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‘Boys Don’t Cry’, la crueldad del ser humano cuando no entiende
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Asier Manrique | 29-08-2017 | 10:32

Crítica Cine Boys Don't CryBOYS DON’T CRY

Título original: Boys Don’t Cry

Año: 1999

Duración: 114 minutos

País: Estados Unidos

DirectorKimberly Peirce

GuionKimberly Peirce y Andy Bienen

MúsicaNathan Larson

FotografíaJim Denault

RepartoHilary Swank, Chloë Sevigny, Peter Sarsgaard, Brendan Sexton III,Alicia Goranson, Alison Folland, Jeanetta Arnette, Rob Campbell, Matt McGrath,Cheyenne Rushing y Jerry Haynes

ProductoraFox Searchlight

Género: Drama / Romántico

Teena Brandon siempre ha deseado ser un chico. Así que un día decide cortarse el pelo, ocultar sus pechos bajo un vendaje apretado, y cambiar el orden de su nombre, pasándose a llamar Brandon Teena. (FilmAffinity)

‘Boys Don’t Cry’ es el sugerente título para la película que cuenta el macabro crimen que terminó con la vida de Brandon Teena. Brandon era un hombre transexual que todavía no inició su proceso de transición, pero que decidió lucir un aspecto “varonil” con un corte de pelo más corto y vistiendo ropa de chico. La mala suerte le hizo cruzarse en el camino de una serie de indeseables que terminaron con su vida en 1993, cuando contaba con 21 años, cuando descubrieron que tenía genitales femeninos y no masculinos.

Crítica Cine Boys Don't Cry

El crimen conmocionó a la opinión pública en Estados Unidos, la misma Estados Unidos que hoy en día cuenta con un presidente empeñado en dar marcha atrás a pasos agigantados en temas LGTB, y especialmente en aquellos que tienen que ver con la transexualidad. Un país de contrastes que es capaz de ofrecer la versión más abierta e integradora del ser humano y, al mismo tiempo, la más cruenta y terrible de la América profunda, la que vive ajena al progreso propio de la sociedad.

La cinta protagonizada por una bravísima Hilary Swank, ganadora del Óscar por el rol, ahonda en la historia de Brandon Teena. Desde que decide adoptar un look “masculino” hasta que esta panda de salvajes le quitan la vida. Asistimos a sus dudas, sus tormentos, sus ilusiones, sus deseos y a todo lo que mueve su vida. Un chico que no buscó hacer daño a nadie y que terminó por sufrir los daños de la ignorancia de una sociedad bárbara.

Crítica Cine Boys Don't Cry

Rodada con un bajo presupuesto, propio del cine independiente, la cinta se convirtió rápidamente en una de las películas clave dentro del cine LGTB. La enorme cantidad de premios que fue acumulando desde su mismo estreno le han valido entrar también entre las películas más a tener en cuenta de las últimas décadas.

Su devastador final, auténtico mazazo para cualquier espectador con sentido común y una mente abierta, no se ve compensado con un inicio que no mantiene el pulso de forma correcta. El ritmo llega a su cenit con el final apoteósico, pero el inicio peca de lento, poco atractivo y hasta tedioso en algunas partes. Quitando el primer impacto, después navegamos en más de una hora de idas y venidas que bien podrían haberse resumido mejor para poder llegar al final con cierta frescura.

Crítica Cine Boys Don't Cry

La irregularidad es la tónica reinante en una película que podría haber sido más ambiciosa, pero que se ve redimida por su gran final. ‘Boys Don’t Cry’ no será una película del todo redonda, pero consigue calar y sembrar su mensaje de advertencia a una sociedad que presume de tolerante, pero después es capaz de perpetrar el más absoluto de los horrores.

Lo mejor: la actuación de Hilary Swank y el poso que deja.

Lo peor: el ritmo es muy irregular.

Crítica Cine Boys Don't Cry

Sobre el autor Asier Manrique
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