Diario Vasco
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Fecha: octubre 12, 2010
España, sí que invoco tu nombre en vano
Alberto Moyano 12-10-2010 | 8:41 | 0

España es un país de tendencias autodestructivas que de los 365 días del año, 364 provoca desafección y el otro, vergüenza -ajena en el que caso de los nacionalistas ‘periféricos’, propia en el de los españoles, si es que aún queda alguno-.


No ha pasado ni una semana desde que el Nobel a Vargas Llosa se celebrara como un reconocimiento a la lengua castellana como símbolo de unión entre las dos orillas y ya han salido en la tele los habituales descamisados de la Legión ¿gritando? ¿cantando? ¿vociferando? aquello de “soy epañó, epañó, epañó”. Qué tendrá este glorioso cuerpo para que en cuanto aparece en el desfile el cuadrúpedo que habitualmente le acompaña -cabra o carnero, da igual-, uno piense que ya llega su Sección de Inteligencia (militar, por supuesto).


La Fiesta Nacional es una curiosa fecha en la que con gran alborozo se pone sobre el mantel precisamente todo aquello que se debería esconder bajo la alfombra. A estas alturas de la involución humana, parece mentira que una sociedad encuentre oportuno celebrarse a sí misma mediante la exaltación de los derechos de sangre, la obediencia ciega, el chusquerismo y la disciplina adocenante.


Dice la ministra de Defensa que las encuestas sitúan a las Fuerzas Armadas en cabeza entre las instituciones mejor valoradas por la ciudadanía. Será quizás en Mostar. En el terreno de los hechos, ésta no quiera saber nada de aquélla. Al paso que vamos, ni la izquierda abertzale podrá vanagloriarse de contar en sus filas con menos españoles que el Ejército.


Y entre tanques y aviones, los monarcas y su descendencia, los políticos autonómicos y nacionales, los alcaldes y sus concejales, los jefes de prensa y sus asesores, los subsecretarios y los viceconsejeros. Al fondo, una valla contra la que se agolpan las señoras de orden y algunos cuya única patria son sus gafas de sol. Anda, cógelo todo y fabrica con eso un país.

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