Euskolovers. Blog dedicado a la sexualidad y el placer íntimo (Ocio&Aficiones)
Jueves, 26/11/2009
Tele y sexo: amistades peligrosas
En prime time y con la máxima audiencia pendiente de todo lo que sucede en el plató (son, sobre todo, mujeres de mediana edad, amas de casa en su mayoría), una periodista que se autoproclama feminista y veterana en las servidumbres del teleshow blande un conejo rampante (best seller en vibradores) en su mano como si fuera la bandera de una nueva revolución. Se lee en sus ojos que cree cometer un acto revulsivo, rompedor, heroico. Pero mientras balbucea a duras penas las bondades de la autosatisfacción, lo único que consigue es que el público en plató se ría a mandíbula batiente de la estampa: una señora sale en la tele con un pene de plástico en la mano.
Sálvame, pensamos muchas, de este tipo de publicidad. Los varios capítulos de supuesta educación sexual que el programa premiado ha llevado a cabo le sacan los colores a cualquiera con un mínimo de sentido común. Desde luego, no se trata de contar con un mínimo rigor qué y cómo, sino de escandalizar a una audiencia que se deja alucinar con las excentricidades y los chistes a costa de los juguetes eróticos que se van mostrando. Cuánto peor, mejor.
Da pena constatar cómo, a pesar del trabajo de iniciativas como la de La Juguetería Erotic Toys, parece imposible separar el tándem sexo+caspa. ¿Por qué hemos de convertirlo en algo vulgar, que nos avergüenza o nos escandaliza? ¿Por qué evitamos hablar de todo lo que rodea al sexo con normalidad, sin chistes fáciles ni ese tono hortera y picantón de cuando los biquinis eran noticia? Si todavía había alguien que no creía en la España de dos velocidades, que ponga la televisión y lo vea.
El sexo pervierte la televisión, afirma la opinión mayoritaria. Sin embargo, hay que comenzar a plantearse: ¿No será al revés? Quizá sea la lógica televisiva la que esté pervirtiendo el sexo, convirtiéndolo en una mercadería más, en un personaje cualquiera de un espectáculo continuo, sin pies ni cabeza, vacío y frío. En un chiste fácil. Y así lo reciben niños y mayores, boquiabiertos ante el espectáculo de una señora que hace girar sobre su cabeza unas bolas anales. Imposible llamar a esto normalización. Como poco, circo.
Por si acaso alguno ha visto el tráiler o la película “La cruda realidad”, con Katherine Heigl y Gerard Butler y quiere probar la experiencia, he aquí una selección de juguetes que se accionan a distancia para uso (discreto) en público. Para despistados: Era impensable hace unos años que algo así se viera a toda pantalla y en una película made in Hollywood. En la cinta, la actriz protagonista, disfruta, ¡en un restaurante!, de un dispositivo de vibración colocado estratégicamente en su ropa interior. Bragas que vibran. Sí.
Probablemente, el factor más importante (después del vibratorio) es que la acción se produce en un lugar público. Otra "prevención" que podemos jugar a tirar por tierra. El morbo se multiplica por cien si logramos mantener cualquier intercambio sexual (de miradas, de palabras, de caricias) dentro de los convencionalismos que la vida en común requiere. Claro que hay que extremar las precauciones para mantener el placer tras la máscara de una cara de póquer: a algunas personas puede incomodarles saber que, a su lado, hay alguien a punto de tener un orgasmo.
Así que aquí van un par de sugerencias para un uso lúdico y, si es posible, público de juguetes que no son sólo inventos cinematográficos. Los vibradores a distancia, como este en forma de huevo, pueden convertir cualquier instante en sociedad en algo exponencialmente excitante. Siete vibraciones distintas pueden ser controladas a una distancia máxima de 10 metros. Los mismos que esta bala vibradora, más discreta, que añade 10 intensidades de vibración más y una funda de silicona que añade más sensibilidad. Interesante...
