Diario Vasco
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Si Rulli no llega a tener una gran noche…
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Alfredo Del Castillo | 04-12-2017 | 10:07

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Los jugadores del Atlético celebran uno de los goles ante la Real Sociedad. EFE

La Real Sociedad se estrenaba en el Wanda en un momento delicado tras ser apeado de la Copa por el Lleida, un equipo de segunda B. Por orgullo y por amor propio sus futbolistas tenían que demostrar su verdadero potencial futbolístico. Y es que esta Real había iniciado el campeonato maravillando a todos, tanto por juego como por resultados. Pero amigos, se ha diluido como un azucarillo en una kupela de sidra. Además, ha perdido puntos con suma facilidad ante rivales que parecían no ser superiores, caso de Levante, Getafe, Las Palmas, Betis, Español y Girona.

Ante el Atlético Eusebio decidió colocar a Prieto de extremo derecho y a Zubeldia de mediocentro, mientras que Illarra y Zurutuza ocuparon la mediapunta. En la primera mitad, tanto la Real como los colchoneros compitieron de tú a tú. La primera ocasión la protagonizó Xabi Prieto al dejar un balón de oro a Willian, pero éste erró en el golpeo. Después fue Filipe Luis quien bajo palos despejó y alejó el peligro. Y en el minuto 29 Oyarzabal se internaba como una bala, encaraba a Oblak y éste, en su intento de buscar el balón, derribaba al txuriurdin. Penalti y gol de Willian José.

A pesar del gol, el Atlético nos metió el miedo en el cuerpo con un activo (pero fallón) Correa que se encontró con un Rulli espectacular. En el Wanda el meta argentino tuvo una gran noche y fue el mejor de todos. Sin embargo, ante un equipo entrenado por el Cholo y el Profe Ortega no te vale con competir solo 33 minutos, ya que lo haces ante un grupo batallador, intenso, constante y que no te deja maniobrar. Ellos realizan una presión asfixiante que hace que cada disputa del balón sea un reto. Sí, el partido se le puso muy cuesta arriba al Atlético, porque necesitaba mucha paciencia para poder superar el frontón de Eusebio. La Real, por su parte, defendió muy poco con la posesión y el control del juego con balón y así, sufrió, sí, pero se fue a los vestuarios por delante en el marcador.

En el segundo tiempo, el equipo colchonero salió a por todas, desbocado, incansable, intenso, luchador y con un amor propio brutal. Ante esta avalancha, la Real no pudo ni supo frenar el vendaval del conjunto madrileño. Porque, míster: si el rival está tan volcado en nuestro campo y nosotros estamos tan embotellados, con poner en liza a un futoblista con desborde y velocidad como Vela uno está más cerca del 0-2 que del 1-1. Pero no ocurrió y en el minuto 64 Filipe Luis puso las tablas en el marcador tras aprovechar una internada de Saúl hasta la línea de fondo.
Simeone no se conformó con el empate y metió a Torres y Carrasco. El técnico argentino iba a por todas y los cambios terminaron por descontrolar a la Real. Sí, Prieto tuvo la suya, pero el equipo local se mostró muy superior a una Real sin su juguete, el balón. Así, los rojiblancos entraron por ambos costados con mucha facilidad ante una defensa realista frágil. Y en en un cambio de orientación a Kevin le cogieron la espalda y Griezmann no dudó en marcar tras aprovechar un centro envenenado. Gol del Atlético en el minuto 88. Fue entonces cuando entró Vela a buscar el empate. Un poco tarde, ¿no les parece? El choque lo ganó el equipo más intenso, el más eficaz, el que mejor movió a sus peones. Y, claro, si tienes a Griezmann muchísimo mejor. Y es que el conjunto colchonero venció a pesar de encontrar en Rulli un auténtico frontón; sin él, el resultado hubiera sido escandaloso.

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