Diario Vasco
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Autor: fernanbecerril
Viaje con nosotros
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Fernando Becerril | 22-05-2017 | 5:53| 0

La Real regresa a Europa tres años después de la frustrante experiencia de Krasnodar. Lo hace gracias a una campaña llena de mérito en la que ha sabido hallar una forma de jugar, una manera de ganar, que nos ha reconciliado con el fútbol y le ha convertido en uno de los mayores atractivos del campeonato. Naturalmente no ha sido un discurso lineal en el que sólo se hayan producido buenas noticias, pero éstas dejan muy por detrás la cuenta de los pasos en falsos, de las indecisiones, de las debilidades, que también las ha habido.

Los hombres entrenados por Eusebio han ganado la mitad de los partidos jugados y han empatado sólo siete encuentros, tres de ellos en las tres últimas jornadas de la competición. El punto de inflexión tras una pretemporada difícil y una pobre puesta en escena ante el Real Madrid en Anoeta llegó bien pronto, en el tercer partido. Hasta entonces nuestro equipo había abusado de forma desesperante del pase en corto a ninguna parte. Parecía confundir la paciencia con la parálisis. El invento de jugar con Markel por delante del balón no funcionaba. Estaba bien que Asier dirigiera la salida y que Bergara fuera uno de los primeros en iniciar la presión defensiva, pero el juego colectivo se resentía y el equipo parecía agarrotado por el temor de perder la pelota en zona de riesgo. Hasta el tercer partido.

Aquella noche de Anoeta toda la lentitud desapareció cuando un Espanyol agazapado encontró un disparo lejano y mortal para ponerse por delante con media hora por jugar. Quique Sánchez Flores terminó feliz con el empate porque una Real desmelenada logró igualar y todavía le sobraron minutos y fútbol para poner a un adversario tan serio contra las cuerdas. A partir de ese momento el equipo que nos representa encontró la seguridad que necesitaba para hacer buen fútbol y para ir sumando victorias con regularidad.

Hubo momentos de infortunio como las dos derrotas ante el Villarreal. La Real no mereció perder ninguno de los dos pero los perdió. Si esos dos enfrentamientos hubieran acabado conforme a la lógica del juego con dos puntos para cada uno, hoy los hombres de Eusebio serían quintos. En cambio permitieron que los amarillos les tomaran una ventaja de seis puntos en choques que no habían tenido dueño.  Algo que aprender para una nueva temporada en la que tendremos que viajar por Europa y habrá que sobrellevar lo mejor posible el hándicap que han soportado con absoluta dignidad Villarreal y Athletic, nuestros rivales directos en la lucha por la Europa League.

Si repasamos el calendario no hubo nada mejor que el triunfo cristalino sobre el Atlético en Anoeta y el repaso al Barcelona, que se encontró un punto por uno de esos errores arbitrales que tradicionalmente les ayudan tanto a ellos como a sus eternos rivales. Bueno también se lo encontró porque los delanteros realistas no atinaron a aprovechar un puñado de magníficas ocasiones. Igual da. La imagen que dejaron los de Eusebio en ese partido y en el del Camp Nou fue de máximo prestigio. Lo malo es que si ante el Villarreal dos puntos merecidos se quedaron en nada, ante los anteriores campeones tendrían que haber sido cuatro y sólo sumamos uno.

Son cosas que pasan en un sentido y en otro. ¿O no recuerdan que los tres puntos de Las Palmas fueron consecuencia de uno de esos milagros que sólo suceden en este deporte? Los canarios perdonaron en el área guipuzcoana y su portero regaló a Prieto el gol del triunfo. Esa victoria ayudó en el momento más difícil de la temporada cuando Willian José había caído lesionado y los jefes del equipo acusaban la sucesión de esfuerzos tras una aventura copera de máxima intensidad.

Se ha hablado mucho de la falta de recambios en la plantilla realista. No comparto esa opinión. No tenemos capacidad para sustituir a dos jugadores, dos, que son Illarra e Iñigo Martínez y nos cuesta, sobre todo en Anoeta, encontrar un relevo en punta a Willian José. Juanmi le sustituye bien dentro del área gracias a ese instinto de cazador, pero la aportación del brasileño al juego no la puede ofrecer ningún otro delantero, al menos hasta que Agirretxe vuelva a ser habitual en las convocatorias.

