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Categoría: Real Sociedad
Muy superiores con un estelar Canales

canales2Ruido y más ruido era lo que rodeaba la visita del Levante al estadio de Anoeta a raíz del sopapo sufrido ante el Salzburgo. Lo único importante era ganar ante un Levante que tenía su peligro por todo lo que se jugaba. En caso de victoria, los de Eusebio podían colocar una primera piedra en su intención de revertir la dinámica en la que había entrado el equipo en las últimas semanas.

Tras una semana corta y de cargas de trabajo (por lo de jugar tres partidos), el míster de La Seca salió de inicio con Rulli, una línea de cuatro en defensa muy fresca (Odriozola, Aritz, Navas y De la Bella), la joya de la corona en el centro del campo (Illarra, Prieto y Zurutuza, intocables para Eusebio) y en ataque con Oyarzabal por la derecha, Juanmi haciendo diagonales por la izquierda y Agirretxe como único punta.

Nada más dar comienzo el partido, enseguida nos dimos cuenta de que el equipo levantino se colocaba sobre el verde con línea de cuatro zonal en defensa, centro del campo con cinco jugadores y Pazzini como único atacante. Su idea era esperar a una pérdida de balón o un robo para salir a la contra. Sin embargo, el Levante se encontró una Real muy enchufada que ejecutaba sus ataques especialmente por banda derecha, con una gran participación de Odriozola, Prieto y Oyarzabal. Así, en el minuto 8 el colegiado vio un agarrón dentro del área levantina y para sorpresa de todos señaló los once metros. Xabi Prieto lanzó con el interior… y se lesionó. Seguro que se trata de una roturita de fibras por sus gestos de dolor en el aductor. En su lugar entró Canales, que se convirtió en el mejor sobre el verde. El cántabro tuvo una participación brutal en los dos siguientes goles… y el tercero es digno de mostrarse a los niños de las escuelas de fútbol.

En Anoeta se vio un Levante tan lamentable que no tiró a gol en todo este primer acto. De hecho, Muñiz esperó a realizar los cambios cuando ya estaba con dos goles de desventaja. Sí, metió más mordiente y dinamita en ataque con la incorporación de Roger, Rochina y Boateng. Sin embargo, no hubo reacción posible. Y es que la Real -con un Canales en plan director del juego- se mostró muy enchufada en todas las labores del equipo, tanto ofensivas como defensivas. Y sí, merece la pena comentar la jugada mágica de Canales. En un lance del juego, el cántabro recibió un pase de Oyarzabal y se tiró al suelo a recogerlo. No conforme con ello, realizó dos fintas y dos regates para cruzar el balón al palo largo de Oier y marcar. ¡Qué golazo, madre mía! Un gol de pañuelos y vuelta al campo. Desde ese momento, el jugador santanderino jugó, toco, dirigió y se recreó. Y alrededor de él sus compañeros bailaron bajo su batuta.

Golpe de autoridad de una Real que quiere encontrar esa regularidad que viene buscando desde la cuarta jornada de liga y que de momento no había encontrado. Eso sí, con el rendimiento mostrado ante el Levante estamos muy cerca de encontrarla. El siguiente reto en liga es ganar al Valencia en su feudo, en Mestalla… sin olvidarnos del partido en tierras austríacas. Sí, la Real es mejor y si lo demuestra en el césped, pasará la eliminatoria. Ya saben el camino: ser muchísimo más regulares.

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Falta de concentración, pasividad… y a un punto del Alavés

Bautista disputa un balón ante Varane. EFE

Bautista disputa un balón ante Varane. EFE

Real Madrid y Real Sociedad reeditaron en el Bernabéu uno de los clásicos de la Liga Santander, un encuentro que se ha vuelto a retomar tras el paréntesis motivado por la ausencia del conjunto donostierra en la máxima categoría. Un partido en el templo del fútbol no es un choque cualquiera y eso lo sabían los entrenados por Eusebio. Además, el equipo merengue llegaba tras haber dejado escapar de su estadio la friolera de 13 puntos (3 derrotas y 2 empates) y con un público de uñas tras el empate en el campo del Levante.

