Diario Vasco
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Autor: eurofan93
‘Saw IV’, remontando el vuelo
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Asier Manrique | 27-04-2017 | 9:00| 0

SAW IV

Título original: Saw IV

Año: 2007

Duración: 108 minutos

País: Estados Unidos

Director: Darren Lynn Bousman

Guion: Marcus Dunstan y Patrick Melton

Música: Charlie Clouser

Fotografía: David A. Armstrong

Reparto: Tobin Bell, Lyriq Bent, Costas Mandylor, Scott Patterson, Angus Macfadyen, Justin Louis, Sarain Boylan, Betsy Russell, Athena Karkanis, Simon Reynolds, Mike Realba, Marty Adams, Bahar Soomekh y Shawnee Smith

Productora: Lionsgate Films

Género: Terror

La saga deSaw es la más exitosa de la historia del cine de terror, sus bajos presupuestos de producción y enormes taquillas la convirtieron en la sensación del género en la década pasada. ‘Saw’ ofrece lo que su público objetivo demanda, sangre, vísceras y violencia, es en ese sentido una serie muy honesta, da lo que el público pide. Lo que diferencia a ‘Saw’ de otras películas de terror es el componente psicológico y moralista que trata de imprimir en todos los juegos, torturas y diálogos.

Ahora, con la trilogía terminada, la franquicia entra en el momento de justificar acciones pasadas, por lo que es más que natural que los filmes estén llenos de flashbacks. Esto es de agradecer porque nos permitirá ver a Tobin Bell una vez más en pantalla, claramente lo más destacable de la serie de películas.

Jigsaw y su aprendiz Amanda están muertos. Ahora, luego de hacerse público el asesinato de la detective Kerry, dos agentes del FBI, el Agente Strahn y el Agente Pérez, llegan a la aterrorizada comunidad para ayudar al veterano detective Hoffman a examinar minuciosamente los restos grisáceos que quedaron de Jigsaw, y así resolver el rompecabezas. Sin embargo, cuando el Comandante Rigg, perteneciente a la brigada especial SWAT, es secuestrado y empujado dentro del juego, contará con tan solo noventa minutos para triunfar en una serie de trampas dementes y salvar a un viejo amigo o enfrentar las consecuencias mortales… (Filmaffinity)

La película vuelve a contar con Tobin Bell como protagonista. Bell es un reputado actor secundario. Gracias a esta franquicia ha conseguido un lugar muy destacado dentro del mundo de la interpretación, siendo nominado a multitud de premios por su papel de Puzzle. En esta película su papel se resumirá a explicar sus orígenes, cómo llegó a ser Puzzle y cuáles son sus verdaderas motivaciones.

Bell es el único que cuenta con un papel muy destacado. Componen el elenco de protagonistas Lyriq Bent, como el sargento Rigg, uno de los últimos policías en ser presa de los juegos macabros de John Kramer. El encargado de llevar adelante la nueva investigación será Mark Hoffman (Costas Mandylor), un policía que tiene el reto de no caer en la trampa como sus predecesores. Un sagaz investigador del FBI, Peter Strahm (Scott Patterson), y su compañera Lindsey Perez (Athena Karkanis), pondrán las cosas difíciles al departamento liderado por Hoffman.

Dirigiendo la película estará, por última vez, Darren Lynn Bousman, que conseguirá enmendar errores de Saw III y acercarse más a la línea de las dos primeras partes de la saga.

Lo que diferencia a esta cuarta parte de las tres anteriores es su modo de narración. Nos encontramos una historia completamente entremezclada, que requiere de un visionado reciente de la tercera parte de la colección para poder atar cabos al final del visionado. Bousman plantea una película compleja para el espectador, algo cercano a lo que hizo Christopher Nolan en ‘Memento’.

La saga de ‘Saw’ tomó nota de los errores garrafales de venderse al morbo del sadismo en su tercera entrega y aquí modera algo este aspecto en favor de un guion más elaborado.

Lo mejor: Corrige errores del episodio anterior.

Lo peor: No llega al nivel de las dos primeras partes.