En el resto de posiciones todas las necesidades han estado bien cubiertas por la plantilla y el equipo filial. Hasta un debutante como Kevin cumplió cuando a Yuri no le dejaron jugar en el Bernabéu por caer derribado en el área del Celta en un penalti indiscutible. Un mal árbitro y unos comités erráticos le sancionaron a destiempo en una decisión que lo sucedido en estas dos últimas semanas ha terminado por convertir en escandalosa.

Es probable que lo más positivo entre lo mucho bueno que hemos vivido esta temporada haya estado precisamente en los recursos deportivos del club. Odriozola ha sido una de las grandes noticias de la temporada y eso que vino a sustituir a un Carlos Martínez que se había roto cuando volvía a ser el que vimos en tiempos de Montanier. Bautista ha jugado doce partidos con más de trescientos minutos y ha anotado tres goles que han valido puntos. Zubeldia ha sido titular en tres de los cuatro encuentros en los que ha participado y Guridi tuvo la desgracia de lesionarse tras un estreno prometedor.

Entre esos recursos hay que citar a un capitán inmenso ­–ha jugado todos los partidos- y un Zurutuza que por fin ha podido ser titular con regularidad y se ha ido por encima de las treinta presencias hasta los 2500 minutos que son cuatrocientos más de los que había sumado entre las dos campañas precedentes. Añadan la recta final de Canales que está dando lo mejor de sí mismo después de superar tres lesiones de máxima gravedad.

Para terminar con las buenas notas habría que recordar que la plantilla ha estado mejor equilibrada que en años anteriores gracias a dos fichajes que han funcionado de manera excelente. Ha podido hacer frente con decoro a los momentos difíciles y ello ayudará mucho a los técnicos del club para armar la plantilla que van a necesitar si quieren competir en Europa sin ceder demasiado terreno en el campeonato doméstico.

Puestos a enumerar los puntos frágiles tendremos que recordar que la omnipresencia de Rulli en las alineaciones no es buena ni para él –la falta de competencia no le está ayudando a mejorar- ni para el resto de los porteros de la plantilla. Ramírez hizo una pretemporada notable cuando el argentino todavía no sabía si iba o si venía pero no ha jugado ni la Copa y Bardají está lejos de las ilusiones que sentimos en su primera campaña con el Sanse. En vez de ayudarle a mejorar le han convertido en un jugador sin futuro, al menos de txuriudin. Los dos ceros (en minutos jugados) de los otros dos porteros son a mi modo de ver un disparate.

Tampoco me ha gustado la ambigüedad que ha rodeado a Granero. Fue un muerto viviente hasta finales de noviembre. Después pasó por delante de Rubén Pardo, al que se le dio salida hacia Sevilla en una aventura que no ha terminado de funcionar, y de un Zubeldia que estaba tirando la puerta abajo en el Sanse y que a mí me parece que puede ser el complemento perfecto de Illarramendi. El madrileño ha terminado con un papel de nuevo secundario. Su tiempo en la plantilla parece resuelto pero le queda un año de contrato y la última palabra, como hace doce meses, será suya. A veces fichar sin pagar traspaso no sale barato. Una lección que seguro que en los despachos de Anoeta ya habrán aprendido.

Eusebio ha hecho a mi modo de ver un trabajo notable tanto en el apartado del juego como en la administración de la plantilla pero el curso que viene tendrá que hacer frente a un desafío diferente en el que tendrá semanas de tres partidos durante todo el otoño y al menos en el inicio del invierno. Va a necesitar un central –que no debería ser Zubeldia, los experimentos conviene hacerlos con gaseosa- y tendrá que plantearse el futuro de Aritz. Siempre ha sido un jugador con carácter y esta temporada, especialmente difícil para él en el plano personal, ha estado devorado por la ansiedad. El centro de la defensa es muy sólido, pero necesitas cuatro hombres para hacer plantilla y no será fácil conseguir competencia y alternativas para Iñigo y para Navas.

