su delantero Lucas Pérez salieron con manifestaciones de este índole:” hay que pedir perdón a la afición no dimos un pase correcto en todo el partido, hacerlo peor que hoy es imposible”. “Lo que siento es vergüenza”, comenzó el delantero.

Contundente victoria de un equipo que barrió del campo a un rival que se hunde en los puestos de descenso sin ofrecer una reacción adecuada de un equipo de la Liga Santander, y una Real Sociedad que respira más tranquila a la espera del próximo gran escenario, sí, ese del miedo escénico; el Bernabéu, pero para coger seguridad y confianza, baño de goles

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El que se quiere ir se va
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Alfredo Del Castillo | 31-01-2018 | 18:59| 1

Billabona, Loren, Elustondo y ahora Iñigo Martínez son algunos de los jugadores que por diversos motivos han cambiado de bando en la historia del Club guipuzcoano. Estos tomaron la decisión de dejar la Real para unirse al Athletic, y estoy seguro que en el futuro habrá más jugadores que sigan los pasos que ha tomado esta vez Iñigo Martínez teniendo en cuenta cómo está montado este ‘futbotele’ negocio donde lo que prima es el poderoso caballero ‘don dinero’.

El fichaje del defensa de Ondarroa por el eterno rival txuri-urdin ha causado tal impacto que todo Euskadi habla, comenta y opina de ello. Algunos se han tomado este cambio de camiseta de Iñigo con sorpresa, indignación y tristeza, otros, sin embargo, con alegría.

Como es comprensible, a los abonados y accionistas de la Real Sociedad no les ha gustado demasiado esta jugada inesperada del ondarrutarra. Su reacción de enfado es plenamente comprensible ya que estamos hablando de un jugador referente, ejemplo de los jóvenes de la cantera, mejor defensa y capitán con mando en el vestuario. De la noche a la mañana uno de los pilares de Eusebio se ha ido a potenciar a su rival máximo, y la Real Sociedad no ha tenido margen de acción para que el defensa no cruzara el peaje. La oferta ha sido de tal magnitud que el consejo no ha podido abortar la operación puesta en marcha de la inesperada estrategia del conjunto rojiblanco. Los vizcaínos han puesto 32 kilitos sobre el tapete quedándose con el futbolista más potencial de su línea de cuarto. Jugada maestra de Urrutia y su dirección deportiva.

Durante la pre-temporada se ha visto muy claro que Iñigo quería salir, pero según tengo entendido un inquieto aconsejador del jugador activó un plan que paró en seco su fichaje por el Barça de Valverde, su gran valedor.

Con los 65 kilos el Athletic de Bilbao tenía más peligro que Espinete en una tienda de globos. Cuando este equipo se fija en un jugador no va de farol. Tras aprender de los errores cometidos con Zubiaurre, primero contactaron con el aconsejador del de Ondarroa y este se lo comentó al futbolista. Finalmente se comunicó al representante del defensa, informándole, además, de las condiciones que los vizcaínos ofrecían por la incorporación de Martínez en el equipo rojiblanco. Las oportunidades son pocas, y no podían dejar escapar esta fantástica propuesta, menos cuando ansías salir de tu club. Iñigo, tranquilo, el Athletic ha puesto el dinero de tu libertad sobre la mesa, nada nuevo en esta ley de la selva en el que tiene billetes es el más fuerte. El de Ondarroa se ha marchado porque él quería irse y cuando esto ocurre solo se puede decir una cosa: no hay más preguntas señoría.

El fichaje del defensa es el más caro de la historia de los leones, y reabre viejas rencillas entre ambos clubes. Pero ahora la Real Sociedad, con una economía al alza y los jugosos 32 millones de euros de los vizcaínos, debe mantener la cabeza fía y ser fiel a su filosofía de ‘primero la cantera y después jugadores potenciales foráneos’. En este caso parece que debemos mirar más allá del Club ya que lo que ahora mismo hay en casa no parece que dé el nivel de exigencia de LaLiga.

