Skip to content

Siempre divididos

2012 agosto 7
por entre-corcheras

No me han gustado nada unas recientes declaraciones de uno de los técnicos más veteranos de la natación española, Joan Fortuny, entrenador de Erika Villaécija, que que ha dicho que la actuación estelar de Mireia Belmonte no es suficiente para salvar los muebles del conjunto de la selección de natación en Londres. Vaya por delante que Fortuny no ha podido viajar a Londres por desavenencias con la federación y en sus palabras se le escapa un cierto resquemor cainita, pero no me gusta el tono. “Con estas medallas mo podemos decir que estemos estupendos, casi todos se han ido a casa a la primera”. Es un clásico, desde siempre, las luchas de poder, los celos entre técnicos y federativos y sus piques internos han afectado a los deportistas, que se ven metidos en guerras de las que tendrían que ser ajenos. Pero además, la reflexión de Fortuny es falsa. Al margen de las dos medallas y la tercera final de Mireia, que son históricas, están los dos novenos puestos de Melania Costa en 200 y 400 libres, que deberá refrendar en los próximos campeonatos (aún tiene 23 años) y que si hay progresión se verá que han sido unos fenomenales novenos puestos. Además de tres décimos puestos, uno de ellos el relevo de 4×200, una prueba que mide el nivel del equipo, así como el de Erika en 800 y el de MIreia en 200 estilos. Y sin olvidar que Judit Ignacio, Duane da Rocha y Beatriz Gómez se metieron en semifinales. Y aún faltan las aguas abiertas. Otra cosa es la categoría masculina, que sólo ha firmado las semis de Wildewoer  en 100 espalda.