De medio campo para adelante la obsesión de Loren siempre ha sido la de traer un jugador explosivo. No ha terminado de conseguirlo. Bruma fue el que más jugó entre los hombres de ese perfil y su aportación no fue suficiente. Si acierta en ese puesto y el mercado respeta a los jugadores más importantes, el trabajo estará hecho. Falta por ver si Vela culmina su contrato entre nosotros. Su actitud ha sido buena, aunque ha tenido problemas físicos que no le han permitido recuperar su nivel de excelencia y, sobre todo, queremos pensar que Agirretxe podrá ser el que era antes de que Keylor Navas le hiciera aquel penalti que truncó su carrera. Creo recordar que ni siquiera lo pitaron. Me parece que se apellidaba González González el individuo que prefirió mirar hacia otro sitio. Miren, se me olvidaba, ese señor ha vuelto a ser uno de los más amargos recuerdos de la temporada que termina. Pues incluso con eso, a pesar de eso, la Real se va de gira por Europa. ¿Viaja con nosotros? Anímese.

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¿Por qué?
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Fernando Becerril | 28-04-2017 | 5:13| 0

Los seguidores de la Real se preguntan por qué no les van a dejar terminar por encima de la séptima plaza. Cuesta entender que al Villarreal le resuelvan partidos como el que en su día le enfrentó al Las Palmas o que den por bueno un gol como el que les permitió derrotar al Leganés con un manotazo en el descuento. Me cuesta calificar de tramposo a Bakambu porque seguramente ni él mismo se creía que aquella mano con todo el brazo extendido fuera a colar. La mano del dios Maradona fue mucho más discreta. A nuestra gente le sorprende menos que el Athletic tenga arbitrajes cuesta abajo a estas alturas de la temporada cuando se está jugando seguir en Europa, aunque seguro que es sin querer, que Aduriz y Raúl García son tan buenos comediantes que llevan a error a unos colegiados que cobran por su labor mejor salario que el presidente del Gobierno por hacer la suya sin que, a mi modo de ver, haya gran diferencia entre la calidad profesional de uno y de otros.

A nuestra afición le pasma también que designen para los partidos más importantes de su equipo a árbitros tradicionalmente hostiles y la suma de tanta circunstancia curiosa nos invita a preguntarnos por qué. Como desconozco las respuestas no puedo ayudarles a resolver su duda. Seguro que ustedes tienen algún motivo pensado pero ya saben que a mí de los árbitros no me gusta hablar. Su trabajo es complicado, sobre todo cuando están bajo presión y en esta Liga todos presionamos cuanto podemos. Eso sí, a la hora de apretarles algunos tienen más éxito.

Es que todavía me estoy preguntando por qué en un partido de Champions tan brillante como el que jugaron en el Bernabéu el Real Madrid y el Bayern, un componente de la aristocracia arbitral expulsó a Vidal en la jugada más clara de todo el encuentro. El chileno es un tipo duro que hace falta hasta cuando saluda a los rivales. Lo sé yo, lo sabía aquel árbitro y lo sabe cualquier futbolero del planeta, pero para una vez que llega medio segundo antes y no toca siquiera al contrario, le echan. Yo también me hago cruces todavía. Si el árbitro quería ayudar al Madrid, podía enseñar dos amarillas a ese futbolista más pronto que tarde. Hizo al menos cuatro entradas susceptibles de amonestación a poco que el colegiado hubiera venido con esa intención. Pues no. Le echa en una jugada que le pone en ridículo, que cuestiona la limpieza de la competición y que enriquece la leyenda negra (en este caso blanca) arbitral que acompaña a los merengues desde la noche de los tiempos. No fue su único error pero ése en concreto supera mi capacidad de análisis.