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‘¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’, la sátira más mordaz sobre la Guerra Fría
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Asier Manrique | 25-04-2017 | 9:00| 0

¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ

Título original: Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb

Año: 1964

Duración: 93 minutos

País: Reino Unido

Director: Stanley Kubrick

Guion: Stanley Kubrick, Terry Southern y Peter George

Música: Laurie Johnson

Fotografía: Gilbert Taylor

Reparto: Peter Sellers, George C. Scott, Sterling Hayden, James Earl Jones, Keenan Wynn,Slim Pickens, Peter Bull, Tracy Reed, Jack Creley, Frank Berry, Glenn Beck, Shane Rimmer, Paul Tamarin, Gordon Tanner, Robert O’Neil y Roy Stephens

Productora: Columbia

Género: Comedia / Drama

Convencido de que los comunistas están contaminando los Estados Unidos, un general ordena, en un acceso de locura, un ataque aéreo nuclear sorpresa contra la Unión Soviética. Su ayudante, el capitán Mandrake, trata de encontrar la fórmula para impedir el bombardeo. Por su parte, el Presidente de los EE.UU. se pone en contacto con Moscú para convencer al gobierno soviético de que el ataque no es más que un estúpido error. Mientras tanto, el asesor del Presidente, un antiguo científico nazi, el doctor Strangelove, confirma la existencia de la “Máquina del Juicio Final”, un dispositivo de represalia soviético capaz de acabar con la humanidad para siempre. (FilmAffinity)

Stanley Kubrick fue uno de los grandes cineastas de la historia, que supo dirigir todo tipo de películas, trabajando todos, o casi todos, los géneros con maestría. En su filmografía encontramos películas bélicas (‘Senderos de Gloria’ y ‘La chaqueta metálica’), románticas (‘Lolita’), eróticas (‘Eyes Wide Shut’), de terror (El resplandor), dramáticas (‘La naranja mecánica’), de romanos (‘Espartaco’), de ciencia ficción (2001: una odisea en el espacio), históricas (‘Barry Lyndon’) o humorísticas (‘¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’).

En ‘¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’ vemos la faceta más irónica del cineasta. Kubrick construye la más mordaz sátira sobre la Guerra Fría.

‘Dr. Strangelove’ es una película para deleite de los amantes de las comedias clásicas y no facilonas del Hollywood actual. Una película edificada sobre un guion inteligente, potente, lleno de guiños y señales, con unos personajes tridimensionales y con, probablemente, el mejor manejo del ritmo de la carrera de Kubrick. Memorables las escenas en la sala de guerra, todas ellas.

‘¿Teléfono rojo?’ consigue mantener al espectador pegado a la pantalla durante su hora y media dejando para la posteridad el duro relato sobre la locura de los dirigentes de las grandes potencias nucleares durante la Guerra Fría. El filme sirve como llamada de atención a la población sobre el hecho de tener al mando de armas que podrían acabar con la humanidad a seres de escaso nivel moral e intelectual, de gatillo fácil y pocas luces. Reflexión que se podría seguir aplicando a los dirigentes del planeta 52 años después.

 

Kubrick era un controlador de todo lo que ocurría en el proceso de filmación de sus películas, todo tenía que ir de acuerdo al guion y a lo que él planteaba. En ‘¿Teléfono rojo?’ tenemos uno de los escasos ejemplos de improvisaciones dentro del cine de Kubrick, las que realizó Peter Sellers, intérprete de 3 papeles en el filme.

Lo mejor: guion y dirección

Lo peor: la excesiva oscuridad de algunas escenas

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‘Argo’, Affleck brilla como director
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Asier Manrique | 20-04-2017 | 9:00| 0

ARGO

Título original: Argo

Año: 2012

Duración: 120 minutos

País: Estados Unidos

Director: Ben Affleck

Guion: Chris Terrio

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto: Ben Affleck, John Goodman, Alan Arkin, Bryan Cranston, Taylor Schilling,Kyle Chandler, Victor Garber, Michael Cassidy, Clea DuVall, Rory Cochrane,Scoot McNairy, Christopher Denham, Kerry Bishé, Tate Donovan, Chris Messina,Adrienne Barbeau, Tom Lenk, Titus Welliver, Zeljko Ivanek, Bob Gunton,Michael Parks y Richard Kind

