Vivir con FOBIA SOCIAL.. Diario de un fóbico social. (Otros)
Jueves, 17/05/2007
"El devenir"
Hace un par de semanas un amigo mío, conocido desde la ESO, me dijo que iba a casarse y a tener un hijo. Sólo tiene un año más que yo, es del 86, pero en fin, cosillas que pasan.
El caso es que me puse a pensar. A recordar cómo éramos cuando medíamos 1,50, cómo nos lo pasábamos en las excursiones, cuántas locuras hacíamos, cuántas trifulcas teníamos, los follones que organizábamos jugando a fútbol. Como se suele decir, parece que fue ayer. Al terminar bachillerato se fue a otra ciudad y desde entonces tenemos menos relación. Justo ahora es cuando te das cuenta de que le debías haber mandado más mensajes, haberle llamado más por teléfono... no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes, dicen algunos. En fin, siempre perdurarán en mi memoria esos momentazos inolvidables.
Cómo cambian las cosas. De ser unos insensatos que daba la impresión de que no íbamos a madurar nunca a ser lo que somos, y todo esto sin apenas percatarnos. Hemos cambiado de amigos, de pareceres, de aficiones, de intereses académicos, hemos incorporado problemas nuevos, nuevas decepciones y nuevas alegrías... en fin, que esto es como un tren que nunca se detiene. Como diría un viejo conocido griego, todo fluye, nada permanece.
Y claro, he pensado, esto de la fobia social también ha de ser así, un episodio efímero y fugaz que recordaré con cariño dentro de unos años. Espero que sea así. Mientras tanto, voluntad de superación y dejarse llevar...
¿Os acordáis de la lista con las situaciones temidas que me mandó elaborar la psicóloga? La he actualizado, durante el mes de marzo y abril superé lo de permanecer en un grupo pequeño e incluso creo que también en uno grande. Ya lo contaré mañana, hoy os pongo la susodicha lista. Como véis, todo se concentra en las situaciones de clase. He mejorado, ¡ya lo creo! A la izquierda indico situación, a la derecha el nivel de dificultad. El verde significa conseguido, el amarillo a medias y el rojo sin superar.
Comer y beber en público ------------------1
Hacer colas-------------------------------------2 No importa la longitud de la cola, puede ser desde la cola de la fotocopiadora de la facultad hasta la cola del gobierno civil para renovarme el dni.
Llamar por teléfono--------------------------3 A quien sea: instituciones, desconocidos, etc.
Entrar en tiendas, bares---------------- 4 Se supone que solo, ya que cuesta más, y en espacios pequeños, donde las miradas se van a centrar inexorablemente en mí. Por ejemplo, penetrar en la FNAC no me causa ningún problema porque paso desapercibido.
"Gestiones"-------------------------------5 Acudir al médico, realizar un ingreso en el banco, matrículas en la secretaría de la uni, etc.
Acceder a locales atestados-------------6 Bibliotecas, sobre todo las salas de estudio y lectura (Koldo Mitxelena, Biblioteca Central, etc). Esta situación puede resultar en principio contradictoria con la cuarta situación, pero en estos espacios donde la gente se encuentra tan concentrada poseo la creencia de que voy a ser indefectiblemente el centro de atención.
Pasar por delante de gente parada------7
Hablar en grupo pequeño----------------8 Entiendo por "pequeño" un grupo de 4 o menos personas (excluyendo amigos y familares cercanos)
Hablar en grupo grande------------------8,5 Entiendo por "grande" un grupo de más de 4 personas (excluyendo amigos y familares cercanos)
Preguntar en clase-----------------------9
Opinar en clase-------------------------9,5
Hablar en público-----------------------10
PD: Hoy en vez de un águila, os pongo la foto de un ojo mío, que me han pasado un programa de retoque de estos y me ha hecho gracia. xD
Si eres fs, una manera de sentirse mejor es confesando tu condición a las personas cercanas. Al principio no estaba muy convencido, pero la psicóloga me animó a decir lo que me ocurría a aquellos que se interesasen por mí. Vamos, que tampoco es cuestión de colgarme un cartel luminoso e ir, altavoz en mano, gritando: "¡¡soy fóbico social!!!".
