Diario Vasco
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Te lo cuento, no me pidas que te lo explique
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Alberto Moyano | 21-12-2015 | 17:21| 0

Rajoy ha sido, en el mejor de los casos, permisivo con la corrupción, lo ha recortado todo, ha castigado a los asalariados, ha subido los impuestos, ha aplicado el rodillo y ha hecho caso omiso a la calle y al resto del Parlamento. Resultado: ha ganado por 33 escaños y con más de siete millones de votos.

El PSOE ha obtenido los peores resultados de su historia, ha retrocedido en las ciudades para aferrarse al voto rural y se ha quedado con la Andalucía y Extremadura más involucionistas como único bastión de los que por nada del mundo quieren que algo cambie. Resultado: dice estar listo para asumir responsabilidades de gobierno.

El PNV ha fingido con éxito que la cosa no iba con ellos y ha ignorado el hecho de que la audiencia vasca se inclinaba por los programas políticos de La Sexta frente a los de Euskal Telebista. Resultado: se ofrece para ayudar a gobernar, está a la espera de escuchar ofertas. Lo peor que le podría pasar es que hubiera que repetir las elecciones, por el gasto que supondría.

EH Bildu se invistió hace años en representante vitalicio del Pueblo Trabajador Vasco e intérprete único de sus anhelos más profundos. Resultado: 16% de los votos y retroceso de siete a dos diputados.

Podemos ha planteado la batalla como una contienda entre los de arriba y los de abajo. Resultado: la pirámide invertida, con 123 escaños para los de arriba –la casta–, 69 para los de abajo –‘la gente’–. Su líder prefirió ejercer de comentarista de un debate ajeno a cumplir con el único mitin que tenía previsto en Euskadi. Resultado: ha sido el partido más votado por los vascos.

Ciudadanos: ha disfrutado del favor mediático como no se había conocido antes con fuerza alguna extraparlamentaria, su candidato arrasó en el famoso debate en bar El Tío Cuco y en los sondeos pisó los talones o incluso disfrutó de empates virtuales con todos los vencedores imaginarios. Resultado: no es que se haya hundido en la irrelevancia, es que ni siquiera se sabe con certeza en dónde se ha quedado.

IU/Unidad Popular ha realizado la mejor campaña en las Redes Sociales, ha contado con el mejor Comunity Manager, se ha inventado los mejores hashtags y ha conseguido que todas las abuelas fueran ex militantes del PCE. Resultado: 2 escaños de un total de 350.

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No me has derribado, Ray
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Alberto Moyano | 07-12-2015 | 17:53| 1

La ausencia de un proyecto colectivo medianamente creíble y viable en torno a la igualdad o al reparto equitativo de la riqueza que ofrecer a las sociedades ha conducido a las fuerzas progresistas adentrarse en el terreno de la homeopatía ideológica. En un ejercicio de ilusionismo que ya les gustaría a algunos que fuera colectivo –pero que lógicamente no cuela–, el sátrapa sirio no es un heredero vicario del poder de su padre, sino un presidente elegido por el pueblo; el lamentable Maduro se ha convertido en un líder emancipador y lo mismo da que el pobre produzca vergüenza ajena; y el idolatrado  inquilino del Kremlin, imperialista de manual, profundamente xenófobo e incurable machista, se traviste en una suerte de «a falta del PCUS, es lo que hay». Y lo más gracioso de todo, sin pretensión alguna de serlo por parte del interesado. Asistimos incluso a la reivindicaciones póstumas del hilarante histrión libio y del  señor que tuvo que tapiar la frontera para que no se le vaciara un país.

Basta balbucear cuatro improperios dignos de un lactante en contra de Estados Unidos, la UE y la OTAN para encaramarse como referente de la izquierda, lo cual evidencia hasta qué punto se ha quedado -por el momento- sin nada que ofrecer a la sociedad. Carente de predicamento entre las clases populares, va siendo paulatinamente sustituida por la ultraderecha y sólo encuentra un cierto eco en las ‘elites ilustradas’ que, por lo demás, sólo disparan con pólvora del rey. Lo que nació como un proyecto estrictamente materialista y científico cosido a la realidad se ha convertido en una rama del esoterismo, capaz  de rendir culto a la personalidad de un pelele o de plantear una batalla ideológica sobre la posibilidad de recibir mensajes de ultratumba por medio de pajaritos. Todo se reduce a la utilización de ‘fascista’ y ‘antifascista’ dentro de los más estrictos límites de la frivolidad. «Antifascista», se autoproclaman algunos todo el día y todos los días, aunque siempre ante nadie. Y para una vez que por fin se topan de bruces con el fascismo en estado puro en forma de clérigos monoteístas con cinturón-bomba y kalasnikov, resulta que su apuesta es reeditar el pacto Ribbentrop-Molotov.