Y ya puesto a hacerme preguntas me gustaría que los queridos colegas que cubren la información del Eibar me explicaran por qué razón asumieron con semejante entereza el arbitraje sibilino que sufrieron el otro día en Ipurua en un partido cumbre en el que se jugaban una plaza en Europa League. Los jugadores armeros, tíos de pelo en pecho que no lloran ni aunque les duela, pusieron el grito en el cielo en el vestuario. Las crónicas locales no vieron motivos para quejas y eso que la última falta fue por lo menos discutible. Me llama la atención porque en Anoeta sí se quejaron y eso que el campo era una piscina en la que no era fácil ni jugar ni arbitrar, pero todas las dudas las miraron con ojo de halcón y las vieron como las vemos todos, del lado que nos conviene. ¿Por qué en su propio campo y en otro derbi bien distinto, la parcialidad arbitral sólo fue apreciada por sus jugadores? No sé qué decirles. Estoy perplejo. Se me ocurre que a lo mejor alguno o alguna quiere más al Athletic que a su valeroso Eibar, a ese equipo que siempre me ha caído bien y al que he ido a ver jugar en todas las categorías. Yo que soy de la Real, desde luego, me hubiera ido a casa cabreado aunque el partido no hubiera tenido el menor valor para los míos. Ellos no. En fin, mejor no me lo tomen en cuenta. Nada es tan absurdo como juzgar intenciones ajenas. Aunque no dejo de preguntármelo. ¿Por qué?

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Amo este juego
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Fernando Becerril | 18-02-2017 | 9:14| 0

Ha sido fantástico. No se puede jugar mejor al baloncesto. Otra vez, una prórroga. Otra vez, un encuentro lleno de alternativas. Ganó el que fue más fuerte en los momentos en los que se decidía todo, pero los jugadores derrotados saldrán del Buesa Arena con la conciencia de haber hecho bien su trabajo. Baskonia perdía por 13 a poco de iniciarse la segunda mitad y ganaba por ocho en la recta final del encuentro. No pudo llegar al final por delante, pero no habrá sido por falta de fe o de fuerza o de voluntad. Su sacrificio y el de sus poderosos rivales nos han permitido disfrutar de una tarde inolvidable y me han permitido tomar conciencia una vez más de cuánto amo este juego. El más vistoso, el más divertido, aquél en el que cualquier cosa puede pasar, el que exprime a los mejores si quieren ganar un partido como éste.

Al final, la historia de los dos encuentros del Real Madrid en esta edición de la Copa se escribe de la misma manera. El esfuerzo enorme, generoso, de sus rivales resulta insuficiente porque Pablo Laso siempre tiene un recurso en el armario cuando a los demás ya no les quedan fuerzas. Esta vez fue Nocioni. Saltó a la cancha por primera vez cuando quedaban tres minutos y su equipo perdía por ocho. Su experiencia, su calidad y su frescura desequilibraron delante y detrás un choque que estaba muy cerca de terminar bien para la afición local. Taylor apretó todavía más a Larkin para que Llull tomara la batuta en ataque y gente de la calidad de Doncic, increíble lo que hizo el más joven en el primer tiempo, Ayón y Nocioni se dedicaban a proteger su aro de los zarpazos desesperados de Baskonia.

Es verdad que el partido pudo terminar mejor, pero será difícil ver otro partido de esta categoría. Tanto me gustó que no puedo eludir mis elogios al trío arbitral. Pocas veces habrán tenido un partido más complicado tras los errores decisivos de sus compañeros en el anterior triunfo de los blancos. Hicieron su trabajo, más allá de alguna decisión discutible, como si no sintieran presión. Mejor para todos. Hablaría también bien de las dos aficiones, pero esto es baloncesto, esto es la Copa, y se da por sentado. Los que ganaron, los que perdieron, los que eran más, los que eran menos, pusieron el marco perfecto para una tarde maravillosa. Si encima hubieran ganado los que yo quería, habría sido perfecto pero bueno lo que de verdad importa es lo fácil que es amar este juego. Un año más, una Copa más, hoy, siempre.