Eusebio Sacristán se encontró con la mala noticia de la (maldita) lesión de su referente en punta, Willian José. Por ello, el de La Seca optó por convocar a 20 jugadores. Míster, lo tenía fácil. Sin ser ventajista, cabe decir que lo que funciona no se cambia. Sé que se caía su jugador referencial, pero esto lo arregla con los mismos que jugaron ante el Deportivo y con un jugador de perfil parecido al brasileño: Imanol Agirretxe. Sin embargo, Eusebio colocó a Juanmi en punta, con Canales y Oyarzabal en banda, con Illarra más retrasado y Zurutuza recién salido de una lesión. ¿Resultado? El equipo se desplomó como un castillo de naipes. En un encuentro ante un rival de tanto nivel no se puede tener una falta de concentración tan lamentable. Y es que a los 40 segundos, en el primer centro al corazón del área realista, Lucas Vázquez remató en él área chica para hacer el primer gol. Además, los futbolistas de la Real en banda se mostraron muy pasivos ante un conjunto blanco que se caracteriza por el gran recorrido de sus bandas, tanto en la derecha (Carvajal-Lucas Vázquez) como en la izquierda (Marcelo-Asensio).

Fuimos un coladero de tal magnitud que nos metieron cuatro en esta primera mitad… más dos tiros que se estrellaron en el palo. Los futbolistas de la Real se miraban como pensando: nos entran por todos los lados, nos ganan todos los duelos nos están dando un repaso de los grandes, son un rodillo, nos va a caer la del pulpo… y ante esta avalancha solo hacemos tres faltas. Fuimos unas madres y no tiramos a gol en todo este primer acto. O dicho de otra forma, competimos con armas de fogueo y con un rendimiento tan ridiculo que el público del Bernabéu no reconoció a esta Real, un equipo triste, ramplón, sin espíritu, sin alma, sin gol, sin jugadores comprometidos e implicados. El primer acto de partido resulto soporífero. Y eso que sólo nos metieron cuatro, porque por ocasiones merengues…

En el segundo acto el equipo de Zidane se dejó llevar con un marcador tan favorable. Bajó el ritmo y pensó más en su competición estrella, sí, la Champions League. De ahí que el partido se enfrió. Y entonces Bautista aprovechó para marcar un buen gol. Pero Cristiano, que nos tiene cogida la medida con 15 goles en 7 partidos, volvía a ampliar la ventaja local tras aprovechar un error de Rulli en el despeje para marcar. Posteriormente, la Real maquillaba la goleada con un gol de Illarra, quien aprovechaba un descontrol defensivo. Y gracias a que Cristiano y Benzema no acertaron en sendas ocasiones claras de gol… Ahí murió un partido en el que los de Eusebio dieron una pésima imagen. Compitiendo de esta manera, miraremos más para los puestos de abajo que para los que se pusieron como reto a comienzos de temporada. Así que, atentitos. Porque solo estamos a un punto del Alavés.

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Baño de goles

La Real Sociedad y el Deportivo se enfrentaban en un partido de necesitados. Para los de Eusebio en el puesto quince y con solo veintitrés puntos y recibiendo la friolera de cuarenta goles en su contra tras las primeras veintiún jornada de liga, con el añadido del bombazo informativo de la fuga de Iñigo Martínez al eterno rival, era un partido de ganarlo sí o sí .

Eusebio Sacristán apuesta por una alineación más reconocible y por un dibujo más adecuado a su filosofía y estilo de juego con Rulli en portería, entra de titular Aritz y se va al lateral zurdo De la Bella para cerrar ese grifo que perdía y era un coladero, los tres del medio Zubeldia, Prieto, Illarra muy natural y arriba el control de Oyarzabal más el juego de espaldas y abastecedor de Willian y la pillería y fantásticas diagonales de Juanmi.

Comenzó el encuentro con una Real muy mentalizada de lo que se estaban jugando y sabedores de que solo se había ganado un partido de los últimos once encuentros oficiales disputados y ante estas circunstancias el dominio fue total desde el minuto dos con un tiro de Oyarzabal junto al poste hasta llegar el gol de Willian José en una fantástica jugada de Zubeldia que filtra un pase a diagonal de Juanmi y este en un gran pase a Willian José, que se separa de las marcas de Albentosa y Bóveda, consigue el primer tanto realista. Pero hay unos minutos del encuentro que son los que van desde el minuto ocho hasta el gol marcado por la Real que se ven dos equipos temerosos, que bajan el ritmo. Hay control del juego por parte txuri-urdin, pero con pocas ocasiones de gol de cara a las dos porterías. Así nos fuimos a vestuarios.