Productora: Warner Bros. Pictures

Género: Thriller / Drama

Irán, año 1979. Cuando la embajada de los Estados Unidos en Teherán es ocupada por seguidores del Ayatolá Jomeini para pedir la extradición del Sha de Persia, la CIA y el gobierno canadiense organizaron una operación para rescatar a seis diplomáticos estadounidenses que se habían refugiado en la casa del embajador de Canadá. Con este fin se recurrió a un experto en rescatar rehenes y se preparó el escenario para el rodaje de una película de ciencia-ficción, de título “Argo”, en la que participaba un equipo de cazatalentos de Hollywood. La misión: ir a Teherán y hacer pasar a los diplomáticos por un equipo de filmación canadiense para traerlos de vuelta a casa. (FilmAffinity)

Tenía en mi lista de películas pendientes de ver la oscarizada ‘Argo’, de Ben Affleck. Es de esas películas que en su momento no puedes ir a ver al cine por diversas razones y vas dejando en el cajón hasta que un buen día vuelves a dar con ella. He tardado 5 años en verla, sí, pero ha merecido la pena la espera.

La historia de ‘Argo’ no es demasiado complicada, una serie de diplomáticos estadounidenses huyen de la embajada estadounidense en Teherán ante las revueltas en la ciudad pidiendo la extradición del Sha de Persia. Los 6 encuentran asilo en la embajada canadiense, que los oculta a las autoridades iraníes ya que sus identidades no eran conocidas. El objetivo del gobierno estadounidense es sacarlos de allí.

Lo curioso del asunto, es que decidieron simular el rodaje de una cinta de ciencia ficción en el país persa para poder sacar a los huidos de incógnito. Montaron una productora, crearon el guion… vamos, todo lo que rodea a la industria de Hollywood.

La película consigue mantener bien el ritmo, algo esencial para que un buen thriller funcione como debe hacerlo. Affleck demuestra nuevamente que como director cuenta con más dotes que como actor. El intérprete de Pearl Harbour es también protagonista de esta película, demostrando nuevamente que como actor es más bien justito y como director su labor se deja más al disfrute.

Alguien se preguntará por qué una película de este corte pudo llevarse el Óscar a mejor película, cuando no es ni el tipo de filme, ni tiene la calidad que se le debe exigir a la mejor película del año, pues bien, la explicación está en Hollywood. Hay algo que a los académicos les gusta mucho, es verse reflejados en las cintas que deben valorar. Igual que el espectador se siente más próximo a las películas donde los protagonistas se parecen o hablan como él, aquí ocurre lo mismo. Toda la parte de la película que tiene lugar el Hollywood está cargado de puyas y mensajes subliminales hacia la industria. Y esto, queramos o no, hace gracia a los de la industria, que son finalmente los que votan.

En el plano actoral tampoco encontramos un derroche interpretativo en nadie, todos están correctos, eso sí. Musicalmente es más agradable, gracias al buen trabajo de Alexandre Desplat.

Si se puede sacar un pero a ‘Argo’ sería en su final. Peca de excesivo maniqueísmo, y las licencias que se va tomando durante toda la cinta se difuminan para retratarnos el final punto por punto como lo haría cualquier película convencional. Eso sí, a pesar de la forma de estar rodada, no deja de ser una escena que genera impacto.

Lo mejor: Que Ben Affleck vuelve a demostrar que como director tiene futuro.

Lo peor: Que Ben Affleck se empeña en seguir actuando.

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‘Espartaco’, caracoles, ostras, Kubrick, Kirk y el fin a la caza de brujas
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Asier Manrique | 18-04-2017 | 9:00| 0

ESPARTACO

Título original: Spartacus

Año: 1960

Duración: 196 minutos

País: Estados Unidos

Director: Stanley Kubrick

Guion: Dalton Trumbo (basado en la novela de Howard Fast)

Música: Alex North

Fotografía: Russell Metty

Reparto: Kirk Douglas, Tony Curtis, Laurence Olivier, Peter Ustinov, Charles Laughton, Jean Simmons, John Gavin, Nina Foch, Herbert Lom, John Ireland, John Dall, Charles McGraw, Joanna Barnes, Harold J. Stone, Woody Strode, Peter Brocco, Paul Lambert y Nick Dennis

