Diario Vasco

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De pie en tierra vasca, humillado por el repago
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Alberto Moyano | 16-01-2013 | 08:47

Las autonomías del artículo 151 -llamadas también ‘nacionalidades históricas’- se diferencian de las del 143 en que lo que éstas hacen por lealtad aquéllas lo hacen por obediencia. Para el País Vasco, el disparo de salida para aplicar el repago sanitario lo dará el Tribunal Constitucional en competencia con la informática. Y esto lo hace el PNV, en palabras de su nuevo presidente, «el mejor instrumento para llevarnos a la libertad”.

Al igual que Rajoy, Urkullu no tiene más remedio. Ahora mismo, los gobiernos se limitan a seguir las instrucciones que reciben, si es el central, las de Bruselas y si es autonómico, las del central. A este proceso de dimisiones en cadena se le ha dado en llamar cesión de soberanía. Ahora se entiende mejor el desistimiento de Urkullu en acogerse a la fórmula de “humillado ante dios” en su toma de posesión: hubiera sido dar demasiadas pistas, teniendo en cuenta que ‘dios’ es tan sólo el nick bajo el que actúa el sumo hacedor, tan terrenal como el parqué bursátil.

Estamos ante un ejemplo de manual sobre cómo los mismos que proclaman enérgicamente que “ha llegado la hora de hacer política con mayúsculas” se acogen a todo tipo de subterfugios -en este caso tan peregrinos como la necesidad de actualizar sin prisas el sistema informático-, para demorar la puesta en marcha de este mecanismo corrector que obliga al ciudadano a abonar dos veces los medicamentos.

Antes que encargar estériles informes, los políticos deberían asumir que nada resultaría más edificante a los ojos de los ciudadanos que actuar de acuerdo con su propia conciencia. A falta de pruebas fehacientes, dejando a un lado la asignatura de la democracia como teología, demostraría la existencia de unos principios inquebrantables en el seno de los partidos y probaría que cuando sus dirigentes hablan de “líneas rojas” no se refieren al color que produce la vergüenza.

  • skeptical

    Alberto, yo quiero que los políticos tengan principios, pero por favor, ¡que no sean inquebrantables! ¿No será Vd. partidario del “perezca al mundo, pero que se haga justicia”?La racionalidad es precisamente la capacidad de aprender de nuestros errores. Lo de los principios inquebrantables vale para las religiones, y se llaman dogmas. Yo no quiero Mesías, sino sabios prudentes.

  • Alberto Moyano

    skeptical: estoy tomándoles la palabra: “líneas rojas”, “principios inquebrantables”, “aspiraciones irrenunciables”, etc… La racionalidad como tal no significa nada, depende al servicio de qué objetivos se ponga, creo.

  • Casiopea.

    La racionalidad a mi modo de entender (humilde como no!) es una pose fingida para no aceptar que cuando soñamos somos aliens. La razon es uno de nuestros sentidos pero tenemos muchos y muy bonitos. Pero como nos creemos Descartes pues actuamos como si lo fueramos. A esa diosa loca no hay que darle mucha importancia pues ya se encarga ella de adornarse y disfrazarse de lo que sea aunque no sea carnaval. Pero, a donde vas so desgraciada, echate una siesta y descansa un poco…. hay que gritarla de cuando en vez. Desde luego la politica y sus actos no son racionales ni deben serlo. Lo racional son las matematicas y algo de fisica. El resto es demasiado complejo. En la limitacion humana se encuentra parte de su grandeza.