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Sin cremas para el cutis no habría democracia

2013 enero 31
por Alberto Moyano

Si sólo se pudo encarcelar a Al Capone mediante la demostración de que evadía impuestos, la única posibilidad de que encierren a Bárcenas estriba en que le sorprendan en trance de perpetrar alguna minucia de asesinato. Las escabrosas finanzas de los partidos y de la propia Casa Real demuestran que el chantaje es el medio de relación habitual en el mundo de los negocios. Tienen razón los dirigentes ‘populares’ cuando recalcan que el ex tesorero de la formación ya no pertenece al PP: en efecto, es el PP el que pertenece a Bárcenas.

A la luz de las facturas que hoy publica ‘El País’, resulta inevitable admirar el celo profesional que se tomó Eufemiano Fuentes a la hora de encriptar los nombres de sus clientes, al margen de que ahora se haya revelado innecesario, dado que a la jueza tampoco parece muy interesada en conocerlos. Con Bárcenas todo resulta de una claridad prístina: L. de R. resulta ser Luis del Rivero, J. M. Villar Mir es Juan Miguel Villar Mir y Mercadona es Mercadona. Queda la duda de saber si J.M. es José Mari. En cuanto a M.R., todo apunta a que se trata de Mariano Rajoy. Me gustaría decir que me sorprende, pero mentiría. Aquéllos son nuestros emprendedores y éstos, los políticos que ungen sus méritos.

Entre los receptores de estos extraños pagos llama poderosamente la atención la presencia de todos los ex titulares ‘populares’ de Interior: Ángel Acebes, el propio Rajoy, Jaime Mayor Oreja y, de rebote, su hermano José. El inopinado abono de 18.000 euros a la viuda de una víctima del terrorismo y el aguinaldo de 3.005 euros a Basta Ya -no pregunten en concepto de qué- servirán para alimentar la infundada sospecha de que mientras unos se jugaban la vida y otros la perdían, unos terceros se la ganaban. En B, por supuesto.

En contra de la estupefaciente versión oficial, que habla de una ola de indignación que no se corresponde con la realidad, lo cierto es que ningún español renunciará, a partir de hoy y a la luz de los hechos, a las populares cremas para el cutis, por las mimas razones que Telefónica seguirá siendo la compañía de referencia o que el PP volvería a ganar las elecciones.