Diario Vasco
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A vueltas con el salario mínimo
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Iñaki Erauskin | 23-01-2018 | 08:04

@InakiErauskin

 

La cuantía en la que se eleva el salario mínimo, que es el salario por debajo del cual no se puede trabajar legalmente, siempre es motivo de controversia, especialmente entre los partidos políticos. Ha subido a 735,90€ mensuales en 2018 (un 4%), desde los 707,60€ mensuales en 2017 (aumentó un 8%) y 655,20€ mensuales en 2016 respectivamente. Se quiere que llegue a 850€ mensuales en 2020.

La microeconomía básica nos enseña que cualquier fijación de precios mínimos o máximos distorsiona el funcionamiento de una economía competitiva. En concreto, el salario mínimo por encima de aquel que equilibra la oferta y la demanda de trabajo reduciría el empleo pero elevaría el salario de aquellos que todavía tienen empleo. Así, pues, habría ganadores y perdedores. El supuesto básico de este resultado es que muchas empresas y muchos trabajadores compiten por trabajos/trabajadores similares y ninguna de las partes tiene un poder de mercado suficiente para fijar salarios.

Sin embargo, en una microeconomía más avanzada uno aprende que ello no tiene porqué ser necesariamente así. Este es el caso del mercado de trabajo cuando existe poder de mercado por parte de las empresas, como es el caso del monopsonio, es decir, cuando una empresa es la única compradora de un bien o servicio. Un monopsonio es como un monopolio, pero al revés. De un monopolio se sabe que producirá y venderá menos bienes y servicios, y a un precio más alto que en otro tipo de situaciones, como por ejemplo, en competencia perfecta con muchos compradores y vendedores vendiendo un bien similar. Por el contrario, una empresa monopsonista comprará menos y a un precio menor, aprovechando su poder de mercado. Un ejemplo extremo de monopsonio es el de la empresa que es la única contratadora de trabajadores en un pueblo. En este caso, una elevación no excesiva del salario mínimo por encima del nivel que fija el monopsonista puede elevar el salario y el empleo, porque en este caso el coste adicional de contratar a un trabajador más a un salario mínimo no va aumentando a medida que la empresa contrata a más trabajadores.

El debate está servido: ¿aumentos del salario mínimo destruyen o crean empleo?

En el estudio “clásico” de David Card y Alan Krueger, dos de los mayores expertos mundiales en economía laboral, publicado en 1993 y en el que se analizaba el sector de los restaurantes de comida rápida (McDonald´s, …), se mostraba que elevar el salario mínimo no sólo no destruía empleo, sino que generaba efectos ligeramente positivos sobre éste. Para ello compararon lo que ocurrió en New Jersey cuando subió el salario mínimo de 4,25€ a 5,05€ por hora (el 1 de abril de 1992), con lo que ocurrió en Pennsylvania, donde no varió el salario mínimo. Los resultados fueron muy controvertidos, con partidarios y detractores. Tan grande fue su impacto que hasta el propio David Card no siguió investigando sobre este tema, entre otras razones, porque perdió muchos amigos economistas (pincha aquí).

Hay más zonas donde se han realizado “experimentos” de este tipo. Más recientemente en Seattle se elevó el salario mínimo en 2015 de 9,47$ por hora a 11$ por hora y en 2016 de 11$ a 13$ por hora. ¿Qué impacto ha tenido en el empleo? Hay varios estudios al respecto. En un estudio realizado por varios investigadores de la Universidad de Washington encontraron que la segunda subida del salario mínimo redujo en un 9% las horas trabajadas en empleos de bajos salarios, mientras los salarios por hora aumentaron un 3%. La evidencia es más modesta para el primer aumento del salario mínimo: efecto cero si se analiza el empleo en el sector de los restaurantes para todos los niveles salariales (pincha aquí para una noticia en el New York Times sobre este tema y los diferentes estudios realizados).

Pero, ¿cuánta gente cobra el salario mínimo? Los datos sobre la proporción de empleados que ganan menos del 105% del salario mínimo en la Unión Europea se muestran en el Gráfico 1. Como se puede observar, en España este porcentaje es muy pequeño, cercano al 2%. Por tanto, no cabría esperar que el impacto de las subidas del salario mínimo fuera elevado.

 

Gráfico 1. Proporción de empleados que ganan menos del 105% del salario mínimo en la Unión Europea, 2010 y 2014.

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Fuente: Eurostat.

 

El Banco de España realizó algunas simulaciones hace algunos meses sobre el impacto de las subidas del salario mínimo sobre el empleo, que se muestran en el Cuadro 1. En general, el impacto agregado sobre el empleo es reducido, pero su efecto sobre la probabilidad de perder el empleo es considerable para determinados colectivos, los de menos edad y los de más edad especialmente. Además, a mayores aumentos del salario mínimo el impacto sobre el empleo es mayor, al afectar a una población mayor y de una manera no lineal.

 

Cuadro 1. Impacto de la subida del salario mínimo sobre el empleo.

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Fuente: Banco de España, Boletín económico, Informe trimestral de la economía española, 1/2017.

 

El objetivo de salario mínimo de 850€ al mes para 2020 implica un aumento de más del 15% desde la cifra actual. Parece alcanzable, pero conviene analizar mejor su impacto para minimizar sus posibles efectos adversos.

El lector más interesado puede seguir profundizando en un post reciente y más técnico en el blog “Nada es Gratis”.

 

@InakiErauskin

 

 

 

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