Quienes proclaman que la socialdemocracia –hoy en día, una palabra carente de significado– es la antesala del fascismo deberían echar un ojo al curso de los acontecimientos, así en los antiguos países de la órbita soviética como en los tradicionales feudos del comunismo francés, los unos y los otros, nidos ultraderechistas en la actualidad. La esperanza no ha mutado en decepción, sino en pavor.  Sin nada que proponer de cara al futuro, éste se convierte de repente en una amenaza porque implica cambios que siempre van a ser a peor, ya sean climáticos, en las pensiones o en la inmigración. Ahora mismo, la izquierda es un boxeador tan grogui que sus puñetazos tan sólo alcanzan al árbitro o al propio mánager, Como un borracho tratando de llegar aún no se sabe si a casa o al próximo bar, se mantiene a duras penas en pie abrazada a cuantas farolas encuentra a su paso. Lo malo es que son tiempos de penuria, incluso de indigencia: Maduro, los Kichrner, Vladimir Putin, Bashar al-Ásad y Hamas encabezan la lista de ídolos. Si lo vieran, Marx y Engels saldrían eyectados de sus tumbas.

El resumen audiovisual es éste:

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También el ‘Nuevo Hombre’ tendrá que ser mujer
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Alberto Moyano | 18-11-2015 | 10:27| 2

Fracasados hasta el momento todos los intentos de salvarnos de nuestros muy imperfecta condición animal, ahora ha recaído sobre la mujer la misión de redimirnos. Han corrido los turnos, sin éxito, y le toca ya encarnar al ‘Nuevo Hombre’, que en esta primavera ideológica, paradójicamente será mujer o no será. La escritora Laura Freixas escribió un tuit: «Horrorizada por esta nueva muestra de violencia masculina #JeSuisParis» y la ocurrencia hizo fortuna bajo el imperativo de una ley inexorable: no hay hipótesis, por disparatada que sea, que no termine encontrando predicamento.

La ‘apertura Freixas’ es inatacable, en tanto que indemostrable: la violencia es una condición masculina, la ejerzan hombres o mujeres. Intrínseca a los primeros, impuesta a las segundas dado que vivimos en una sociedad patriarcal de la que emana todo. El feminismo redentor se convierte así por ahora en ‘la última frontera’ que nos permitirá dejar de ser lo que somos y la tesis que descarga todas nuestras esperanzas en que la mujer sea diferente es tan perversa que se diría fruta también de la dominación masculina. En efecto: si vivimos en una sociedad patriarcal en la que todo es achacable a esta circunstancia, nunca sabremos qué sería de nosotros de haber brotado en una sociedad igualitaria.

Tenemos algunas certezas con nombre propio: Margaret Thatcher, Golda Meir, Indira Gandhi o Caridad Mercader, pero si en efecto son el resultado de una sociedad patriarcal y como tales, se vieron obligadas a actuar en imitación de los hombres seguimos en la casilla de salida. Lógicamente, se podrían explorar otras hipótesis, como hasta qué punto el ejercicio del poder se apodera de su titular y en función de sus dimensiones lo moldea a su antojo, de tal forma que no caben esperar grandes cosas de Obama en la Casa Blanca o de Alicia Koplowitz al frente de una empresa por más negro y mujer que, respectivamente, sean. La cuestión es hasta qué punto la etiqueta «violencia masculina» ayuda a entender lo sucedido en París o lo enmascara, amén de la distorsión que introduce en los crímenes machistas la utilización indiscriminada del término.

Al rescate de Freixas, objeto de todo tipo de comentarios impresentables en las redes sociales, acudió la tuitea y articulista barbijaputa, a la que bastó una sola  frase para impartir una inolvidable y magistral lección de en qué consiste la banalización del lenguaje y hasta qué punto es posible basurear las palabras:  «El hecho de que se señale que el terrorismo yihadista es violencia masculina no sólo no gusta, sino que curiosamente causa más violencia masculina». De esta forma, el fusilamiento de civiles de toda condición se convierte en «violencia masculina» y una colección de tuits bárbaros, también. Barro y revoltijo. Justo todo lo que no necesitamos.

