Días sin fumar. Aprender a vivir sin humo (Actualidad)
Domingo, 18/11/2007
NO EMPIEZO DE CERO
No voy a empezar de cero, no lo considero como que he vuelto a fumar, absolutamente para nada. A ver, lo cuento.
En total, lo que fumado estos días (sí, lo confieso, al día siguiente también pegué unas caladas) ha sido: 5 caladas a dos porros y tres caladas a cigarrillos.
Las caladas de los cigarrillos me supieron a cuerno quemado. Me dejaron un sabor en la boca completamente asqueroso. Aggggg. Vamos, que no es que no ponga la mano en el fuego por no volver a fumar, pero ... no me quedaron muchas ganas. Puag, me supo fatal.
Y ... las caladas de los porros. Pues al día siguiente, dí dos caladas, que esas sí me supieron a gloria (tengo que aclarar que era maria, el costo no me ha gustado nunca, y que estaban liados solo con maria, no llevaban tabaco); pero a la tercera calada mi garganta se cerró y no había manera de abrirla para que pasara el humo, jajaja ajajajajaja. Di otro par de caladas, pero ya sin tragar. Fueron más por hacer que por otra cosa. Así que mi propio cuerpo se negó a seguir fumando. Si es que es más listo él que el hambre, ja ajajaja.
No he vuelto a fumar. Ni tengo ganas. No me apetece. Así que he decidido no partir de cero. Me he currado estos 22 meses, y no me voy flagelar. Ha sido una buena prueba.
No echo, tampoco, las campanas al vuelo. Sigo contando el día a día. No me he hecho más fuerte. Sólo ha sido una prueba más superada.
Eso sí, estoy empezando a dejar de sentirme fumadora. Por estos dos días, no he vuelto a ser fumadora.
Bueno, que sepais que ya no voy a poder poner una fotografía del porro de pin y pon: me lo he fumado
Sip. No me siento muy orgullosa. Pero ... en fin. Han sido tres caladas. Sólo tres, pero buenísimas.
Pensaba que me el día que diera una nueva calada me sentaría como el culo, no? Pues ... para nada. Qué gusto me ha dado: ni tos, ni arcadas, ni mareo, ni ná de ná. Me han sabido a gloria.
Así que ... mañana volvemos a empezar. Pondre el contador a cero.
No pasa nada. Si ya lo he hecho dos veces, lo haré una tercera, y una cuarta, y las que hagan falta. No importa, no pasa nada. La capacidad la tengo. Además, el problema no es tropezar, es saber levantarse y seguir adelante. Nos quitamos el polvo, restauramos las heridas y ... a volver a coger el camino.
Estamos en fiestas patronales en honor de la Virgen del Sufragio. Por primera vez, en 14 años que llevo viviendo aquí, estoy en una peña, y voy de peñas. Ya sabéis lo que es eso: comidas, cenas, bebida, charletas, bailes, ..., en fin, fiestuki a tope.
Bueno, pues .... la otra noche me faltó el pelo de un calvo para fumar. De hecho hasta me puse a liar un porro*. Hacía un año y diez meses que no liaba ninguno. Lo lié. Con toda mi sangre fría y más chula que un ocho, jajaja.
Lo llevo en la cartera, no lo he encendido. Y ... desde esa noche estoy super tranquila. Ahora no me apetece fumar. Jugué hasta casi quemarme, y ... lo pasé.
Es increíble lo ... ¿petarda? que puedo llegar a ser. Digo petarda porque no se me ocurre otra cosa (estoy abierta a adjetivos), pero cuando ví que corría realmente peligro de fumar me acobardé y no lo hice, ja jajajajaja. O sea, que no debo tener tanta agonía como yo creía, ajajajaa.
Aún así, se me siguen ocurriendo mil y una razones para volver a fumar.
Pero he decicido retarme cara a cara. Es la única manera. No hay otra. Sigo con el porro en la cartera. Lo voy a dejar ahí. A ver quién es más chulo, si el porro o yo.
* Por cierto, mañana le haré una foto y lo pondré, pero ... es el porro de pin y pon, ya lo veréis porqué lo digo. ja jajaja
Decía que Calderón "que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".
Pues actualmente yo tengo dos vidas. Una de 7:00 a 00:00 horas, en la que me levanto, trabajo, salgo, como, vuelvo, hago mil y una historias, en algunas echo de menos el tabaco y en otras no.
Y otra de 00:00 7:00 horas en la que no hago más que fumar.
Me paso las noches soñando que fumo. Esta noche pasada me había comprado mi fabuloso paquete de Ducados, y ahí estaba fumándomelo. He pasado por casi todas las personas que ahora conforman mi vida: madre, familia, amig@s, compañer@s de trabajo, compañer@s de actividades, etc., e iba viviendo las reacciones en cada un@ de ell@s. Ha habido de todo: reproches, ánimos, indiferencia.
Lo peor de todo es que yo sabía que estaba volviendo a fumar. Y me estaba dando ocho millones de razones para volver a fumar. Es decir, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ me estaba auto convenciendo en sueños de lo bueno que es para mí fumar !!!!!!!!!!!!!!.
Luego, por la mañana me he ido a desayunar con una amiga, a la playita, viendo el mar (que, por cierto, hoy está precioso) y ella se ha encendido su "purito" de chocolate. Y lo curioso es que no me da envida ver fumar a otros. De hecho, me sienta fatal estar en lugares llenos de humo: me pongo a toser como una posesa; mis pulmones reaccionan fatal. Me da asco comer y cenar en sitios donde todo el mundo está fumando: la comida me sabe a tabaco.
Es una mezcla muy extraña de sensaciones. Pero me está agotando. Es una lucha continua contra mí misma. Cada vez que pasa pienso que no voy a tener fuerzas para la siguiente, la paso y ... a por otra. Voy pasando una a una. Las metas son muy pequeñas, no puedo pensar en largas andaduras: solo puedo pensar en superar esta crisis y en cruzar los dedos.
Por cierto: no he dado ni una sola calada absolutamente a nada.