Diario Vasco
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Fecha: enero, 2017
¿Son las ideas cada vez más difíciles de encontrar?
Iñaki Erauskin 31-01-2017 | 7:55 | 2

@InakiErauskin

 

Este es el sugerente título de un reciente trabajo (si bien preliminar e incompleto) de varios economistas de renombre, Bloom, Jones, Van Reenen y Webb (pincha aquí para el artículo; tienes un post sobre este trabajo aquí). Su idea fundamental se basa en un hecho estilizado presente en los modelos de crecimiento económico basados en las ideas: el crecimiento económico (3%, por ejemplo) = Productividad Total de los Factores (o PTF) de las ideas (que va disminuyendo) × Número de investigadores (que va aumentando). Según este hecho, el crecimiento económico se produce porque la gente crea ideas y la tasa de crecimiento es el producto de dos términos: el número efectivo de investigadores y su productividad investigadora (o “PTF de las ideas”, según los autores). El mejor ejemplo para explicar lo anterior proviene de la Ley de Moore, que señala que el número de transistores en un microprocesador se duplica cada 2 años aproximadamente, que supone que la tasa de crecimiento es de un 35% al año, aproximadamente, lo que, de hecho, ha ocurrido durante este último medio siglo. Ello fue posible por el cada vez mayor número de investigadores trabajando y expandiendo la Ley de Moore. Concretamente, el número de investigadores que se requieren hoy para duplicar la densidad de chips es más de 75 veces mayor que la cifra que se requería a comienzos de los 70, un resultado que es similar en otros sectores.  

El Gráfico 1 muestra una de las principales conclusiones del trabajo. La línea azul muestra la tasa de crecimiento de la PTF de los factores (TFP en el gráfico) en Estados Unidos. La tasa de crecimiento de la PTF mide la tasa de crecimiento del PIB que no viene explicada ni por el aumento del empleo ni por una mayor cantidad de capital (maquinaria, infraestructuras, …), esto es, recoge grosso modo la tasa de crecimiento del progreso tecnológico, que se conoce también como “residuo de Solow” o como “una medida de nuestra ignorancia”. Se observa que, a partir de los años 40, tras alcanzar su máximo, la tasa de crecimiento de la PTF ha ido descendiendo en los Estados Unidos. En verde se muestra el factor de aumento del número efectivo de investigadores, que se obtiene dividiendo el gasto en inversión y desarrollo por el salario nominal de los trabajadores altamente cualificados. Ello quiere decir que hoy día el número efectivo de investigadores es casi 25 veces mayor que el de los años 30 del siglo pasado.  

 

Gráfico 1: Tasa de crecimiento y esfuerzo de investigación.

 

Fuente: Bloom, Jones, Van Reenen y Webb (2017).

 

Para medir cuán difícil es encontrar nuevas ideas estos autores se fijan en lo que denominan “PTF de las ideas”. Éste se obtiene dividiendo la tasa de crecimiento de la PTF (que, a su vez, trataría de aproximar la tasa a la que crecen las ideas) por el número efectivo de investigadores. Como muestra el Gráfico 2, se puede observar que la PTF de la ideas (línea azul) hoy día es una 1/64 parte de la de los años 30 del siglo pasado.  Y como tenemos un número 23 veces mayor de investigadores efectivos (línea verde) aproximadamente, la tasa de crecimiento de la PTF no llega ni a la mitad de lo que era en los 30. En suma, estos autores sugieren que las ideas son cada vez más difíciles de encontrar. Una conclusión más correcta sería, en mi opinión, decir que esos resultados muestran que, a pesar del aumento del esfuerzo investigador, la tasa de crecimiento de la PTF ha ido descendiendo.

 

Gráfico 2: PTF de la Ideas y esfuerzo investigador.

Fuente: Bloom, Jones, Van Reenen y Webb (2017).

 

Pero, ¿implica este hallazgo que el crecimiento económico tenderá a cero? No tiene por qué. “Sólo” requiere que haya un gran aumento en el esfuerzo investigador que contrapese la productividad decreciente de las “ideas” … pero esto, por supuesto, está por ver …

 

@InakiErauskin

 

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Putin debería haber impuesto aranceles a Trump
Asier Minondo 24-01-2017 | 7:15 | 1

Durante las últimas semanas Trump ha amenazado con fuertes sanciones y aranceles a empresas como Ford, General Motors o Toyota si trasladan la producción de Estados Unidos a México. La doctrina de Trump parece, a primera vista, de una lógica contundente: si Estados Unidos importa coches de México, en vez de comprar los coches fabricados en Estados Unidos, se reduce la producción de coches en Estados Unidos y con ello el empleo en este sector. Si no se permite el traslado de la producción a México, o si se establecen fuertes aranceles a los coches importados de México, los estadounidenses comprarán los coches fabricados en su país, favoreciendo el mantenimiento del empleo. Probablemente, estas medidas provocarán que los coches sean un poco más caros en Estados Unidos; sin embargo, parece razonable pagar un precio más alto por los automóviles si la recompensa es salvar empleos.