En el túnel de vestuarios, antes de salir al verde de Anoeta, hay una palabras de Raúl Navas que envía a sus compañeros: “que no nos pase lo que nos pasa en las segundas partes que nos venimos abajo sin saber porqué, atentos y a mantener el ritmo alto de partido”. Parece que el mensaje caló en los compañeros.  En el minuto cuarenta y seis, Odriozola lanzó un tiro a bocajarro que desvío Rubén a córner, más un tiro al poste de Prieto. Era un vendaval la Real en estos minutos de juego ante un Deportivo muy inoperante. El Dépor era ese equipo que comenta todo el graderío que  huele a segunda división y tanto fue así que ante un conjunto muy ambicioso y muy metalizado en conseguir la victoria le fueron cayendo poco a poco gol tras gol ante un portero y una defensa que hacía aguas por todos los sitios del campo.  Y que den gracias a que solo se llevaron una manita porque ocasiones para conseguir una goleada de escándalo las tuvieron los entrenados por Eusebio que viendo lo cómodo del marcador metió solo unos minutos a los canteranos Guridi y Agirretxe, que fue el que de una sutil vaselina le aguanta bien el portero Rubén que desvía e Illarra solo tiene que empujar el balón a la red haciendo el quinto gol del partido.

Fue tal el baño de goles y juego de la Real Sociedad ante un inoperante y hundido Deportivo que tanto su entrenador Cristóbal como su delantero Lucas Pérez salieron con manifestaciones de este índole:” hay que pedir perdón a la afición no dimos un pase correcto en todo el partido, hacerlo peor que hoy es imposible”. “Lo que siento es vergüenza”, comenzó el delantero.

Contundente victoria de un equipo que barrió del campo a un rival que se hunde en los puestos de descenso sin ofrecer una reacción adecuada de un equipo de la Liga Santander, y una Real Sociedad que respira más tranquila a la espera del próximo gran escenario, sí, ese del miedo escénico; el Bernabéu, pero para coger seguridad y confianza, baño de goles

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La fragilidad defensiva y el cambio de sistema nos hundió

El centrocampista de la Real Sociedad Xabi Prieto (i) lucha el balón con Manu Trigueros, centrocampista del Villarreal EFE/ Domenech Castelló

El centrocampista de la Real Sociedad Xabi Prieto (i) lucha el balón con Manu Trigueros, centrocampista del Villarreal EFE/ Domenech Castelló

En el Madrigal se esperaba un partido igualado y un cambio de plan por parte del míster de la Seca ya que de los últimos nueve puntos posibles no se sumaron ninguno al perder ante Leganés, Barca y Celta de Vigo en nuestro feudo. Cuando vimos la alineación nuestra primera sorpresa fue la suplencia de Gero Rulli y la titularidad por vez primera en liga de Toño Ramírez. Al ver a tres centrales pensé en Iñigo de lateral, pero cuando comienza a rodar el balón veo el siguiente dibujo táctico: Toño en portería; línea de tres centrales con Llorente a la derecha, Navas de libero en el centro y en la izquierda Iñigo; delante, de carril derecho, Odriozola con Illarra y Zubelida de medios centros y carril zurdo para Januzaj más perdido que Heidi en Lanzarote. Delante dos medios puntas con Pietro por la derecha y Oyarzabal por la izquiedar y finalmente, en punta Willian José.

Muy destapados atrás, no por los tres centrales, si no por el carril de un continuamente desbordado Januzaj, más los tres centrales muy desajustados y muy dubitativos y con una paupérrima  colocación. Todo lo contado fue así, es decir, un auténtico coladero.

El conjunto de Calleja solo necesitó de cuatro minutos para inaugurar su cuenta goleadora en un córner que remató en la misma cara de un despistado Navas, el central amarillo Víctor Ruiz.