Productora: Universal Pictures

Género: Aventura / Acción / Drama

Espartaco era un esclavo tracio que fue vendido como gladiador a Léntulo Batiato. En Italia promovió y dirigió la rebelión de los esclavos (73-71 a.C.) contra la República romana. A medida que recorrían el país, innumerables esclavos se iban sumando a la rebelión. Espartaco intentará llegar con su ejército al sur de Italia para embarcarse con rumbo a sus hogares. (FilmAffinity)

No soy especialmente amante de las películas de romanos, el péplum no es mi fuerte, pero hay películas como ‘Espartaco’ o ‘Ben-Hur’ que son historia viva del cine y por tanto merecen un lugar de oro en este espacio. Entre todos los péplums, término empleado para referirse al género cinematográfico que narra hechos de la antigüedad, especialmente aquellas que tienen que ver con Roma y Grecia, ‘Espartaco’ es uno de esos referentes por muchos motivos que paso a comentar.

Tras el éxito rotundo de ‘Ben-Hur’, Kirk Douglas se puso manos a la obra para producir y protagonizar una de las historias más épicas y grandes de la década de los 60. Tras perder a David Lean, primer candidato para dirigir la película, y a Anthony Mann, despedido tras la primera semana de rodaje, Douglas se vio en la obligación de encontrar a alguien que pudiera comandar el barco, el elegido fue Stanley Kubrick (2001. Una odisea en el espacio). Douglas y Kubrick ya trabajaron juntos en ‘Senderos de gloria’ y había dirigido otras tres películas más, de repercusión limitada. Kubrick vio en ‘Espartaco’ la oportunidad de dirigir una película que no era personal, algo que detestaba, pero de poder dar un impulso a su carrera que le permitiera hacer lo que quisiera en futuros proyectos, así que aceptó.

Kubrick siempre ha rechazado la película por ser la única sobre la que no ha tenido absoluto control. Sabemos que el director imprimía un disciplina férrea en sus películas, y que todo debía estar perfecto, tal y como a él le parecía. Aquí tuvo que tragar con rodar una película que posiblemente nunca hubiese rodado, pero el resultado le sirvió para firmar posteriormente sus mejores películas, ya consagrado como un cineasta de renombre.

La cinta supuso también el adiós a la caza de brujas iniciada en la época del senador McCarthy. Dalton Trumbo, guionista perseguido por su proximidad a ideales comunistas, fue el firmante del guion, por expreso deseo de Kirk Douglas. Hasta ese momento se ocultó bajó seudónimos para poder seguir trabajando. Kubrick tuvo la tentación de quitar a Trumbo de los créditos de la película, pero Douglas convenció a los estudios para dejar a Trumbo estar presente en el estudio durante el rodaje. Aún así, Kubrick y Trumbo chocaron, especialmente porque el primero no comprendía cómo el segundo había construido un personaje sin ninguna tara, un personaje “perfecto”. Tras estos hechos, las listas negras en Hollywood desaparecieron para siempre al perder toda credibilidad, escenificando este hecho con el presidente John F. Kennedy acudiendo a la sala de cine a ver ‘Espartaco’.

Pero además de todo esto, ‘Espartaco’ sirvió para que Kirk Douglas se quitara la espinita de no haber protagonizado ‘Ben-Hur’, ya que William Wyler eligió a Charlton Heston en su lugar. Douglas se empeñó en protagonizar una película del mismo género y encontró aquí su manera de redimirse. Su trabajo como Espartaco es muy bueno, pero coincido con Kubrick en señalar que la perfección absoluta del personaje, sin ningún tipo de tara, lastra como espectador el desarrollo de la película. El director neoyorquino se convertiría en experto en retratar personajes con sus negros y blancos en sus obras cumbre.

Pero si por algo ha pasado a la historia ‘Espartaco’ es por dos elementos: la grandilocuencia y la censura. En el tema de la grandilocuencia la historia contó con más de 10.000 extras, estuvo rodado con un presupuesto de 12 millones de dólares de la época (una auténtica barbaridad en aquellos años) y se rodó con la última tecnología, algo que a Kubrick tampoco le gustaba. Filmada en exteriores de Madrid, y contando con soldados españoles, se rodaron las escenas de batallas, grabar en exteriores, algo que a Kubrick tampoco le gustaba.

