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Alfredo Del Castillo

Desde mi banquillo

Chacho, chacho, este equipo me tiene amargado

 

esLa Real Sociedad de Eusebio Sacristan afrontó este jueves por la noche la ida de los octavos de final de la Liga Europea ante el Salzburgo. Lo hizo con la idea de borrar la mala imagen del estadio Bernabéu, más la mala racha de resultados en liga y el varapalo de la Copa del Rey. En una semana de partido liga Europea y liga Santander estábamos pendientes de la alineación del mister de la Seca y nos dimos cuentade  que cambió el sistema y varios jugadores, es decir la Real, de inicio sale con Rulli en portería línea de cuatro: Odriozola, Llorente, Hector Moreno, Kevin, delante de ellos Zubeldia, más adelante escalonado Illarra, derecha Oyarzabal, izquierda Prieto, y en punta de ataque Bautista y Juanmi, donde defensivamente uno de los dos puntas busca al pivote defensivo del conjunto rival en este caso Samassek, es decir dibujo 1-4-1-3-2. El mister cambia su dibujo pero no su filosofía de juego de posesión y continuidad.

Comenzó fuerte la Real porque desde el pitido inicial se vio la motivación y los deseos de los jugadores locales. Con un empuje brutal se fueron a por el marco de Walke, pero el equipo austriaco muy ordenado, muy junto entre líneas, muy bien situado sobre el verde y con una idea clara de juego, fue un rival difícil de jugarle. Ante la avalancha de juego ofensivo de los Txuri Urdiñak con oportunidades para Hector Moreno y Xabi Prieto de cabeza, que paró el portero de los Red Bulll. Ellos tanto en la presión en inicio de jugada como  a la contra, tanto en velocidad como en paredes, dejaron en evidencia la velocidad de Llorente y Moreno, y se tuvo que emplear a fondo el portero Rulli para desbaratar los dos remates del central Ramalho y del punta Hwang. Se vio en poco tiempo que el equipo austriaco tenía muy bien estudiado al rival y sabía perfectamente cómo hacerle daño. Si no es por los dos manos a manos de Rulli estábamos hablando de otra cosa. Hasta que llegó el minuto 26, y en un córner que ejecuta a pierna cambiada Ulmer, y con Rulli en el primer palo, el balón va a ese lugar. El portero sin poder saltar en carrera con su puño hace ucha y detrás de él un sorprendido Oyarzabal con su cabeza mete el balón en las redes donostiarras. Qué error de bulto de un portero en un momento de inseguridad y descontrol de su área de meta. Desde ese momento se ve un equipo que con el cambio de sistema y con los nervios a flor de piel es un cúmulo de errores continuados y no da una a derechas. Pero con más corazón que con cabeza el equipo saca ese amor propio, y tanto Bautista como luego Juanmi, están a punto de empatar en dos remates muy seguidos que desvía el portero Walter y el defensa Ramalho. Era el minuto 37 de este tiempo. Más tarde volvieron a aflorar los nervios en un rifi rafe entre él punta Hwang y Oyarzabal en la línea de gol de Rulli. Con un equipo desquiciado por el resultado termina este primer acto.

El segundo tiempo comienza con una Real Sociedad más acorde al estilo y dibujo de Eusebio. Cambia a Januzaj por el atacante Juanmi y pasa a jugar su clásico 1-4-1-4-1. Con los cuatro de atrás y portero, y con Zubeldia de medio centro, dos médios puntas, Illarra y Prieto por dentro ,por afuera Oyarzabal y Junuzaj muy activo, y arriba del todo Bautista. Pero le cuesta mucho al equipo entrar en juego por la buena colocación del Salzburgo en el terreno de juego y el peligro a la contra por la velocidad de sus futbolistas. A esto hay que añadir el control de un gran Samassek en la zona ancha. Pero en una jugada por el lado de un espectacular otra vez Odriozola éste se inventa un Cañete y de fuerte golpeo marca la igualada en el minuto 56. Es desde ese momento cuando un hábil Januzaj intenta llevar la iniciativa en el juego por su costado izquierdo, aunque se invierten los puestos y en un centro de Oyarzabal el belga de un gran cabezazo lo estrella en el larguero. Sale Agirretxe, se va Bautista, y es a Imanol que se marchaba por el centro y es derribado por el central Caleta-Car. La falta la lanza Januzaj. Se separa la barrera y entre dos jugadores pasa el balón que se aloja en el portal de Walker en un error de cadetes. Júbilo y subidon. Se la da la vuelta al partido y aún quedan catorce minutos. Mueve ficha el mister foráneo y mete más velocidad. Es el jugador saliente Minamino el que con un tiro raso de zurda nos pone el corazón en un puño. En esos momentos de juego nos faltó el oficio de enfriar el partido, ya que en un despiste defensivo de un buen Januzaj en ataque, el lateral derecho Lainer entró como cuchillo en mantequilla por su costado y pasa al revoltoso Minamino, que con un toque sutil coloca el balón por debajo del pie de Atitz y del cuerpo de Rulli. Jarro de agua fría en el minuto 93. Si ese momento en el que el aficionado se va con lo último que vio y ese aficionado canarío que en su casa vio el partido por la tele y esta mañana en su estanco El Paso, cuando fui a compar el periódico me dijo en tono canarío, “Chacho, Chacho este equipo me tiene amargado”. Y es la pura realidad no nos sale nada.

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Sobre el autor

Entrenador de fútbol y tinerfeño. Ha pasado por multitud de banquillos guipuzcoanos, entrenando a equipos como el Lagun Onak, Beasain o Real Unión, entre otros, antes de recalar en la Real Sociedad en 2001. En el club txuri urdin estuvo nueve temporadas en varias fuciones, como la de ayudante de Periko Alonso o de Gonzalo Arconada.

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