En estos momentos la historia de Iñigo Martínez no nos puede despistar ni un segundo, porque es muchísimo más importante reconducir la trayectoria del equipo en la Liga. Ahora solo toca pensar en sumar tres puntos ante un peligroso y reforzado deportivo. Y recordad, Iñigo se fue porque él quiso.

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La fragilidad defensiva y el cambio de sistema nos hundió
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Alfredo Del Castillo | 28-01-2018 | 11:20| 0
El centrocampista de la Real Sociedad Xabi Prieto (i) lucha el balón con Manu Trigueros, centrocampista del Villarreal EFE/ Domenech Castelló

El centrocampista de la Real Sociedad Xabi Prieto (i) lucha el balón con Manu Trigueros, centrocampista del Villarreal EFE/ Domenech Castelló

En el Madrigal se esperaba un partido igualado y un cambio de plan por parte del míster de la Seca ya que de los últimos nueve puntos posibles no se sumaron ninguno al perder ante Leganés, Barca y Celta de Vigo en nuestro feudo. Cuando vimos la alineación nuestra primera sorpresa fue la suplencia de Gero Rulli y la titularidad por vez primera en liga de Toño Ramírez. Al ver a tres centrales pensé en Iñigo de lateral, pero cuando comienza a rodar el balón veo el siguiente dibujo táctico: Toño en portería; línea de tres centrales con Llorente a la derecha, Navas de libero en el centro y en la izquierda Iñigo; delante, de carril derecho, Odriozola con Illarra y Zubelida de medios centros y carril zurdo para Januzaj más perdido que Heidi en Lanzarote. Delante dos medios puntas con Pietro por la derecha y Oyarzabal por la izquiedar y finalmente, en punta Willian José.

Muy destapados atrás, no por los tres centrales, si no por el carril de un continuamente desbordado Januzaj, más los tres centrales muy desajustados y muy dubitativos y con una paupérrima  colocación. Todo lo contado fue así, es decir, un auténtico coladero.

El conjunto de Calleja solo necesitó de cuatro minutos para inaugurar su cuenta goleadora en un córner que remató en la misma cara de un despistado Navas, el central amarillo Víctor Ruiz.

Este gol dejo tocada a la Real y al parecer hoy era el día de los regalos. En el minuto 16 de la primera parte, Navas tonteó con un balón y le dio un pase mortal a su portero Toño. Éste se quitó el muerto como pudo dejando en bandeja el balón a Samu Castillejo, que de sutil pase asistió a Fornals y sólo ante portería marca el segundo gol del partido.

En esos momentos hacemos aguas por todos los sitios y tres minutos más tarde, en una pérdida de balón a la contra, el colombiano Bacca se hace un autopase largo ante Toño y marca el tercero. Más efectividad imposible: tres tiros, tres goles. En veinte minutos nos metieron todo lo que generaron.

Nada le salía bien al míster de la Seca. Ni el cambio de sistema ni el cambio de guardameta en esos momentos, pero encontró un hilo de recuperación en una falta lateral ejecutada por Illarra que con la coronilla Llorente la pone en las redes de Asenjo. Nos acercamos en el marcador en el minuto veinte y tres, pero esa reacción que te da un gol no se vio por ningún sitio.

En otro error de Januzaj, Castillejo lo aprovecha y, con un golpeo espectacular, cuela la bola en el palo largo de un Toño que no se creía lo que estaba sucediendo. Era el minuto treinta y tres y en el marcador un sonrojante 4-1. La primera parte acabó con una Real que aguantaba como podía el chaparrón.

Tras la vuelta de vestuarios, más de lo mismo. Mismo sistema y mismas intenciones. La Real, herida en el orgullo, tiene su mejor momento desde el minuto 46 al minuto 70 de este tiempo. Llegó el gol de Willian José, de un gran zurdazo desde fuera del área, que tras pegar en Bonera se coló junto al poste izquierdo de Asenjo. Ante este gol, un inoperante Villarreal jugó a verlas venir y a dormir el partido, pero aparece Odriozola y con sus cabalgadas por el costado derecho pone en peligro constantemente el marco de los del Madrigal. Calleja se dio cuenta y le colocó de tapón a Chevichev que, con solo estar en la zona de influencia del carrilero realista, lo va frenando como puede.

