Diario Vasco

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No hay camino llano que no tenga algún barranco
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Jon Mikel Zabala | 13-02-2014 | 16:34

@jonmizabala

La investigación con mayúsculas y su financiación han vuelto a primera línea de la parrilla. En fechas recientes hemos sabido que investigadores de nuestro entorno han sido reconocidos por su labor científica a escala mundial. Del mismo modo, trece investigadores han conseguido atraer al País Vasco la friolera de 21M€ a invertir durante los próximos 5 años.

La justificación de la financiación de los programas de investigación proviene de los potenciales efectos económicos que los mismos puedan tener en un futuro, no sólo en términos científicos y académicos, sino también en generación de riqueza y empleo. En el caso español, según los resultados del último informe INNOVACEF para el año 2013, un 50,54% de los investigadores perciben que es posible la creación de nuevos productos o procesos derivados de sus investigaciones y que un 29,48% considera que es factible solicitar patentes. De este modo, el apoyo a la investigación básica se convierte (o debería convertirse) en un elemento estratégico para todo país.

Son innumerables los ejemplos de innovaciones que se deducen de la investigación más básica y que utilizamos en nuestros quehaceres diarios: Internet, las conexiones wifi o el GPS constituyen productos y nuevas tecnologías cuyas aplicaciones vieron la luz a menudo de manera no intencionada. Sin embargo, este potencial lleva asociado un cierto riesgo. Por un lado, las investigaciones de carácter básico o fundamental abordan temas que apenas han sido estudiados y para los cuales existe una evidencia empírica limitada, por lo que es muy posible que muchos de los nuevos caminos que la ciencia nos lleva a recorrer no dirijan a ningún puerto. Por otro lado, estos retornos se obtienen con un lapso de tiempo de entre 20-30 años según numerosos estudios.

Una de las investigadoras que más ha trabajado en la evaluación de programas científicos en los Estados Unidos, Susan Cozzens, se preguntaba hace poco si las agencias de investigación habían evaluado los efectos que tiene el hecho de que se financien principalmente proyectos “seguros” frente a la opción de financiar proyectos más pluridisciplinares, y por ende, más arriesgados. Lógicamente, las nuevas generaciones de investigadores, al observar este comportamiento por parte de las agencias de financiación de I+D, se adaptan al medio, adoptando unos perfiles más conservadores, y definiendo proyectos de investigación menos ambiciosos. Pero, dado que los investigadores jóvenes de hoy serán también los referentes científicos en unos años (aquellos de quienes se espera el avance en la frontera del conocimiento), ¿será legítimo pedirles que planteen proyectos de investigación más transformacionales en un futuro, cuando precisamente han sido “educados” siguiendo la lógica opuesta?

Crecientemente se están definiendo programas orientados a garantizar la financiación de investigaciones básicas, con un importante componente de riesgo y con un horizonte más amplio (5 años en lugar de los 3 habituales). El programa Research Fellows de la fundación Ikerbasque, o los programas de excelencia promovidos desde el European Research Council serían dos ejemplos de programas orientados a mitigar en cierto modo los anteriores riesgos derivados de la evaluación de proyectos de investigación.

Como ya hemos indicado, los riesgos de este tipo de ciencia son formidables, pero sus beneficios potenciales son si cabe mayores. Por ejemplo, la patente relativa a la proteína DNA polimerasa φ29, patentada en 1989 por Luis Blanco, Antonio Bernad, José María Lázaro y Margarita Salas ha representado, desde 2003 a 2009, por sí misma, más de los ingresos derivados de royalties del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en su totalidad. Lógicamente, no toda la investigación puede ser de carácter fundamental, por lo que se requiere de un cierto equilibrio entre la investigación básica y la directamente aplicada. Sin embargo, si se quiere que se generen nuevos productos que a su vez generen nuevas empresas, el apoyo a la ciencia básica se antoja fundamental.

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Donostiako Deustu Business Schoolen eta Orkestran dihardugun hiru unibertsitate irakasle eta ikertzaile gara.
Blog hau sortzera bultzatu gaituena zera da: modu ulerterraz, zorrotz, kritiko eta burujabean egindako hainbat gai ekonomikori buruz gogoetak plazaratzea, gai horiek gure bizitzan eta gu parte garen gizartearenean eragin handia dutelakoan.

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Este blog pretende reflexionar sobre diferentes cuestiones económicas que nos afectan como personas y como sociedad, de una manera divulgativa, rigurosa, crítica e independiente.
Somos tres profesores que desarrollamos nuestra actividad académica en la Deusto Business School en su campus de San Sebastián y en Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad.

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