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Al ataque la Cofradía del Santo Reproche
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Alberto Moyano | 14-11-2015 | 09:15| 2

Ni se habían apagado los ecos de los disparos de París, cuando las infatigables cofradías de penitentes alzaban sus pasos procesionales e iniciaban sus respectivos recorridos desgranando sus habituales letanías para recordarnos, una vez más, que la matanza era el justo castigo por nuestros innumerables pecados. De vez en cuando, desde las redes sociales, se asoman penitentes a cantar sus saetillas, mientras los costaleros apuran el paso sin saltarse pero es que ni una estación del trillado Calvario. A saber: Occidente bombardea, Europa vende armas, la CIA los entrena, el mundo es un lugar injusto y desigual…

Del hecho de que no haya supervivientes entre los clérigos con cinturón bomba que han perpetrado la masacre deducen complots que nunca terminan de concretar; de que las escabechinas en París causen aquí mayor conmoción que las de Siria infieren que los blancos somos moralmente inferiores, una suerte de racismo inverso, como si a los iraquíes les sacudieran igual las que se cometen en Mosul que las que se perpetran en Kenia. Es la condición humana, terriblemente defectuosa. Por supuesto, algunos son -o al menos así se exhiben en público- perfectos santurrones que cargan con los pecados del mundo, pero no nos pueden exigir esos niveles de virtuosidad a los que carecemos del don de la fe.

Por increíble que parezca, hay supuestos progresistas que se abrazan a los heraldos de la desigualdad, gentes que consideran los cuerpos y las mentes de sus mujeres ‘territorios ocupados’; por inverosímil que resulte, hay quien vincula las ejecuciones de los caricaturistas del profeta con el hambre en el mundo; por estúpido que se antoje, hay quien no asume que quien está loco por castigar siempre encuentra razones para hacerlo; por rocambolesco que sea, aún pululan los convencidos de que la emancipación de los desfavorecidos pasa por cumplir a rajatabla los designios de Alá; y por inaudito que sea, los hay persuadidos de que sus expiaciones públicas les redimen de sus pecados, dejando bien claro de paso que el resto somos unos impíos. Y en el colmo del delirio, cierran el círculo recalcando que los yihadistas matan más musulmanes que occidentales, lo cual supone una refutación en toda regla sobre supuestas culpabilidades derivadas de nuestro ‘pecado original’ y que aclara que todo esto no tiene nada que ver con quién vende armas a quién, sino con razones que sólo el Altísimo entiende y cuatro iluminados fingen hacerlo.

Si por las razones que sean, te consideras a ti mismo acreedor a un fusilamiento en una discoteca en virtud de tu condición de blanco y occidental -dicho sea de forma retórica, porque en realidad estos ‘picados’ siempre predican sobre los latigazos que caen en espaldas ajenas-, se dice y no pasa nada. Pero no nos martirices entonando a voz en grito el ‘Yo, pecador’. Otra vez, no, por favor. Ya tuvimos nuestra ración, más que suficiente, de severos en sotana. Y no queremos más.

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Tabakalera, éstos son los cuartos
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Alberto Moyano | 14-11-2015 | 16:20| 2

Llamada custodiar, en parte o en su totalidad, el legado de la Capitalidad Cultural Europea, Tabakalera se garantiza por de pronto el honor de acoger al que ‘de facto’ será el acto inagural del 2016: el gran cotillón de Nochevieja, una fiesta para 2.200 personas que pagarán entre 45 y 55 euros. La fiesta se desarrollará en cinco espacios y contará con dos “ambientes” de música: “una más pachanguera y otra más comercial», asegura la organización con un criterio que dinamita todo el saber acumulado durante décadas por la industria del ramo y, de paso, adelanta de forma sibilina que no habrá de la buena.

Quien considere que Tabakalera no es el lugar apropiado para celebrar este tipo de eventos: a) va contra el aire de los tiempos, ya se anuncia la posibilidad de celebrar bodas en el prisma de la cubierta; y b) se equivoca, nada más contemporáneo que poner las infraestructuras culturales a tiro de la mejor oferta como vía adicional de ingresos económicos. La cultura contemporánea es también penuria financiera, mal que pese, de igual modo que los oncológicos son arquitectura.

Respecto al cotillón, deberían proyectar sobre las paredes, qué sé yo, ‘Arrebato’ y luego grabarlo todo. Nunca Tabakalera se asemejaría más a la Factory de Andy Warhol, de alguna de cuyas películas dijo Norman Mailer: “Sospecho que dentro de cien años, la gente la verá y dirá: ‘Sí, así eran las cosas al final de los cincuenta y a principios de los sesenta en América. Por eso hicieron la guerra del Vietnam. Por eso los ríos se contaminaron, por eso hubo un exceso tipológico. Por eso surgió el horror y por eso la peste se puso en camino”.

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