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Hierrezuelo no lo vio
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Fernando Becerril | 17-02-2017 | 5:16| 0

Que no lo vio hombre, que no lo vio. Hierrezuelo miraba hacia allá pero no lo vio. El paso atrás de Sergio Llull, con menos de diez segundos por jugar, le hizo pisar la raya imaginaria del centro del campo. Imaginaria digo porque la publicidad esconde esa línea. Además ya se sabe que Llull es rápido, como la velocidad de la luz o así. Cómo iba a ver Hierrezuelo que ese pie pisaba lo que no pisaba porque no había raya. Qué culpa tiene este árbitro malagueño de larga y conocida trayectoria de que los jugadores de Andorra no hicieran falta antes de que Llull pisara lo que nadie le vio pisar. Si ni siquiera el director de la transmisión vio el campo atrás o por lo menos no repitió la imagen hasta que el partido estaba en la prórroga. Y el entrenador andorrano y sus jugadores tampoco lo debieron de ver porque las cámaras no captaron vestimentas rasgadas ni protesta alguna.
No pretenderán que me crea que el responsable de la tele hizo caso omiso de una bronca que nadie apreció. No hubo tal bronca. No hubo ruido. Nadie salió. Hierrezuelo no lo vio y los demás tampoco. Pero no sé por qué esta mañana en Vitoria nadie creía, incluidos algunos seguidores madridistas, que no viera lo que no vio. Todos creían que simplemente no se atrevió a ser él con su silbato quien dejase al Real Madrid fuera de las semifinales. Hay mucho mal pensado. Yo, desde luego, no. Él no lo vio. Simplemente lo sé.

Lástima da que Hierrezuelo no lo viera, que Schreiner no hiciera la falta que necesitaba, que la presión sobre el base blanco dejara solo a Randolph y lástima, por último, que el talentoso americano la clavara con tanta tranquilidad. Lástima. Andorra mereció un triunfo que habría rebajado la audiencia y multiplicado el ya de por sí enorme prestigio del mejor torneo de baloncesto. Hoy Vitoria entera estaría hablando solo de lo sustancial, de este gran equipo andorrano que siendo menos resultó ser bastante más que el líder de Liga y Euroliga. Hoy siete de las ocho aficiones -la del Madrid no, claro- estarían celebrando que en la Copa, en nuestra Copa, ningún partido está ganado de antemano y que no cuentan tanto estrellas o trayectorias como las ganas de dejar huella, de hacer historia.

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Sólo puede quedar uno
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Fernando Becerril | 16-02-2017 | 9:04| 0

La Copa de Vitoria ya está en marcha. Ocho equipos, ocho aficiones con la de Baskonia a la cabeza. Son ocho pero sólo puede quedar uno. Sólo uno levantará el trofeo de campeón el domingo por la tarde, sólo uno cortará la red de la canasta que habrán utilizado para ganar. Sólo uno. Y más de la mitad del pabellón espera que ese equipo vencedor, ese único superviviente sea el suyo, el de casa. Aunque todos saben por aquí que no va a ser fácil.

Nadie se fiaba en Vitoria del primer adversario. Las ausencias del domingo pasado y los apuros sufridos ante un equipo menor como Obradoiro se sumaban a la trayectoria impecable de los tinerfeños. Toko no había llegado a tiempo pero la Copa es un bien demasiado precioso para esta afición como para quedarse sin juguete a las primeras de cambio y encima en casa. Claro que a veces no basta sólo con voluntad, a veces hay que extraer una veta de ambición extraordinaria para superar las dificultades y los de Sito Alonso salieron dispuestos a no perder bajo ninguna circunstancia. No iba a hacer falta menos.

Los laguneros fueron a remolque desde el principio pero encontraron siempre una manera de reengancharse por mucho que los locales estirasen el marcador. Tras el descanso, el partido se torció, se convirtió en una pelea áspera en la que eran los alaveses los que más tenían que perder. En medio del fango se veía más seguros a los aurinegros que a los azulgranas. El Buesa empujaba como si esto no fuera la Copa, como si el factor cancha tuviera valor real en un torneo que no ganan casi nunca los locales. Ni un paso atrás ni un grito menos por mucho que la amenaza estuviera cada vez más cerca.

La renta de once puntos del descanso se había quedado en seis antes de iniciar el último capítulo. El drama estaba servido y Hanga se encontraba con una cuarta falta que metía un poco más de tensión por mucho que la renta se elevará de nuevo a +11 con seis minutos largos por delante. Baskonia se sobrepuso a sus propias dudas y llegó al momento decisivo con una ventaja suficiente para seguir adelante, para mantener el sueño de que cuando esto se acabe, cuando sólo quede uno, ése sea el equipo de casa.

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