Diario Vasco
img
Fecha: octubre 22, 2010
El alcalde de Valladolid genera falsas expectativas
Alberto Moyano 22-10-2010 | 11:10 | 0

La gente de mi edad alberga un fuerte resentimiento hacia todos aquéllos que
en nuestra infancia y pubertad se dedicaron a alimentar un sin fin de
prometedoras expectativas, formuladas en forma de advertencia, pero que en la
realidad jamás llegaron a concretarse en nada.

Primero, nos alertaron en contra de hombres que se situaban
en las inmediaciones de los colegios para, mediante dios sabe qué
engaños y cambio de qué oscuras contrapartidas, regalarnos drogas a los niños. Jamás vi a nadie que lo hiciera, ni oí hablar de
caso alguno en el que alguien fuera obsequiado con alguna de estas sustancias
en cualquiera de sus infinitos formatos y variedades.

Con el tiempo, se
demostró hasta qué punto eran ilusiones sin base firme, dados los desorbitantes
precios que, al parecer, costaban estos productos. A día de hoy, la única esperanza
de conseguir drogas gratis se cifra en que nos las proporcionen desde la Seguridad Social,
una vez alcanzada la tercera edad.

Después, nos cansamos de escuchar aquél sonsonete de “es que
las chicas de hoy en día se acuestan con cualquiera”. Bien, al menos una generación entera –la mía-, puede dar fe
de que se trata de una patraña sin fundamento, tanto más cruel cuanto más
gratuita. Tras observar a los jóvenes de hoy en día, estoy en condiciones
de certificar que, dos décadas después, tal promesa sigue aún pendiente de
materializarse.

 Ahora es el alcalde de Valladolid el que asegura que Leire
Pajín “va a repartir condones a diestro y siniestro por donde quiera que vaya”.
Escucho sus palabras y no puedo sustraerme a la tentación de, en el
nombre de una sexualidad responsable, advertir a la juventud de lo vano de forjarse ilusiones
precipitadas o dar amparo a esperanzas infundadas.

 Y es que la derecha siempre está
augurando el advenimiento de un mundo mejor y más justo, por otra parte, al igual que hace la izquierda, aunque con la diferencia de que aquélla tratará por todos los medios de evitar que tal cosa suceda. El
reparto gratuito de preservativos no tendrá lugar y menos, en un país en
recesión económica y bajo la lupa permanente de los organismos internacionales,
ante los cuales sería difícil de justificar semejante dispendio.

Creédme si os digo que, al igual que vuestros padres,
seguiréis condenados durante mucho tiempo al engorroso trámite de comprarlos en
las farmacias o de adquirirlos en la máquina expendedora, siempre a precio de
mercado y en función de la distinta variedad de sabores y otros extras.

Y eso,
en el supuesto de que dispongáis de fondos. En caso contrario, siempre os
quedará la opción de evocar la figura del propio alcalde de Valladolid, a día de hoy, el más poderoso
inhibidor del deseo sexual del que se tiene conocimiento.

Ver Post >

Otros Blogs de Autor