Este gol dejo tocada a la Real y al parecer hoy era el día de los regalos. En el minuto 16 de la primera parte, Navas tonteó con un balón y le dio un pase mortal a su portero Toño. Éste se quitó el muerto como pudo dejando en bandeja el balón a Samu Castillejo, que de sutil pase asistió a Fornals y sólo ante portería marca el segundo gol del partido.

En esos momentos hacemos aguas por todos los sitios y tres minutos más tarde, en una pérdida de balón a la contra, el colombiano Bacca se hace un autopase largo ante Toño y marca el tercero. Más efectividad imposible: tres tiros, tres goles. En veinte minutos nos metieron todo lo que generaron.

Nada le salía bien al míster de la Seca. Ni el cambio de sistema ni el cambio de guardameta en esos momentos, pero encontró un hilo de recuperación en una falta lateral ejecutada por Illarra que con la coronilla Llorente la pone en las redes de Asenjo. Nos acercamos en el marcador en el minuto veinte y tres, pero esa reacción que te da un gol no se vio por ningún sitio.

En otro error de Januzaj, Castillejo lo aprovecha y, con un golpeo espectacular, cuela la bola en el palo largo de un Toño que no se creía lo que estaba sucediendo. Era el minuto treinta y tres y en el marcador un sonrojante 4-1. La primera parte acabó con una Real que aguantaba como podía el chaparrón.

Tras la vuelta de vestuarios, más de lo mismo. Mismo sistema y mismas intenciones. La Real, herida en el orgullo, tiene su mejor momento desde el minuto 46 al minuto 70 de este tiempo. Llegó el gol de Willian José, de un gran zurdazo desde fuera del área, que tras pegar en Bonera se coló junto al poste izquierdo de Asenjo. Ante este gol, un inoperante Villarreal jugó a verlas venir y a dormir el partido, pero aparece Odriozola y con sus cabalgadas por el costado derecho pone en peligro constantemente el marco de los del Madrigal. Calleja se dio cuenta y le colocó de tapón a Chevichev que, con solo estar en la zona de influencia del carrilero realista, lo va frenando como puede.

Pudo llegar el quinto en un paradón de Toño a tiro de Unal. Pero en esos momentos el Villarreal vivía de las rentas, aunque también es verdad que sufrió más de lo esperado. La Real Sociedad como casi siempre terminó con un veinte por ciento más de posesión que su rival y con los tres cambios realizados Canales, Guridi y Agirretxe.

En este encuentro la variante táctica no dio resultado ya que al equipo le costó desarrollarla y al encajar tres goles en veinte minutos con una fragilidad pasmosa y un desorden total, el equipo de Calleja aprovechó su momento y luego vivió de las rentas. Esto también es fútbol con tres puntos que le saben a gloria a los jugadores amarillos.

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Más de lo mismo: Posesión sí, pero inoperantes en ataque

Real Sociedad vs celta-21.1.18-Donosti-Fotos José María López

Real Sociedad vs celta-21.1.18-Donosti-Fotos José María López

La Real Sociedad y el Celta de Vigo eran dos equipos a los que sus entrenadores les gustaser protagonistas desde la posesión del balón para después buscar la ocasión y el momento de ser eficaces de cara al marco rival. Es una metodología de trabajo en la que ambos entrenadores se han formado con este formato de juego en la Masia, donde uno y el otro han aprendido de Cruyff y de Pep Guardiola o Luis Enrique. Queda claro que los dos adoran el balón y su continuidad en el juego.

La dificultad que estaba teniendo el equipo de Eusebio para ganar los partidos de Liga y Copa asoma de nuevo porque es verdad que de los últimos nueve encuentros oficiales jugados solo se le ganó al Sevilla. El resto de encuentros son empates y partidos perdidos. Cuando aparece esta dinámica, el conjunto se cae como un castillo de naipes y se desploma en la clasificación a los puestos  donde no te juegas nada y todo esto con un componentes de errores defensivos muy groseros y alarmantes.