Para practicantes más avanzados y atrevidos, una posiblidad tanto para ellas como para ellos. Claro que, aquí, conviene extremar la precaución. Se trata de los dediles vibradores o minivibradores que se colocan en el extremo de los dedos para reforzar la intensidad de las caricias. El FingO Wavy es súper silencioso y tiene unas suaves ondas en su silicona médica que resultan deliciosas. Los dediles Mycero, además de fabricarse en divertidos colores, sin hipoalergénicos y 100% silicona. Para añadir un toque perverso a aquello de hacer manitas.
Una de las cosas más interesantes del trabajo en La Juguetería Erotic Toys es la posibilidad de aprender y compartir intimidad cada día con nuestros clientes. Es fantástico ver cómo personas de toda índole, orientación sexual y edad son capaces de saltar por encima de sus propias –y ajenas- barreras para cruzar la puerta de nuestra tienda y adentrarse en el mundo de la sexualidad. Para muchas de esas personas es su primera vez, especialmente en el caso de las mujeres.
La mayoría de las veces no vienen buscando nada concreto, más bien es la celebración íntima de un cambio de actitud con respecto a su sexualidad; la curiosidad de ver y tocar accesorios y juguetes diseñados especialmente para nosotras en un entorno en el que se sienten cómodas por primera vez.
Poco a poco la sociedad está evolucionando y entendiendo que la vivencia plena de la sexualidad es una responsabilidad personal. No podemos, no debemos, esperar que ésta sea una tarea ajena, que caiga en las manos de quienes comparten nuestra vida sexual con nosotras. Echar balones fuera (deporte, por otra parte, bastante arraigado en la historia del ser humano) demuestra nuestra falta de valentía y honestidad.
Y cuando se trata de nuestro propio placer, lo de señalar con el dedo –“Es que no sabe lo que quiero”, “Los hombres no saben lo que necesitan las mujeres”, “Los hombres sólo van a lo suyo”- pone de manifiesto el desconocimiento aún existente sobre lo que nos gusta y cómo nos gusta. Porque cuando se sabe lo que se quiere y cómo se quiere, cuando respetamos la manera en que sentimos nuestro placer, no suele darnos pudor manifestarlo, pedirlo, ni compartirlo.
Trabajar la comunicación puede parecer un concepto abstracto. ¿Cómo se empieza? Por ejemplo, desde un libro como Do It Yourself (Ed. Taschen), un trabajo fotográfico que parte del conocimiento de uno mismo. De ahí a referencias mucho más prácticas, como las que ofrecen los manuales escritos por Violet Blue y editados por Robin Books, textos ilustrados que van directamente al grano.
Por ello, en este nuevo post queremos aplaudir la demostración de madurez sexual que empiezan a tener muchas mujeres.
Y cada vez son más. Mujeres que, cansadas de sentirse sujetos pacientes en sus propias relaciones íntimas, han decidido tomar las riendas del asunto y optan por informarse, profundizar y ampliar las posibilidades de sus juegos sexuales.
Un juguete vibrador como Laya es perfecto para recuperar la iniciativa con el propio cuerpo. Para esas mujeres que consideran el “qué dirán” algo injusto, castrante, una lacra que quieren desterrar de sus vidas privadas.
A fin de cuentas, ¿hay alguien a quien su vecino le haya tocado el timbre de casa para preguntarle si le parece bien que por las noches cuelgue el traje y la corbata y se pertreche de látex de la cabeza a los pies? A mí nadie, sólo faltaba...
De modo que, en esas estamos, entregadas a la estupenda causa del placer, con conocimiento y sin culpa. Porque cuanto más sabemos más capaces somos de compartir(nos), de dar(nos) una vuelta de tuerca, de enriquecer(nos).
Porque el sexo es maravilloso, sano, divertido, elimina tensiones y angustias, refuerza la intimidad y la complicidad adulta. Y, porque, poniendo un ejemplo rápido que muestra sólo la punta del iceberg, no conozco nadie que haya tenido un orgasmo alguna vez en su vida y no le haya gustado o no quiera repetir.
Siendo así, ¿le extraña a alguien que queramos más y mejor?
Nuestro cuerpo está equipado con dos de los mejores juguetes anales que podremos encontrar y lo mejor es que ambos vienen de serie: los dedos y la lengua.
