Diario Vasco
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Viaje con nosotros
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Fernando Becerril | 24-07-2017 | 08:42

La Real regresa a Europa tres años después de la frustrante experiencia de Krasnodar. Lo hace gracias a una campaña llena de mérito en la que ha sabido hallar una forma de jugar, una manera de ganar, que nos ha reconciliado con el fútbol y le ha convertido en uno de los mayores atractivos del campeonato. Naturalmente no ha sido un discurso lineal en el que sólo se hayan producido buenas noticias, pero éstas dejan muy por detrás la cuenta de los pasos en falsos, de las indecisiones, de las debilidades, que también las ha habido.

Los hombres entrenados por Eusebio han ganado la mitad de los partidos jugados y han empatado sólo siete encuentros, tres de ellos en las tres últimas jornadas de la competición. El punto de inflexión tras una pretemporada difícil y una pobre puesta en escena ante el Real Madrid en Anoeta llegó bien pronto, en el tercer partido. Hasta entonces nuestro equipo había abusado de forma desesperante del pase en corto a ninguna parte. Parecía confundir la paciencia con la parálisis. El invento de jugar con Markel por delante del balón no funcionaba. Estaba bien que Asier dirigiera la salida y que Bergara fuera uno de los primeros en iniciar la presión defensiva, pero el juego colectivo se resentía y el equipo parecía agarrotado por el temor de perder la pelota en zona de riesgo. Hasta el tercer partido.

Aquella noche de Anoeta toda la lentitud desapareció cuando un Espanyol agazapado encontró un disparo lejano y mortal para ponerse por delante con media hora por jugar. Quique Sánchez Flores terminó feliz con el empate porque una Real desmelenada logró igualar y todavía le sobraron minutos y fútbol para poner a un adversario tan serio contra las cuerdas. A partir de ese momento el equipo que nos representa encontró la seguridad que necesitaba para hacer buen fútbol y para ir sumando victorias con regularidad.

Hubo momentos de infortunio como las dos derrotas ante el Villarreal. La Real no mereció perder ninguno de los dos pero los perdió. Si esos dos enfrentamientos hubieran acabado conforme a la lógica del juego con dos puntos para cada uno, hoy los hombres de Eusebio serían quintos. En cambio permitieron que los amarillos les tomaran una ventaja de seis puntos en choques que no habían tenido dueño.  Algo que aprender para una nueva temporada en la que tendremos que viajar por Europa y habrá que sobrellevar lo mejor posible el hándicap que han soportado con absoluta dignidad Villarreal y Athletic, nuestros rivales directos en la lucha por la Europa League.

Si repasamos el calendario no hubo nada mejor que el triunfo cristalino sobre el Atlético en Anoeta y el repaso al Barcelona, que se encontró un punto por uno de esos errores arbitrales que tradicionalmente les ayudan tanto a ellos como a sus eternos rivales. Bueno también se lo encontró porque los delanteros realistas no atinaron a aprovechar un puñado de magníficas ocasiones. Igual da. La imagen que dejaron los de Eusebio en ese partido y en el del Camp Nou fue de máximo prestigio. Lo malo es que si ante el Villarreal dos puntos merecidos se quedaron en nada, ante los anteriores campeones tendrían que haber sido cuatro y sólo sumamos uno.

Son cosas que pasan en un sentido y en otro. ¿O no recuerdan que los tres puntos de Las Palmas fueron consecuencia de uno de esos milagros que sólo suceden en este deporte? Los canarios perdonaron en el área guipuzcoana y su portero regaló a Prieto el gol del triunfo. Esa victoria ayudó en el momento más difícil de la temporada cuando Willian José había caído lesionado y los jefes del equipo acusaban la sucesión de esfuerzos tras una aventura copera de máxima intensidad.

Se ha hablado mucho de la falta de recambios en la plantilla realista. No comparto esa opinión. No tenemos capacidad para sustituir a dos jugadores, dos, que son Illarra e Iñigo Martínez y nos cuesta, sobre todo en Anoeta, encontrar un relevo en punta a Willian José. Juanmi le sustituye bien dentro del área gracias a ese instinto de cazador, pero la aportación del brasileño al juego no la puede ofrecer ningún otro delantero, al menos hasta que Agirretxe vuelva a ser habitual en las convocatorias.

En el resto de posiciones todas las necesidades han estado bien cubiertas por la plantilla y el equipo filial. Hasta un debutante como Kevin cumplió cuando a Yuri no le dejaron jugar en el Bernabéu por caer derribado en el área del Celta en un penalti indiscutible. Un mal árbitro y unos comités erráticos le sancionaron a destiempo en una decisión que lo sucedido en estas dos últimas semanas ha terminado por convertir en escandalosa.

