Diario Vasco
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Hablemos de las pretemporadas
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Alfredo Del Castillo | 16-07-2017 | 19:01

La Real Sociedad ya está en pretemporada. El pasado lunes diez de julio, en las instalaciones de Zubieta (qué gozada de ciudad deportiva), tuvo lugar la primera toma de contacto de Eusebio y su cuadro técnico con sus jugadores. En concreto, con 23 de ellos: 20 de campo más 3 porteros. Aún faltan los internacionales, aunque poco a poco van llegando. Ahí están los casos de Rulli e Illarra. Solo falta que se incorpore Carlos Vela y que vuelvan de los pibes Odriozola y Oyarzabal después de su paso por el europeo Sub21. Además del fichaje estrella, el Belga Adnan Januzaj, que todavía tiene que mudarse a San Sebastián.

Y como en toda pretemporada hay futbolistas con lesiones por rozaduras, sobrecargas, roturas de fibras… Em el apartado médico, la Real no está libre de los malditos contratiempos. Ya están en la enfermería Willian José, Iñigo Martinez, Kako Sanz e Imanol Agirretxe, además de Carlos Martínez y Guridi, lesionados desde la temporada pasada. Pero también están en el verde de Zubieta los potrillos Sisniega, Gorosabel, Ujia, Ugarte, Arrieta, Guevara, Sangalli, Capilla, Merquelanz… Todos con unas ganas enormes y con unas caras de satisfacción increibles. Vamos, con ganas de comerse el mundo.

En una pretemporada el número de partidos a jugar y la categoría de los equipos a los que nos vamos a enfrentar es fundamental para conseguir arrancar la campaña en un estado fisico, técnico y táctico ideal. Para que, una vez comience la competición, los jugadores estén en el mejor nivel posible para jugar con plenas garantías de éxito.

Ha cambiado tanto este fútbol (fútbol-negocio) que Cuando yo entrenaba a equipos en una pretemporada, se notaba en el vestuario una cierta tensión en los jugadores. Esas miradas entre aquellos que eran competidores en un mismo puesto… Se les veía inquietos por ver qué plantel teníamos y, ante eso, comprobar las posibilidades de éxito. también estaban aquellos que decían «¡Con esta plantilla quedaremos entre los ocho primeros». Todo era alegría, competitividad sana, ilusión por objetivos, nerviosismo, inquietud, deseos.

Pero este este fútbol (fútbol-negocio) ha cambiado mucho. Ahora llegas a un vestuario con 36 jugadores y en los primeros días lo único que se oye es «Cuántos sobramos…», «Con cuántos de los que estamos no cuenta el míster…», «A mí me dijo el director deportivo que cuenta conmigo…», «Pues Pepito ya se fue al Marbella y me cuentan que los cedidos estamos de sobra…», «Yo sin minutos no me quedo…», «Yo el curso anterior me quedé mas tiempo fuera que dentro..», «Quiero jugar y aquí es muy complicado, así que si hay ofertas me voy…», «Si se me presenta es la oportunidad de mi vida y viene un grande y paga, yo no pierdo ese tren…», «El equipo está hecho del año anterior, así que sobramos muchos y eso se ve…», «Yo para quedarme y no jugar prefiero irme fuera…», «A mí que me paguen la ficha completa y que me dejen libre y así soy yo dueño de mis posibilidades…», «Aún me quedan dos años de contrato y yo no perdono un euro…», etc. Todo esto pasa en este fútbol-negocio de hoy y lo saben. Porque mi pregunta es esta: ¿un vestuario así está implicado y comprometido al cien por cien para el inicio de una competición tan exigente? Que venga el psicólogo y me lo explique.

El mercado cada vez se mueve menos. Primero por el tema económico. Luego, porque los equipos con menos recursos esperan oportunidades o cesiones de jugadores que en los equipos grandes suelen sobrar. Aunque también hay alguno al que si le pides un jugador te dice «Sí, te lo llevas, pero yo quiero a ese defensa tan bueno que tienes». Y así se llega a un entendimiento entre las direcciones deportivas o secretarias técnicas. Vamos que como siempre en este deporte, el pez grande se come al chico. Y así por los siglos de los siglos. Con o sin amén.

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