Pudo llegar el quinto en un paradón de Toño a tiro de Unal. Pero en esos momentos el Villarreal vivía de las rentas, aunque también es verdad que sufrió más de lo esperado. La Real Sociedad como casi siempre terminó con un veinte por ciento más de posesión que su rival y con los tres cambios realizados Canales, Guridi y Agirretxe.

En este encuentro la variante táctica no dio resultado ya que al equipo le costó desarrollarla y al encajar tres goles en veinte minutos con una fragilidad pasmosa y un desorden total, el equipo de Calleja aprovechó su momento y luego vivió de las rentas. Esto también es fútbol con tres puntos que le saben a gloria a los jugadores amarillos.

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Más de lo mismo: Posesión sí, pero inoperantes en ataque
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Alfredo Del Castillo | 22-01-2018 | 07:51| 3
Real Sociedad vs celta-21.1.18-Donosti-Fotos José María López

Real Sociedad vs celta-21.1.18-Donosti-Fotos José María López

La Real Sociedad y el Celta de Vigo eran dos equipos a los que sus entrenadores les gustaser protagonistas desde la posesión del balón para después buscar la ocasión y el momento de ser eficaces de cara al marco rival. Es una metodología de trabajo en la que ambos entrenadores se han formado con este formato de juego en la Masia, donde uno y el otro han aprendido de Cruyff y de Pep Guardiola o Luis Enrique. Queda claro que los dos adoran el balón y su continuidad en el juego.

La dificultad que estaba teniendo el equipo de Eusebio para ganar los partidos de Liga y Copa asoma de nuevo porque es verdad que de los últimos nueve encuentros oficiales jugados solo se le ganó al Sevilla. El resto de encuentros son empates y partidos perdidos. Cuando aparece esta dinámica, el conjunto se cae como un castillo de naipes y se desploma en la clasificación a los puestos  donde no te juegas nada y todo esto con un componentes de errores defensivos muy groseros y alarmantes.

Comenzó el encuentro con una Real muy enchufada y muy metida en el partido y sabiendo que cuando no era poseedora del balón tenía que realizar una presión muy alta al inicio de salida de balón del equipo Gallego. Así, después del robo estaba más cerca del área del meta Rubén Blanco y con esta táctica la defensa estaría muy adelantada y las líneas muy juntas para realizar continuas ayudas. El guión fue de muchos ataques por el costado de un activo y muy en forma Sergio Canales y la velocidad endiablada de un imparable Odriozola, donde el medio de banda Sisto nunca pudo pararlo. Se puso el partido de cara. A los nueve minutos, con un centro desde ese activo costado y un remate con despegue vuelo y contacto de un poderoso Willian José, gran gol robándole la cartera a Hugo Mallo. Pero, por lado, estaba un jugador que a espaldas de un débil Kevin nos hacía mucho daño y ese futbolista era un talentoso Iago Aspas, que se movía como pez en el agua entre líneas y llevaba todo el juego de ataque de los entrenados por Unzué. En un cambio de orientación sorprende desde atrás Hugo Mallo y Juanmi, a escondidas, mete el brazo y lo caza el juez de banda penalty que marca con habilidad y sangre fría. En esos momentos es un partido de alternativas y de ida y vuelta a ambas porterías. Y en otra entrada. por el costado derecho. donde se hacía todo el daño, Sergi Gomez derriba a Zubeldia y Mateu la Hoz decreta el penalty. Lo lanza a romper Willian a José y lo estrella contra el larguero. Poco después es Rulli quien para con el pie un mano a mano con Sisto. Terminó este periodo con un córner que desvió a su propio marco Wass y despejó con ambos puños el portero Rubén. No hubo tiempo para nada más y así nos fuimos al vestuario.

