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¿El orden de nacimiento determina el desempeño académico?
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Asier Minondo | 23-04-2014 | 07:37

Las razones por las cuales algunas personas alcanzan un mayor nivel de estudios que otras es un tema muy importante para nuestra sociedad. Y lo es especialmente para los economistas, ya que la competitividad de nuestras empresas depende, cada vez más, de la formación de los  trabajadores.

Hay diversos factores que pueden explicar por qué algunas personas alcanzan un mayor nivel de estudios que otras. Una de las variables que más se ha estudiado es el tamaño de la familia. Los hijos que nacen en familias numerosas tienen un peor rendimiento académico, una vez controlados el resto de los factores (como la renta de las familias o la educación de los padres), que los hijos de las familias con pocos hijos. El argumento es que las familias con menos hijos pueden dedicar más recursos a la educación de cada hijo, lo cual aumenta la calidad de la educación recibida y ayuda a alcanzar un mayor nivel de estudios.

Sin embargo, un estudio realizado por Black, Devereux y Salvanes, y publicado en la prestigiosa Quarterly Journal of Economics en el año 2005, puso en cuestión la relación negativa entre el tamaño de la familia y el desempeño académico. Para realizar este estudio, estos profesores utilizaron datos de todas las personas con edades entre 16 y 74 años que vivían en Noruega durante el periodo 1986-2000. Estos autores confirmaron que los hijos nacidos en familias numerosas tenían un peor rendimiento académico que los hijos nacidos en familias no numerosas. Este estudio también analizó si el orden de nacimiento de los hijos influía en el rendimiento académico. Y su conclusión fue que sí: los primogénitos obtienen un mayor rendimiento académico que los hijos nacidos en segundo lugar, estos obtienen un mayor rendimiento académico que los hijos nacidos en tercer lugar y así sucesivamente. Los autores concluyen además que el efecto negativo que el tamaño de la familia tiene sobre el desempeño académico desaparece cuando controlamos el orden de nacimiento de los hijos. Es decir, a igualdad del resto de factores, el primogénito de una familia con muchos hijos tiene el mismo rendimiento académico que el primogénito de una familia con pocos hijos.

Lógicamente la pregunta es: ¿por qué el orden de nacimiento determina el rendimiento académico? Teorías no nos faltan. La primera teoría nos dice que los primeros hijos reciben más atención per capita de sus padres que los siguientes. Como el tiempo que tienen los padres para dedicar a sus hijos es limitado, si naces de los últimos tienes que compartir el tiempo de los padres con más hermanos. La segunda teoría tiene que ver con la genética. Los hijos que nacen más tarde tienen una madre menos joven y la calidad de los genes que reciben puede ser menor. La tercera teoría nos dice que los padres tendrán más posibilidades de tener otro hijo si criar al primero ha sido fácil, y es más fácil que dejen de tener hijos si el último les ha llevado de cabeza. Este comportamiento genera una correlación positiva entre el orden de nacimiento y el desempeño académico. La cuarta teoría nos dice que los hermanos mayores tienen un mejor desempeño académico porque tienen que ayudar a sus hermanos menores con las tareas de la escuela. El tener que explicar las etxekolanas ayuda a afianzar los conocimientos y, por tanto, contribuye a mejorar el desempeño académico. Por el contrario, el último hermano no tiene a nadie a quien explicar. La quinta teoría tiene que ver con la estructura familiar. Los hijos nacidos en último lugar tienen una mayor probabilidad de vivir en el hogar familiar situaciones de conflicto familiar, como un divorcio, lo cual puede afectar a su desempeño académico. La última teoría, desarrollada recientemente por los profesores Hotz y Pantano, argumenta que los padres establecen su credibilidad en otorgar una gran importancia a la educación (y a otros aspectos del comportamiento) con el primer hijo. Para que los siguientes hijos tengan claro que no hacer los deberes y sacar malas notas tiene una gran penalización, los padres son muy estrictos con el primer hijo. Y el estar sometido a un mayor control ayuda a que el primer hijo tenga un mejor desempeño académico. Una vez establecida la credibilidad, los padres se pueden relajar con los últimos hijos, especialmente si hay un gap importante entre los primeros y los segundos.

Es importante señalar que al igual que existen teorías que explican por qué los primogénitos tienen un mejor desempeño académico, también podemos pensar en razones por las cuales los hijos nacidos en último lugar pueden tener un mejor desempeño académico. De hecho, la sociedad vasca durante los dos primeros tercios del siglo XX nos ofrece un ejemplo en esta dirección. En la familia de mi madre, que eran 10 hermanos, solamente los últimos pudieron estudiar más allá de la educación primaria, justamente cuando los hermanos mayores ya se habían independizado, o los que quedaban en casa ayudaban con su sueldo a la familia. Sin embargo, una vez que alcanzamos un mayor nivel de desarrollo, parece que los que nacen en primer lugar tienen ventaja. Yo que nací en segundo lugar, por si acaso, para que no me echen la culpa después, solamente he tenido un hijo.

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