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El DV en su 75

2009 noviembre 27
por Alberto Moyano

El DV de papel ha cambiado hoy, en su 75 aniversario, el diseño, el orden de sus secciones y hasta algunas otras cosillas. La razón vale igual para los lectores que para los periodistas y se resume en alquella decisión que un día tomó Chillida de dibujar con la mano izquierda: mantener la tensión.

Se ha instalado en la redacciones de Madrid la sospecha de que las
ventas son como las erecciones: una vez que empiezan a bajar, no hay
quien las pare. El DV constituye un caso bastante insólito dentro de la prensa europea: su difusión en el territorio supera no sólo a la de cualquier otro periódico, sino también a la de cualquier cadena de radio o televisión.

Esto es muy bueno para los contables de la empresa por razones de índole económica, pero es aún mejor para los periodistas porque invita a escribir para todos, desde la certeza de que lo escrito siempre gustará a alguien y de que es tan imposible como indeseable gustar a todos. Se trata, sin embargo, de que estos últimos también repitan elección al día siguiente en el quiosco.

Y es que la manida frase de que “el periódico pertenece a sus lectores” que se formuló probablemente como una suerte de marketing, hace tiempo que se le fue de las manos a su inventor y, tal y como sucede con algunas profecías, termina habitualmente por hacerse realidad para bien y para mal.

Lectores plurales configuran redacciones plurales, igual que lectores monolíticos conducen a redacciones endogámicas. El primer caso ha alumbrado históricamente, aquí y cualquier otro lugar, el mejor periodismo; el segundo, desemboca fatídicamente en algo parecido a la hoja parroquial, o sea, lectura para lectores ya convencidos. Y eso es tan aburrido…