El segundo acto comenzó con una insultante posesión del balón del equipo de Eusebio, pero ese dominio siempre terminaba en el balcón del área del conjunto gallego que, con una defensa rocosa y muy implicada en tareas defensivas, despejaba una y otra vez las llegadas del equipo donostiarra. Ante este dominio las oportunidades de gol brillaron por su ausencia ante el marco de Rubén. Fueron casi veinticinco minutos de dominio ante un equipo que apostó por repliegue y contra con tres líneas de juego muy juntas y muy difíciles de superar. Pero amigos esto es fútbol: setenta y tres minutos de juego, falta que acaba en córner y de ese saque de esquina,  Maxi Gomes, con la sorprendente marca de Zubeldia, marca el segundo gol del encuentro. Ante esta situación mueve ficha Eusebio y quita a Canales, Juanmi y Prieto por Oyarzabal, Januzaj y Imanol Agirretxe, que juega de medio derecho entrando desde atrás por sorpresa ante la poblada defensa que montó Unzué.

Estos cambios no mejoraron para nada al equipo, es decir, se notó mucho la ausencia de Canales y la pillería en él área de Juanmi. Conclusión: Eusebio no acertó con los cambios y tanto fue así que los gallegos, con solo dos llegadas a las proximidades de Rulli, marcaron el gol del triunfo. Saltó como un resorte Unzué y colocó una línea de cinco en el fondo con Cabral en el eje de la zaga en plan líder y a partir de ese momento el muro fue de cemento armado porque la Real Sociedad no tiró entre los tres palos en todo estos cuarenta y ocho minutos de juego. Y cuando esto sucede y la efectividad es cero patatero el conjunto más eficaz se lleva los tres puntos en juego. Triste sí, muy triste, pero este fútbol es así y Unzué cambió la posesión por la defensa impenetrable y se llevó tres puntos de oro ante una a Real inoperante en ataque.

 

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Eusebio sorprendió con la alineación… pero no sirvió
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Alfredo Del Castillo | 15-01-2018 | 08:52| 0

real-desinflaEl Barcelona de las últimas siete temporadas sólo había ganado en Anoeta en la campaña 06/07 por 0-2. Sí, fue ese equipo de Pep Guardiola que con sus rotaciones por compromisos europeos dejó hasta cinco titulares fuera; después ocuparon el banquillo Tito Vilanova (dep), el Tata Martino y Luis Enrique. Pero este Barça de Valverde llegaba a Donostia con la mosca detrás de la oreja; es un equipo que no regala nada y su entrenador era sabedor de una gran realidad: en Anoeta, o sales con todo o te vas a tierras catalanas sin tres puntos y con una primera derrota en la jornada 19.

En el otro lado, la Real Sociedad está fuera de la Copa y su trayectoria en la liga Santander era muy irregular. De hecho, de los últimos 45 puntos solo ha sumado 14. Y cuando sucede esto se le niega credibilidad a una filosofía, a un estilo, a un sistema de juego, a una idea de juego. Porque, nos guste o no, en esta competición mandan unos resultados que son implacables. Esto es más viejo que el drago milenario de mi pueblo, Icod de los Vinos: si tú equipo no gana, te llames como te llames, el runrún está presente en todas las esquinas futboleras, con frecuentes dimes y diretes que salpican a todos los componentes de la plantilla y el cuadro técnico.

Urgía ganar un partido y el reto era muy complicado, ya que el rival era el imbatido Barcelona de Valverde. Sin embargo, el míster de la Seca nos sorprendió con la alineación y el equipo protagonizó una impresionante primera parte con una alternancia de presión alta al inicio de jugada. Y, si el rival superaba esa presión, el repliegue era muy bien ejecutado y muy bien coordinado. Además, neutralizaron a Messi y a Suárez de forma magistral en un buen planteamiento táctico de Eusebio.