Comenzó el encuentro con una Real muy enchufada y muy metida en el partido y sabiendo que cuando no era poseedora del balón tenía que realizar una presión muy alta al inicio de salida de balón del equipo Gallego. Así, después del robo estaba más cerca del área del meta Rubén Blanco y con esta táctica la defensa estaría muy adelantada y las líneas muy juntas para realizar continuas ayudas. El guión fue de muchos ataques por el costado de un activo y muy en forma Sergio Canales y la velocidad endiablada de un imparable Odriozola, donde el medio de banda Sisto nunca pudo pararlo. Se puso el partido de cara. A los nueve minutos, con un centro desde ese activo costado y un remate con despegue vuelo y contacto de un poderoso Willian José, gran gol robándole la cartera a Hugo Mallo. Pero, por lado, estaba un jugador que a espaldas de un débil Kevin nos hacía mucho daño y ese futbolista era un talentoso Iago Aspas, que se movía como pez en el agua entre líneas y llevaba todo el juego de ataque de los entrenados por Unzué. En un cambio de orientación sorprende desde atrás Hugo Mallo y Juanmi, a escondidas, mete el brazo y lo caza el juez de banda penalty que marca con habilidad y sangre fría. En esos momentos es un partido de alternativas y de ida y vuelta a ambas porterías. Y en otra entrada. por el costado derecho. donde se hacía todo el daño, Sergi Gomez derriba a Zubeldia y Mateu la Hoz decreta el penalty. Lo lanza a romper Willian a José y lo estrella contra el larguero. Poco después es Rulli quien para con el pie un mano a mano con Sisto. Terminó este periodo con un córner que desvió a su propio marco Wass y despejó con ambos puños el portero Rubén. No hubo tiempo para nada más y así nos fuimos al vestuario.

El segundo acto comenzó con una insultante posesión del balón del equipo de Eusebio, pero ese dominio siempre terminaba en el balcón del área del conjunto gallego que, con una defensa rocosa y muy implicada en tareas defensivas, despejaba una y otra vez las llegadas del equipo donostiarra. Ante este dominio las oportunidades de gol brillaron por su ausencia ante el marco de Rubén. Fueron casi veinticinco minutos de dominio ante un equipo que apostó por repliegue y contra con tres líneas de juego muy juntas y muy difíciles de superar. Pero amigos esto es fútbol: setenta y tres minutos de juego, falta que acaba en córner y de ese saque de esquina,  Maxi Gomes, con la sorprendente marca de Zubeldia, marca el segundo gol del encuentro. Ante esta situación mueve ficha Eusebio y quita a Canales, Juanmi y Prieto por Oyarzabal, Januzaj y Imanol Agirretxe, que juega de medio derecho entrando desde atrás por sorpresa ante la poblada defensa que montó Unzué.

Estos cambios no mejoraron para nada al equipo, es decir, se notó mucho la ausencia de Canales y la pillería en él área de Juanmi. Conclusión: Eusebio no acertó con los cambios y tanto fue así que los gallegos, con solo dos llegadas a las proximidades de Rulli, marcaron el gol del triunfo. Saltó como un resorte Unzué y colocó una línea de cinco en el fondo con Cabral en el eje de la zaga en plan líder y a partir de ese momento el muro fue de cemento armado porque la Real Sociedad no tiró entre los tres palos en todo estos cuarenta y ocho minutos de juego. Y cuando esto sucede y la efectividad es cero patatero el conjunto más eficaz se lleva los tres puntos en juego. Triste sí, muy triste, pero este fútbol es así y Unzué cambió la posesión por la defensa impenetrable y se llevó tres puntos de oro ante una a Real inoperante en ataque.

 

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Eusebio sorprendió con la alineación… pero no sirvió

real-desinflaEl Barcelona de las últimas siete temporadas sólo había ganado en Anoeta en la campaña 06/07 por 0-2. Sí, fue ese equipo de Pep Guardiola que con sus rotaciones por compromisos europeos dejó hasta cinco titulares fuera; después ocuparon el banquillo Tito Vilanova (dep), el Tata Martino y Luis Enrique. Pero este Barça de Valverde llegaba a Donostia con la mosca detrás de la oreja; es un equipo que no regala nada y su entrenador era sabedor de una gran realidad: en Anoeta, o sales con todo o te vas a tierras catalanas sin tres puntos y con una primera derrota en la jornada 19.