Es probable que lo más positivo entre lo mucho bueno que hemos vivido esta temporada haya estado precisamente en los recursos deportivos del club. Odriozola ha sido una de las grandes noticias de la temporada y eso que vino a sustituir a un Carlos Martínez que se había roto cuando volvía a ser el que vimos en tiempos de Montanier. Bautista ha jugado doce partidos con más de trescientos minutos y ha anotado tres goles que han valido puntos. Zubeldia ha sido titular en tres de los cuatro encuentros en los que ha participado y Guridi tuvo la desgracia de lesionarse tras un estreno prometedor.

Entre esos recursos hay que citar a un capitán inmenso ­–ha jugado todos los partidos- y un Zurutuza que por fin ha podido ser titular con regularidad y se ha ido por encima de las treinta presencias hasta los 2500 minutos que son cuatrocientos más de los que había sumado entre las dos campañas precedentes. Añadan la recta final de Canales que está dando lo mejor de sí mismo después de superar tres lesiones de máxima gravedad.

Para terminar con las buenas notas habría que recordar que la plantilla ha estado mejor equilibrada que en años anteriores gracias a dos fichajes que han funcionado de manera excelente. Ha podido hacer frente con decoro a los momentos difíciles y ello ayudará mucho a los técnicos del club para armar la plantilla que van a necesitar si quieren competir en Europa sin ceder demasiado terreno en el campeonato doméstico.

Puestos a enumerar los puntos frágiles tendremos que recordar que la omnipresencia de Rulli en las alineaciones no es buena ni para él –la falta de competencia no le está ayudando a mejorar- ni para el resto de los porteros de la plantilla. Ramírez hizo una pretemporada notable cuando el argentino todavía no sabía si iba o si venía pero no ha jugado ni la Copa y Bardají está lejos de las ilusiones que sentimos en su primera campaña con el Sanse. En vez de ayudarle a mejorar le han convertido en un jugador sin futuro, al menos de txuriudin. Los dos ceros (en minutos jugados) de los otros dos porteros son a mi modo de ver un disparate.

Tampoco me ha gustado la ambigüedad que ha rodeado a Granero. Fue un muerto viviente hasta finales de noviembre. Después pasó por delante de Rubén Pardo, al que se le dio salida hacia Sevilla en una aventura que no ha terminado de funcionar, y de un Zubeldia que estaba tirando la puerta abajo en el Sanse y que a mí me parece que puede ser el complemento perfecto de Illarramendi. El madrileño ha terminado con un papel de nuevo secundario. Su tiempo en la plantilla parece resuelto pero le queda un año de contrato y la última palabra, como hace doce meses, será suya. A veces fichar sin pagar traspaso no sale barato. Una lección que seguro que en los despachos de Anoeta ya habrán aprendido.

Eusebio ha hecho a mi modo de ver un trabajo notable tanto en el apartado del juego como en la administración de la plantilla pero el curso que viene tendrá que hacer frente a un desafío diferente en el que tendrá semanas de tres partidos durante todo el otoño y al menos en el inicio del invierno. Va a necesitar un central –que no debería ser Zubeldia, los experimentos conviene hacerlos con gaseosa- y tendrá que plantearse el futuro de Aritz. Siempre ha sido un jugador con carácter y esta temporada, especialmente difícil para él en el plano personal, ha estado devorado por la ansiedad. El centro de la defensa es muy sólido, pero necesitas cuatro hombres para hacer plantilla y no será fácil conseguir competencia y alternativas para Iñigo y para Navas.

De medio campo para adelante la obsesión de Loren siempre ha sido la de traer un jugador explosivo. No ha terminado de conseguirlo. Bruma fue el que más jugó entre los hombres de ese perfil y su aportación no fue suficiente. Si acierta en ese puesto y el mercado respeta a los jugadores más importantes, el trabajo estará hecho. Falta por ver si Vela culmina su contrato entre nosotros. Su actitud ha sido buena, aunque ha tenido problemas físicos que no le han permitido recuperar su nivel de excelencia y, sobre todo, queremos pensar que Agirretxe podrá ser el que era antes de que Keylor Navas le hiciera aquel penalti que truncó su carrera. Creo recordar que ni siquiera lo pitaron. Me parece que se apellidaba González González el individuo que prefirió mirar hacia otro sitio. Miren, se me olvidaba, ese señor ha vuelto a ser uno de los más amargos recuerdos de la temporada que termina. Pues incluso con eso, a pesar de eso, la Real se va de gira por Europa. ¿Viaja con nosotros? Anímese.