En el otro lado, tenemos la censura. Si la época obligaba a ser sutil e hilar fino para introducir ciertas temáticas en el guion de una película, ‘Espartaco’ da una lección magistral de cómo hacerlo, de una forma bastante directa para la época, pero con uno de los mejores diálogos de toda la película. La escena de baño de Laurence Olivier y su esclavo Tony Curtis se rueda desde la distancia y con una cortina transparente entre la cámara y el lugar donde se sucede la conversación. El espectador asiste hipnotizado a un diálogo de apenas dos minutos donde Olivier pregunta a Curtis si le gusta comer ostras, si le gusta comer caracoles y si cree que comer ostras es moral y no así comer caracoles.

La escena, cuyo diálogo no hace falta explicar, fue censurada en la época, pero, afortunadamente, recuperada años después de los archivos de Universal. Se encontró la susodicha escena con un sonido lamentable y se decidió restaurarla y volverla a incluir en la película. Tony Curtis se dobló a sí mismo, pero en lugar del difunto Laurence Olivier se recurrió a Anthony Hopkins por petición de la viuda de Olivier. Joan Plowright recordó que Hopkins era un gran imitador de su desaparecido marido y se le convenció para que imitara su voz en dicha escena. En España se dobló de aquella manera ya que los dos actores de doblaje o habían muerto o ya no se encontraban en condiciones para trabajar, por lo que choca el cambio de voces que se produce en ese momento. Como curiosidad, la censura ofreció a Douglas, productor de la película, la posibilidad de que la escena no se suprimiera si cambiaban las ostras y los caracoles por alcachofas y trufas, algo a lo que Douglas se negó en rotundo por lo absurdo de la propuesta.

Finalmente, la película tiene 4 minutos que se han perdido por errores de conservación de Universal. Las escenas son aquellas relacionadas con el personaje de Charles Laughton, Graco, escenas que incluyen su suicidio. Curiosamente se conserva el audio de esa escena, incluida en versiones actuales de la película puestas a la venta en Blu-Ray y DVD.

Lo mejor: Ejemplo perfecto de péplum y sirvió como impulso final a la carrera de Stanley Kubrick.

Lo peor: La construcción del personaje de Espartaco como un personaje idealizado y perfecto es un lastre para el filme.

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‘Titanic’, épica, amor y emoción, cine en estado puro
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Asier Manrique | 13-04-2017 | 9:00| 0

TITANIC

Título original: Titanic

Año: 1997

Duración: 195 minutos

País: Estados Unidos

Director: James Cameron

Guion: James Cameron

Música: James Horner

Fotografía: Russell Carpenter

Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Billy Zane, Kathy Bates, Frances Fisher,Gloria Stuart, Bill Paxton, Bernard Hill, David Warner, Victor Garber,Jonathan Hyde, Suzy Amis, Danny Nucci, Jason Barry, Ewan Stewart y Ioan Gruffudd

Productora: Paramount Pictures / 20th Century Fox / Lightstorm Entertainment

Género: Romántico / Drama / Aventuras

Jack, un joven artista, gana en una partida de cartas un pasaje para viajar a América en el Titanic, el transatlántico más grande y seguro jamás construido. A bordo conoce a Rose, una joven de una buena familia venida a menos que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal, un millonario engreído a quien sólo interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose se enamoran, pero el prometido y la madre de ella ponen todo tipo de trabas a su relación. Mientras, el gigantesco y lujoso transatlántico se aproxima hacia un inmenso iceberg. (FilmAffinity)

Llevo más de dos años escribiendo en este lugar, y de vez en cuando voy trayendo esas películas que están entre mis favoritísimas. En esa lista tan personal que todo cinéfilo tiene, en la mía personal, ‘Titanic’ ocupa un lugar privilegiado. No me atrevo a decir que es mi película favorita, porque eso sería como elegir mi canción favorita, algo imposible, pero sí que puedo decir que está en ese selecto grupo de cintas que veo una y otra vez sin aburrirme nunca.

