Diario Vasco
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Fecha: enero 28, 2018
La fragilidad defensiva y el cambio de sistema nos hundió
Alfredo Del Castillo 28-01-2018 | 12:20 | 0

El centrocampista de la Real Sociedad Xabi Prieto (i) lucha el balón con Manu Trigueros, centrocampista del Villarreal EFE/ Domenech Castelló

El centrocampista de la Real Sociedad Xabi Prieto (i) lucha el balón con Manu Trigueros, centrocampista del Villarreal EFE/ Domenech Castelló

En el Madrigal se esperaba un partido igualado y un cambio de plan por parte del míster de la Seca ya que de los últimos nueve puntos posibles no se sumaron ninguno al perder ante Leganés, Barca y Celta de Vigo en nuestro feudo. Cuando vimos la alineación nuestra primera sorpresa fue la suplencia de Gero Rulli y la titularidad por vez primera en liga de Toño Ramírez. Al ver a tres centrales pensé en Iñigo de lateral, pero cuando comienza a rodar el balón veo el siguiente dibujo táctico: Toño en portería; línea de tres centrales con Llorente a la derecha, Navas de libero en el centro y en la izquierda Iñigo; delante, de carril derecho, Odriozola con Illarra y Zubelida de medios centros y carril zurdo para Januzaj más perdido que Heidi en Lanzarote. Delante dos medios puntas con Pietro por la derecha y Oyarzabal por la izquiedar y finalmente, en punta Willian José.

Muy destapados atrás, no por los tres centrales, si no por el carril de un continuamente desbordado Januzaj, más los tres centrales muy desajustados y muy dubitativos y con una paupérrima  colocación. Todo lo contado fue así, es decir, un auténtico coladero.

El conjunto de Calleja solo necesitó de cuatro minutos para inaugurar su cuenta goleadora en un córner que remató en la misma cara de un despistado Navas, el central amarillo Víctor Ruiz.

Este gol dejo tocada a la Real y al parecer hoy era el día de los regalos. En el minuto 16 de la primera parte, Navas tonteó con un balón y le dio un pase mortal a su portero Toño. Éste se quitó el muerto como pudo dejando en bandeja el balón a Samu Castillejo, que de sutil pase asistió a Fornals y sólo ante portería marca el segundo gol del partido.

En esos momentos hacemos aguas por todos los sitios y tres minutos más tarde, en una pérdida de balón a la contra, el colombiano Bacca se hace un autopase largo ante Toño y marca el tercero. Más efectividad imposible: tres tiros, tres goles. En veinte minutos nos metieron todo lo que generaron.

Nada le salía bien al míster de la Seca. Ni el cambio de sistema ni el cambio de guardameta en esos momentos, pero encontró un hilo de recuperación en una falta lateral ejecutada por Illarra que con la coronilla Llorente la pone en las redes de Asenjo. Nos acercamos en el marcador en el minuto veinte y tres, pero esa reacción que te da un gol no se vio por ningún sitio.

En otro error de Januzaj, Castillejo lo aprovecha y, con un golpeo espectacular, cuela la bola en el palo largo de un Toño que no se creía lo que estaba sucediendo. Era el minuto treinta y tres y en el marcador un sonrojante 4-1. La primera parte acabó con una Real que aguantaba como podía el chaparrón.

Tras la vuelta de vestuarios, más de lo mismo. Mismo sistema y mismas intenciones. La Real, herida en el orgullo, tiene su mejor momento desde el minuto 46 al minuto 70 de este tiempo. Llegó el gol de Willian José, de un gran zurdazo desde fuera del área, que tras pegar en Bonera se coló junto al poste izquierdo de Asenjo. Ante este gol, un inoperante Villarreal jugó a verlas venir y a dormir el partido, pero aparece Odriozola y con sus cabalgadas por el costado derecho pone en peligro constantemente el marco de los del Madrigal. Calleja se dio cuenta y le colocó de tapón a Chevichev que, con solo estar en la zona de influencia del carrilero realista, lo va frenando como puede.

Pudo llegar el quinto en un paradón de Toño a tiro de Unal. Pero en esos momentos el Villarreal vivía de las rentas, aunque también es verdad que sufrió más de lo esperado. La Real Sociedad como casi siempre terminó con un veinte por ciento más de posesión que su rival y con los tres cambios realizados Canales, Guridi y Agirretxe.

En este encuentro la variante táctica no dio resultado ya que al equipo le costó desarrollarla y al encajar tres goles en veinte minutos con una fragilidad pasmosa y un desorden total, el equipo de Calleja aprovechó su momento y luego vivió de las rentas. Esto también es fútbol con tres puntos que le saben a gloria a los jugadores amarillos.

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