Diario Vasco
img
Fecha: febrero 28, 2017
Surfeando, aprendiendo y emprendiendo en entornos de alta velocidad
Jon Mikel Zabala 28-02-2017 | 7:00 | 1

@jonmizabala

Hace unas semanas, debatíamos aquí sobre el propósito de la educación emprendedora, y presentábamos la posición adoptada por el campus de San Sebastián de la Universidad de Deusto a través del programa iNNoVaNDiS. Como ya anunciamos, el pasado 18 de febrero de 2017 celebramos el “X Aniversario” del programa, en el que participaron más de 50 estudiantes de diferentes promociones, y en el que además de volver a vernos después de varios años, pudimos aprender de la experiencia de una persona que no dejó indiferente a ninguno de los allí presentes: Aitor Francesena.

Aitor se definió a sí mismo como un soñador. Desde niño sintió algo especial por el surf. Aquellos americanos australianos que venían a Zarautz a practicar surf en los 80s no lo dejaban indiferente. Así que con sólo 18 años decidió abrir la primera escuela de surf del estado, Zarautz Surf Eskola. Como relataba Aitor, el día en el que comenzaron oficialmente a impartir las clases de surf, se acercaron 5 niños, por lo que quedaba claro que si esa era la demanda, el objetivo inicial debía ser el de formar a niños. Al llegar el invierno, y no poder surfear en Zarautz, con el dinero ganado en verano, los amigos se fueron a Australia para poder surfear allí. Sin embargo, al año siguiente la demanda había crecido significativamente (15 niños), por lo que los padres les plantean la posibilidad de poder abrir la escuela de surf durante todo el año. Pero, ¿y la factibilidad de la idea? Los inviernos en Zarautz conllevan, frío, poca luz, olas demasiado grandes para principiantes, corrientes fuertes, etc. Si querían abrir la escuela de surf durante todo el año, no valía con surfear olas. Hacía falta físico, técnica, táctica, materiales y psicología, por lo que Aitor se puso a estudiar para sacar el título de preparador físico, ya que carecía de muchas de estas competencias necesarias. El resultado de ello fue que definió un método de enseñanza, que hoy en día es considerado como el standard en la mayor parte de las escuelas de surf en el mundo. Sin embargo, a medida que los años pasaban y los niños se iban convirtiendo en adolescentes, los 15 chavales que empezaron con la idea de surfear durante todo el año, iban teniendo otras prioridades, salir con los amigos, ligar, otros vicios, etc. Finalmente, sólo quedó uno: un tal Aritz Aranburu.

Aitor compartía con nosotros que uno de sus lemas es el de “creer, crear y crecer”, y nos visualizó este aprendizaje suyo a través del siguiente “mantra”: bola pequeña, bola mediana, “big” bola. Sin embargo, la experiencia de Aitor demuestra que para poder crecer no se puede pensar en cómo la bola pequeña se va a convertir en un gran bola, sino que hay que trabajar día a día en aquello en lo que quieres mejorar, simplemente porque te apasiona. Crecer es siempre una consecuencia del trabajo bien hecho. La sociedad, el mercado, los clientes, etc. sólo llegan a ver la bola final (p.e. al emerger la figura de Aritz, todos los padres querían que Aitor entrenara a sus hijos), pero es raro que alguien crea en ti cuando estás con la bola pequeña rondando en la cabeza (p.e. nadie creía que Aritz pudiera ser campeón de Euskadi de surf, ni campeón de Europa, ni llegar a la World Surf League…).

Hasta aquí, la historia de Aitor no dista mucho de la de cualquier emprendedor. Sin embargo, hay algo que hace que la historia emprendedora de Aitor sea distinta a la de los demás. Y es que Aitor nació con glaucoma congénito. Con 14 años una operación no salió como se pensaba y perdió la visión de su ojo derecho. Cuando ya habían conseguido frenar el glaucoma del ojo sano le detectaron otra enfermedad, en esta ocasión en la córnea, que requería de un trasplante. Hace 4 años, y tras dos intentos fallidos de trasplante de córnea, surfeando perdió definitivamente la visión del ojo izquierdo en un accidente. Aitor ha vivido con la certeza de que iba a quedarse ciego desde que era un niño, sabiendo que en algún momento la espada de Damocles caería ineludiblemente sobre él. Esto hace que la vida de Aitor pueda ser caracterizada como un entorno de alta velocidad. Una de las frases con la que Aitor compartía esta sensación de inestabilidad era: “quiero verlo todo antes de no ver nada, hay que vivir la vida a tope”. Investigadores como Kathleen Eisenhardt han sido pioneros en el estudio de las características de los entornos de alta velocidad. En ellos, los cambios y las dinámicas que se producen (organizacionales y estructurales) son mucho más rápidas de lo que cabría esperarse, tienen un carácter abrupto y disruptivo, y además son impredecibles.

Además de ser entrenador y surfista, Aitor también ha escrito varios libros, como “las olas contadas”, específico para la persona que se inicia en el surf, y “querer es poder”, en el que se ofrecen contenidos más avanzados sobre el surf. Ahora se encuentra elaborando una trilogía de cómics “a tope“. Y es que según su experiencia, lo que le ha ayudado a superar los envites que le ha dado la vida ha sido vivir a tope, haciendo mil cosas, teniendo siempre la cabeza ocupada, y sobre todo sueños. Naturalmente, Aitor no es un Superman, y también ha pasado por momentos en los que se ha quedado sentado en la esquina de la cama, pensando por qué le ha tocado vivir ciertas situaciones, y qué hacer para darle la vuelta. Pero tal y como compartió con nosotros, “si no empiezo hoy, no acabo nunca”.

A la hora de emprender, Aitor afirmaba que la esencia de cualquier proyecto es su viabilidad y la factibilidad en la definición de los objetivos. Y es que al desarrollar cualquier proyecto, la fase en la que más recursos se deben invertir es en la definición de la idea y a dónde se quiere llegar. Para ello, él se guía por las 3S: Sacrificio (dedicación y esfuerzo), Superación (mejorar, ir a más, dominar más aún aquello que sabes), y finalmente, Satisfacción. Aitor no cree en el talento innato, sino en la constancia del trabajo, en el valor del equipo, y en la importancia del trabajo en equipo, tres conceptos que distingue claramente.

Son muchos los aprendizajes que extrajimos de la charla que pudimos compartir con Aitor, tanto del surf, de la educación, del emprendimiento, como de la vida en general. Esperemos que todo lo que Aitor nos quiso transmitir quede grabado en nuestras retinas. Milesker Gallo. ¡¡¡Siempre a tope!!!

Puedes seguirme en Twitter: @jonmizabala

Ver Post >

Etiquetas

No hay tags a mostrar

Categorías

Otros Blogs de Autor