Sin embargo, esta doctrina pierde atractivo si el resto de países reacciona contra Estados Unidos introduciendo las mismas medidas que propone Trump. Por ejemplo, el pasado 12 de julio de 2016, la empresa estadounidense Boeing confirmó que la aerolínea de carga rusa Volga-Dnepr Group había firmado un acuerdo para adquirir 20 aviones de carga del modelo 747-800. Según la doctrina comercial de Trump, Rusia no debería haber permitido esta operación comercial, ya que Estados Unidos estaba robando empleos rusos. Si la empresa Volga-Dnepr Group hubiese comprado aviones de carga AN-124 fabricados por la empresa rusa Aviastar-SP, en vez de los Boeing estadounidenses, habría favorecido al mantenimiento del empleo manufacturero en Rusia. Por tanto, Putin debería haber impuesto fuertes aranceles a los aviones estadounidenses o debería haber amenazado a la empresa Volga-Dnepr Group con imponerle enormes sanciones si no compraba los aviones fabricados en Rusia. En este caso, la doctrina de Trump habría ido en contra de los empleos manufactureros en Estados Unidos.

Además, debido a que los procesos de producción se han fragmentado entre muchos países, imponer barreras a la importación puede provocar, paradójicamente, que se pierdan empleos en la industria de la exportación. Por ejemplo, muchas de las partes de los aviones de Boeing son fabricados por empresas extranjeras. Si estas partes no se pudieran importar, o si se tuvieran que importar a precios más caros, Boeing perdería parte de su competitividad, reduciéndose sus exportaciones y los empleos ligadas a ellas. Por ejemplo, según informa el semanario The Economist, de cada dólar que México exporta a Estados Unidos, 40 céntimos corresponden a productos intermedios estadounidenses que se han utilizado para fabricar los productos que se exportan.

Finalmente, si las empresas estadounidenses que fabrican productos intensivos en trabajo poco cualificado no trasladan el proceso de ensamblaje a países con costes salariales más bajos, cuando sus competidores sí lo hacen, dejarán de ser competitivas y no podrán mantener otros empleos de mayor valor añadido como los ligados a la tecnología, el diseño, o el marketing.

Estas reflexiones nos llevan a dos ideas importantes sobre el comercio internacional. El libre comercio provoca que los países se especialicen en aquello que saben hacer relativamente mejor: Estados Unidos aviones, México coches de gama media, y Rusia gas. Esta especialización mejora el nivel de vida de todos los países. Sin embargo, el comercio internacional también genera ganadores y perdedores dentro de cada país. Los perdedores son los trabajadores de las industrias que no pueden competir con las importaciones, y los vencedores son los trabajadores de las industrias que aumentan su producción por la exportación. El comercio internacional genera beneficios suficientes para que los ganadores compensen a los perdedores, y todavía sigan ganando. Sin embargo, no hay ninguna ley que asegure que los ganadores vayan a compensar a los perdedores.

Los perdedores en Estados Unidos son los trabajadores con una menor formación y los ganadores los trabajadores con una mayor formación. Por tanto, el comercio internacional ha ahondado las diferencias entre los trabajadores que partían de una situación peor y los que partían de una situación mejor. Trump ha sabido explotar esta brecha, culpando a los mexicanos y a los chinos de las desgracias de los trabajadores con menor formación, sin mencionar que los mexicanos y los chinos, con sus importaciones, también han favorecido a los trabajadores con mayor formación.

Aunque las medidas de Trump puedan frenar a corto plazo el traslado de algunos empleos, las diferencias en costes y la automatización harán que los empleos manufactureros menos cualificados y rutinarios vayan desapareciendo de los Estados Unidos. Que la doctrina de Trump sea errónea, no debería hacernos olvidar que muchos trabajadores se han visto perjudicados por el proceso de globalización. Sin embargo, la solución no es dejar sin empleo, temporalmente, al trabajador mexicano o chino. La solución es encontrar mecanismos para que los trabajadores perjudicados por la globalización o la automatización puedan tener un colchón de seguridad, y puedan acceder a las oportunidades en otros sectores. Que todavía no hayamos sido capaces de implantar estos mecanismos seguramente habrá contribuido a qué Donald Trump sea ya Presidente de los Estados Unidos.