Los dedos nos permiten familiarizar al ano con su estimulación sin llegar a los límites de nuestra elasticidad, con un control muy específico y puntual. Prueba a masajear por toda la parte externa y a dilatar ligeramente el propio orificio. Si lo haces en pareja, dile que preste especial atención a las reacciones de tu cuerpo y no te cortes en guiarle y contarle cómo te sientes: es una información fundamental que nadie puede adivinar y que le servirá de guía para los juegos venideros, descubriendo cuáles son las zonas de mayor placer en las que recrearse.
El beso negro (Rimming o Analingus), también llamado French Kiss en inglés, es uno de los trucos universales para la estimulación anal. La textura suave y musculosa de la lengua es única y sumamente efectiva para la dilatación anal, te permite dilatar poco a poco y se desliza con facilidad sin llegar a forzar en ningún momento. Si tenéis reparos en la estimulación oral-anal, puedes recurrir a unos cuantos aliados:
Lubricantes de sabores: Existen lubricantes con sabores inimaginables, que convertirán tu ano en un irresistible caramelo y además puedes ir variándolos según el día o la cena que hayáis disfrutado. Para gourmets recomendamos las Cerezas Ardientes, para juguetones el sabor a Chicle (¿Recuerdas a Boomer?) y para los sibaritas, nada como el lubricante Toko de sabor a Fresas con Champagne.
Dams: Estos cuadrantes de látex son tan finos que la parte receptora no notará su presencia, mientras crean una barrera entre el ano y la boca, muy indicados para el sexo oral durante la menstruación. Los hay de sabor a Mora, Fresa, Vainilla y hasta Coca Cola. ¡Ya no hay excusa!
The Lick: la lengua vibradora es un simulador del sexo oral fantástico para la estimulación de clítoris, ¿pero qué pasa si lo colocamos en el ano? Gracias a su diseño y a su potente vibración, iremos dilatando el oficio poco a poco. La vibración estimulará la zona para ponerla a flor de piel y nos garantizaremos de no proceder hasta que el cuerpo esté pidiendo guerra.
Llegados a este punto, podemos comenzar con la penetración. Para quienes sigan teniendo dudas, pueden comenzar con un pequeño vibrador, así lograremos recrear la moción de la penetración, sin llevar nuestro cuerpo al límite. ¿Los mejores? Angelo (un favorito del staff), el vibrador Liv by Lelo y para los más exigente el vibrador G-Rider, una auténtica maravilla, con un diseño único, una tecnología fantástica y a nuestro juicio la silicona con mejor textura que existe en el mercado.
Para quienes ya se sienten capaces y están deseosos de proseguir, hay que tener en cuenta un mínimo manual de etiqueta:
1. La parte receptora es la que manda, es quien debe marcar el ritmo de la penetración y también ha de decidir hasta dónde llegamos, la intensidad y la profundidad de la penetración
2. Hay posturas que favorecen la penetración anal. Quien recibe puede probar a posicionarse encima, de esta manera logrará un control añadido sobre la profundidad de la penetración, no habrá sustos con una “estocada” furtiva y además conseguirá relajar significativamente la tensión en la zona pélvica puesto que la tensión fluye hacia las piernas que en esta posición sujetan nuestro peso y no a la entrepierna
3.- En los primeros encuentros anales (sobre todo hasta que consigas un mayor control sobre los esfínteres) es aconsejable ir poco a poco, que el pene o juguete vaya entrando progresivamente en el ano y que, una vez dentro, te quedes sentada sobre él, para relajar el esfínter y hacer que se vuelva más elástico. ¡Tu cuerpo ya está listo para un poco de acción!
Piensa que tu cuerpo es el que rige y gobierna, puedes probar a variar la intensidad de la penetración, diferentes profundidades y diferentes posturas.
Para la estimulación del Punto G, la mejor postura es estar tumbada y con él posicionado encima, levantando las piernas hasta la cabeza: el cuerpo se dobla fácilmente y él llegará al Punto G de maravilla. Además tu vagina y tu clítoris quedarán muy a mano para estimularlos con un vibrador externo o con las manos.
Otra postura predilecta es la universalmente conocida como la del perrito, esta postura permite a tu pareja manejar tu cuerpo con más soltura aunque pierdes el contacto visual.