Vimos a un Canales impresionante, que con sus largas diagonales y asistencias se convirtió en un torbellino para la defensa azulgrana. A ello hay que unir la movilidad de un Juanmi que tirando diagonales y desmarques volvió loco a Sergi Roberto. Sin embargo, hay un futbolista que cuando está se nota, y ése no es otro que David Zurutuza. El txuri-urdin realizó una primera parte espectacular, dando  equilibrio y repartiendo juego a diestro y siniestro ante el 1-4-1-3-2 del Barcelona. De hecho, los culés fueron muy fuertes por dentro pero por fuera resultaron muy vulnerables. Sobre todo por el costado de André Gomes, que nunca pudo defensivamente con un imparable Odriozola. Desde ese mismo costado llegó el primer y segundo gol del partido, con sendos pases (magistrales) de Prieto y Canales, rematados con un poco de fortuna por Willian José y Juamni. Por parte del líder, solo destacar algunas acciones aisladas por la banda de Sergi Roberto, un rechace de Kevin contra su propia portería o dos acciones de Suárez que Rulli abortó con autoridad. Pero, ante tanto talento, nunca puedes estar tranquilo y en un desmarque por la derecha Luis Suárez la puso para que Paulinho marcara ante un blando Kevin y metiera a su equipo en el partido.

En este espectacular primer acto, la Real Sociedad se mostró muy superior a todo un líder como el Barcelona y mucha culpa de ello la tuvo el planteamiento táctico de Eusebio, ya que los culés no fueron los de las grandes ocasiones. Hubo un gol legal anulado a la Real y que debió subir al marcador, ya que no hay falta de Zurutuza sobre Rakitic y Willian José llegó a marcar tras pegar el balón en Vermaelen.

A la vuelta de vestuarios, el conjunto culé se dejó ver poco a poco y su superioridad física, unida al talento que atesoran sus futbolistas, dejaron a los realistas desconectados y obligados a cambiar de plan. Y es que el líder se adueñó del balón y el control del juego y ante esta circunstancia no quedaba otra que defender. Eso sí, hay veces que si defiendes dando al contrario unos centímetros de ventaja éste te mata. Y eso ocurrió en una galopada de Sergi Roberto, quien combinó con Messi y éste la puso corta para Luis Suárez, quien golpeó sutilmente el balón lejos del alcance de Rulli. Minuto 50 y tablas en el marcador… pero los de Eusebio no volvieron a ser los mismos del primer acto. Y tras un error grosero de Rulli en el saque de meta, Vermaelen despejó el esférico asistiendo a Luis Suárez, quien no perdonó. La afición donostiarra se quedó congelada con el 2-3. Y más tarde le tocó el turno a Leo Messi, quien en un magistral lanzamiento de falta, marcaba el cuarto. Fue un golpeo tan impresionante que superó el salto de Willian José y Oyarzabal y se coló ante la mirada de un Rulli que se quedó anclado y sin capacidad de reacción. De ahí, el debate de si era parable o no: en mi opinión, aún tirándose, Rulli no hubiera llegado.

En este segundo periodo el Barcelona fue muy superior. Quedó muy claro que para ganar estos partidos no te vale solo con un tiempo, habida cuenta del talento y la calidad individual de estos futbolistas, una máquina de ganar partidos. Y si no, que se lo digan a una Real Sociedad que se desplomó en un segundo acto para olvidar.

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Clase táctica de Asier Garitano
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Alfredo Del Castillo | 08-01-2018 | 15:22| 0
GRAF620. LEGANÉS (MADRID), 07/01/2018.- GRAF620. LEGANÉS (MADRID), 07/01/2018.- El entrenador del Leganés, Asier Garitano (i), y el de la Real Sociedad, Eusebio Sacristán (d), en la banda durante el partido de la 18ª jornada de la Liga que los dos equipos disputan en el estadio de Butarque, en Leganés (Madrid). EFE/ Víctor Lerena

El entrenador del Leganés, Asier Garitano (i), y el de la Real Sociedad, Eusebio Sacristán (d), en la banda durante el partido. EFE/ Víctor Lerena