Ya sabéis que todavía no hago exposiciones en clase (de hecho, ni hablo xD), así que dos compañeros me preguntaron por qué. Primero se me acercó una que tendrá cerca de cuarenta años, y le conté lo que era la fobia social y tal. Para sorpresa mía, me dijo que a su novio le ocurría lo mismo que a mí, pero en su caso le resultaban insoportables las reuniones de gente, sobre todo las interfamiliares, e intervenir en clase de inglés, que estaba estudiando. Chocante.
Días después me asaltó un chico de mi edad, y me preguntó sobre el mismo tema. A este no me hizo falta explicarle lo que significaba la etiqueta "fobia social", pues me relató que a su novia le acontecía lo mismo, pero a ella, aparte de horrorizarle las clases, le aterraba montar en autobús. La chica esta sí que iba al psicólogo, estaba diagnosticada desde hacía un año. Acojonante, pensé.
Cada cual tiene sus situaciones de dificultad, puede que para mí montar en autobús sea una pijada y hacer una exposición en clase sea insuperable, y para otro hablar por teléfono sea imposible y hablar delante de un grupo grande resulte una nimiedad. Qué cosas tenemos...
En conclusión, lo mejor es declararlo abiertamente sin vergüenzas. Me siento mucho mejor y creo que la gente no me ve como un bicho raro, sino como una persona con un problema como otro cualquiera.
Owl, una pregunta ¿te has parado a pensar que la Fobia Social puede ser una secuela de lo que en realidad debas trabajarte?.Hay traumas en la infancia que “aparecen” con distintas secuelas en la madurez que no son superables si no se trata el origen del problema. Si el tejado de tu casa tiene gotera, no bastará con que pintes el techo de tu piso una y otra vez .. ¡ve más arriba! … descubre en realidad de dónde viene el agua … no te limites al “piso superior”.
En mi caso se hundió el tejado de mi casa de repente. Creo que ya conté hace meses cómo comenzó todo esto en otro artículo, pero por si acaso, lo repito. Mi caso no tiene ningún misterio ni ninguna reminiscencia de la infancia (algo muy freudiano, si no me equivoco, aunque tampoco quiero meterme en berenjenales). Como dice mi psicólogo, y en esto estoy completamente de acuerdo con él, ¿qué importa cómo comenzó? Lo que verdaderamente importa es que acabe. A mí, sinceramente, me trae sin cuidado que me digan "es que tuviste tal trauma en la infancia y tal..." Ah, pues qué bien. ¿Y? ¿Arregla algo el saberlo? Además no es el caso.
La historia es esta: estuve hasta los 16 años en un mismo colegio, con la misma rutina, con la misma gente, y hasta entonces era bastante sociable, intervenía en clase y exponía trabajos, me relacionaba con mucha gente, etc. En bachiller me cambié de colegio porque en el anterior no había, y fui con unos cuantos compañeros. Ahí fue cuando las cosas empezaron a cambiar. Me hice más retraído, más reservado e introspectivo, muy desconfiado... pero podía seguir contestado a preguntas en clase, podía continuar relacionándome con normalidad con la gente y tal.
En segundo de bachiller, con 17, durante una clase de lengua, puedo afirmar que experimenté el instante bautismal. No se me va a olvidar en la vida. Me mandaron leer una redacción que nos mandaron para hacer en casa, consistía en una descripción física de Cervantes. Empecé leyéndola bien, pero al final del primer párrafo noté que me empezaba a quedar sin aire. Me puse nervioso, y al notar que estaba nervioso, me puse más nervioso aún, y todavía me quedaban cuatro párrafos. En ese punto tiene lugar ese famoso círculo vicioso, el del nerviosismo que conduce a mayor nerviosismo. Me temblaba la voz, el cuerpo, sudaba... creía que no llegaría al final. El de al lado, cuando por fin terminé de leerla, recuerdo que me preguntó si me pasaba algo.