Y cómo no, las posturas de Cowgirl en las que tu estás encima controlado (tanto de frente como de espaldas) te ofrecen una sensación de estar al mando, con una gran visión de la escena y encienden aún más la excitación del momento. Piensa que los hombres son muy receptivos a la estimulación visual y que si tu amante lleva tiempo queriendo probar el juego anal, estará rendido a tu total disposición.
Si quieres ampliar aún más el repertorio de posiciones, te recomendamos mirar a solas o en pareja esta fascinante Guía Educativa en DVD dirigida por Tristan Taormino, la gurú indiscutible del sexo anal:
¡No dejes para mañana lo que quieres disfrutar hoy!
En La Juguetería erotic toys no pasa un solo día sin que alguna de nuestras clientas nos pregunte sobre el sexo anal. Para ser una de las fantasías más comunes, es sorprendente lacantidad de prejuicios que tenemos hacia el placer anal y la cantidad de mujeres traumatizadas con algunas de sus experiencias con la puerta trasera.
¿Quiénes son estos villanos que traumatizan a las mujeres con sus anos? ¿Qué hacemos mal para no disfrutar con esta práctica? ¿El sexo anal es sano? ¿No es una práctica un poco… dirty?
Si alguna vez has tenido estas dudas o si simplemente te pica la curiosidad, esta semana en Juegos de Cama queremos hacer un especial anal: porque todas y todos tenemos derecho a DISFRUTAR del sexo anal, una de las prácticas sexuales más reveladoras que nos brinda nuestro cuerpo.
A menudo, el sexo anal se convierte en una de las principales discordias entre amantes. Puede llegar a ser una de las prácticas sexuales más conflictivas, pero con una buena comunicación, escuchando a nuestr@s acompañantes y con paciencia y dedicación, la gran mayoría de las personas pueden disfrutar del juego anal, eliminando el dolor de la ecuación y alcanzando nuevas cotas de placer a menudo inesperadas y siempre sorprendentes.
La principal razón para practicar el sexo anal es la intensa gratificación que proporciona. Pero a pesar de los millones de aficionados con los que cuenta en todo el mundo, el sexo anal puede quedar estigmatizado como algo sucio o perverso, y bajo la ignorancia del placer anal, llegamos a pensar que es una práctica dolorosa, poco higiénica e, inclusive, que puede alterar los procesos metabólicos de nuestro cuerpo.
Sin duda alguna, es la zona de nuestro cuerpo que más tabúes acarrea: que el juego anal produce dolor, pérdidas fecales, que las mujeres sólo lo practican por petición de sus amados, las dolorosas hemorroides y hasta la homosexualidad (en el caso de los hombres).
Con todas estas adversidades, nos inspira mucho pensar que el sexo anal sigue fichando nuevos adeptos, que muchas mujeres disfrutan tanto del sexo anal como de la penetración vaginal y que los hombres que disfrutan de la estimulación anal amplían enormemente su potencial erótico y su repertorio de sensaciones.
Lecciones de anatomía
El orificio y conducto anal están recubiertos (y forman parte) de nuestros genitales y de manera muy similar a los labios vaginales, el clítoris o el pene, la circulación se dispara en la zona cuando estamos excitados. Las miles de terminaciones nerviosas que se ubican por la zona nos brindan la posibilidad de descubrir un nuevo horizonte sexual.
En el caso de los hombres, el juego anal permite la estimulación de la próstata (el Santo Grial del placer masculino) y a las mujeres permite una estimulación del Punto G muy directa, puesto que la membrana que separa los conductos de la vagina y el ano son casi paralelos y además muy finos, con lo que para muchas, la mejor manera de estimular el Punto G es la penetración anal.
Explorar, relajar y lubricar
El orificio anal es uno de los puntos del cuerpo donde más acumulamos tensión de manera subconsciente. En ocasiones, sin darnos cuenta, mantenemos el orifico anal apretado como si nos fuese a escapar la vida sin darnos cuenta. Conviene saber que la incontinencia en personas sanas es prácticamente imposible, puesto que nuestros esfínteres controlan perfectamente nuestras visitas al baño y esta tensión gratuita a la que sometemos a nuestro ano es uno de las principales causantes del dolor a la hora de jugar analmente.
