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No hay marcha atrás

2013 febrero 6
por Tito Irazusta

Una persona sensata debería darse cuenta a estas alturas del partido que una acusación, por mínima que sea, de dopaje tiene una trascendencia de valor incalculable, de recorrido infrenable y el daño que produce resulta tan irreparable como la peor enfermedad que te puedan pronosticar. De nada vale intentar dar marcha atrás, no hay retorno, calumnia que algo queda y eso  ya no se borra.

Las acusaciones de adquisición de ‘productos dopantes’ por parte de la Real justo ahora que hay tal sensibilidad mediática por el escándalo del ciclista que obtuvo mayor número de éxitos en su carrera y coincidiendo además con el juicio de la llamada Operación Puerto que genera mayor atención general, han conseguido colocar en la espalda de la camiseta realista un triste sambenito que ha corrido como la pólvora. La conclusión es que la Real sea tachada de equipo dopado y ya da igual que se desmienta lo dicho, no hay marcha atrás, la mancha queda y lo notaremos en breve en las salidas que haga el equipo, ahora que habíamos quedado un poco tranquilos de  aquellos insultos de terroristas que hemos tenido que soportar tantos años.

No habrá forma de demostrar que los jugadores que cuidaban los doctores Escobar y Gorrotxategi estuvieron dopados, porque nunca se les suministró ningún producto prohibido. La base de tal acusación son media docena de productos que compró el servicio médico realista y que aporta la parte acusadora como prueba escrita en un email que no hace sino relatar los nombres de productos en ningún caso ilegales, no prohibidos por ninguna reglamentación.

El tiempo y las canas me han enseñado a no poner la mano en el fuego por nadie, pero conozco la catadura moral de los doctores que en ese tiempo cuidaban a los jugadores de nuestro equipo y no descubro nada si digo que intentaban aprovechar los mejores recursos para obtener estar en el mejor momento, pero siempre con un stop muy claro, nada de productos ilegales y, por supuesto, nada que perjudicara la salud de los jugadores.

Sobre si luego esos productos, todos admitidos y utilizados por aquí y por allá, fueron compensados en la factura que presentaba el doctor Gorrotxategi en el club de tal o cual caja no entro, pero si fue de forma ilícita no entiendo que quien presume de amar a la Real no lo haya denunciado en sede judicial, que es donde se reparten las culpas y no de gira por los medios de comunicación que han escuchado lo que querían escuchar y sin encomendarse a dios ni al diablo han guionizado la película de su vida. Total: La Real metida en un estercolero. Mucha mierda, si. Gracias, campeón!