Casi como un rito veo la cinta dirigida por James Cameron, al menos, una vez al año. Y, como les sucede a tantos espectadores, no puedo evitar emocionarme con ella como lo hice el primer día. Habrá snobs que en un alarde de postureo extremo dirán que esta película es mala, que está mal hecha, que es ñoña y que es predecible. Y yo les pregunto, ¿qué más da? ‘Titanic’, como titulaba un usuario de la web FilmAffinity, es el gran detector de snobs. Pueden sacarle mil pegas, pero saben que la calidad de la cinta habla por sí misma, y que por méritos propios está entre las grandes obras de la historia del séptimo arte.

Como ocurre con otras “obras maestras”, cuando el público y la crítica se rinden ante ella, aparecen los que inevitablemente se ponen en contra con una inusitada vehemencia. La fuerza de sus argumentos vale lo mismo que el de aquellos que aplauden una película sin ver en ella ningún fallo, exactamente lo mismo. Pero parece que una vez pasado el vendaval del aplauso unánime es necesario posicionarse en contra para darse importancia, para sobresalir o darse el pote de algo.

Pero centrándome en la película, debo hablar de ella como  una de las mejores películas jamás rodadas. Todo parte de un argumento extremadamente sencillo, el mismo que usó James Cameron para convencer a Paramount para que hiciera la película: “es Romeo y Julieta en el Titanic”. El director llevó al buque más famoso la gran historia de amor con firma de William Shakespeare.

Guiados en todo momento por la relación entre Jack, interpretado por un jovencísimo Leonardo Dicaprio (El renacido), y Rose, por una flamante Kate Winslet (Steve Jobs), vamos descubriendo lo que ocurrió aquella fatídica noche del 15 de abril en pleno Océano Atlántico. La historia, aunque ficcionada en gran parte de los personajes, es una de las más fieles obras a los hechos acaecidos en 2012 en el RMS Titanic. Los personajes clave, y más representativos, que surcaron los mares a bordo del breve viaje del Titanic están aquí presentes como personajes secundarios pero imprescindibles.

La inmensidad del guion está arropada por la inmesidad de la producción, de unas dimensiones colosales. El barco se construyó a todo detalle, los vestidos, la cubertería, los compartimentos, los pasillos, los camarotes… absolutamente todo hecho con tanto gusto y esmero que el espectador no puede evitar sentirse dentro de aquel barco de triste final.

James Cameron se embarca en esta aventura y lo hace con una fuerza y convicción incuestionables. La factura técnica y artística que cada plano, cada secuencia y cada escena muestran es historia viva del cine. Sin necesidad de 3D, ni otros efectos especiales que ahora llenan todas las películas, simplemente dejando volar la imaginación, los sueños y la elegancia.

El ritmo de ‘Titanic’ es uno de sus puntos fuertes. Una cinta de una duración superior a las 3 necesita interesar de principio a fin al espectador, de lo contrario el aburrimiento se apoderaría de él. Cameron nos sumerge con pausa, pero sin parar, en la más romántica aventura jamás contada. Poco a poco, y a fuego lento, como se cuecen las verdaderas historias de amor. Emoción, humor y una atracción entre los dos actores que traspasó la pantalla en forma de una amistad que ya dura 20 años.

Del final se podrían decir muchas cosas, “que ambos entraban en la tabla”, “que ella fue una egoísta”, bla bla bla. La virtud de ‘Titanic’ no está tanto en ese final, sino en el siguiente, el que tiene el personaje de Rose años después, ahí está resumida toda la película, toda la emoción y todo lo que vivieron los personajes en apenas unos días.

‘Titanic’ daría para hablar largo y tendido. Se podría comentar cada una de las escenas, cada uno de los personajes y cada uno de los elementos que la componen, pero me quedaré con una última pincelada: la música. Pocas veces una película ha tenido una banda sonora que te transporta igualmente a lo que has visto cuando escuchas sus piezas. El trabajo del desaparecido James Horner es excelso, y junto a la voz de Céline Dion, nos dejó para la posteridad una de las más bellas bandas sonoras de la historia del cine.

Lo mejor: La capacidad de tocarte la fibra sensible una y otra vez.

Lo peor: Echo de menos un mayor desarrollo de personajes reales que viajaron en el barco.

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Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.

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