Para reducir la tensión (y proporcionalmente el dolor) hay diversas maneras de familiarizarte con tu ano. Primero puedes comenzar haciendo breves sesiones de ejercicios Kegel. Al igual que los ejercicios para la recuperación del suelo pélvico, estos ejercicios te permiten ir apretando el orificio y luego relajándolo. Esto te familiarizará con las sensaciones que te puede proporcionar tu ano y además comenzarás a controlar un músculo casi desconocido para muchos.
Lubricantes
Como todos sabemos, el ano no lubrica de manera natural, por lo tanto, para reducir tirones y roces indeseables, lo mejor es empezar por elegir un buen lubricante. Los más indicados son los lubricantes con texturas duraderas como el Maximus, lubricantes como sabores (si procedemos antes con la estimulación oral) como el Juicy Lube y para iniciados que controlen esta práctica, lubricantes con base de silicona, que son más duraderos e hidratantes para la piel, como el ID Millenium.
Cómo iniciarte en el sexo anal
Antes de ponerte en manos ajenas, puedes iniciarte jugando con tu propio cuerpo mientras estás en la ducha: prueba a enjabonar un dedo e introducirlo en el orificio anal, suavemente. Al comienzo puede resultar incómodo, pero poco a poco verás que tu cuerpo se vuelve más receptivo al dedo y que toqueteando en la parte interior descubrirás cuáles son las zonas más agradecidas y cuáles las menos deseables. Por norma general, los dedos han de dirigirse en la dirección contraria a la espina dorsal.
Asimismo, con tu pareja, prueba a masajear la zona, sin llegar a entrar en la cavidad: esta sencilla caricia es en sí misma muy placentera, despertará tu ano y te motivará para seguir indagando en nuestra nueva zona de juegos.
Los ejercicios para tomar conciencia de la dilatación, la exploración a solas y en pareja suponen un acercamiento físico que disminuirá las barreras psicológicas que podamos tener con la zona y además nos identifica el placer que estamos a punto de descubrir.
¿Y si siento dolor?
Si llegados a este punto sentimos dolor, es que nuestro orificio no está suficientemente relajado. Muchas mujeres ignoran este dolor para proseguir con la práctica, pero atención, este puede ser uno de los punto más importantes de nuestro descubrimiento anal: si duele, hay que relajar, respirar hondo y procurar relajar el cuerpo entero, seguir jugando con los dedos o un mini vibrador(que ayudará a aliviar la tensión) hasta que nuestro cuerpo nos indique que prosigamos. Si persiste la incomodidad, no estamos preparados, nuestro cuerpo nos está diciendo que así no o que hoy no y que probemos otro día.
El dolor es pues la mejor manera que tiene nuestro cuerpo de enviarnos una señal de STOP, que conviene escuchar y obedecer a rajatabla. El sexo anal NUNCA tiene por qué doler, ni al comienzo ni al final. Pero es cierto que de todas las zonas erógenas del cuerpo humano, ninguna es tan caprichosa y rebelde… incluso para los profesionales del placer anal, hay días que simplemente hay que darse la vuelta!
Si no consigues relajar más la zona, prueba con un masaje muscular, comenzando desde el cuello y bajando por la espina dorsal hasta llegar a las nalgas. Llegados a este punto, masajea fuertemente los cachetes y las nalgas, esto hará que la circulación aumente en toda la zona (el orificio se volverá más elástico) y la tensión general disminuirá, nos quitaremos preocupaciones de la cabeza y podremos centrarnos en el placer, con risas relajantes por el camino...
Oli Acosta, Tat Escobar y Max Rekarte son los fundadores de LA JUGUETERÍA erotic toys (www.lajugueteria.com), la primera Boutique Erótica de España especializada en la mujer y sus amantes.
Desde La Juguetería, han creado también La Universidad del Sexo y el Festival Independiente de Cine para Adultos, entre otras iniciativas dirigidas a la normalización de la sexualidad y a la búsqueda de la felicidad sexual.
Este año han sido elegidos entre las 50 personas
menores de 50 años más influyentes del país. Su nueva boutique en San Sebastián-Donostia ha abierto sus puertas en la calle Usandizaga, 5 (Gros).