La Real Sociedad iniciaba el primer encuentro del año en un campo muy difícil de puntuar y ante un rival muy poderoso en su feudo. Solo Getafe y Barça ganaron allí y se llevaron un punto el Atlético de de Madrid y el Girona. Este equipo pepinero entrenado por el guipuzcoano Asier Garitano se muestra muy fuerte en su casa porque tiene muy claro a lo que juega ya que él confeccionó una plantilla que conoce a las mil maravillas y saca un rendimiento brutal a jugadores que vienen de no ser muy titulares en otros equipos. Tiene un estilo de juego de pocos toques pero práctico, es un equipo rocoso, impenetrable defensivamente y veloz en contraataques. Están realizando una temporada hasta el momento para enmarcar, ante la Real perdían a dos futbolistas muy importantes el veloz Amrabat y al jugador de banda Zimanoski.

Comenzó el encuentro en una mañana fría y le costó mucho al equipo de Eusebio desarrollar su fútbol de toque y de continuidad ante un equipo pepinero que lo intentaba hacer fácil y colocaba a todos sus peones en función del potencial de jugadores  que tenía sobre el verde la Real Sociedad. En estos primeros treinta minutos lo que se vio fue la poca presencia de los dos equipos en las áreas rivales y como la Real Sociedad una y otra vez intentaba entrar por el costado derecho con un vendaval continuo como lo es Odriozola y con un Canales por delante muy activo y muy participativo en todo el juego ofensivo del conjunto txuri urdin. Es el fútbol un deporte de momentos y esos momentos, o los aprovechsa con máxima efectividad o esos momentos no vuelven y amigos fue como se los cuento. Los entrenados por Eusebio no aprovecharon los momentos de este primer acto entre el minuto treinta y cinco y el minuto cuarenta y cinco en sendas oportunidades de Illarra y Oyarzabal que respondió el portero Cuéllar con dos paradones fantásticos. Pero también debieron aprovechar el momento en que nadie paraba a Odriozola que entraba como cuchillo en mantequilla por el costado derecho siendo un torbellino para el desbordado Gumbau. En este periodo me sorprendió los cambios de posiciones de Prieto en la izquierda y Zuru en la derecha como medios puntas delante de Illarra los dos muy poco creativos y muy marcados por Rubén y por Eraso que los desconectaron. Sin más sobresaltos se llegó al final del los primeros cuarenta y cinco minutos.

En el segundo periodo Asier Garitano mueve ficha y mete al canario Omar Ramos en banda izquierda con la idea de tapar al activo Odriozola pasando Grabiel a jugar junto a Rubén y Eraso colocarse de medio punta para hacer sombra a Illarra. Este cambio táctico le salió perfecto ya que su equipo hasta el minuto sesenta es mejor que los donostiarras y tienen alguna ocasión de adelantarse en el marcador, como una de Zaldua que paró Rulli a bocajarro. En estos momentos Zuru y Prieto volvieron a sus puestos naturales y a partir del minuto sesenta y cinco la Real comienza a equilibrar el dominio de los jugadores de Garitano, aunque también pudo marcar Zaldua en un remate muy difícil que dio en el larguero de Rulli. Pero señores, en el minuto setenta y cinco apareció Llorente en un cruce, que hace falta y marca en el segundo palo Grabiel Pires ante la pasividad de la defensa y la mala salida de Rulli. Se ponía el partido donde querían los pepineros y aquí comienza el carrusel de cambios tanto individuales de jugadores como tácticos de los dos entrenadores. Eusebio mete a Juanmi, Bautista y Kevin y Garitano respondió: ¿qué tú juegas con dos puntas? Pues yo con tres centrales, cuatro medios, dos medios puntas y un solo punta, Guerrero.  Acertó de pleno y fue un muro defensivo impenetrable y como consecuencia de ello, con el gol de ventaja, se quedó con los tres puntos en juego ante una Real Sociedad que ofreció una pobre imagen en este periodo de tiempo. Fue muy desconocida en filosofía de juego en presencia en él área rival y con un punta que no tiro a gol en todo este segundo acto y, amigos, cuando esto sucede lo más habitual es que pierdas como así sucedió y gran culpa la tuvo un míster impresionante con una gran clase de táctica Asier Garitano.

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