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Ama, ¿y yo qué voy a ser de mayor?
Jon Mikel Zabala 17-01-2017 | 7:00 | 1

@jonmizabala

El pasado 10 de Enero de 2017 se cumplieron 10 años desde que la compañía fundada por Steve Jobs, Steve Wozniak y Ronald Wayne y con sede en Cupertino (California) lanzó su iPhone, ese dispositivo que no sólo nos ha cambiado la vida, sino que ha cambiado el mundo tal y como lo conocíamos hasta entonces. Para bien y para mal. El desarrollo tecnológico y la innovación son elementos fundamentales en la evolución humana y económica. Sin embargo, no podemos pasar por alto, que la tecnología y la innovación también están conllevando un incremento de la desigualdad, ya que automatizan muchos puestos de trabajo que se vuelven prescindibles, como apuntaba uno de nuestros lectores en un post anterior, y como han demostrado varios estudios.

Lo que hace que esta época sea distinta de otras como la Belle Époque, y que el desarrollo tecnológico se esté convirtiendo en un problema económico y social radica en la velocidad del mismo. Erik Brynjolfsson, profesor del MIT, argumenta que el desarrollo tecnológico se está acelerando de manera exponencial en las últimas décadas, principalmente como consecuencia de los grandes avances que se están produciendo en la computación (p.e. desarrollo de software, robótica, inteligencia artificial, big data). Brynjolfsson opina que existe el riesgo de que una creciente mayoría social vaya a perder sus puestos de trabajo en los próximos años como consecuencia de la automatización. Brynjolfsson defiende que lo que va a distinguir a aquellos perfiles que sobrevivirán este nuevo ciclo económico de aquellos que no lo harán es la capacidad de generar ideas que sean susceptibles de ser trasladadas a nuevos productos y servicios, y que den lugar a nuevos modelos de negocio en los que se puedan aprovechar aquellas ventajas que permite el desarrollo tecnológico, más que en la acumulación de capital.

Pero, ¿y qué perfiles profesionales van a crecer en los próximos años, y cuáles están en riesgo de desaparición? Son varios los posts en los que hemos tratado sobre esta temática aquí en Ekonomiaren Plaza (p.e. ‘Educar para el futuro’ (27/11/2012) y ‘Las máquinas y la destrucción del empleo’ (10/11/2015)). Según un estudio realizado por Jed Kolko, experto en el estudio de los mercados laborales y la demografía, las profesiones de mayor crecimiento futuro están relacionadas con la salud, principalmente como consecuencia de los avances que se han producido en relación a la fisioterapia, al tele-monitoreo de pacientes desde el hogar y a la enfermería. De igual modo, los técnicos de servicio de turbinas eólicas también tienen ‘condiciones atmosféricas’ (permítaseme la metáfora) favorables para los próximos años. Editores de contenidos, desarrolladores de software, matemáticos y estadísticos vinculados con la gestión e interpretación de bases de datos también se encontrarían entre las profesiones con mayor demanda.

Figura 1.- Profesiones con mayor tasa de crecimiento (2014-2024)

Fuente: http://jedkolko.com/wp-content/uploads/2015/12/fastest-growing-occupations.png

Por el contrario, ‘vientos huracanados’ soplan de cara para transportan aquellas profesiones que en mayor medida están siendo afectadas de manera directa por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, como centrales de conmutación telefónica, secretariado, empleados de banca, correos, librerías, farmacéuticos, o mecanógrafos entre otros. Sectores como la agricultura, la silvicultura y la pesca también se encontrarían entre las ocupaciones en las que se esperan pérdidas de empleo.

Figura 2.- Profesiones con mayor riesgo de desaparición (2014-2024)

Fuente: http://jedkolko.com/wp-content/uploads/2015/12/fastest-declining-occupations.png

Por un lado, el problema que esta situación plantea no es otro que el de la conjunción de la oferta con la demanda. Mientras que la economía demanda de manera creciente ciertos tipos de perfiles con niveles de formación muy avanzados, no contamos con la misma proporción de mano de obra calificada. Como consecuencia de ello, en los países avanzados se observa que mientras que el porcentaje de empleo en las ocupaciones menos cualificadas y en las ocupaciones más cualificadas crece, las ocupaciones de cualificación intermedia (i.e. aquellas cuyo valor añadido está basado en actividades más rutinarias) se ven reducidas de manera significativa. Por otro lado, hay que destacar que las ocupaciones de mayor crecimiento se producen en sectores tradicionalmente dominados por mujeres. Según el estudio de Kolko, se prevé que las ocupaciones de mayoría femenina crezcan en un 7,7% en los próximos diez años, frente al 5,1% en las ocupaciones de mayoría masculina.