Aquí empezó todo. A partir de este punto yo asociaría todas las situaciones semejantes a la lectura de la redacción con los instantes tan funestos que pasé. Entonces comienza el miedo antes de que llegue la situación temida: sí, aquí comienza también la famosa anticipación, esa predicción que nosotros mismos realizamos, vaticinamos que nos pondremos nerviosos, y efectivamente lo hacemos, a adivinadores no nos gana nadie, ni Rappel. Es decir, cada vez que había una redacción, yo me acordaba del mal rato que pasé la primera vez y me acongojaba incluso antes de entrar en clase. Y de aquí surge la evitación, el espectro no se redujo a leer redacciones en clase, fue ampliándose poco a poco hasta el punto de no poder contestar a preguntas, relacionarme con los demás, incluso hablar por teléfono. Así que nosotros pensábamos, cuando empezamos a ser fóbicos, que lo mejor es evitar los casos temidos pues proporcionaba alivio, pero a corto plazo. Craso error por nuestra parte.
Supongo que tú comenzaste a ser fóbica de manera muy semejante, en casi todos los casos el comienzo es parejo: una situación traumática que determina todas las demás.
Voy a ir poco a poco, que sino no sé por donde empezar y me desespero. Así que relatar todo lo que ha pasado en estas semanitas de ausencia requerirá varios artículos. Paciencia, paciencia. Por cierto, no valgo para político: he prometido que postearía en 24 horas y lo he cumplido.
fficeffice" />> >
Uno de los mensajes que me dejasteis que me llamó la atención fue el que relacionaba fobia social con la soledad. Yo creo que el carácter introspectivo, reservado y solitario no es inherente a la condición de fóbico social, sino una propiedad contingente. Vamos, que un fóbico social puede tener ganas de permanecer con la gente pero no ser capaz por el trastorno; y otro puede encontrarse maravillosamente bien aislado, pertenece a la personalidad de cada uno. En mi opinión es preferible el segundo caso. Si tenemos dificultades para relacionarnos con los demás por la ansiedad que nos causa, es una baza a nuestro favor que ante la privación de compañía nos hallemos igual de bien que con ella. Ese es mi caso, afortunadamente. Me agrada hallarme con ciertas personas, que sean pocas y conocidas, con la gente no me gusta estar, me angustia. Y solo me encuentro muy bien, me considero muy autárquico, independiente e individualista. No lo paso mal por no estar con la gente, en definitiva.
> >
Los fóbicos sociales que quieren estar con la gente y no pueden son los que verdaderamente sufren. Claro, que también cabría preguntarse si ese placer que siento por la soledad ha sido una imposición de desarrollo obligado para poder sobrevivir ante la situación. Es decir, si a falta de gente yo mismo me he visto forzado a crear ese gusto por mí mismo.
Seguramente de entre los que me leéis habrá variopintos tipos de sociabilidad. Algun@s preferiréis estar exclusivamente con vuestro grupito de colegas, a otr@s os encantará relacionaros con gente nueva, algun@s no distinguiréis de saludados, conocidos y amigos, los habrá que sólo salgáis con vuestra pareja y con vuestr@ amig@ del alma, algun@ quizá no quiera compartir su tiempo con nadie, habrá gente que prefiera salir en cuadrilla grande... podéis contármelo en los comentarios.
> >
Fóbico social no implica solitario: existen tantos tipos de fóbicos sociales como tipos de sociabilidad.
La fobia social es un "temor intenso y persistente a una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen a su ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. La persona teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad, angustia o miedo) que sea humillante o avergonzante. Las situaciones que provocan fobia se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad, angustia o malestar. "
Soy fóbico y me gustaría exponer mis experiencias en esta bitácora. Para más información sobre los criterios diagnósticos http://www.psygnos.net/biblioteca//DSM/Dsmfobiasocial.htm