En el otro lado, la Real Sociedad está fuera de la Copa y su trayectoria en la liga Santander era muy irregular. De hecho, de los últimos 45 puntos solo ha sumado 14. Y cuando sucede esto se le niega credibilidad a una filosofía, a un estilo, a un sistema de juego, a una idea de juego. Porque, nos guste o no, en esta competición mandan unos resultados que son implacables. Esto es más viejo que el drago milenario de mi pueblo, Icod de los Vinos: si tú equipo no gana, te llames como te llames, el runrún está presente en todas las esquinas futboleras, con frecuentes dimes y diretes que salpican a todos los componentes de la plantilla y el cuadro técnico.

Urgía ganar un partido y el reto era muy complicado, ya que el rival era el imbatido Barcelona de Valverde. Sin embargo, el míster de la Seca nos sorprendió con la alineación y el equipo protagonizó una impresionante primera parte con una alternancia de presión alta al inicio de jugada. Y, si el rival superaba esa presión, el repliegue era muy bien ejecutado y muy bien coordinado. Además, neutralizaron a Messi y a Suárez de forma magistral en un buen planteamiento táctico de Eusebio.

Vimos a un Canales impresionante, que con sus largas diagonales y asistencias se convirtió en un torbellino para la defensa azulgrana. A ello hay que unir la movilidad de un Juanmi que tirando diagonales y desmarques volvió loco a Sergi Roberto. Sin embargo, hay un futbolista que cuando está se nota, y ése no es otro que David Zurutuza. El txuri-urdin realizó una primera parte espectacular, dando  equilibrio y repartiendo juego a diestro y siniestro ante el 1-4-1-3-2 del Barcelona. De hecho, los culés fueron muy fuertes por dentro pero por fuera resultaron muy vulnerables. Sobre todo por el costado de André Gomes, que nunca pudo defensivamente con un imparable Odriozola. Desde ese mismo costado llegó el primer y segundo gol del partido, con sendos pases (magistrales) de Prieto y Canales, rematados con un poco de fortuna por Willian José y Juamni. Por parte del líder, solo destacar algunas acciones aisladas por la banda de Sergi Roberto, un rechace de Kevin contra su propia portería o dos acciones de Suárez que Rulli abortó con autoridad. Pero, ante tanto talento, nunca puedes estar tranquilo y en un desmarque por la derecha Luis Suárez la puso para que Paulinho marcara ante un blando Kevin y metiera a su equipo en el partido.

En este espectacular primer acto, la Real Sociedad se mostró muy superior a todo un líder como el Barcelona y mucha culpa de ello la tuvo el planteamiento táctico de Eusebio, ya que los culés no fueron los de las grandes ocasiones. Hubo un gol legal anulado a la Real y que debió subir al marcador, ya que no hay falta de Zurutuza sobre Rakitic y Willian José llegó a marcar tras pegar el balón en Vermaelen.

A la vuelta de vestuarios, el conjunto culé se dejó ver poco a poco y su superioridad física, unida al talento que atesoran sus futbolistas, dejaron a los realistas desconectados y obligados a cambiar de plan. Y es que el líder se adueñó del balón y el control del juego y ante esta circunstancia no quedaba otra que defender. Eso sí, hay veces que si defiendes dando al contrario unos centímetros de ventaja éste te mata. Y eso ocurrió en una galopada de Sergi Roberto, quien combinó con Messi y éste la puso corta para Luis Suárez, quien golpeó sutilmente el balón lejos del alcance de Rulli. Minuto 50 y tablas en el marcador… pero los de Eusebio no volvieron a ser los mismos del primer acto. Y tras un error grosero de Rulli en el saque de meta, Vermaelen despejó el esférico asistiendo a Luis Suárez, quien no perdonó. La afición donostiarra se quedó congelada con el 2-3. Y más tarde le tocó el turno a Leo Messi, quien en un magistral lanzamiento de falta, marcaba el cuarto. Fue un golpeo tan impresionante que superó el salto de Willian José y Oyarzabal y se coló ante la mirada de un Rulli que se quedó anclado y sin capacidad de reacción. De ahí, el debate de si era parable o no: en mi opinión, aún tirándose, Rulli no hubiera llegado.

En este segundo periodo el Barcelona fue muy superior. Quedó muy claro que para ganar estos partidos no te vale solo con un tiempo, habida cuenta del talento y la calidad individual de estos futbolistas, una máquina de ganar partidos. Y si no, que se lo digan a una Real Sociedad que se desplomó en un segundo acto para olvidar.

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