Figura 3.- Crecimiento del empleo por nivel educativo y género (2014-2024)

Fuente: http://jedkolko.com/wp-content/uploads/2015/12/job-growth-by-education-and-sex.png

Este pasado sábado, 14 de Enero de 2017, se celebró en nuestra Universidad la primera jornada de puertas abiertas para los alumn@s que estén interesad@s en completar su formación universitaria con nosotros, y una de las preguntas que se respiraban en el ambiente era precisamente la que da título a este post. Esperemos que este post les ayude a tomar alguna decisión.

Puedes seguirme en Twitter: @jonmizabala

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Los salarios … a la baja
Iñaki Erauskin 10-01-2017 | 9:08 | 2

@InakiErauskin

 

Recientemente el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado, por primera vez, el Índice de Precios del Trabajo (IPT), con base en el año 2008 y resultados para el período 2008-2014. Se trata de “un indicador cuyo objetivo es medir la evolución temporal del precio de la mano de obra, sin que dicha medida está afectada por los cambios en la calidad y cantidad del factor trabajo. De esta forma, se descuenta el efecto composición, que se debe, entre otros factores, tanto a los cambios en el número de horas trabajadas, en el tipo de contrato, en  las características de los trabajadores, como a los deslizamientos por antigüedad y promoción de los trabajadores” (pincha aquí para la referencia). Las fuentes utilizadas hasta la fecha, la Encuesta Trimestral de Coste Laboral, la Encuesta Anual de Coste Laboral y la Encuesta de Estructura Salarial (EES), proporcionan el coste laboral y salarial por trabajador, que capturan tanto las variaciones en el coste como en la composición del trabajo. Este nuevo índice mide, por tanto, sólo las variaciones del coste, suponiendo que la composición del trabajo no ha variado, lo que resulta muy útil. Complementa bien lo señalado en el post reciente sobre el peso decreciente de los salarios.

El Gráfico 1 muestra la evolución del IPT general anual en España, Euskadi y Navarra, que viene acompañado por la evolución del Índice de Precios de Consumo (IPC) español (de diciembre) para el mismo período. Un primer resultado importante es que ha descendido el precio del trabajo en España y Navarra desde 2008 a 2014, -0,7% y -2,4%, respectivamente, siendo el de Navarra uno de los mayores descensos. Por el contrario, en Euskadi subió de 2008 a 2010 y ha descendido muy ligeramente desde 2010 a 2014, lo que supone una variación  positiva de 3,6% para todo el período, que es la más alta de todas las comunidades autónomas. Junto a ello el IPC subió un 8,5% durante todo el período, muy por encima del IPT. La pérdida de poder adquisitivo de los salarios en este período es muy clara, por tanto, y supone aproximadamente 5 puntos porcentuales en Euskadi y más en el resto de las comunidades autónomas.

 

Fuente: INE y elaboración propia.

 

Los resultados sobre el IPT también se muestran por secciones de actividad económica, ocupación, tipo de contrato, tamaño del centro de trabajo, antigüedad, sexo, grupos de edad, y  nacionalidad. Por ejemplo, ha sido en la hostelería donde más ha subido el IPT durante 2008-2014, ¡un 14,8%! Y la administración pública (-7,1%), de información y comunicaciones (-4%), educación (-3,8%) y actividades profesionales (-3,8%) donde más ha bajado el índice. Sin embargo, no permite, por ahora, combinar estos criterios.

La EES es, como hemos señalado arriba, la base de datos más utilizada para capturar las variaciones salariales. Sin embargo, está “contaminada” por los cambios en la composición del trabajo. El IPT y la EES proporcionan resultados muy distintos sobre la evolución salarial, como muestra la Tabla 2. El IPT varía siempre por debajo de la EES, muy por debajo en 2008 y 2009, bastante en 2010 hasta 2013 y apenas por debajo en 2014.

 

Tabla 2. El IPT y la EES. Variaciones de los salarios.

Fuente: INE.

 

Estos resultados  sugieren un importante ajuste vía precios en este período. Sin embargo, el número de desempleados sigue siendo demasiado elevado. Veremos lo que nos depara el año 2017 …

¡Buen comienzo de año 2017!

 

 

@InakiErauskin

 

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